Reseña: El Invencible, de Stanislaw Lem

Stanislaw Lem (1921-2006) es de esos pocos autores de Ciencia Ficción de los que me propuse leer todo-todo lo que se publicara de su obra en nuestro idioma. Es por eso que tengo puesto el ojo a las virtudes de Impedimenta como editorial. Lugar donde se están rescatando sendos títulos del autor erudito y polaco.

Diría que la audiencia potencial a la que van dirigidas las obras de Lem se pueden clasificar en tres grupos. Primero, personas que no están familiarizadas con la obra del escritor (aunque es posible que hayan visto su nombre mencionado en versiones cinematográficas de su novela Solaris), y no han leído ninguno de sus libros. Segundo, una audiencia consistente en personas que han leído al menos un par de libros suyos, pero saben poco sobre él (sus ataques mordaces a la CF, por ejemplo, especialmente a la CF estadounidense). Tercero, con mucho el más pequeño de los grupos pero no microscópico: formado por completistas de Lem. Tipos rarunos, con gabardina y gafas de pasta que lo han leído todo y han vuelto a releer ciertas obras suyas para comprenderlas mejor o con la intención de “explicarlas” algún día a un hijo o amigo. Debatirlas. Yo no suelo ponerme gabardina y no llevo gafas (aún), pero el tercer grupo es en el que me interesa estar. Un grupo donde es probable también, que sus integrantes tengan en casa varias ediciones de un mismo título de Lem.

El Invencible fue publicado originalmente en Polonia en 1964. Apareció por primera vez en inglés en 1973 y ahora vuelve a estar entre las novedades de nuestro país en 2021, tras algunas ediciones antiguas que hizo la clásica Minotauro. Y… Ah disculpa, ¿qué? Perdón, ¿de qué va? Te lo digo. El Invencible es una historia cargada de giros de tuerca. El Invencible es un crucero estelar de Clase II, la nave más grande de la flota estacionada en la base de la constelación de Lira, que se mueve en secuencia de fotones a través de un cuadrante en el borde mismo de ese cúmulo de estrellas. Los ochenta y tres hombres de la tripulación duermen en la cámara de hibernación en forma de túnel en la cubierta principal. Dado que el viaje es relativamente corto, en lugar de una hibernación completa, los han sumergido en un sueño profundo en el que la temperatura corporal no desciende por debajo de los cincuenta grados. Solo los autómatas trabajan en el puente. En el punto de mira de su campo de visión está la aureola de un sol no mucho más caliente que una enana roja normal, pues El Invencible ha sido enviado a Regis III en primer lugar porque un año antes, el navío llamado El Cóndor, había informado de un aterrizaje exitoso en dicho planeta, pero luego solo comunicó una única transmisión con la base. Cuarenta horas después del aterrizaje, en un mensaje ininteligible. Sonidos que se asemejan al código Morse pero sin sentido. Luego, se oyen algunos sonidos extraños como “maullidos de gatos histéricos”, además de enormes murmullos inexplicables. Esa fue la última transmisión. Con el objetivo de encontrar a su nave gemela, El Invencible se lanza en pos de determinar el destino de su tripulación donde se toparán con una forma de vida de lo más enigmática…

Nomino ya a El Invencible, como uno de mis tres libros favoritos de Lem. Podemos estar seguros de que los lectores del tercer grupo que os comentaba al principio ya han adquirido los doce títulos de Lem que ya ha publicado Editorial Impedimenta. Me juego lo que queráis. Doce con éste, nada más y nada menos. Novelas, antologías de relatos, memorias, ensayos… hay donde elegir. La selección ya abarca casi toda su carrera. Libros algunos reimpresiones extraídas de editoriales extintas, otras obras inéditas y publicadas por primera vez en nuestro idioma…, donde encontrar una joyita de la CF europea como es El Invencible.

Título que podéis leer y disfrutar, sin problema, estéis en el grupo que estéis.

Viva la Ciencia Ficción bien hecha. «Conocer a su audiencia» es el primer mandamiento del escritor.

Y Lem lo sabía.

