Reseña: Donald y el Viento del Sur, de Guido Martina y Carpi

En mi intenso disfrute gracias a Panini Cómics y SD de los guiones del maestro italiano Guido Martina, he podido acercarme por primera vez en mi vida a algo que para nada esperaba leer nunca. Donald y el viento del sur ha sido toda una experiencia porque para nada pensaba que me iba a gustar algo así. Y he disfrutado mogollón lo que es la traslación al mundo Disney de la genial novela de Margaret Mitchell como es Lo que el viento se llevó. ¿En serio? ¡Sí! Una historia cómica Disney escrita por Guido Martina y dibujada por el gran Giovan Battista Carpi que fue publicada originalmente en 1982 en el semanario Topolino (del #1396 al #1400). Una de las historias más famosas ilustradas por Carpi y sí, una parodia de la novela y película que interpretara en su día Clark Gable y Vivien Leigh.

Donald es Paper Butler (Rhett Butler) y Daisy Duck O’Hara (Escarlata O’Hara, la señortia escarlaaaaata). La historia del cómic sigue, en parte, la trama de la película homónima de Fleming, salvo algunos cambios realizados por los autores del cómic. Donald ordena a sus sobrinos que busquen en el sótano de la casa un objeto precioso para regalárselo a Daisy por su cumpleaños. Molesto por los ruidos provocados por Qui, Quo y Qua, el propio pato baja al sótano, donde descubre una antigua estatuilla colocada en el estante de un mueble. En un intento por atraparla, Donald derriba los muebles, rompiendo la estatua, pero encuentra un viejo álbum de fotos de la Guerra Civil. Inicialmente, planean vender las fotografías a los periódicos, pero una vez que ojean las páginas, se dan cuenta de que el álbum trata sobre sus propios antepasados…

La que más les llama la atención es la imagen de un tal Paper Butler, descrito por Donald como un personaje intrépido, duro y hábil (aunque los flashbacks de la historia muestren todo lo contrario). Butler intenta convencer a su padre de que fue ascendido con la máxima puntuación y una mención de honor en la academia de West Point, pero una carta de la misma academia expone su mentira: en realidad, el pato fue expulsado por su carácter holgazán. El padre, no queriendo tener un holgazán en la casa, lo echa. Paper Butler decide entonces contactar con su tío Paper McPaper (idéntico al tío Scrooge), para recibir hospitalidad y quizás alguna ayuda económica. El tío, debido a la mala reputación de su sobrino, se niega a ayudarlo, por lo que Butler decide pedir un préstamo a un banco frente a la tienda de su tío, intercambiando su burro a cambio. El dueño del banco, Rock Jaffery (Rockerduck), nada más conocer su nombre, le ofrece tres mil dólares sin pedir, de momento, nada a cambio. Butler regresa a la tienda de su tío, donde se compra un traje nuevo con el dinero que le acaba de dar. En esta ocasión conoce a Duck O’Hara (Daisy), Charles Hamilton (Paperoga) y a la hermana de este último, Melania. Esta última quiere casarse con Gaston Wilkes (Gastone) y le revela a Duck su deseo de anunciar el compromiso durante una fiesta en honor de los voluntarios que partirán hacia el frente…

Un cómic chulo con muchas partes de cómic adulto e incluso histórico. Una visión diferente de la historia que diría que a muchos les entraría mejor. Y es que Donald y el viento del sur, tras su primera publicación en Italia, se publicó en Brasil, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Grecia, Países Bajos, Noruega, España y Suecia. En Italia se reeditó también por entregas en las series I Grandi Classici Disney y Super Miti Mondadori y posteriormente en un solo volumen. Acaba de ser reeditado en nuestro país en formato íntegro y llevadero, una muy genial forma de llevarlo consigo para leerlo doquiera que te encuentres. Una edición que cuenta con un nuevo coloreado que embellece más si cabe tan mítica historia. Con estos Disney Limited (en este caso, en versión pocket) estamos llegando fácilmente a la posibilidad de contar en nuestras cómictecas con títulos y recopilatorios que son obras de museo del cómic. A favor de eso siempre.

