Reseña: Marvel Limited Edition. El Vampiro Viviente, de Roy Thomas, Gil Kane, Steve Gerber y VVAA

Vamos con una de las publicaciones joyita de este verano. Si no, una de las mejores del año. Edición portentosa del personaje Morbius, donde se incluyen los considerados mejores cómics donde aparece. No todo lo que existe del personaje pero si los mejores cómics, los mejores años, las mejores historias de El Vampiro Viviente. Ese hombre llamado Morbius con una sed de sangre súper-mega-insaciable. Una Edición Limitada de este personaje, un impresionante tochal donde toparse con historias para el recuerdo y quizás un enganche definitivo para todo aquel que no lo conoce. Este medio villano que debería haber dado que hablar bastante en cines y cómics, pero otra víctima de esta odiosa pandemia que parece irse muy poco a poco. No obstante, este tomo recopila las historias clásicas en solitario de Morbius (¡Las Mejores!). Desde sus apariciones en Vampire Tales hasta sus aventuras en Adventure IntoFear, Giant-Size Super-Heroes, Marvel Premiere, Marvel Two-In-One, Marvel Preview, The Spectacular Spider-Man y The Savage She-Hulk. Numeritos donde hizo estragos con todo lo que se topó. Uno de los personajes junto al Drácula de Marvel que marcaron a fuego el buen género de Terror en los cómics y que definieron a toda una generación.

Morbius es El Vampiro Viviente. Un vampiro que está vivo. Michael Morbius, un villano convertido en anti-héroe. No sé vosotros pero a mí me parece siempre fascinante ver la evolución de un personaje. Especialmente, cuando cambia de manos, de autores y muy especial, en sus inicios. Y es que como no podía ser otra, aparece en aquella maravillosa década de creatividad, un Morbius guionizado por una lista rotativa de grandes del cómic donde se incluyen Roy Thomas, Gil Kane o Steve Gerber. Con cada guionista poniendo su propio sello en el personaje, su «trato» varía enormemente. Pero manteniendo lo mejor, en este caso. Y así se desarrolla una especie de Frankenstein, hecho con trocitos de lo mejor de cada autor, un personaje en el que se nota mucho y para bien su evolución.

Como tal, parece que algunas de las primeras historias de Morbius (aquí se incluyen) también cambian la forma en que se retratan sus habilidades. Y esto puede, tanto sorprenderte, como hacer que asientas y susurres: ¡Pero qué chulo! Tramas muy guapas donde incluso llegan a ser creados otros vampiros como él… aunque pueden morir como seres humanos. Mientras que ciertos autores representaron que tenía poderes hipnóticos de diversos grados. Insisto, este proceso de ponerse con un personaje que cambia de un guión a otro puede terminar siendo un poco molesto para algunos lectores. Sobre todo, los que lleguen de nuevas. Pero personalmente, y quizás por amar el proceso de creación literaria, a mí me encantó. Me divirtió bastante ver como evoluciona Morbius.

Y ahora voy a ser claro. Desde el primer momento, Morbius fue un personaje casi ridículo que se podía considerar atrapado en algún lugar entre una copia de Drácula y un clásico villano fanfarrón de Spiderman. No lo he dicho aún, pero Morbius apareció por primera vez en The Amazing Spiderman #101 como antagonista de una de las aventuras urbanas del trepamuros. Es un personaje inquietante y trágico, y ocasionalmente salvaje, pero también grita su propio nombre y hace proclamas rarunas en tercera persona como si de Frankenstein (otra vez) se tratara. Cantidad de veces, dice cosas como: Eso dice el hombre llamado Morbius… O habla en una prosa digna del medievo, sobreexcitada, muy digna de la tragicomedia. Mas, hay algo increíblemente agradable en ello. Está tan lleno de contradicciones -tanto su comportamiento como en su conjunto de poder-, lo cual es una maravilla verlo chocar contra Spidey u otros superhéroes de renombre. Creo que en esta mezcla se encuentra su enorme atractivo.

También cabe destacar las selecciones de Vampire Tales que se han reproducido como en su original en blanco y negro. Estas historias claramente brindaban por un ambiente más vanguardista que los cómics de Marvel. Aquí vamos al mejor cómic de Terror tanto ilustración como en ambientación. Es particularmente interesante ver los ritmos de cada historia, ya que la sensibilidad que se podía encontrar en los Vampire Tales es claramente mucho más espeluznante y “underground” en comparación al tono con el que se trató a Morbius en Marvel, que fue muy del estilo de Man-Wolf o los inicios de la Antorcha Humana. Incluso estos relatos recuerdan bastante a la mejor Vampirella. Pero la mayoría del contenido de este Marvel Limited Edition aboga por las peleas beat-em-up. Y bueno, tiene cierto sentido con un villano “de segunda” que parte de una aventura que se publica en Spiderman. Después de todo, nuestro querido vecino el trepamuros tiene para la ocasión cuatro brazos para enfrentarse a este vampiro… Es una larga historia.

Este volumen es una maravilla. Así de simple. Actúa no solo como una chula introducción al vampiro de los cómics clásicos Marvel, sino que también actúa como guía para enseñar/mostrar cuán buenos fueron esos cómics de finales de los 70 y principios de los 80. Así como todas y cada una de las maravillas que se pueden encontrar en el Vampire Tales, que por cierto, también publicó Panini Cómics y SD en un volumen integral magnífico (http://www.sddistribuciones.com/VAMPIRE-TALES-MARVEL-LIMITED-EDITION-Isbn-978-84-15830-98-6-Codigo-MLE,SMALI028) y que se agotó rápidamente como probablemente suceda con este MLE de El Vampiro Viviente. Unos vampiros que en los cómics convencionales eran prácticamente desconocidos (gracias al Comics Code Authority), pero qué demonios, aquí podéis ver en la página de introducción del Vampire Tales #1, una reproducción extraña del Conde Orlok y todo eso, y literalmente se toman la molestia de explicarnos a los posibles lectores no iniciados, qué es un vampiro. Madre mía, madre mía. Ni en aquellos años se debía explicar algo tan evidente y tan ancestral.

Este Marvel Limited Edition pese a ser un recopilatorio, se puede decir que trata una colección al completo. Todos aquellos números donde aparece este ser mitad humano-mitad “strigoi” que necesita alimentarse constantemente de sangre para no sufrir. Toda una serie de aventuras donde ver sus virtudes y sus defectos y lo que es más, sus posibilidades de seguir vivo en un mundo como el nuestro. Y, sin embargo, he terminado por ver que Morbius tiene los días contados en nuestra era. A ver si tenéis la misma sensación que yo cuando leáis este genial tomo que no me cabe duda que es uno de los mejores cómics que se han editado este año.

