Reseña: Ira Dei, de Vincent Brugeas y Ronan Toulhoat

Históricamente, antes de leer sabía que, por ejemplo, Tancredo de Hauteville era el padre de Guillaume (o Guillermo) Bras-de-Fer. En este cómic que os traigo hoy, Tancredo y Guillermo son dos guerreros normandos, sin relación aparente y ese anacronismo me dejó con el culo torcido. Inmediatamente me confundió. Así que me dispuse a leer con muchas ganas este Ira Dei ahora que Yermo Ediciones lo tiene en su catálogo de cómic europeo en un tomo que recoge los cuatro álbumes de los que se compuso la serie.

La sinopsis nos dice que nos vamos al año 1040. El ejército de Bizancio intenta reconquistar Sicilia, en manos de los árabes, mientras la ciudad de Taormina sigue resistiendo a Harald, el terrible jefe varego que lidera las tropas bizantinas. Pero un normando llamado Tancredo y Étienne (un joven monje legado del papa), ofrecen los servicios de su tropa de mercenarios a Harald, con un trato muy peculiar: si logran hacer caer Taormina en tres días, recibirán todas las riquezas que existen. Y eso ya sabemos que traerá consecuencias y nefastas seguramente.

Respecto a mi desincronización histórica con el argumento (sé algo de estos temas porque estoy a un paso de ser un medievalista por amor al arte), además Trancredo desea llamarse Robert. Pero ojo, no creo que «Robert» esté vinculado aquí a la historia real (estaba Robert Guiscard, hijo de Tancredo, medio hermano de Guillaume Bras-de-Fer, precursor del reino normando de Sicilia, y él también llegó a Italia tras la muerte de Guillaume Bras-de-Fer). No, no, desestimé el tema porque creo que Vincet Brugeas se limitó a establecer sólo un vinculo de leyendas. ¡La de Roberto el Diablo! Por eso, a lo largo de la historia contada en este Ira Dei, nos enfrentaremos a un personaje, a veces Tancredo, el legal bueno, a veces Robert, el aterrador y despiadado. Esta ambigüedad confiere una profundidad increíble al personaje principal y eso me encantó, porque asociado al tremendo dibujazo de Toulhoat, tenemos un cómic europeo que es de esos que se disfrutan a tope a poco que ames el tema histórico medieval.

En cualquier caso, el entorno o marco es suficiente por sí solo: Sicilia era un lugar complejo en aquella época, un estilo al Abismo de Helm de El Señor de los Anillos pero con más gente y de diferente índole. Imaginaros: árabes, bizantinos, normandos, varegos… (vikingos mayoritarimente suecos) en Sicilia, un lugar no muy grande gobernado por la presencia del islam, la ortodoxia y el catolicismo, en definitiva. Los credos enfrentados. Ahí es nada. Un lugar así en un cómic donde ver todas las cuestiones de poder para cada civilización reunidas en una región tan pequeña y tan estratégica como fue dicha isla. Por eso tengo que decir que es sumamente ambicioso abordar este tema y felicito a guionista y dibujante por el trabajo realizado. Y quitando esa mezcla de leyenda e historia que no queda muy clara, y que por supuesto solo puede molestar tiquismiquis amante de la Historia como yo, tenemos un cómic que se disfruta una barbaridad.

Un integral chulo de verás que hará las delicias del buen amante de cómic europeo.

¿Conseguirá llevar a cabo su misión Tancredo, este guerrero de pasado misterioso convertido en un arma de la Iglesia?

Tendréis que descubrirlo por vosotros mismos.

Ya el álbum introductorio tiene una fuerza increíble.