Reseña: Cazadores de Savia, de Genefort y Ristorcelli

Cazadores de Savia es lectura agradable en cualquier caso. Y es que Los Humanos siguen explorando e ilustrando el universo de las novelas de Laurent Genefort, un autor que no conozco muy bien (hasta ahora sólo he leído la adaptación de Le Sang des immortels), pero es cierto que Ristorcelli hace algo bueno con su historia, se toma su tiempo para desarrollar la trama, a lo largo de más de cien páginas, y eso nos permite recrearnos entre bastantes páginas contemplativas hasta que intercala con fuertes tensiones la historia. Una que se desarrolla a ritmo sugerente pero nunca aburrido. Estas fueron las sensaciones que me quedaron tras leer este álbum de cómic europeo que Yermo Ediciones recién publica en nuestro país.

La acción se desarrolla en un planeta extraño y desconocido, en el que conviven (¡más o menos bien!) diversos pueblos humanoides y especies de animales tan exóticas como amenazantes (aunque el bestiario no es realmente lo importante aquí). Nos trasladamos a un planeta fantástico donde toda la vida se concentra en una enorme cubierta vegetal, los humanos viven en enormes árboles (encontramos lo mismo en otro contexto, en una Tierra post-apocalíptica) en Arbomundo. Un lugar que parece estar en decadencia cuando un grupo de humanos (de un pueblo enemigo) se embarcan en una búsqueda para descubrir la fuente del avance del Mal que están sufriendo y que pretende amenazar a toda raza viviente.

Porque las gigantescas ramas de Arbomundo albergan un grupo de clanes.  Y uno de ellos son los cazadores de savia. Y Pierig ha sido capturado por este clan guerrero. Se comprende que sus dotes como zahorí son el tema candente aquí. Sus virtudes son necesarias.

Su búsqueda, su rescate, el viaje, quizás sea una lucha contra algo que no es otra cosa que un enemigo común al que tendrán que unirse todos para poder vencer. ¿He visto una historia antes sobre un pueblo que vive en armonía en un árbol gigante? Avatar, de James Cameron. ¿Se parecen? Muy poco. Se explora un “ramal” diferente de dicha base argumental. Una enfermedad incurable que afecta al árbol creando desolación con ramas muertas y una expedición de rescate para encontrar una solución. La escena inicial sobre la masacre del pueblo de nuestro héroe Pierig por parte de otra tribu es muy potente.

Un cómic, un one-shot, un álbum para disfrutar de una sentada que si te mola, ten cuidado, porque puede que ames las buenas historias de fantasía y ciencia ficción.

Reseña: Veneno Vol.1, de Laurent Astier

Emily, hija de una prostituta, llega a un pueblo del Oeste. Pero no es una mariposita cualquiera…

Tras este «anuncio» quería saber más. Veneno olía a buen cómic europeo del Oeste. ¿Me equivoqué? Veremos: tenemos un western que recupera muchos estereotipos del género, y es interesante y suficientemente intrigante con su narración intercalada con flashbacks que muestran la infancia de una niña en un burdel y la de cosas chungas que allí ve. Una vez adulta, regresa al pueblo y causa estragos haciendo correr la voz sobre diversos temas. Eso en un principio porque huele a que está ocultando muy bien el plan que tiene entre manos. Al parecer, la heroína (apodada Veneno por un explorador apache), arrastra un duro pasado, y claramente estamos ante una historia de venganza, de las que Clint Eastwood sería capaz de llevar de forma molona a la gran pantalla. ¿Es un tema manido y aún más dentro del western? Por supuesto. Pero Laurent Astier demuestra un guion atractivo en lo que puede ser una de las series más chulas que uno/a puede disfrutar este año que comienza en nuestro país.

Primer álbum que comienza bien ambientando la escena y los personajes, podemos adivinar algo no católico bajo las motivaciones de Emily, que sugiere algo interesante, sobre todo porque este western tiene una muy buena ambientación. Un rincón perdido de Colorado, acción ambientada en 1900, principios del siglo XX, cuando Occidente estaba cambiando, una heroína con un carácter rudo y un hermoso atuendo. Ideas que son cautivadoras para empezar la trama, sobre todo, porque es una historia directa que va como un tiro. Comienza en un burdel, llegamos a Silver Creek, hay un asesinato, luego una cacería y terminamos en una reserva comanche… Y mezcla lo ficticio y lo real, como mola que se haga en los westerns. Estamos hablando de Butch Cassidy, el salvaje Wild Bunch, Geronimo, Quanah Parker, Tom Horn y Charlie Siringo y Sundance (personaje que tiene otra serie en Glénat, por cierto). Eso sin contar los chicos de Pinkerton… toda una serie de gente que realmente existió. Toda esta people sale en la serie, el problema es que tendremos que esperar a más publicaciones para verlos a todos. Esperar. La dura espera. Pero lo que importa es que Veneno es un álbum recomendable que está aquí. Con una portada atractiva, cómic contenedor de una trama con personaje solitario de una chica carismática que hace que quieras saber más.