Reseña: Nueve Fantasmas, de R. H. Malden

¿Cuántos lectores se arrepienten una y otra vez de que no hubiera más historias de fantasmas de M. R. James por venir? Yo, por ejemplo. De vez en cuando necesito volver a él, a sus alucinantes cuentos en las antologías de Valdemar. Sin embargo, para quien no lo sepa, el maestro James tuvo una especie de sucesor muy allegado, un hombre vinculado a la Iglesia de toda la vida pero que tuvo una breve incursión en lo paranormal (estos autores suelen ser los mejores); el distinguido R. H. Malden (1879-1951). De su mano brotaron nueve historias de Terror que se publicaron en un volumen reducido, publicado por Edward Arnold en 1943, bajo restricciones económicas por estar en tiempos de guerra. Una antología de Richard Henry Malden a la que llamó Nueve Fantasmas. Y con una portada muy llamativa (una de mis favoritas) que también rescata Diábolo Ediciones para la ocasión. Por que sí, my friends, Diábolo Ediciones aparte de estar publicando y rescatando geniales cómics clásicos de Terror (Tales from the Crypt, Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50…) también nos trae a librerías de vez en cuando alguna que otra antología de las chulas, de autores que muy pocos conocen, pero clásicos en otros países. Para el gusto exquisito de nuestro adorado género de Terror. E indagando un poco encuentro que Rowland Hilder, un talentoso paisajista que, además de producir encargos para el Ministerio de Información durante la Segunda Guerra Mundial, produjo ilustraciones de libros y diseños para tarjetas de felicitación, es el autor de la portada. Malden escribió varios libros pero quiso que Hilder fuera quien pusiera «cara» a Nueve Fantasmas.

Por otro lado, R. H. Malden llegó a conocer a su idolatrado M. R. James personalmente. Tuvo relación con él durante más de treinta años pues al igual que James, Malden se educó en el Eton and King’s College, de Cambridge, y allí se conocieron. De la propia boca de Malden salieron palabras como que sus propios cuentos eran «un tributo a la memoria y legado de M. R. James pero nunca comparables a su trabajo». Al final de la reseña diré qué opino sobre esto. Los nueve cuentos incluidos en esta colección son: La comitiva del coleccionista, La chimenea del comedor, El rompeolas de Stivinghoe, El reloj solar, Entre el atardecer y la salida de la luna, Las hojas en blanco, El decimotercer árbol, El timonel del barco de salvamento y El latón del sacerdote.

¿Una pintura puede tener un efecto extremadamente inquietante en su espectador? La chimenea del comedor te lo cuenta. El rompeolas de Stivinghoe es una historia espeluznante, la descripción del propio rompeolas, lo es, con su siniestra capilla en ruinas y el ambiente recargado que propone. Terror que entra lentamente por las venas. Pero no fue sino Las hojas en blanco, el cuento que inyectó un escalofrío de los gordos a mi columna vertebral cuando lo leí por primera vez. Por que aluciné tanto que tuve que leer de nuevo la historia para ver si me había perdido algún detalle. Y me encontré nuevamente con aquello que se agacha sobre la hierba, su cabeza saliente perfectamente calva y colgando horriblemente como si el cuello estuviera roto… Uff. Entre el atardecer y la salida de la luna es otra de las historias atmosféricas, inquietantes y genuinamente aterradoras de la antología. Pero la mejor historia de todas, al menos para mí, es El reloj solar. Donde el narrador se enfrenta repetidamente a una aparición particularmente aterradora, cuyo cuello es anormalmente largo («tan deforme que su cabeza colgaba de lado sobre su hombro derecho de manera repugnante e inhumana»), habiendo comenzado una persecución alrededor de unos pinares, donde para su horror (y el mío) pasa de ser el perseguidor al perseguido.

Aparte del hecho de que Malden era muy bueno creando atmósferas, un fuerte pavor en sus lectores, también tenía cierto sentido del humor. Lo podréis encontrar en el comienzo de El timonel del barco de salvamento donde… Ah no, no, leedlo, leedlo. No cuento más. Mi opinión es que no creo que Malden tuviera intención de imitar a James. De hecho, no creo que esa fuera la intención de ninguno de los primeros “jamesianos”. Y no creo que sea justo juzgar su trabajo simplemente comparándolo con James por muy en alto valor que se tenga. Para mí es un dios Stephen King en lo que hace, ¿y por eso ya en todo lo que escribo intento imitarlo? Para nada. Todos tenemos inspiraciones en la vida. Malden tenía su propia voz y no solo porque admirara a M.R. James, sus cuentos de fantasmas, iba a escribir exactamente lo mismo. Tenía sus miedos propios y un gusto muy sutil por… ¡¿Qué le pasaba a este hombre con los cuellos, dios mío?!

Una antología que fue cara y difícil de conseguir en su día, ahora disponible para todo amante de las historias de fantasmas que se precie.

Reseña: Tales from the Crypt Vol.1, de VVAA

La publicación en gran formato de Tales from the Crypt en nuestro idioma y a todo color, no es otra cosa que una muestra del gran momento de recuperación de grandes títulos comiqueros que estamos viviendo. ¿Quién iba a pensar que esto podríamos tenerlo en nuestras manos en estas condiciones? Poca fe tenía yo. Pero bueno, tampoco es que se mérito de todo el mundo, en este caso concreto las alabanzas deben ser para una editorial que está aportando “regalos” a los fans del género de Terror. Una editorial que llevo tiempo reivindicando para que le pongáis el ojo encima o una de esas arañitas de seguimiento que tenía el de mallas rojas y azules. Una editorial maravillosa como es Diábolo Ediciones. Una editorial que aboga por el siempre maravilloso género de Terror. Tanto en cómic (Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50: El Extraño Mundo de tus Sueños, Haunted Love, Frankenstein de Dick Briefer, Zombis, Momias, Criaturas del Pantano, Fantasmas), como en otro de los puntos fuertes del género como son las antologías de relatos clásicos (Nueve Fantasmas, El Fantasma de Agua y otros historias de espectros singulares, En compañía de fantasmas… https://www.cronicasliterarias.es/?p=2388) de los que ya os hablaré otro día. No obstante, joya tras joya. Sueños hechos realidad.