Reseña: Notre Dame de París, de Victor Hugo y Georges Bess

Con sus dos adaptaciones anteriores (Frankenstein: https://www.cronicasliterarias.es/?p=13176y Drácula: https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-europeo/dracula-v1), Georges Bess ya goza de una buena calificación por nuestros lares. Si bien tengo sus tomos, cada no mucho los admiro como pequeñas obras de arte que son. Del mundo del cómic, de ese noveno arte que tanto se acerca a los lienzos de los mejores museos europeos. Por tanto, mi mirada estará libre de comparaciones y estoy muy feliz de descubrir el trabajo de Georges Bess con este clásico de Victor Hugo en este nuevo volumen publicado por Norma Editorial (la que siempre sabe traer el mejor cómic europeo). Así que ojo, no me malinterpretéis, no tengo ninguna afinidad con esta historia (como otras a priori, ya que aún no estaba publicada, pero cuando veo la calidad y el mimo puesto en el trabajo, me dije antes de leerlo, disfrutaré aún más si cabe porque no voy a una obra tantas veces leída como puede pasar con el vampiro o el moderno Prometeo).

Insisto, no soy un gran conocedor de la obra original y debo decir que todavía no seré un gran admirador de ella después de los años. Pese a ello, creo que esta versión entierra todas las demás, acaba con las versiones aguadas de Disney, los musicales… aquí estamos con algo auténtico y fiel, el autor hace honor al material básico, sin digresiones innecesarias. Porque Bess pone su talento gráfico al servicio de la historia, la que está perfectamente secuenciada y producida. Quasimodo es tan feo como hermosa Esmeralda, mira sus apariciones en la galería y honestamente, es el candidato perfecto para este fresco romántico hecho para que disfrutemos y nos sumerjamos en este clásico de una manera muy hermosa.

No obstante, tengo una pequeña queja sobre el final. No me dejó tan conmovido como quería, ¡¿y no puedo decidir si simplemente es culpa de este volumen o es así en la novela?! Así que solo me queda señalar que fuera de las obras de arte que se muestran en casi todas las páginas, tenemos un volumen, un cómic, muy bien escrito. Los numerosos encartes están ahí para recordárnoslo, y bueno, también reconozco el mito aunque me cueste convencerme completamente en su desarrollo.

Notre Dame de París, en un tomo prestigio, de tapa dura, un volumen gráfico que es una maravilla y que disfrutará bastante el que muere por el buen cómic europeo. El gran formato y la ausencia de aguada en el fondo lo convierten ciertamente en un objeto bello, y el dibujo incita a la imaginación como suelen hacer siempre los autores que laboran con el estilo de punta fina en perfecto blanco y negro. Donde curiosamente las viñetas más recargadas o barrocas quedan más sublimes todavía.

Una muy buena sensación lectora y un paso más hacia la afinidad por el hermoso trabajo de un autor, que entrega un clásico de un clásico.

Grande Georges Bess.

Reseña: La Carretera, de Manu Larcenet

Que me diga alguien que no se siente atraído por ver en formato cómic (y más en cómic europeo) una enorme historia como fue la novela de Cormac McCarthy o la película que protagonizó Vigo Mortensen. Y más aún cuando lo entendidos de los BD vean que el encargo de tal adaptación ha ido de la mano del siempre genial Manu Larcenet, y porque además de los ademases este podría ser uno de los mejores cómics y de los más esperados del año.

Al adaptar esta oscura obra del maestro McCarthy, Manu Larcenet ha vuelto a conseguir una hazaña. Con Blast me asombró con su talento narrativo, y aquí repite la hazaña de Los combates cotidianos con sus magníficos gráficos. Un anterior álbum (El Informe Brodeck) que también se basó en el blanco y negro para sacar lo mejor de la trama, quizás la fuente inspiradora gráfica para La carretera.

Larcenet nos ofrece toda una tonalidad de grises, propia de la atmósfera de la novela, con sus incesantes lluvias de cenizas y nos ofrece además numerosas viñetas mudas que nos trasladan a la soledad absoluta de un mundo donde ya no queda ruido alguno. Un dibujo tal que merece nuestra atención, que aisla, que evoca la muerte cercana.