Del dibujo de Astier no tenía muy buenos recuerdos de Cirk, aunque cierto es que Comment faire fortune en juin 40 me encantó. Como dibujante, es irregular. Pero encontré sus mejores trazos aquí. Su dibujó además se nota que ha mejorado con el paso del tiempo aunque todavia le queda algo que definir. Especialmente, los rostros y aún más el de las personas mayores (el viejecito del principio, por ejemplo). Aunque son lo que son, quejas porque sí. Este álbum tiene unos dibujos del pueblo y el desierto sorprendentes. Muy en el estilo de Ralph Meyer, así que no está mal. Una última pega sería decir que yo habría traducido el título de la serie tal cual (La Venin – La Veneno), así desprende el personaje más maldad, si cabe.

Me gustan los westerns, aún más los que se hacen dentro de la BD. Y este cumple su papel con creces. Emily en busca de venganza y sin miedo. Una joven que no tiene nada que envidiar a los héroes más duros del Far West.

Reseña: Champignac – Unos Átomos de Carbono, de Beka y David Etien

Nos ha llegado por fin el tercer álbum y último de la saga Champignac. Nuevo Nueve Editores no nos ha dado la espalda y tenemos así un cierre magistral a la trama propuesta desde el primer número (https://www.cronicasliterarias.es/?p=2127). Y es que algunos estamos encantados con lo que va trayendo poquito a poco esta editorial que tan buen ojo pone en el cómic europeo. Una editorial con bastante experiencia en el mundo de la BD y de la que no debe pasar ni un mes en el que no haya que poner atención a sus novedades.

Tras Enigma y El paciente A donde se nos presentaba a un conde de Champignac en sus primeros treinta o cuarenta años, en medio de la Segunda Guerra Mundial, y por el momento lo encontrábamos sonriente y tranquilo, con su lado caprichoso y su pasión por la ciencia y los hongos. Poco después comenzó una trama tremenda en la que tras dejar atrás su castillo, se va a Inglaterra, al sitio de Bletchley Park, donde los intentos ingleses de descifrar las comunicaciones del ejército alemán tienen lugar en secreto. Luego se codea con una parte de la historia, el famoso Alan Turing en particular. Y allí también conocerá a una guapa escocesa, de mente tan vivaz y curiosa como la suya, de la que pronto se enamorará… Pero no voy a contar todo lo que sucede en anteriores álbumes. En Unos átomos de carbono nos vamos concretamente al otoño de 1951 en el que Margaret Sanger, una americana un poco excéntrica, llega al castillo de Champignac. Una señorita investigadora pionera en planificación familiar que teniendo conocimiento de la investigación de Pacome sobre la anticoncepción intenta inmiscuirse en ella. Por otro lado, detrás de su bigote (aquí todavía marrón), encontramos al personaje de las aventuras de Spirou más joven, y es una de las cosas que mola de esta miniserie. Un conde Champignac que decide acompañar a la señortia Sanger a Boston para encontrarse con los responsables de un laboratorio capaz de desarrollar la píldora milagrosa, el objetivo de tan curiosa investigación (para el año que estamos tratando).

Tenemos aventuras y acción al estilo Indiana Jones pero con un objetivo científico mundial tras el cual hay grandes corporaciones y malos-malutos. Muchas trabas en el camino para estos personajes en busca de la verdad, dos pioneros de la ciencia y el estudio libre y legal por el bienestar del ser humano. Una aventura histórico-científica donde el Conde de Champignac demuestra una vez más que estuvo implicado directa o indirectamente en todos los descubrimientos e invenciones del siglo XX, tal como dice la sinopsis editorial.

Champignac es un personaje fascinante, rico en posibilidades y es extraño ver que su pasado ha sido relativamente poco explotado hasta ahora por “la maquinaria” que genera las historias de Spirou. Se debieron de dar cuenta en la BD y por eso se impulsó esta miniserie. Un spin-off de un personaje atractivo que merece más tramas en su haber. Por que el conde es de esos héroes discretos que molan. Y llevarlo al entorno de la Segunda Guerra Mundial fue simplemente una genial idea.