Reseña: Reinas del Abismo, de VVAA

No sé si es una trilogía, pero a ojos vista, sí que lo son estos tres geniales volúmenes, que se ha marcado en apenas unos meses Editorial Impedimenta. Damas Oscuras, Damas Asesinas (https://www.cronicasliterarias.es/?p=2794) y Reinas del Abismo, son tres ejemplares con el Mal en casi todas sus representaciones. Decía en una anterior reseña que la recomendable Editorial Impedimenta llevaba un tiempo que no me dejaba dormir, publicando ciertas obras (yo que soy amante del Terror en todas sus formas pero, sobre todo, antologías); lecturas que quitan el sueño para bien o para mal. Para los que disfrutamos con el Terror, pero también con obras en ediciones preciosas, genialmente llevaderas para leer en cualquier sitio que uno se encuentre. Una antología diferente y con autoras de lo paranormal tan poco conocidas en nuestro país, que para los que amamos este tipo de literatura, se vuelve una edición imprescindible. Las obras a menudo desconocidas de mujeres de antaño que incursionaron en lo extraño, en lo oscuro, es una de mis pasiones lectoras. Tengo varias de estas antologías en la biblioteca, junto con varias colecciones de un solo autor de pequeñas editoriales independientes. El que me conozca sabe que “vivo” en este género casi desde el día que nací, y que como otros, sufro por la escasísima publicación en español de obras de este gran género por muchos despreciado. SE PUBLICA MUY POCO. Es por eso que me inicié en el mundo de las reseñas, y así dar más visibilidad a lo POCO que se editaba en el idioma de Cervantes. Así empecé.

Y ahora cuidado. Estoy a punto de ponerme mezquino…, en el mismo día de mi cumpleaños. Reinas del Abismo (Queens of the Abyss) no era un titulo desconocido para mí. Era algo de Mike Ashley que estaba esperando pacientemente y cuando vi que Impedimenta lo publicaba solté un ¡Sí! a lo Cristiano Ronaldo, en un vagón de metro. Y cuando lo tuve entre mis manos, de verás que me alegró mucho ver que había una historia de Mary Elizabeth Braddon, la autora de Lady Audley’s Secret y The Shadow in the Corner, que no sé si se ha editado en español, pero que son obrazas. Creo recordar que fue en ese mismo vagón de metro (¡el ansia!) que comencé a leer Reinas del Abismo y devoré unas cuantas historias. Me di cuenta que no todos los relatos eran muy «extraños», inquietantes sí, pero no no todos coincidían con la tremenda historia de ambientación que Mary E. Braddon (escritora muy popular en la época victoriana) sabía crear. Lo «raro» que retrata la señora Braddon en Una revelación, se refiere a lo sugerente y sobrenatural en lugar de algo descarado y simplemente existente. El Terror que yo alabo. ¿Pero entonces esta antología abría con lo mejor de lo mejor al principio? ¡No! (A veces, la gente me mira raro en el metro), y comprobé ya en casa que ciertamente no.

En Reinas del Abismo hay más de una joyita.

El editor de la serie Tales of the Weird, Mike Ashley, se saca de la manga una genial antología que en el idioma de Shakespeare tuvo muy buena acogida. No solo hay historias que no había leído anteriormente, sino que hay escritoras de los que nunca había oído hablar. Un beneficio mutuo para mí y para cualquiera que tenga el mismo tipo de amor por la lectura. Y lo que es más importante, escritoras no tan familiares, a quienes Mike Ashley llama las «Reinas del Abismo». Los tres primeros relatos, Una revelación, de Mary E. Braddon, El ángel del escultor, de Marie Corelli y De entre los muertos, de la siempre genial Edith Nesbit; son todos cuentos de fantasmas. Al igual que El piso encantado, de Marie Belloc Lowndes. Entre los que más impactan por ciertos detalles está Una Navidad en la niebla, de Frances Hodgson Burnett, que tiene una de las mejores y más espeluznantes representaciones de estar atrapado en una densa niebla, que he leído nunca. No fue hasta que llegué a Una circe moderna, de Alicia Ramsey, que este libro cobró velocidad. La historia de Ramsey es realmente extraña, presenta un «apuesto pícaro» que tiene la desgracia de encontrarse con «La Virgen Loca de las Colinas», porque todo un pueblo italiano sabe que, a quienes ella llama, ya nunca regresan.

May Sinclair, cuyo trabajo me encanta, viene a continuación con La naturaleza de las pruebas, también en el lado fantasmal pero con uno de los giros más finos e inesperados del volumen. No es necesario leer entre líneas para averiguar qué sucede en El obispo del infierno, de Marjorie Bowen. ¿O sí? Y luego llegamos al final, a la que se convirtió en mi sección favorita de este libro con algunas historias escritas por, como señala Ashley, escritoras «menos conocidas» que se atrevieron a entrar en el bastión masculino de la revista pulp. Los tres grandes ejemplos son: El tapete, de Greye La Spina, Dama Blanca, de Sophie Wenzel Ellis y La isla de las manos, de Margaret St. Clair.