Tales from the Crypt es volver a mi infancia de nuevo. Regresar a una de las piezas del puzzle que me hicieron como persona. A friki, a fan, a una de las puntas de lanzas que me hicieron amar el género de Terror por encima de todas las cosas; como se quiera llamar. Algunos dicen: «Si te encanta el terror clásico, este cómic no te defraudará». De lo que solo estoy de acuerdo en las tres últimas palabras. ¿Terror clásico? ¿En serio? Quizás se pueda encuadrar así, si necesitáis etiquetarlo de algún modo. Pero que todas y cada una de estas historias son meramente actuales, que han sobrevivido súper bien al paso del tiempo, que casi un cien por cien de ellas podrían ocurrir hoy mismo (en 2021), eso os lo aseguro yo ya. ¿Qué si dan miedito a día de hoy? Otra cosa por la que pongo la mano en el fuego. Claro que como todo, donde brilla el género de Terror, se deberá a la persona, lugar y circunstancia en las que se lean. Pero la base está aquí. Las fuentes de muchos guiones, libros, películas y gustos de grandes directores de cine que vinieron después. Ellos «nacieron» aquí. Con Las Historias de la Cripta (Tales from the Crypt), los cuentecillos de horror que narraba el Tío Creepy en la serie de TV, o los diversos “presentadores” del horror en sus publicaciones hermanas como fueron The Haunt of Fear y The Vault of Horror.

Tales from the Crypt fue una serie bimensual de cómics de terror estadounidense publicada por EC Comics de 1950 a 1955 que produjo en principio veintisiete números. El primer número con este título fue el número #20 porque anteriormente la revista tuvo los nombres International Comics (#1-#5), International Crime Patrol (#6), Crime Patrol (#7-#16) y The Crypt of Terror (#17-#19) para un total de cuarenta y seis números con los que terminó la serie. Maravillas de historias que asustaron a niños pero, sobre todo, a padres y madres cuando se percataron de lo que podían estar leyendo sus vástagos (como si el mundo real no fuera ya bastante horrorífico). En fin, no voy a hablar demasiado de este tema tan trillado. Lo resumo: los cómics fueron atacados por un susodicho americano aburrido, los padres le creyeron en su valorización y todo deparó en prohibir historias o ponerles un sello para clasificarlos para adultos. El famoso Código que después repercutió en que guionistas e ilustradores empezaran a hacer malabares para esquivarlo de algún modo en sus obras. Pero una cosa era crea un Código y otra fue cancelar Tales from the Crypt y sus dos títulos de terror complementarios, junto con las series de ciencia ficción y crímenes restantes de la compañía en septiembre de 1954. ¡Odio eterno a esos norteamericanitos aburridos! En fin, que nos quedaron historias para el recuerdo. Todas aquellas con las que no pudo esa “ley seca” y que ahora gracias a esta genial edición regresan a nuestras mentes deseosas de perturbación. Historias sobre esa cosa que sale del mar y va en tu busca porque… ¡Te ama! Historias también de un alimento fatal para el ser humano que intenta reproducirse; de unos rayos-x que te llevan a ver tu muerte inminente; una forma impactante de morir, o pasear por una avenida del terror a altas horas de la madrugada; pararse a ver una de esas mansiones en las que nadie pasaría un minuto de su vida. Otras en las que… ¡La muerte le convenía! Terror, horror, pasión por un género que gusta. Tramas, guiones, todos alabados por maestros en su arte como Stephen King, Steven Spielberg o John Carpenter (que abre este primer volumen con un Prólogo en el que cuenta su experiencia con estos cómics). Cuentos que fueron inspiración pura para incluso pintores y cantantes (he oído decir), historias de cabecera de nuestra niñez.

Dark Horse Books hizo en USA esta genial edición que Diábolo Ediciones ha hecho un gran esfuerzo por trasladar aquí. Ilustraciones (¡Portadacas!) de Johnny Craig, arte y guiones muchos de Al Feldstein, George Roussos, Wally Wood, Harvey Kurtzman, Ghastly Graham Ingels y Jack Kamen; y todo editado por el legendario Bill Gaines. Impreso en un formato grande, colorido, de los que mola ver que incluso se reimprimen en su formato original los anuncios y las cartas de los fans fechados originalmente. Esos comentarios divertidos y respuesta del que sería en un futuro el Tío Creepy. Maravilloso, maravilloso, maravilloso. Cómic indispensable del año.

Reseña: The Walking Dead. Los Muertos Vivientes. Volumen 1, de Robert Kirkman, Tony Moore, Charlie Adlard y Cliff Radburn

Si algo te encantó, normalmente tu cuerpo te pedirá volver a ello. Si te gustó en su día, si no lo terminaste, si consideras que no le prestaste demasiada atención… Todo esto son detalles convertidos en espinitas que se quedan dentro. Y que solo se liman cuando vuelves. Otro tema es que te lo pongan fácil, que ECC Ediciones se haga con una licencia poderosa como es The Walking Dead (¡Y otras obras de Kirkman! https://www.cronicasliterarias.es/?p=4061, por ejemplo), y saquen nuevamente la serie desde el principio. Desde el momento uno, en tapa dura y en volúmenes que recopilan nada más y nada menos que doce numeracos… que para mí son sentada y media. Entonces, ¿quién dice no a comerse un buen plato de pescaíto frito?

Una serie que se distingue por el poderío de un enorme elenco de personajes bien construidos y en profundidad. Una serie que además maneja argumentos o arcos en una especie de diagrama de flujo que se suceden dentro el uno del otro. Y todo a su vez dentro de una enorme circunferencia argumental como es saber que el mundo se ha ido a la mierda por una enfermedad que nadie conoce pero que provoca que los muertos se levanten de sus yacimientos. Guiones que se separan claramente por nombres y donde cada uno termina (o empieza) con una situación impactante.

The Walking Dead, además de ser un titulo que le valió a Robert Kirkman para despegar en el mundo del cómic hacia el infinito y más allá, se caracteriza también por marcar un antes y un después dentro del cómic de Terror, y por supuesto, por volver a poner de moda los zombies en esta época actual (para mí, nunca se fueron). Kirkman ha demostrado tras su éxito ser un tío emprendedor, que en nada monta su propia editorial, participa en todas y cada una de las series que esa editorial edita, un autor que se reinventa a sí mismo y (importante) cumple lo que promete. Como prometió que The Walking Dead (pese a ser la gallina de los huevos de oro) un día quedaría cerrada, pese a que esa no era la idea desde el principio.