Un diseño de Etien y Beka, trilogía y saga, realmente magnífico.

Reseña: Las Tierras de Ogon, de Jean-Luc Istin, Jarry, Duarte y Alex Sierra

Después de Elfos (https://www.yermoediciones.com/catalogo/elfos/), Enanos (https://www.yermoediciones.com/catalogo/enanos/), Orcos & Goblins (https://www.yermoediciones.com/catalogo/orcos-y-goblins/) y Magos (https://www.yermoediciones.com/catalogo/magos/), aquí están Las Tierras de Ogon; la quinta variación de este universo fantástico creado por Jean-Luc Istin y Nicolas Jarry y al dibujo de Kyko Duarte y Alex Sierra. Había que atreverse y Yermo Ediciones no se contuvo. Ya me diréis si venden estas series de cómics europeo o no porque yo veo a todo el mundo encantado con ellas. Pero, ¿era imprescindible esta nueva serie? Honestamente no. ¿Es efectiva? Afortunadamente sí. Encontramos el saber hacer de los autores (Istin y Duarte son insistentes en este universo y se sienten inspirados), y eso siempre esplende. Para aquellos que siguen un poco este mundo, Las Tierras de Ogon son una especie de tierra olvidada, un nuevo continente que actúa como espejo de Arran, los elfos rojos habrían estado exiliados aquí hace muchas eras…

Intentándonos alejar de la camisa de fuerza de la Fantasía que representa Tolkien o un poco más en este caso Dungeons & Dragons, este nuevo mundo muestra diferentes estilos de vida inspirados en los inuit o en las tribus africanas, y está poblado por nuevas criaturas. Nos topamos, entre otros, con los centauros o los togs (un pueblo de monos que se encuentran en el extremo norte de Arran). Más allá de esta relativa novedad en términos de contexto, encontramos el mismo patrón en términos de historia que en muchos álbumes de las series antes mencionadas. Pero seguimos con el encanto que los autores saben aportar. Por lo que tenemos en Las Tierras de Ogon una nueva serie de álbumes disfrutables que recién sale a la venta este mes. Una aventura en un efectivo volumen con nuevos temas potenciales y una parte gráfica siempre atractiva. Tenemos lo que sería un ciclo paralelo a las Tierras o Guerras de Arran, que puede describirse como el segundo ciclo principal del Mundo de Vientoligero. El escenario funciona en cuanto a ambientación. Va bien. Pero siendo sincero ya me tenía ganado anteriormente. Así que solo me quedó disfrutar de más información del mundo, sobre todo, en el segundo álbum Caras Blancas (este primer volumen trae los dos primeros), escrito por Nicolas Jarry, mi mentor favorito de la serie Enanos, y dibujado por un artista español del que sólo puedo hablar maravillas y no solo porque sea uno de mis «colegas» de FB, al cual descubrí con su maravillosa Hel’Blar (https://www.yermoediciones.com/producto/helblar-1-los-cazadores-de-draugar/).

¿Y de qué va la cosa? Tenemos como os decía fantasía de inspiración africana en un principio, como rara vez vemos en los cómics, y aunque no encuentro el concepto particularmente estúpido en estos tiempos, al menos tiene el mérito de existir y finalmente ser propuesto. A veces hay algo de inventiva, pero visualmente son un poco los mismos conceptos visuales «africanizados» (los centauros son mitad hombre, mitad jirafa, etc.). Y una historia bastante clásica pero terriblemente efectiva, donde encontramos elementos del shonen japonés, el viaje del héroe muchas veces visto y leído teorizado por Joseph Campbell, etc. Todo con salsa de la que promueve siempre Jarry, con humor, aventura con momentos de heroísmo y cargados de drama y tensión. Siempre a buen ritmo con el clímax, tenemos una historia completa en conjunto, que se mantiene unida y de la que queremos desesperadamente saber más tras este díptico. ¡Quiero leer la continuación de las aventuras de Itomë y Djo-Djo!

Siempre que un buen universo se enriquezca, es motivo de celebración.

