Reseña: Doctor Extraño. Los Versos Vampíricos, de Roy Thomas, Ron Lim, Tom Sutton, Gene Colan y VVAA

Si Doctor Extraño: Relatos Extraños recogía una maravillosa época-aventura larga del personaje, Los Versos Vampíricos no es para menos. Finales de los 80 y principios de los 90 fueron los años donde cierta clase de vampiros -más modernos y no tan clásicos como esos con batas de cola- empezaron a aparecer en cómics, libros, pelis… Todo muy en la línea de Jóvenes Ocultos (Lost Boys); cosa que mola mogollón. Si Relatos Extraños recopilaba la totalidad de la carrera de Doctor Strange en la revivida Strange Tales y daba pie a una serie de encuentros y desencuentros que terminaban en una tremenda batalla con un Sanctum Sanctorum golpeado y muchas de sus armas y artefactos destruidos por culpa de un hechicero rival; aquí Extraño se resarce de todo y vuelve más poderoso desde sus cenizas a unos años con un boom musical imperante, pelos a lo punki y Madonna, Tina Turner y Jacko dándolo todo. Y monstruos por doquier incluso en videoclips. Empiezan a aparecer esos seres de la noche que tanto molan pero esta vez con chaquetas de cuero, motos y radiocassetes en el hombro. Un Mal regenerado cuando menos alarmante.

Eah, pues vamos a decirlo ya. Uno de los Marvel Héroes súper recomendado que se preveía para este año ha llegado ya. Sí friends, Los Versos Vampíricos… trata una época maravillosa ahora recogida en un integral que recopila Doctor Strange, Sorcerer Supreme del #5 al #30 (con el añadido de la aventura en el Ghost Rider #12), que no es otra cosa que el regreso al personaje del maestro-dios Roy Thomas. Una nueva época de esplendor para el Hechicero Supremo con su legendario guionista que condujo al mago de vuelta al interior del Ojo de Agamotto y con el arco El Libro de Vishanti creó una monumental saga que restauró la maldición de los vampiros en el Universo Marvel. Además de narrar Las Guerras Oscuras y poner en negro sobre color y viñetas una de las mejores historias que se pueden recomendar del Universo Marvel en toda su historia.

Este poderoso Marvel Héroes recoge más arcos-joyita. El Gambito de Fausto que casi abre el tomo, El Libro de Vishanti (y todas sus partes), Las Guerras Oscuras y, por supuesto, Los Versos Vampíricos que aparte de dar nombre al volumen sería el eje central de estas historias con trasfondo de sangre, noches de luna llena y enemigos imperceptibles incluso para el Hechicero Supremo, defensor de nuestro plano terrenal. Pero además con one-shots que para mí son una delicia como ¡El vampiro contraataca!, Una noche encantadora o Siempre Otoño; que para vuestra información, leido hace años, inspiró mi relato El Rey del Otoño que publiqué en Las Mil Caras de Nyarlathotep, una antología de relatos que los miembros de NOCTE (Asociación Española de Escritores de Terror) hicimos para Edge Entertainment. Echadle un ojo si podéis.

Doctor Strange es la única línea de defensa entre la Tierra y la amenaza interdimensional que nos puede surgir del Inframundo. Eso os tiene que quedar clarito-clarinete. En uno de estos arcos argumentales, los seres extradimensionales conocidos como los Poseídos han capturado al Dr. Strange, Rintrah, Jack Russell y Topaz. El Lord Líder de los Poseídos explica que después de su derrota anterior a manos de Strange, mucho antes en su carrera, abandonó su humillación y se convirtió en el líder supremo de esta raza. Luego planeó una vez más invadir la Tierra con seres de la noche: abrieron un portal en Colorado donde realizaron mutilaciones rituales de ganado como sacrificios para unir los dos mundos… Los Poseídos consiguen habitar los cuerpos de Strange, Rintrah y Russell, quien se transforma en hombre lobo. Topaz, ya poseída por un espíritu de otro plano, repele a su posible poseedor y es mantenida prisionera. El hombre lobo se ve obligado a matar a un ranchero que despierta cuyo cuerpo fue el anfitrión de un poseído y luego se dirigen hacia un pueblo cercano, aterrorizando y poseyendo a los ciudadanos…

Es un ejemplo de que este tomo contiene puras historias de Terror. Por lo que no solo es recomendable para el fan de Marvel y de Doctor Extraño. De aquí saldría más de una trama que daría para buenas pelis mantita y palomitas en una de estas tardes de frío y lluvia que estamos teniendo pese a estar en primavera. Eso si, pelis ochenteras a más de no poder. Pero por todos los dioses buenos o malos… ¿qué hay mejor que eso?