Y después de números y números, los que nunca hayáis leido nada, vais a comprobar por vosotros mismos que este cómic es eterno así como DIFERENTE A LA SERIE DE TV. Que tiene detalles más guapos e impactantes y que algunos personajes no salen (ni se les espera) en el cómic. Donde tras el paso de las páginas -a nivel de autor- muchos os vais a preguntar cómo demonios lo hace para mantener la intriga y el suspense en CADA NÚMERO.

Este Volumen 1 congrega los respectivos números del #1 al #12 de la serie. Donde empieza todo. Con esa famosa escena de Rick siendo un mero paciente desvalido que despierta en un hospital donde no hay nadie. O al menos, nadie vivo. ¡A la mierda todo! El mundo como lo conocemos ya no existe, Rick empieza a recordar quién es y cómo acabó allí y lo más importante: ¿Dónde esta su mujer y su hijo? A partir de aquí, arranca el motor alemán que ruge con fuerza y empieza a encontrarse con personas que necesitan ayuda, otras (muchas) que buscan su propio beneficio (el egoísmo innato del ser humano) y unos seres muertos que jamás descansaran en su intento de devorar su/tu/vuestra carne.

Aquí empieza lo bueno.

Esta gran historia de un mundo apocalíptico donde los zombies empiezan siendo el problema pero con el paso del tiempo ya no son el principal obstáculo para sobrevivir, multiplicó sus seguidores gracias a la serie de TV. No es para menos. Aunque con todo aquel que tengo ocasión de comentarlo, siempre le aconsejo que recurra a la fuente. En mi opinión, el cómic The Walking Dead le da tres mil vueltas a la serie de TV. Ocurren cosas que te dejan flipado desde el primer momento. Desde el principio sabemos que no hay un próspero futuro para esta historia; la brutalidad, la violencia, el amor en todos sus formatos y el salvajismo vuelven a estar patentes pero, ¿de forma desmedida? No. Real. Estoy seguro que esta serie os va a hacer asentir con la cabeza en más de una ocasión. Cantidad de escenas te llevan a ello. Anda que no, esto pasaría..., te dirás en voz baja.

The Walking Dead es el más claro ejemplo dentro del noveno arte donde se representa demasiado bien la máxima escrita por el filósofo inglés Thomas Hobb en su obra El Leviatán: «Homo hominis lupus».

«El hombre es un lobo para el hombre».

Reseña: En las Montañas de la Locura Volumen 2, de H.P. Lovecraft y François Baranger

H.P. Lovecraft (1890-1937) es uno de los mayores escritores de Terror de todos los tiempos. Desde la década de 1920, sus historias han cautivado a generaciones e influido en innumerables juegos, cómics, novelas, pelis e incluso música. Su reputación ha crecido a lo largo de los años y ha sido elogiado, entre otros, por Stephen King y Guillermo del Toro. El horror cósmico de Lovecraft tocó temas como la insuficiencia de la humanidad y el horror de lo incomprensible. Se ha hablado de él por activa y por pasiva y no hace falta ahondar más para saber la poderosa mente conceptual de otros seres y mundos que tenía el de Providence.

Pero siempre le faltó la ilustración.

Cientos -por no decir miles-, de dibujantes se lanzaron a ilustrar todos y cada uno de los relatos y novelas cortas que Lovecraft produjo. Bueno, no sé si realmente están todos-todos trasladados en formato cómic o libro ilustrado pero si tuviera que apostar, diría que sí. Quizás por eso la enorme edición ilustrada de François Baranger puede ser una de las ediciones más esperadas en este formato en nuestro país. Esta maravilla que te puedes llevar a la cama y vivir/introducirte en primera persona de En las Montañas de la Locura es… Uff, cuanto menos maravillosa.

Un ilustrador reconocido en el mundo por su talento, en especial, en el mundo del cine y los videojuegos (Harry Potter, Furia de Titanes, La Bella y la Bestia) es François Baranger. En las Montañas de la Locura (At the Mountains of Madness) es su último trabajo donde brilla; la más larga y una de las historias más famosas de Lovecraft. Una historia que toma la forma de una serie de cartas escritas por el doctor William Dyer, geólogo de la Universidad de Miskatonic, quien a finales de 1930 dirigió una expedición a la Antártida que terminaría en desastre, locura y muerte, tras el descubrimiento de unos restos prehistóricos que nadie conoce. Formas de vida desconocidas para la ciencia, enterradas en el permafrost y los restos de una ciudad inconmensurable detrás de una cadena montañosa a la altura del Himalaya, nunca antes vista. Una ciudad abandonada hace mucho tiempo por terribles razones que finalmente se revelan en el desenlace de esta historia ahora que se publica el segundo y último volumen en nuestro país gracias a la genial edición de Minotauro Ilustrados.

Específicamente, las cartas del doctor Dyer se han escrito en un esfuerzo por evitar que una segunda expedición se arriesgue, pero eso no quita que otra mucho más importante y ampliamente publicitada se monte para seguir el mismo camino. Una historia que tiene una de las más poderosos atmósferas y ambiente conseguidos en formato literario, de las mejores que he leído en mi casi medio siglo de edad. El hielo y la nieve, las temperaturas extremadamente bajas juegan un papel importante en la narrativa y sirven como telón de fondo crudamente frío contra el cual tienen lugar sus eventos y sus revelaciones igualmente crudas en cuanto a lo horrible y horribles acontecimientos del pasado y sus oscuras influencias sobre los orígenes de la humanidad. Una historia que fue originalmente serializada en las ediciones de febrero, marzo y abril de 1936 de Astounding Stories, y que se ha publicado millones de veces desde entonces e inspirado cantidad de adaptaciones.

Otras sesenta y cuatro páginas para cerrar una historia de época. Una historia impresionante que queda en la recámara cerebral. No podrás evitar pensar en ella cada vez que en telediarios o documentales veas esas vastas laderas blancas de los polos terráqueos. Lo más probable es que el lector que ya hubiese leído esta trama hace tiempo ahora flipe con estas ilustraciones e incluso les cambie el modo en que imaginó ciertas escenas. Gracias a las ilustraciones de Baranguer, todo esplende… A LO GRANDE. El ilustrador da vida visual a una trama sobrecogedora con colores potentes, acordes y hermosos en oscuridad. Captura la grandeza y la escala de los descubrimientos de la expedición como la terrible claustrofobia de sus misterios y realizaciones. Y poco más. Disculpad que no cuente casi nada de la trama, pero En las Montañas de la Locura es una historia tan maravillosa que se tiene que vivir por uno mismo.