Reseña: Armada de Locura, de Bryan y Mary M. Talbot

Ediciones La Cúpula va trayendo poco a poco las colaboraciones que Bryan Talbot y Mary M. Talbot han ido teniendo desde principios de los dos miles. Tras la La virgen roja (https://www.lacupula.com/catalogo/la-virgen-roja/) y Lluvia (https://www.lacupula.com/catalogo/lluvia/), ahora llega Armada de locura, donde como bien dice la sinopsis, se arroja luz y a la vez se celebra una viñetada sobre una de las grandes voces de la historia del arte, la vida de una mujer que, tanto en su vida como en su pintura y sus escritos, se mantuvo enfrentada a los dogmas de su tiempo.

Leonora Carrington (Inglaterra 1917 – Ciudad de México 2011), una pintora surrealista y escritora inglesa nacionalizada mexicana. En resumidas cuentas, Armada de locura, celebra la vida y la carrera de una artista y una mujer verdaderamente notable. Sentí al leer esta novela gráfica que estaba ante el enfoque perfecto para representar la historia de Leonora Carrington, con el arte antropomórfico de Bryan Talbot complementando el surrealismo del propio arte y pensamiento de dicha autora. Anteriormente no tenía conocimiento de esta figura ni de la influencia que tuvo en la escena del arte surrealista mexicano, por lo que fue fascinante interactuar con ella de una manera tan visual en un cómic medio diabólico sobre una curiosa artista y escritora surrealista donde también se hace evidente la estrecha relación entre Bryan y Mary Talbot con el personaje. Yo por lo menos pude notar el amor y la investigación que se puso en este trabajo en común. Y como decía, no sabía nada sobre Leonora Carrington antes de ver a Bryan y Mary hablar sobre ella. He aprendido tanto que ahora me siento profundamente familiarizado con este personaje histórico.

La relación entre dibujo y guion está muy logrado y tenemos como resultado una novela gráfica sobre Carrington que en mi opinión es bastante destacable. Se disfruta las interpretaciones distintivas de la historia y la biografía en las historietas y este es un buen ejemplo de cómo hacer coincidir los medios con el contenido. El tema de la locura divina que recorre la historia brinda además al dibujante la oportunidad de explotar imágenes surrealistas, especialmente los símbolos recurrentes en el arte de Carrington, en su propio estilo oscuramente fantasioso. Fue y es un icono feminista. Musa renuente y defensora heredera, rebelde, refugiada y quizás la última de las grandes artistas surrealistas. Leonora Carrington desempeñó muchos papeles en su larga y extraordinaria vida; intercambiando su educación privilegiada en la Inglaterra de antes de la guerra por la élite más apasionante de la vanguardia parisina de la década de 1930. donde llegó a codearse (y más) con personajes como Pablo Picasso, Man Ray y Salvador Dalí después de embarcarse en una complicada historia de amor con Max Ernst.

Pero los demonios que han perseguido e inspirado su trabajo se están reuniendo, y cuando el mundo se vuelve loco con el estallido de la guerra y la invasión nazi, el dominio de Leonora sobre la realidad colapsa en su propio episodio psicótico aterrador. Y finalmente huye de una Europa devastada por la guerra y emerge a una vida nueva y ricamente creativa en la Ciudad de México, estableciéndose como una pintora, escritora y defensora prodigiosa de los derechos de las mujeres.

Decidme que no tuvo una vida interesante.

Reseña: Njinga, la Leona de Matamba, de Pécau y Alessia de Vincenz

Una serie muy chula de cómic europeo que está llevando adelante en nuestro país Yermo Ediciones es Las Reinas de Sangre; donde se pueden encontrar obrazas con dibujazos, cómics, basados en mujeres históricas de renombre, heroínas de nuestra raza en las diferentes partes del mundo. Y donde el último volumen disfrutado ha sido Njinga, la leona de Matamba, que nos lleva a 1617, en la zona oeste de África, cuando muere el rey de Ndongo, y su hijo Ngola Mbandi es coronado. Pero enseguida se ve incapaz de hacer frente a las ofensivas portuguesas que quieren anexar su reino, y desesperado, manda como embajadora a su hermana Njinga a Luanda, la cual muestra unas tremendas dotes como negociadora. Dos álbumes recogidos en un solo volumen para la ocasión.