Se consigue toda la atmósfera pesada y lúgubre de McCarthy en este cómic. Si no la conocéis aún, esta es una de las mejores post-apocalípticas escritas. Largos años después de un apocalipsis global, el mundo sigue en ruinas; el aire es gélido, llueve ceniza y la tierra está contaminada. En medio de la devastación, un niño y su padre recorren una autopista interminable cruzándose con los últimos restos de la civilización humana: locos, caníbales, desesperados… Y ahí se van a topar con todo lo malo del ser vivo, lo peor de este planeta como siempre la propia raza humana.

¿Qué queda? A un Manu Larcenet sabiendo permanecer fiel a la obra original, que no la distorsiona sino que la sublima añadiendo su toque personal. Conmovedora, terrorífica, brillante, insuperable, etc… Me voy a quedar ahí con los superlativos porque podría ensartarlos uno a uno como perlas.

Larcenet cumplió totalmente su reto, incluso me dio ganas de releer el libro nuevamente, cosa que haré seguramente este verano. Estamos ante una obra maestra absoluta, una historia inspiradora como pocas. Al otro lado de los Pirineos ya lo categorizan como el cómic del año.

Reseña: Las Guerras de Lucas, de Hopman y Roche

No engaño a nadie ni descubro un nuevo mundo si digo que Las guerras de Lucas es de visita obligada para los fans de la saga de ciencia ficción cinéfila más grande de todos los tiempos. Una novela gráfica que trae a librerías Norma Editorial, una novela gráfica súper bien elaborada que, sobre todo, será del interés de los fans del cine de esos que quieren saber más y más de lo que hay o hubo tras cada escena, cada grabación, cada momento vivido por los afortunados que alguna vez hicieron acto de presencia en estas historias eternas.

Obra llena de anécdotas y al mismo tiempo con narración fluida y asimilable para cualquiera. Porque Las guerras de Lucas se lee como si fuera un auténtico pasapáginas, engancha de principio a fin y creo que puede ser uno de los tomos que más rápido he devorado en los últimos tiempos. Y lo he dicho muchas veces, no fui de los primeros en engancharme a Star Wars. Sí que fui un niño de esa época (nací el año que se estrenó en USA el Episodio IV), pero en principio algo no me llegaba ni sobrepasaba mi amor por el género de Terror, que ese sí casi que me llegó al nacer. Pero no mucho después vi las primeras seis películas decenas de veces cada una, he leído cómics, novelas y he jugado a videojuegos del Universo Expandido. Con la edad me volví un auténtico fan. Entré en la religión hay que decirlo y se puede decir que a estas alturas conozco bastante bien el universo de Star Wars en comparación con el ciudadano medio aunque no llego al nivel de algunos ni tampoco quiero. Serían ya demasiadas especializaciones y por eso creo que disfruto más. Mola que de vez en cuando te sorprendan.

No sabía, por ejemplo, que los intérpretes de C3PO y R2-D2 no se llevaban bien en el set, no sabía nada sobre el infarto de Lucas, su juventud rebelde de la que no tenía la más mínima sospecha (siempre hemos visto a George Lucas como un tío tranquilo, incluso de más joven, ¿o no?). Pero tranquilos, no voy a estropear tu placer de lectura, no contaré ninguna anécdota más de las que aporta este volumen que es una auténtica maravilla.

Lo endiabladamente interesante, y la proeza de los autores, es haber conseguido combinar una biografía íntima de George Lucas y al mismo tiempo una historia sobre la producción de la primera peli, el deseo del director de crear algo que se le parezca y que se saliera de lo común con el estreno de dicha película y la corriente cultural que ideó. Una auténtica aventura paralela a esta fantasía espacial que se nos cuenta, y de una manera muy bonita: Lucas, este hombre taciturno y afable, me conmovió con su reserva, la gente de la 20st Century Fox, por el contrario, parecen los villanos de James Bond, personas venales y calculadoras (puede ser ficticio o quizás demasiado cerca de la realidad). Y con noticias que decepcionan. No sabía, por ejemplo, que Alec Guinness encontraba los diálogos de la saga infantiles, o que Ford, Fisher o Kenny Baker, se burlaron abiertamente de esta película de “mierda”.