Reseña: Marvel Limited Edition. Maestros Marvel del Suspense. Parte 1, de Stan Lee y Steve Ditko

Vamos a decir Suspense por no decir Terror. El buen Terror, la mejor intriga, el cómic que increpa, esas historias que mantienen la tensión desde el primer momento y que de bien que están hechas rápidamente te meten en situación…

Como a todo aquel que ahonda en un tema, llega un momento que, no es que sepa demasiado, es que ya casi lo ha visto todo. Y a mí me pasa con las Antologías; recopilaciones de terror, suspense, relatos policíacos… Y las diferentes formas que existen de llamarlas. Volumen con guiones variados que aúnan un todo que me incita a leerlos y la mayoría de las veces a devorarlos. Por que de lo bueno, siempre quiero más. Sencillamente, por eso a uno se le cae la baba y se debe dar patadas en el culo por conseguir este último Marvel Limited Edition publicado por Panini Cómics y SD en nuestro país. La primera parte del Maestros Marvel del Suspense: Lee y Ditko. Ahí es nada. Los creadores de Spiderman y Doctor Extraño en sus inicios, haciendo sus pinitos y dándole también a “lo prohibido”, sí. Creando relatos en formato cómic al estilo de las clásicas antologías The Crypt of Terror, The Haunt of Fear, The Vault of Horror o la archiconocida Tales from the Crypt (Historias de la Cripta), que a cine y televisión llegó. Creando una buenísima recopilación para la ocasión donde se le dice Suspense por no decir Terror.

Escalofriantes historias de suspense y misterio, parábolas de tensión psicológica desgarradora, que ahora aparecen recopiladas en un tomo de cómic imprescindible. Un buen volumen que no recoge una serie sino los diferentes números en colecciones diferentes donde dichos maestros publicaron sus más macabras ideas fuera del emergente pijameo. Y eso mola porque encontramos historias que vieron la luz en inencontrables revistas (hoy en dia) como Journey into Mystery, Journey into Unknown Worlds, Mystery Tales, Marvel Tales, Strange Worlds, World of Fantasy o la World of Suspense de la época, por poner unos ejemplos. El primero de dos fantásticos ómnibus que publicó Marvel, historias de cinco a diez páginas como mucho, donde Ditko y Lee crean monstruos (en sus más diversas formas), historias de terror, suspense, crímenes y Ciencia Ficción. Gran cantidad de material que vuelve a ver luz y que nadie debería, al menos, ojear.

Buenas historias que con poco, te atrapan. En el Oeste, dos ladrones de bancos escapan a un rancho remoto, justo cuando uno comienza a dudar de sus acciones criminales. Un científico crea una píldora que podría cambiar el mundo para siempre, pero un sueño le convence de no seguir su objetivo. Un malvado ser es revivido por un tipo gracias a la magia negra. Los marcianos amenazan con invadir y destruir toda vida terrestre y todas las naciones de la Tierra se unen para hacer un viaje y convencerlos. Un hombre consigue introducirse en un platillo volante y tras perder el sentido, cuando vuelve en sí en la Tierra, tiene recuerdos de haber pisado Júpiter. Un hombre roba un anillo místico de los monjes en el Tíbet, lo que le da fortuna pero arruina su salud. Un hombre usa una máquina del tiempo para resolver sus problemas de dinero. El Capitán Kane navega con su barco de pesca cuando su tripulación logra atrapar una langosta de casi tres metros y medio de largo y empiezana buscar de dónde procede tal bicho…

Más de cuarenta historias para disfrutar.

Joyitas que resucitan.

Tengo un profundo amor por los cómics que leí en la infancia. Y me encantó saber que antes de que Marvel entrara en el negocio de los superhéroes, ya publicaban antologías que trataban los tres grandes géneros y en especial, la Ciencia Ficción más clásica como Strange Tales y Journey into Mystery. Pero a finales de los años 50 del pasado siglo, la fiebre de los platillos volantes empezó a ser reemplazada por monstruos, de manera segura y dentro de los límites del Cómic Code. Un terror más cercano al que sólo había que cambiarle el nombre. Por eso, los niños de la época disfrutábamos (monstruos que rara vez lastimaban a nadie), incluso cuando devastaban ciudades. Lo mejor de estas época fue dibujado por Jack Kirby y en nuestro país se llegó a editar algo de eso en Diábolo Ediciones. Pero en aquellas revistas tras las buenas historias de Strange Tales, mis ojos de niño empezaron a reconocer unos gloriosos dibujos que aparecían casi siempre en una historia en los cinco o seis últimas páginas de la revista. Un artista que llegaría a reconocer por su estilo distintivo desde entonces y ya por siempre. El famoso estilo de Ditko que desafía las comparaciones e imitaciones y se muestra espectacularmente en esta enorme colección de cuentos cortos que Panini y SD llevan a librerías especializadas.

Historias completamente diferentes a lo que estáis acostumbrados si apenas habéis leído cómic de terror o suspense de esta época. O que disfrutaréis y con las que sonreiréis levemente si conocéis y/o ya habéis degustado gloriosas series de televisión como The Twilight Zone (La Dimensión Desconocida), Thriller (la llamaron en España, Tensión) o Más Allá del Limite (The Outer Limits). Historias que se dicen que son para adultos, pero que disfrutas como cochino en un charco desde muy joven. A menudo retorcidas, a menudo, surrealistas; la brillantez de Ditko junto al ingenio de Stan Lee en sus primeros años. Tomo único e inclasificable.

Reseña: Estrellas Oscuras (Volumen Uno), de Lonnie Nadler, Jenna Cha, Brad Simpson y Hassan Otsmane-Elhaou

A los que vivimos esa lucha incansable de encontrar buenas historias de Terror ya sea en formato fílmico, literario o cómic, la publicación de obras como Estrellas Oscuras no es otra cosa que una buenísima noticia. Trae a nuestros lares, esta chulada de cómic la cada vez más interesante Editorial Hidra a la que le tengo puesto el ojo, mes sí y mes también. Por lo original, por lo diferente, por el buen ojo que tiene para traer al público español sendos títulos que parecen no tener cabida en otras editoriales… Pese a las buenas críticas que tienen. Ejemplo de lo que digo es Estrellas Oscuras (Black Stars Above), una miniserie que abre con un primer volumen en tapa dura, una trama de Terror inquietante como pocas de las leidas los últimos años. Claramente, una serie llena de ilustraciones cuidadosas donde se hace el esfuerzo por hacer un buen homenaje a los grandes autores del género de Terror.