El África negra estaba hasta ahora prácticamente ausente de la colección Las Reinas de Sangre, hecho que se ha reparado con este díptico que nos cuenta la historia de Njinga Mbandi, que se convertirá en reina de Ndongo (que más tarde será llamada Angola). Como os decía, estamos a principios del siglo XVII, el nuevo rey de Ndongo es incapaz de contener las ofensivas portuguesas para apoderarse del reino. Por tanto, envía a su hermana Njinga, que demostrará ser una diplomática formidable. Habla portugués con fluidez, se niega a ceder ante las tradiciones coloniales y es, sobre todo, muy inteligente. Negociará la vestimenta con los jesuitas y con el gobernador del lugar para intentar mantener la autonomía del reino. Evidentemente, el gobernador en funciones hará todo lo posible para no respetar sus compromisos, empujando a Njinga a reacciones radicales. Porque cuando se trata de crueldad y en el género del “sin cuartel”, la que rápidamente se consagrará como reina sabrá como plantar cara. Recordando que ella viene de una buena escuela con su hermano, el cual hizo asesinar a todos los descendientes de su familia y esterilizar a todas las mujeres de su línea…

Njinga, la leona de Matamba es un álbum cautivador que me permitió descubrir una parte de la colonización portuguesa que no conocía. Y, sobre todo, a una mujer de carácter y fuerza. El «choque de culturas» de la época queda bien demostrado, así como la complacencia y el sentimiento de superioridad de los colonos que inevitablemente les servirán mal. El álbum cuenta con el dibujo realista de Alessia de Vincenzi, bastante agradable y preciso, tanto en los decorados como en el vestuario. Aunque lo menos que podemos decir es que Njinga es un cómic realista. La prota no es tímida y no duda en matar a todos los individuos que se interponen en su camino. Excelente diplomática, se “convirtió” a la fe católica bajo la égida de los jesuitas que seguían al invasor portugués, pero fue para espiar mejor al enemigo.

También es muy interesante notar que las potencias europeas (aquí a través de Portugal), tenían una visión retrógrada, negativa y degradante de los nativos. Desde el momento en que los pueblos tribales no eran blancos, eran considerados salvajes. Una observación idéntica a la de los blancos hacia las tribus nativas americanas en USA durante la conquista de Occidente. No sé…, pero tiene un carácter particular y está muy captado el exotismo de la historia en la sensualidad de esta leona de Matamba.

Sigue siendo un descubrimiento interesante esta serie porque cada título es una sorpresa; chicas, mujeres, empoderadas, señoras de época dándolo todo. Personajes insólitos por descubrir.

Reseña: Horizontes Amargos, de LF Bollée y Laura Guglielmo

En Horizontes Amargos, una vez más, Laurent-Frédéric Bollée nos regala un álbum impecablemente producido, que llena un vacío en la historia del cómic. Con muy pocos personajes significativos, una trama cuya importancia histórica está demostrada. ¿Por qué? Porque Horizontes Amargos trata sobre gente olvidada que no se debería olvidar tan fácilmente. Matthew Flinders deseaba cartografiar nada más y nada menos que Australia, el continente de moda por aquel entonces que se acababa de descubrir. Y lo más importante, demostrar a todos lo que le indicaba su intuición: ¡Tenía que ser una isla! Como os decía hay muchos (y muchos) grandes hombres y grandes mujeres, olvidados por la Historia porque se les escapó por poco una hazaña importante, porque casi se convierten en los primeros en hacer esto o aquello… y Matthew Flinders fue uno de ellos. A principios del siglo XIX, este apasionado explorador, que ya había realizado conjuntamente la primera circunnavegación de la isla de Tasmania (es decir, la rodeó en barco para demostrar que efectivamente era una isla), estaba convencido de que las grandes tierras situadas al norte eran también una sola isla. Una ENORME isla, casi un continente. Por lo tanto, hizo todo lo posible para convencer a un almirante para que le confíe una misión de exploración, a costa probablemente de su vida familiar (a punto de casarse estaba). Pero Flinders era de esos hombres que sentía que había nacido para hacer algo importante en esta vida y decidió tirar por ese camino. DEBÍA IR, y más cuando le llegan noticias sobre una expedición organizada por el enemigo hereditario, Francia, para tal proyecto.

Cómics europeos, de aventuras e históricos en gran parte, en mi opinión, debían ser de obligada lectura en colegios e institutos. En un mundo tan visual como en el que estamos, que mejor forma de enseñar. Un cómic europeo que aporta una gran historia, contenedor además de grandes ilustraciones como las que normalmente se elaboran en la BD. Horizontes Amargos es un ejemplo de cómic bien hecho. Aparte de que esplende la pasión del autor LF Bollée por esta increíble historia. Un gran título que tenemos en librerías gracias a Yermo Ediciones. Un volumen que no logra aburrir con sucesos históricos. Pero más allá de la precisión histórica, existe ese saber hacer de un ya viejo viajero del cómic -si mis cálculos son correctos-, tiene más de sesenta álbumes publicados este señor. Y miles de lectores que le siguen el paso.