Fue más que una carrera de obstáculos hacer lo que hemos visto con los años, lo que a todo el mundo le ha terminado por entrar. Historias que envejecen muy bien. Esta misma mañana hablaba con unos amigos que ahora todo el mundo lleva camiseta friki sin saber exactamente qué es o qué significa lo que tienen en el pecho. Hoy en día mola ser friki, antes no, era raro. Y de eso tiene mucha culpa Star Wars.

¡Ah si! Y el dibujo es simplemente perfecto, con gran detalle, sirve perfectamente a la narrativa, el código de colores es brillante, no hay nada de qué quejarse, es muy agradable de ver.

Reseña: Loira, de Étienne Davodeau

Cuando Louis recibe una invitación de Agathe, se conmueve un poco. Le intriga. Hace mucho tiempo de aquello y aunque nunca volvió a saber de ella, nunca la olvidó. Louis tiene recuerdos deslumbrantes de los pocos años que pasó con ella a orillas del Loira por eso no puede resistirse a la idea de tomarse unos días para volver a la luz del río y la sombra de aquella mujer. Pero decide ir hacia el lugar de encuentro que Agathe le indicó por correo electrónico…

Es por la tarde. Hace calor. Louis camina con gusto por el río y en una playa decide refrescarse antes de llegar. Se desnuda y entra al agua. Error. Pierde el equilibrio y comienza a desviarse. No entra en pánico y se deja flotar sin luchar. A pesar del peligro, se siente bien. El problema es que empieza a oscurecer y la corriente deposita a Louis en la otra orilla. Allí está desnudo, teniendo que caminar unos kilómetros para llegar al puente y volver al otro lado. Espera la noche oscura y comienza este largo paseo que al final resulta bastante divertido, y que luego describirá como mágico. Pero llega el amanecer. Y Agathe obviamente no está. Su casa parece vacía. En ese momento no sabe nada de lo que vendrá después. No sabe nada de la sorpresa que Agathe tiene reservada para las personas que la amaban…

Ediciones La Cúpula sabe del poder narrativo y comiquero que tiene Étienne Davodeau. Loira es el tercer título que publican en nuestro país, otra de las publicaciones por las que los amantes del buen cómic europeo damos las gracias porque con Loira, una vez más, Davodeau consigue conmoverme.
Loira es una continuación de Lulú, mujer desnuda (https://www.lacupula.com/catalogo/lulu-mujer-desnuda-integral/) y Les couloirs vins. Una ficción con mucho realismo donde los personajes se revelan lentamente, tanto a sí mismos como al lector. Y si Lulú, mujer desnuda nos habló de la crisis de la mediana edad, Loira es una oportunidad para que el autor se detenga en el paso del tiempo, piense en la muerte que se acerca inexorablemente, sobre la huella que dejamos y la que nos hubiera gustado dejar. ¿Y qué podría ser más simbólico que un río para hablarnos del paso del tiempo? Frente a él, nos convertimos en viajeros inmóviles, observadores de la vida en su interior, de vidas cortas; un lugar como el nuestro en el que suceden una y otra vez las estaciones que nos pasan por encima como el viento.

Tenemos un álbum que ofrece muchas escenas contemplativas de las que emerge una forma de apaciguamiento, de serenidad ante este flujo inevitable. Al mismo tiempo, Étienne Davodeau compartirá con nosotros el encuentro de los antiguos compañeros de Agathe, centrándose más particularmente en Louis, el mismo que desde el inicio de la historia se deja llevar por la corriente. Louis, que realmente no sabe lo que está haciendo allí pero tampoco quiere estar en ningún otro lugar. Louis que piensa en el paso del tiempo, que quiere ser padre e incluso abuelo. Louis, que se verá ante el final de su vida casi en un suspiro como tarde o temprano nos sucederá a todos.