Nacida de las mentes creativas de Lonnie Nadler, Jenna Cha, Brad Simpson y Hassan Otsmane-Elhaou; el viaje de Eulalie tiene lugar en el más bello entorno de la naturaleza canadiense más de cien años atrás. Pero no solo eso, sin que exista precedente en la historia, este cómic parece contar algo verídico incluso cuando el horror es el foco principal. La trama da la sensación de ser una pieza histórica gracias a la investigación y el esfuerzo creativo de sus autores. Estrellas Oscuras se centra en el verde/blanco canadiense de aquellos lejanos años de comercio de pieles en América del Norte. Un cambio económico importante en el país que afecta a Eulalie y su familia, aunque nunca se dice explícitamente. Con su casa bastante lejos del pueblo más cercano, y solo la familia como compañía, es lógico que Eulalie anhele algo más. No es una mala vida, y hay muchas alegrías, pero la mundanalidad y la insatisfacción no se marchan de su corazón. Tened en cuenta que con esto no es con lo que abre la historia, lo hace con algo mucho más siniestro:

Observé y descendí, como un copo de nieve o un dios o ambas cosas, sobre una llanura pálida. No era un vacío, sino más bien un espacio blanco donde se veía la vida y la oscuridad que nos distingue…

Yo añadiría una cita de pelicula que se podría adaptar muy bien:

En la profunda Canadá, nadie oirá tus gritos.

Ok, quizás es una frase que abarca demasiado. Un país enorme. Pero con ello quizás os podéis hacer una idea de lo que se puede encontrar uno en Estrellas Oscuras. Eulalie Dubois, la hija de un trampero de pieles franco-canadiense y una mujer nativa, lucha por su futuro. Es el año 1887, y mientras su padre lo niega obstinadamente, el negocio de trampero se muere. El negocio de las pieles está siendo absorbido por la HBC. Un día, mientras se detiene en la ciudad para vender mercancías, se encuentra con un tipo extraño y misterioso que le ofrece una misión en peculiar: entregar un paquete en la ciudad norteña sin nombre, esa misma que se ubica entre los frondosos bosques del Cinturón Verde. Lo único: jamás debe mirar qué hay dentro del paquete.

A medida que la situación en casa se vuelve más grave, incluido un matrimonio arreglado no deseado, Eulalie decide hacerse cargo del recado y no pasa mucho tiempo antes de que se encuentre recorriendo un viejo sendero, un camino de irracionalidad, sucesos extraños en un bosque, llegar a una ciudad a la que nadie debería aventurarse solo…

Lo decía al principio. Estrellas Negras es, en pocas palabras, un tesorito encontrado en el desierto de publicaciones de género de Terror en nuestro país. Un cómic para amantes de este género literario donde la sensación que queda es, que te vuelves a encontrar con los grandes maestros consagrados. Una historia que evoca a Jack London, H.P. Lovecraft, Arthur Machen, Algernon Blackwood…, y los relatos de maestros literatos del horror a fuego lento que acometen fácilmente el alma lectora. Y nieve que cae, árboles dispersos y linces que atraviesan la vasta extensión. Y un hombre que alcanza a ver los ojos de un lince que en realidad no tiene ojos, solo oscuridad, muy a lo Junji Ito. Y Eulalie que se encuentra a sí misma en una edad sobre la que Stephen King casi ha escrito tesis. Teorías sobre el cambio en ellas y lo sobrenatural cuando alcanzan la pubertad.

Cómic magnífico, cuya historia os atrapará fácilmente.

Deseando saber más.

Reseña: Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50. Fantasmas, de Steve Banes y VVAA

Es Enero y aún no se han ido los fantasmas. Siguen viniendo más y a cual peor… O mejor, según se mire. La prueba es esta maravillosa aportación que hace nuevamente Diábolo Ediciones al mundo del cómic de nuestro país, trayéndonos un volumen más de la Biblioteca de Cómics de Terror de los Años 50. Esta vez, un especial a esos espectros intangibles que no tuvieron paz en vida y con suficiente poder o ira como para hacernos daño durante la nuestra. Fantasmas, es el sexto volumen de la Biblioteca de Cómics de Terror de los años 50, un exitazo de publicación para el mejor amante al cómic que se precie. Tras Haunted Love (Historias de amores malditos que abría la colección), el genialmente recuperado Frankenstein, de Dick Biefer, un volumen especial Zombis (que guardo como oro en paño), Momias y Criaturas del Pantano; ahora le toca el turno a apariciones, espectros, a todas esas criaturas que desaparecieron de este mundo y están tan llenos de espanto que no se quieren ir. No, sin hacernos la vida imposible a los vivos. No son fantasmas con buenas intenciones, no.

Las historias que encontraréis aquí, dan mucho miedito. Hay un gemido espeluznante al fondo de la habitación y no es el viento de medianoche tras la cortina. No. Vives en un pisito alquilado a muy buen precio pero con el detallito de que tu balcón da al cementerio del lugar. Ese gemido espeluznante viene de una de las verjas del cementerio. Algo viene. Si te fijas, la puerta de una cripta se abre lentamente a su vez y una forma extraña emerge de la oscuridad. Vuela a través de la noche fría y neblinosa, con ojos encendidos de odio y lo peor es que no puedes moverte. Estás paralizado. Viene… y está cada vez más cerca… Más cerca… Más cerca. Terror puro del estilo encontraréis en Fantasmas, este terrorífico volumen que cuenta con nada más y nada menos que dieciocho historias a cual más inquietante. Una maravilla de antología con el detalle de contener al final una historia (La venganza de Ouanga), que no aparecía en el volumen original del antologista Steve Banes, culpable de estos maravillosos volúmenes en USA, que lleva adelante la idea de rescatar los mejores cómics de horror Pre-Code. Todo lo genialmente publicado antes del famoso código de censura al que fueron sometidas estas maravillas del noveno arte. Y con maestros consagrados a día de hoy entre sus páginas, autores que en los años 50 del pasado siglo ya empezaban a mostrar su calidad en el formato viñeta: Alex Toth, John Blummer, Sid Check, Lin Streeter, Ross Andru, Lou Cameron, King Ward y muchos más.