La historia de Flinders merecía ser llevada al cómic, y Laurent-Frédéric Bollée, apasionado de la historia de la exploración de Australia (recordemos los grandes álbumes Terra Australis y Terra Doloris), sin duda, es el autor ideal para hacerlo. Su pasión además está en cada diálogo donde se siente la obsesión de Flinders, reflejo de la de Bollée. Flinders era obsesivo, pero no obsesivo hasta el último grado. Por lo que en ciertos momentos, la ingenuidad le llevó a cometer errores, lo que pagó no con su vida, sino con su libertad durante años.

Para apoyarse en la creación de este magnífico álbum, Bollée contrató los servicios de Laura Guglielmo, una diseñadora italiana cuyo trabajo acabo de descubrir. De la que puedo decir que en Horizontes Amargos da un poderoso paso adelante para entrar en la BD aportando un dibujo dotado de un realismo importante. Y revelándose como una maestra de las atmósferas -también realistas-, para encajar lo más posible con la dimensión histórica de la historia. Sin florituras, sin fantasías, pero sí con cierto talento para crear escenarios bonitos, personajes que tienen presencia física. PRESENCIA. Si has leído hasta aquí, creo que Horizontes Amargos debería estar entre tus próximas compras.

Reseña: Buonaparte, de Fabienne Pigiére, Rudi Miel e Iván Gil

Una historia interesante por su lado histórico. Y de moda porque viene como acompañamiento genial a si lo has pasado bien o pretendes pasarlo con Napoleón, la última peli de Ridley Scott donde Joaquin Phoenix está que se sale, aunque haya sido criticada por mil sitios por los “entendidos” históricos. Sin embargo, en el cómic que hoy os reseño, y que Ponent Mon sacará en breve a librerías, nos llevan e modo certificado a lo qué pasó en muchos momentos en la vida de este famoso emperador, sobre todo, con el mayor tesoro de guerra de todos los tiempos descubierto por Napoleón durante su campaña en Egipto.

Hudson Lowe, oficial inglés y carcelero del emperador en Santa Elena, es el encargado de descubrirlo.

En Buonaparte seguimos algunos de los acontecimientos más importantes de la vida de Napoleón I, como sus batallas más famosas. Empezando por Waterloo, y también su campaña egipcia para intentar cortar la ruta inglesa hacia la India. Sólo unas pocas páginas abordarán cada una de estas epopeyas pero las necesarias para que el amante del buen cómic europeo se sumerja en la historia y la disfrute. O eso, al menos, fueron mis sensaciones. Algo que mola porque además permite permanecer en un formato de entretenimiento y no ofrecer una versión enciclopédica de la vida y obra de Napoleón como los “entendidos” y tiquismiquis de la vida pretenden.

Buonaparte proporciona el contexto necesario para llevar al lector hacia el final de la vida del emperador, prisionero en la isla de Santa Elena. Aquí es donde los autores introducen el pequeño giro de la serie. Se dice que Napoleón acumuló un tesoro colosal durante su campaña en Egipto y su carcelero será el encargado de extraerle la información para intentar apoderarse de él. Esta perspectiva es encantadora y abre las puertas a una historia dentro de la Historia. Me encantó esa idea. Los claroscuros de un hombre clave en la historia europea del siglo XIX, del que generalmente solo se recogen las gestas militares y las potencias victoriosas de Waterloo, así como el emperador caído que sigue representando una amenaza para Prusia, Austria, Rusia, el Reino Unido y la Francia de Luis XVIII que se dedica a debatir antes de firmar un protocolo que estipula que Napoleón es ya prisionero de todos.

Santa Elena parece el destino perfecto para deportar a su enemigo común. Isla, aislada, minúscula, rodeada de acantilados hostiles será, tras algún acondicionamiento, la prisión fortaleza ideal. Pero exiliado en la isla de Santa Elena, en el Atlántico Sur, Napoleón continúa su lucha contra Inglaterra a través del gobernador de la isla, Hudson Lowe. Lord Bathurst lo escoge con cuidado, convencido de que aplicarán rigurosamente las órdenes dirigidas a preservar a Europa de más guerras, pero también para humillar a Buonaparte.