Una vez más, los personajes interpretados por Étienne Davodeau me hablaron. Una vez más el simbolismo que utiliza me pareció acertado. Una vez más me ha conmovido.

Reseña: El Cielo en la Cabeza, de Antonio Altarriba, Sergio García y Lola Moral

Este cómic es uno de los grandes favoritos a mejor cómic del año. Una de las grandes publicaciones en nuestro país en lo que llevamos de 2024. Dos grandes autores españoles creando muy buen cómic europeo como son Sergio García Sánchez y el maestro del género negro como es Antonio Altarriba; para lo que diré que la portada resume bien el contenido de este álbum: cielo estrellado en la cabeza de Nivek el cual es incapaz de llegar a una estrella inaccesible. Un cómic donde Altarriba, después de mucha investigación y documentación, ofrece una ficción contundente, realista e intransigente sobre el porqué de esta crisis migratoria que vivimos al tiempo que lanza cierta indagación sobre como gestiona el tema la política europea.

Un cómic donde conocemos a Nivek, un adolescente de doce años que trabaja en una mina ilegal de coltán, en Kivu del Sur (República Democrática del Congo), un mineral que se utiliza en la fabricación de nuestros teléfonos móviles y que despierta el deseo y las ansias de poder de los integrantes, mafiosos y guerrilleros del país así como de las potencias europeas. ¿Qué ocurre? Pues que las milicias armadas están librando una guerra para apropiarse de las minas y a Nivek no le queda otra que unirse a uno de estos grupos paramilitares donde se convertirá en un Kadogo, uno de los niños soldados famosos del Congo.

Es a partir de este momento que se produce una cierta deshumanización, hay que decir que el rito de paso para convertirse en Kadogo es sumamente abominable…..vives o mueres. Se convertirá en un guerrero sediento de sangre; milicias despiadadas, matan y violan por placer, el afán de obtener ganancias. «En el Congo, para ser alguien hay que tener un arma… cuanto más matas, más te respeta la gente». Pero Nivek sueña con Europa, con otra vida, ya no quiere ser un peón intercambiable y junto a su amigo Joseph emprenderá un largo viaje que le llevará hasta el mercado de esclavos de Misrata en Libia, a orillas del Mediterráneo. a una travesía que mermará sus sueños.

Una historia que te permite descubrir los fabulosos paisajes de África, pero también la riqueza de sus habitantes, porque no todo es oscuridad. Una narración magistral en seis capítulos que compartimenta las diferentes etapas de un largo viaje iniciático. Una historia que huele a realidad, no moralizante, dura, conmovedora y que plantea muchas preguntas. Una sola pequeña palabra en la última página me puso el vello de punta.

Un cómic donde descubro el dibujo de Sergio García Sánchez, un estilo que no me recuerda a ningún otro, personajes a modo de caricatura, con rostros expresivos y cuerpos de elastómero con esos brazos y piernas de longitud desproporcionada. Un diseño inventivo e inmersivo donde los colores de Lola Moral son magníficos. Pero, en definitiva, un cómic que no está al alcance de todos, que no todo el mundo “disfrutará” porque algunos pasajes son muy duros a pesar del dibujo que suaviza el horror.

Recomiendo encarecidamente leer esta historia sin concesiones porque Antonio Altarriba es, sin duda, una de nuestros maestros del noveno arte. Lleva treinta años haciéndonos disfrutar con sus títulos, y que por todos los dioses nos esperen como mínimo treinta años más. Obras que terminan por ser publicadas en multitud de países cosechando algunas de las máximas distinciones. Recomendable es poco decir.