Reseña: Solo el Fin del Mundo Otra Vez, de Neil Gaiman, P. Craig Russell, Troy Nixey y Hollingsworth

Solo el fin del mundo otra vez fue originalmente una historia fantástica escrita por Neil Gaiman y publicada en 1998. Yendo al grano, es una mezcla del clásico personaje de hombre lobo al estilo Lawrence Talbert de la Universal, la ciudad de Innsmouth de Lovecraft y también -por qué no- tiene cositas que recuerdan a una novela que me encantó en su día como fue A night in the lonesome October (Una noche en el solitario Octubre), de Roger Zelazny.

La historia comienza en pleno invierno en Innsmouth, Massachusetts. Talbot se despierta una mañana con resaca de hombre lobo. Se encuentra mal y vomita la pata de un perro y los dedos de algunos niños… Inmediatamente recuerda lo que sucedió la noche anterior. Se limpia y luego se dirige a su oficina. Cuando llega allí, un hombre gordo está encorvado en la silla junto a la ventana. El hombre habla de esos Profundos que vienen a veces del mar limpiando la orilla de la inmundicia que la habita. Lawrence le pide al gordo que se vaya y luego se da cuenta del letrero de neón que promociona a una psíquica al otro lado de la calle. Se dirige a ese lugar donde se anuncia Madame Ezekiel y esta señora le echa las cartas…

El tarot desvela la carta del hombre lobo, luego una con formas de Profundos por lo que se deduce que se deben hacer sacrificios para que se alcen desde el océano. Luego Talbot todo irritado saca una carta en blanco y otra y otra más. Y esto molesta a Madame Ezekiel que acusa a Talbot de estropear sus cartas y le echa de su tienda. Entonces se dirige a un bar a tomar un trago, el cantinero le sirve, luego toma un libro y procede a leer pasajes sobre cómo cuando la luna y las estrellas están en posición correcta para poder hacerse sacrificios dignos para que los Profundos puedan ser convocados… Se va iniciar el fin del mundo y Talbot, por supuesto, quiere saber cuál es su papel en todo esto.

Después de la lectura, he podido saber que Neil Gaiman escribió una serie de historias como tributo a Roger Zelazny. Y que P. Craig Russell las adaptó a cómics. Aunque la historia es bastante corta, Gaiman no deja de ofrecer como siempre una trama rica, descriptiva, de las que uno siempre quiere más. La forma en que escribe, el aspecto y los olores de este pequeño pueblo pesquero de Nueva Inglaterra provocan que el lector se sienta como si estuviera parado allí con el frío amargo del invierno en su aliento. El amor de Gaiman por H.P. Lovecraft es evidente en muchos de sus cuentos y guiones para cómics, pero aquí es demasiado evidente. Dejando aparte los nombres y lugares, sobre todo, en la espeluznante forma en que toda la gente del pueblo actúa hacia Talbot.

En cuanto al arte, Solo el fin del mundo otra vez desprende una sensación muy retorcida, casi demente. Troy Nixey hace un trabajo realmente fantástico con la atmósfera de Innsmouth; Talbot transformándose en el hombre lobo y luchando contra Madam Ezekiel en las profundidades del mar se dibujan de manera brillante. Nixey también hace un trabajo maravilloso en aquellos detalles lovecraftianos, como tentáculos y cosas resbaladizas y espeluznantes que chocan y hacen ruidos extraños en la noche, como fondo de algunas viñetas. Los personajes humanos tienden a parecer un poco tontos y deformes a veces pero el uso del color de Matthew Hollingsworth los magnifica.

Gracias a Planeta Cómic estamos podiendo hacernos casi cada mes con cómics que parten del consagrado autor del fantástico que es Neil Gaiman. Lo que es garantía de satisfacción. ¿Hombres lobo y Lovecraft? ¿Qué más se puede pedir?