Un integral que recoge los álbumes que editó Delcourt en 2021 ahora por fin en nuestro idioma. Un tomo que consta de dos partes (Santa Elena y Tesoro de guerra) y que además contiene material extra con información histórica valiosa y de los autores. Un cómic que sienta las bases para el encuentro entre los dos protagonistas y es hacia el final del integral donde veremos cómo los ingleses intentarán descubrir dónde está el tan ansiado tesoro. El emperador caído se enfrenta a Inglaterra en ese islote perdido en el que, exiliado con algunos familiares y considerado prisionero de guerra, se decide el devenir de este personaje clave en la historia europea del siglo XIX.

Volumen donde todo queda perfectamente plasmado gracias al dibujo de Iván Gil.

Reseña: La Mosca, de Lewis Trondheim

Lewis Trondheim es uno de los autores de la BD que sigo con fervor desde mis lecturas en Infinity 8 (https://www.cronicasliterarias.es/?p=865), Density (https://www.cronicasliterarias.es/?p=8684) y, por supuesto, la genial obra de La Mazmorra (https://www.cronicasliterarias.es/?p=1952) que se está publicando actualmente en nuestro país en formato integral. Laurent Chabosy, conocido como Lewis Trondheim, es uno de los miembros fundadores de la asociación OuBaPo, de la colección Shampooing de Delcourt, del Syndicat des Auteurs de Bande Dessinée (SNAC-BD) y de la revista Papier. Particularmente, un autor conocido por ser muy prolífico y por brindar por el estilo zoomórfico. Un autor que desde 1999 ha participado en numerosos proyectos, entre las que se encuentra la genial y antes comentada obra Donjon que elaboró con Joann Sfar y numerosos autores para Delcourt. Ahora llega La Mosca a nuestro país, la publica Planeta Cómic y mañana mismo sale a librerías. Claramente no es un imprescindible, excepto si no eres súper fan como yo del autor. Os puedo contar como anécdota que durante los 90 me propuse hacerme con todos los álbumes de Trondheim y La Mouche (La Mosca) fue uno de los más difíciles de encontrar. En 1995, fecha de su estreno, el autor aún no gozaba de su aura actual. Estamos ante un titulo que huele a álbum experimental, silencioso, donde el autor afina aún más su narración presentando a su feo héroe, lo que lleva a unos pasajes geniales (zoom, vistas improbables, etc.). La lectura de este álbum será rápida, porque es muda, salvo algunas aventuras. Es un poco un ejercicio de estilo, si queréis, un especie de cortometraje de humor al estilo Pixar. Pero en cualquier caso se trata de un ejercicio formal, uno más, donde Trondheim nos cuenta una historia rayando el absurdo, siguiendo a una mosca, desde su nacimiento hasta su…

Fácil de leer incluso para jóvenes que son capaces de prestar atención a algo más de dos minutos. En mi opinión, descubrir de algún modo la miserable y corta vida de una mosca. Así de simple. Y no es de extrañar porque Trondheim ofreció a menudo álbumes conceptuales con un principio sólido donde desarrollaba el ejercicio hasta el punto del absurdo. Aquí el lector seguirá la ruta de una mosca en su proceso de vida cotidiana y básica en su ciudad-país-mundo demasiado industrializado. El diseño minimalista presenta “personajes” dentro de un entorno realista básico y esbozado. Los degradados de grises permiten evitar gráficos demasiado minimalistas y representar determinadas perspectivas. Trondheim lo hace mucho más divertido, mucho más inventivo e interesante dentro de la simpleza que puede ser la vida de este insecto tan denostado.

Cabe señalar que La Mosca originalmente se trataba de un pedido para el mercado japonés que fracasó, pero Trondheim no tiró la toalla y reelaboró a su “héroe”, improvisando cositas más modernas y se nota en el resultado que el autor terminó divirtiéndose. Un buen remate. Lectura sencilla pero reconfortante, y es que Lewis Trondheim no es un autor cualquiera. Fue elevado al rango de Caballero de la Orden de las Artes y las Letras en 2005 y recibió el Gran Premio de la ciudad de Angoulême en 2006.

Si amáis el buen cómic europeo, tenéis que seguirlo.