Reseña: Las Guerras de Arran. La Compañía de los Desterrados, de Istin, Cossu y Nanjan

¡Otra nueva serie en el mundo de Arran! Después de los elfos, los enanos, los orcos y goblins y magos (¿olvido algo?); nos vamos al título que es, sin duda, el que promete más acción. Las guerras de Arran. Porque mezclándolo todo y haciéndonos una nueva serie, Jean-Luc Istin (¿Tiene insomnio? ¿Trabaja con un ejército de esclavos? ¿Es un señor guionista cruzado con un cyborg?), lanza aquí una nueva serie donde los pueblos mencionados están abocados a la hecatombe que siempre es el enfrentamiento directo y la muerte. Y lo peor/mejor aún es, que este primer álbum que publica Yermo Ediciones en nuestro país, es bueno no, lo siguiente. Porque yo, que todavía iba un poco en la dirección opuesta, casi en la dirección equivocada con esta enésima variación del universo, quedo bastante asombrado por la coherencia de la historia y el aliento épico-histórico que emana de ella.

Si encontré un número determinado de protagonistas de las series antes mencionadas, no es necesario que nadie los haya leído y conozca cada personaje y sus referencias para embarcarse en esta última. Eso es lo bueno pero también algo muy difícil de conseguir en un mundo abierto o sandbox como este. Aunque obviamente se hace más bueno si leíste alguno de los títulos anteriormente mencionados y dedicados a cada una de las razas de este mundo. Pero la genial idea de Istin es haber creado una trama muy humana que explica la desaparición de razas antiguas como orcos, trolls, elfos y otros imbéciles que decidieron que la guerra era el mejor camino. ¿Os suena? Porque a mí me dirige directamente a aquella época de esplendor social pre-primera guerra mundial donde el ansia, el egocentrismo y la prepotencia de la vieja Europa, los países poderosos que después no lo fueron tanto como se demostró, cayeron en desgracia. Países, una raza, o varias en este caso, que no pueden vivir y gozar de la vida en paz, sin buscar problemas, que no pueden mantenerse unidos y ya está, y que, sin embargo, después necesitan de pactos unos con otros para no caer. El imperialismo y colonialismo haciendo aguas.

¿En la historia del cómic? Unirse para formar la Compañía de los Desterrados… (un variopinto ejército que conseguirá golpear fuerte y hacer temblar a la viuda negra). Dunnrak y Hidden creando una alianza que pretende aniquilar a las razas antiguas a través de una droga, usando para ello la ayuda del siempre inquietante hechicero Altherat. Y Dunnrak yendo directamente a por el rey de Venkor (¿el asesinato del heredero Francisco Fernando de Austria?).

En cuanto al dibujo, otra chulada magna de los chicos del otro lado de los Pirineos. Muy bueno todo lo que hace Brice Cossu (destacado por la última adaptación de Grendizer con Bajram, Sentenac y Dorisson); lo hace de maravilla. Los escenarios, personajes y escenas de acción están finamente elaborados y nos sumergen en la que se prevé será la mayor guerra que azotará este mundo poblado de fantásticas criaturas.

Como bien dice la sinopsis, el crossover definitivo de las series de las Tierras de Arran. Bastante ansia por leer ya el siguiente álbum.

Reseña: Indochina, de Pécau, Maza y Jean-Paul Fernández

Indochina nos invita a seguir las aventuras del piloto Armand Baverel. Si el personaje realmente existió, no esperes descubrir una biografía fiel ni mucho menos en este volumen de cómic europeo que recién editó Norma Editorial en nuestro país. En primer lugar porque si realmente fue piloto, fue mucho más tarde, y no en la Fuerza Aérea de Estados Unidos como aquí al principio del volumen se cuenta. Pero no adelantemos acontecimientos. Todo comienza en Año Nuevo, el 1 de enero de 1945, en Alsacia, la base aérea donde Armand Baverel es una de las personas atacadas al amanecer por aviones alemanes. Y es que Armand apenas tiene tiempo de subirse al suyo antes de que el resto del escuadrón y un porcentaje alto de personas, queden reducidos a cenizas. En sus prisas no se lanza en paracaídas y acaba estrellándose. Y después de unos meses en el hospital por múltiples fracturas en todas partes, nuestro hombre debe someterse a un consejo de guerra. Pero la Fuerza Aérea le salva el día ofreciéndole un compromiso en Indochina. Se acabaron los brillantes aviones americanos, tendrá que volver a aprender a volar en viejos cucos mientras descubre la atracción y los peligros de este turbulento lugar que no cuenta con los mejores elementos de defensa del momento.