Para los curiosos e indecisos, rápido repaso a la antología sin ánimo de spoilers: Yo, fantasma (La figura desamparada deambula entonces, a través de las extrañas brumas, un alma perdida), Venganza (¡Me encantan los funerales! La gente ama las bodas así como yo amo los funerales), Los espectros rondan la torre maldita (¡El fantasma de Ana Bolena!), El fantasma perseguido (¡Doce mil dólares! ¡Yujuuuuuh!), Jurado de muertos vivientes (En un minuto estarás muerto. Tenemos planes para TU fantasma), La mujer sonriente (Apuesto a que no pasarías una sola noche en esta casa abandonada), Baffling Mysteries (Mi venganza se ha completado), Sesión de Terror (Nunca debemos mencionar esto a nadie … ¡Nunca! ¡No nos creerían!), Espíritu de humo (Bueno, ella dijo algo sobre vengar su muerte y entonces…), Si un cuerpo mata a un cuerpo… (Un curioso encuentro fantasmagórico), El deseo mortal (¡No consigo resolverlo!), El fantasma del Teatro Abbey (Una historia sobre un hombre murciélago), El fantasma de la sombra blanca (¡Esa horrible sombra!), Nunca llames a un fantasma (¿Cómo? ¿Qué intentó atraparte el qué?), Una noche en el Collado Negro (Voces en la noche como el correr de hojas muertas…), Los fantasmas de los olvidados (¡Madre de Dios, qué es eso!) y La maldición del fantasma ( ¡Corre por tu vida!).

Una mirada retrospectiva a los que considero primeros cómics de Terror de calidad de la historia. Sombras de seres humanos fallecidos, fantasmas del Mal. Más de 240 páginas de apariciones espantosas, sesiones de espiritismo escalofriantes, espectros y más espectros escalofriantes y malignos. Con mucho más que venganza por sus cuerpos asesinados. El volumen cuenta además con una introducción de John Rozum (guionista de series como El laboratorio de Dexter, Expediente X o Scooby-Doo) y una galería de cubiertas de la época.

Dicen que debes asegurarte bien de cubrirte la cabeza cuando estas sombras difusas de antiguos seres vivos aparecen cerca de ti.

Yo recomiendo correr.

Reseña: La Tumba de Drácula. ¡La Noche del Vampiro!, Gerry Conway, Marv Wolfman, Gardner F. Fox y Gene Colan

Se reivindica mucho y es normal. Estamos hablando del que puede ser el mejor cómic elaborado de Terror y encima cómic que realza y supera la figura tan trillada de Drácula en el mundo del cine. Alguien tuvo que tener en mente la idea de, si se hacía, había que hacerlo bien. Quizás el propio maestro-dios del dibujo Gene Colan, quizás el cúmulo de guionistas de calidad como Gerry Conway o Marv Wolfman (¡apellido inspirador!). A nuestro país han llegado diferentes versiones de esta serie que os reseño hoy. Pero ahora va Panini Cómics y se apunta un mega-tanto sacando la Biblioteca Drácula, es decir, la gloriosa serie de La Tumba de Drácula, en diez chulos volúmenes llevaderos (en este formato no existe excusa para no leerlo) y para colmo de males-preciosérrimos: por fin, a todo color. En mi caso, dos primeros tomos que han visto la luz (¡¿la luz?!), dos primeros tomos que ya he devorado y con los que me inicio en la colección. Quincenales, por quince pelotes, incluyendo ocho números de Tomb of Drácula cada uno. ¿Se puede dar más por menos? Dicen que es una de las más soberbias interpretaciones del mito creado por Bram Stoker. No se equivoquen: NO EXISTE UNA MEJOR.

En 1971, la Comics Code Authority (un organismo reunido para censurar cómics, una serie de ilusos que se aburrían bastante) ajustó sus regulaciones para dar más penalidad a lo que consideraban una sopa en súper ventas de tebeos de contenido sexual, y todo lo relacionado con el género de Terror (vampiros, hombres lobo y otros monstruos). La respuesta en la gloriosa Casa de las Ideas fue una ola de «héroes monstruosos» como Morbius, Werewolf By Night y El Motorista Fantasma. No obstante, todo el mundo sabía que cierto ser con categoría, que con su sola presencia eclipsaba a todo, un aristócrata de caché como era el propio Conde Drácula, de Bram Stoker…, debía salir a la luz (¡¿otra vez la luz?!). Un ser, un personaje que necesitaba pasar al noveno arte con criterio, de forma independiente a la novela y hacerlo con una buena historia, atractiva y original. La joya, la tenéis delante.

En La Tumba de Drácula, abrimos con un hombre llamado Frank Drake, junto con su amigo y su amada, abriéndose paso por los vastos campos de la Europa del Este. Drake ha venido a las tierras salvajes de Transilvania en busca de la herencia de su familia, un castillo que ha pasado de generación en generación, desde antes de que la familia Drake cambiara su nombre. Habiendo arruinado la fortuna de su familia, Frank y su amigo Clifton han venido con la esperanza final de vender el castillo y obtener algo de liquidez. Pero incluso Clifton no se creyó del todo el resto de la historia, la parte en la que Frank explicó su apellido original, pues, ¿cómo diablos iba a proceder del famoso Drácula?

Me gusta ver que realmente la historia de Bram Stoker no existe en el Universo Marvel, my friends. Frank Drake es la prueba viviente de ello. Y también atrae como empiezan a torcerse las cosas desde el principio: el tema es bastante incómodo entre Frank y Clifton, ya que la pareja actual de Frank, Jeanie, es en realidad la ex de Clifton. Una vez que llegan al castillo de Drácula, Frank encuentra objetos familiares realmente inquietantes. Además, es como si hubiera estado soñando con esos pasillos de piedra entre corrientes de aire frío, toda su vida. Mientras investiga, Cliff, el amigo idiota de Frank, cae por un suelo podrido a una catacumba oculta donde descubre la tumba de Drácula y… ¿qué es lo peor que podría pasar? Las nefastas intenciones de Cliff de estafar a Drake y casarse con Jeanie por su dinero palidecen en comparación con la sed de sangre que acaban de despertar en esa mazmorra.