Mucha felicidad lectora aquí. Perdonad mi osadía, pero para mí Reinas del Abismo, es uno de los mejores volúmenes que podéis encontrar en el catálogo editorial de Impedimenta. Así, sin vaselina. Por cierto, preciosa portada que se han marcado, ¿no?

El editor Mike Ashley tiene un gusto por lo exquisito que ya muchos quisieran. Un volumen que se disfruta aún más en esta época navideña donde el frío y la lluvia nos rodean, día sí, noche también. Definitivamente, muy pero que muy recomendable.

Reseña: Damas Asesinas, de Tori Telfer

El veneno es el arma de los sin emociones, los sociópatas, los verdaderamente crueles.

Y de las mujeres, dijo uno.

Y se lo cargaron.

La recomendable Editorial Impedimenta lleva un tiempo que no me deja dormir. Va publicando esos titulitos de libros de thriller, terror, asesinos y lo peor de todo, casos reales; de esas lecturas que quitan el sueño. Una obras en tapa dura genialmente llevaderas para leer en cualquier sitio como es el caso de Damas Asesinas. Cuatrocientas páginas que se leen en nada. Una breve biografía de mujeres asesinas conocidas que me ha venido muy bien. Debido al trabajo, llevo ya unos cuantos añitos en un atracón de crímenes reales, escuchando podcasts sobre el género, viendo documentales, películas… Sobre finales de 2018 me interesé también, por libros que tratasen estas vidas de incertidumbre y en muchos casos, locura. Especialmente, mujeres asesinas, ha sido un tema interesante.

Haciendo mención a cómo empiezo la reseña, Damas Asesinas me ha parecido un libro súper curioso ya que presenta la idea de usar veneno de una forma realmente aterradora, pero también de forma bastante normal, como si se tratase de cualquier arma homicida. Por lo que tengo estudiado, la mayoría de la gente considera que usar veneno es el arma homicida más fácil, pero para nada lo es. Es dañino psicológicamente. Se necesita ser capaz de superar una enorme carga emocional y mantener la compostura para ver cómo la víctima se consume. La larga espera… Y el otorgar. El que calla, otorga, que decía mi abuela. Supongo que es por eso que Olenna Tyrell fue un personaje bastante potente en Juego de Tronos… Bien, disculpad el off-topic.

Durante bastante tiempo, la mayoría, si no todas las mujeres asesinas, siempre usaban veneno. Y muchas veces, casi siempre por una motivación amorosa o económica. Cuando profundizas en ellas, quizás asuste el alto porcentaje que marca esta pauta. Pasó demasiadas veces en la historia. Por supuesto, existen anomalías como Elizabeth Bathory o Gertrude Baniszewski, que claramente eran más pro a las torturas, pero en casos famosos son la excepción. Anomalías, nunca mejor dicho. Cuando piensas en asesinos en serie a lo largo de la historia, los nombres que te vienen a la mente son: Jack el Destripador, Ted Bundy, Berkowitz (El hijo de Sam)… Pero, ¿qué pasa con Tillie Klimek, Moulay Hassan y Kate Bender?

La narrativa con la que nos sentimos cómodos es aquella en la que las mujeres son víctimas de delitos violentos, no las perpetradoras. De hecho, se cree aún que los asesinos en serie son tan universalmente masculinos, que en 1998, el agente del FBI, Roy Hazelwood, declaró infamemente en una conferencia de homicidios: «No existen asesinas en serie». Pues como se dice aquí en el sur: No-ni-ná. Damas Asesinas cuestiona esa afirmación y ofrece catorce ejemplos espantosos como evidencia. Aunque en gran parte olvidadas por la historia, las asesinas en serie como Erzsébet Báthory, Nannie Doss, Mary Ann Cotton y Darya Nikolayevna Saltykova rivalizan con sus homólogos masculinos en astucia, crueldad y apetito por la muerte ajena. Cada capítulo explora los crímenes y la historia de un tema diferente, y luego procede a desempacar su legado y su interpretación en los medios, así como los estereotipos y clichés sexistas que inevitablemente las rodeaban.

Una lectura maravillosa, ideal para los que nos interesan estos temas, y somos capaces de separar, con firmeza, racionalidad de irracionalidad.