Una historia que complacerá de todas-todas a los amantes de las aventuras aéreas. Armand Baverel es un espíritu libre que parece haber encontrado su lugar en Indochina, donde no todo parece tan «cuadrado» como en las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos o en Francia. No es un cómic europeo que sinceramente rebose originalidad, pero me dejé arrullar por las aventuras que marcan el viaje de este aviador aventurero y disfruté la lectura bastante. Porque he aquí un volumen que recoge los tres álbumes que originalmente tuvo esta miniserie. En la línea del primer álbum, en el segundo, Armand Baverel evoluciona contra todo pronóstico en el atolladero que es Indochina. Siempre dispuesto a misiones y arrebatos no oficiales, tiene las cualidades y la suerte de los héroes invencibles; no está cerca ni un ápice de un accidente aéreo y las escenas de combate, ya sean aéreas o terrestres, siempre están bien representadas y son dinámicas. Me di cuenta que este era el punto fuerte de esta serie. Y aunque no soy muy de promocionar la falta de credibilidad de estas misiones de las que Armand siempre sale casi ileso, tenemos un segundo álbum en la línea del primero, entretenido para los amantes del género si no eres quisquilloso con lo razonable y lo lógico.

El álbum que cierra el volumen se centra en el tema helicópteros. Armand volverá a destacar su inventiva para transformar los helicópteros de transporte de tropas en formidables helicópteros de combate. Si los gatos tienen siete vidas, ya no contamos las de Armand, que siempre tiene la habilidad de regresar de las misiones de una sola pieza.

El guionista Jean-Pierre Pécau (Dream Team, La sombra roja) y el dibujante Maza unen sus fuerzas en una emocionante aventura aérea que recrea a vista de pájaro los años de la intervención militar francesa en Indochina. En cuanto al dibujo, Maza hace el trabajo, aunque no soy muy fan de su estilo porque al dibujar caras, a veces, es difícil reconocer a primera vista quién es quién; por otro lado, aprecié sus batallas aéreas que son muy dinámicas, lo que a menudo es difícil de plasmar en el tema ilustración. Y los colores de Jean-Paul Fernandez son magníficos.

Muy disfrutable cómic de tema bélico.

Reseña: Esos Días que Desaparecen, de Timothé Le Boucher

Me gustó bastante este cómic porque plantea profundas preguntas sobre la naturaleza de la identidad y la realidad. La búsqueda de Lubin por reconstruir su vida me hizo pensar en cómo nos definimos a nosotros mismos a través de nuestros recuerdos y experiencias. Pero el guion también explora la fragilidad de la memoria y cómo se puede influir y alterar si nos lo proponemos. Una historia muy original, de las que hace mucho que no leía.

Timothé Le Boucher, historietista francés, ya con su primer trabajo fue parte de la selección oficial del festival de Angoulême en 2011. Esos días que desaparecen llegó por primera vez a nuestro país en 2019 y ahora Nuevo Nueve Editores vuelve a rescatarla para el disfrute de todo aquel (como yo) que se la perdió en día. Otra título que formó parte de la selección oficial de Angoulême, además de recibir el premio a la mejor obra por la asociación de libreros de la BD. Y es que el autor logró transmitirme las emociones de los personajes, quienes lograron conmoverme. Y con un final tan magnífico como frustrante al mismo tiempo. Timothé tocó mi fibra lehanesca con esta historia que confundirá a ciertos lectores, una trama que deja una interpretación libre en su conclusión. Me encantan los finales abiertos (bien elaborados). Leí el volumen en una sola noche y pasé casi todo el insomnio pensando en las típicas preguntas metafísicas a las que nos sometemos solo unos pocos, cada poco. La propia existencia. El sentido de la vida de nosotros y nuestros seres queridos y los recuerdos también de un familiar que era bipolar…