Un inicio pletórico para una maravilla de serie, que en una primera lectura, aporta esas maravillosas sensaciones que una vez percibimos en nuestras primeras vivencias con el género de Terror. No es alabar por alabar. Desde el primer momento te das cuenta que La Tumba de Drácula es y fue un cómic inusual. En primera instancia, el personaje principal es en realidad el villano de la obra. Eso no era, ni es normal aún a día de hoy. También por que el arte de Gene Colan es tan excelente (nadie dibujaba de forma tan real las neblinas y el viento como este hombre), un arte que te introduce en la trama cuando incluso los diálogos de Gerry Conway son algo más masticables.

La Tumba de Drácula fue uno de los éxitos más inesperados de Marvel, y aunque Marv Wolfman no empezó en el elenco de autores, en el momento que coge los mandos de la serie se nota. Construye toda una serie de aventuras casi por ejemplar, que se disfrutan de lo lindo. Y más, en estos días grises y lluviosos. Por supuesto, también introdujo en el noveno arte al personaje Eric Darren Brooks, el famoso y verdadero Blade el Cazavampiros (en el #10 de esta colección), un personaje secundario con mucha fuerza. Un tipo con interesante historia detrás que en breve os contaré.

La Tumba de Drácula es un cómic súper IN-DIS-PEN-SA-BLE.

Reseña: Nuestros Encuentros con el Mal, de Warwick Johnson-Cadwell y Mike Mignola

Sabéis que gozo muy mucho esta época del año con el Terror. En general, siempre: terror escrito, terror leído, terror visualizado, me va a encantar. Stephen King, H.P. Lovecraft, M.R. James, Mike Mignola, John Carpenter, Jordan Peele, lo que está haciendo Mike Flanagan… El buen Terror en cada una de sus facetas me llama en esta época del año, cosa mala. La noche de Halloween llama a la puerta. Es una manía o un recordatorio que se convierte en ritual todos los años. Y el cuerpito lo sabe. Por que los ojos, los gustos, se encaminan a querer leer cositas chulas del que es para mí, el mejor género de todos. Y Norma Editorial debe saber algo de estas sensaciones pues todos los años publica títulos muy chulos para el fan del miedo. Hoy os hablo de uno de los pocos títulos que mi corazón taquicárdico espera con ansia cada nueva publicación. Las aventuras del Profesor J.T. Meinhardt y su ayudante el Sr. Knox son dos tipejos con una obsesión: matar vampiros y aberraciones nocturnas en los siempre tenebrosos países del Este. Una obra surgida de la mente de Warwick Johnson-Cadwell y que el maestro Mike Mignola (Zombie´s World. Hellboy, Cazador de Brujas, Baltimore, Frankenstein Underground, Bogavante Johnson, A.I.D.P.), acoge para su mundo con los brazos abiertos.

Nuestros Encuentros con el Mal, son historias de Terror. Terror del bueno, como se dice en esta casa. Terror llevado en ocasiones al lado cómico del estilo (y en el número anterior lo menciona Mignola) películas clásicas y maravillosas de finales de los años 60s como El Baile de los Vampiros, de Roman Polanski. Una trama que se toma en serio el Terror pero que no se toma en serio a sí misma. Además, Nuestros Encuentros con el Mal se convierte en un maravilloso añadido al Mignolaverso que sigue en constante expansión. Un mundo (diría que el nuestro años atrás) donde en varios rincones del planeta los monstruos brindan por el Mal.

El profesor J. T. Meinhardt y su asistente, el Sr. Knox, son dos especímenes que en Nuestros Encuentros con el Mal continúan con su eterno trabajo de clavar estacas, incendiar ataúdes y echar abajo mansiones que esconden grandes señores endemoniados. En esta ocasión, varias historias, casi unidas una con la otra, nos llevan a los Cárpatos, fuente de inspiración para el Terror, zona embrujada y repleta de leyendas. Como introducción encontramos La Muerte de Lady Ruthven, que presenta una escena de persecución de carromatos que recuerda al clímax y escena similar que sucede en el Drácula, de Bram Stoker. Donde conocemos a la Srta. Mary Van Sloan, de la que aún no sabíamos nada, otra mata-vampiros. Kurtz, el Duque Perdido, también toca el tema vampírico aunque de una manera bastante inusual; en esta historia, el Profesor y el Sr. Knox hacen poco por derrotar al tirano vampiro Kurtz. Otros vampiros de la aldea de Lodzarak ya se la tienen jurada.

Muy molona esta historia.

Las dos primeros cuentos de esta pequeña colección presentan un potencial tremendo que te lleva de todas-todas a esa zona quejumbrosa de la vieja Europa. Está chulo ver que al igual que el resto del Mignolaverso, en estos “cortos” abundan las referencias a obras literarias, joyitas del género, que solo los buenos lectores conocen. Por ejemplo, el nombre de Lady Ruthven se toma del cuento de El Vampiro, de John Polidori, que es conocida como la primera historia de vampiros escrita en inglés. En cuanto al Duque Kurtz, su crueldad es similar a la del tipo que comparte su apellido en El Corazón de las Tinieblas, de Joseph Conrad.

El arte de Johnson-Cadwell está impregnado de tonos oscuros y líneas ásperas. De unos colores poderosamente bellos, verde-oscuros que nos trasladan a bosques frondosos como si de una puerta dimensional se tratara. Su escritura, por otro lado, es nítida. El humor llega en la historia de Blackwater, donde una coalición de mini-vampiros han quedado a medio convertir por el monstruo más malvado de la zona… A medio convertir, sí, jajaj. Para después toparnos con que Earl Cannon Taganrog y Devilt Pietros y cómo no han podido superar su amarga rivalidad ni siquiera en la eternidad. Siegfried, para mí también fue cómico leerlo. O al menos, recuerdo tener una sonrisa en la cara mientras lo leía en mi sofá bajo una luz tenue y oyendo de fondo el silencio de la noche. Cambia la tradición gótica al convertir a los cazadores de vampiros en la presa de un hombre lobo inteligente. Un cazador de cazadores de vampiros, jeje.

Nuestros Encuentros con el Mal es diversión. Otro cómic súper indispensable, joyita a disfrutar para este Halloween raruno que se avecina. Para el amante del Terror, de los vampiros, de las buenas historias, no comprar Nuestros Encuentros con el Mal o su anterior El Sr. Higgins Vuelve a Casa, es perder dinero. Más claro, agua bendita.