La historia de Lubin Maréchal, este hombre que se despierta cada mañana habiendo olvidado los acontecimientos del día anterior, me atrajo inmediatamente. El concepto de perder la pista de la propia vida es aterrador, pero es a través de esta premisa que el autor logra tejer una trama compleja, que combina suspense, misterio y reflexiones profundas. La narración de Timothé Le Boucher está notablemente dominada. Las fluidas transiciones entre diferentes momentos temporales le dan a la historia una dinámica única. Me impresionó cómo el autor logra crear una tensión constante al mismo tiempo que brinda momentos de profunda introspección. Cada página que pasaba era una revelación, un paso más hacia la comprensión del enigmático universo de Lubin. Y eso me encantó.

Adentrarse en las páginas de Esos días que desaparecen ha sido una experiencia de lectura sencillamente cautivadora. Un guion que explora la fragilidad de la memoria y las profundidades de la identidad. Donde Timothé (que aún no tenía treinta años cuando la escribió), nos muestra un dominio impecable y una atención al detalle maravilloso. Sí, al otro lado de los Pirineos, aún siguen brotando talentos increíbles.

Reseña: La Odisea, de Luc Ferry, Clotilde Bruneau, Lorusso y VVAA

Cuando leo en formato cómic obras como La Odisea, se me vienen a la mente frases de un amigo que tengo el cual utiliza siempre un lenguaje un poco llano pero más sincero que todas las cosas. Diría: “Esto hay que leerlo así”. Y es que como pasa con los niños, el lenguaje más fácil, más directo, suele ser el más aclaratorio. Una historia mil veces contada, una trama, la mitología bien representada y maravillosamente ilustrada… Esto hay que disfrutarlo así.

En un volumen de cómic europeo como el que Yermo Ediciones ha publicado en nuestro país, Luc Ferry y Clotilde Bruneau sacan adelante un guion para que sea representado y traído a la vida por las ilustraciones de Didier Poli, Giovanni Lorusso y Giuseppe Baiguera. Una verdadera historia iniciática como es La Odisea, de Homero, trasladada al cómic, un cuento tan maravilloso y épico como aterrador.

Lleno de peligros y fabuloso que confronta a los hombres en el antiguo mundo griego poblado de criaturas peligrosas y donde los dioses se complacen en jugar con la debilidad humana. Para ellos, no somos otra cosa que una partida de ajedrez que controlan desde el Olimpo para aliviar su aburrimiento. Este viaje de regreso después del asedio de Troya es una prueba para Ulises que desencadenó en primer lugar en la ira de Zeus y especialmente en la de Poseidón. De ahí los numerosos obstáculos que jalonan el regreso a Ítaca. Pero todas las aventuras conocidas se describen aquí: el enfrentamiento con el cíclope Polifemo, la isla de los Lotophages, la isla de Circe, la isla de Calipso, el paso de Caribdis y Escila, el episodio de las Sirenas, el encuentro con el dios de los vientos Eolo… Y el episodio en el inframundo donde Ulises se encuentra con las sombras de los héroes muertos en Troya; que es por mucho mi favorito.

Aunque también mola mucho el del tensado del arco, una prueba imposible para estos arrogantes pretendientes de los cuales Antinoo y Eurímaco son los más viles.

En el dibujo, prefiero el de Lorusso. Lo encuentro más aplicado, con más vida y más grandioso. Una pena que Lorusso no haya podido dibujar todas las aventuras. Hubiera sido apoteósico.

He aquí una gran aventura y una hermosa, rigurosa y fiel adaptación a la obra de Homero. Tras Heracles, La Ilíada y Jasón y el vellocinio de oro, tenemos otra obra de Ferry clasificada en la colección La Sabiduría de los Mitos (La Sagesse des Mythes), títulos que ningún amante de las buenas aventuras y el tema mitológico debería perderse.