Reseña: 100% Marvel HC. Veneno. Matanza Desencadenado/Redención, de Hama, Wildman y Luzniak

A la vez que el mundo de los cómics ha ayudado al cine a salir adelante por su falta de ideas, en modo recíproco, el cine ha dado un buen empujón económico también al noveno arte. A partir de un título, se han vuelto a reeditar obras que solo existían en el olvido, la nostalgia o esas enormemente valoradas bibliotecas de coleccionistas. Y lo curioso es que en ocasiones, un estreno en cine es sólo el principio. Pues si hay demanda o la editorial es generosa con el aficionado, no todo que da en uno, sino que siguen cayendo más historias de ese personaje. Lo que el verdadero friki disfruta y desea.

Lo mío con Veneno (Venom) es un interés tardío. Como todo villano de los duros, siempre me fueron atractivas las historias Marvel donde participaba, se le puede ver la maldad a leguas. Pero sin duda, mi débil excusa para continuar leyendo sus mejores historias, sus mejores arcos argumentales es que Panini Cómics sigue sacando lo mejor de lo mejor del personaje. Lo vuelve a poner en el candelero en unos geniales tomacos comprendedores de sus mejores arcos argumentales.

Veneno: Matanza Desencadenado/Redención es el 100% Marvel HC que os traigo hoy. Se inicia con Matanza Desencandenado (Carnage Unleashed), un título un poco engañoso, ya que no ves mucho de ESE OTRO monstruo psicopático, más allá de la miniserie de cuatro números que le da nombre al volumen. Sin embargo, es una buena opción, porque Matanza Desencandenado es simplemente la mejor historia, la que más he disfrutado en todo lo recuerdo de este ser abominable. Obviamente, un título homenaje a Maximum Carnage, pero no la historia, sino el videojuego. Larry Hama abre esta trama de cuatro números con Veneno arrasando en lo que podría ser uno de los mejores póster de engendros simbióticos que podrás ver nunca. Y es que cuando el videojuego Carnage Unleashed se convierte en éxito, esto le brinda al psicópata Cletus Kasady la oportunidad de obtener su libertad y renovar su sádico reino de terror en las calles. ¿La única forma de detener a este demoníaco ser? Otro simbionte que le supere en odio, dolor y arrebato. La sangre fluirá cuando Veneno y Matanza se encuentren. Por que además, la ex-esposa de Eddie Brock quedará atrapada en ese fuego cruzado. Y todo apunta a que para sobrevivir, deberá convertirse en esa maravillosa Veneno femenina. Con Spiderman al lado de Eddie cuando una invasión alienígena amenace con convertir la Tierra en un horripilante planeta de simbiontes.

Redención es lo que sigue a lo que propone Hama en Matanza Desencadenado. Con una atención al detalle impresionante, pues no cualquier guionista se documentaría tanto con todos esos versículos bíblicos que lanza por su boca el Comepecados. Un ser dispuesto a cambiar la vida de Eddie Brock, que asesina al CEO de una compañía de videojuegos y a su abogado. Y como os decía antes, Anne Weying (ex-mujer de Eddie Brock) como su próximo objetivo. Pero Eddie cree haber encontrado una cura milagrosa para salvarla de esa locura simbiótica. O quizás lo empeore.

La gran pieza final, el objetivo, el trasfondo que se acerca como un nuevo amanecer es el genial arco El Planeta de los Simbiontes. Una historia que se esperaba como una de las más grandes creadas para el personaje de Veneno, pero que por lo que oí tiene tantos fans como detractores. Como siempre digo: estamos en esta vida para probar cosas nuevas por nosotros mismos. Cuantas más mejor. Así que espero ese título como agua de mayo, de enero, febrero o lo que llegue antes. Que Panini lo traiga en una buena edición es lo que importa.

Tenemos en Veneno: Matanza Desencadenado/Redención una magnífica edición palomitera, entretenida a tope de power, diversión y acción a cascoporro. Con miniseries de las buenas recopiladas para llevar bajo el brazo. Un personaje con el que cada vez que me encuentro, siento que se le puede sacar un provecho enorme.

Nuevamente prendado y satisfecho con una lectura Marvel que no conocía. Ni que decir tiene que si has leído hasta aquí, estás calentando el sitio en pillarlo.

Reseña: 100% Marvel HC. El Castigador: Zona de Guerra, de Chuck Dixon, John Romita Jr. y Mike Harris

Interminables alabanzas para definir esto de tener en un sólo tomo una serie al completo. En un solo volumen portable donde quiera que vaya, una maravilla que poder llevar bajo el brazo para degustar y abstraerse en cualquier lugar posible. La Maravillosa Época de los Integrales que estamos viviendo y que en el futuro recordaremos, o se recordará, como años dorados de publicaciones en papel. Como si no hubiera un mañana.

El Castigador: Zona de Guerra es una serie publicada por Marvel Comics donde vais a ver a The Punisher dándolo todo. Tramas que fueron escritas y dibujadas por varios artistas en un total de cuarenta y un números, pero donde esplende por encima de todo el inicio llevado a cabo en 1992; guionizada por Chuck Dixon, y con un John Romita Jr. pletórico a los lápices. El Castigador: Zona de Guerra está considerada la tercera serie más popular entre los aficionados, pero ya sabéis como es esto, para gustos los colores. En mi caso, leerla de un tirón así, ahora, y con la madurez que uno tiene en estos momentos, os juro que ha hecho tambalear mis dos altas posiciones que ostentaban Punisher Max y Diario de Guerra. Y no es para asustarse, se dice que con Zona de Guerra, el personaje llega a marcar en los 90s su máximo pico de explotación y popularidad.

Los seis primeros números comprenden un arco argumental. Con el trasfondo común de lo obvio: la guerra contra el crimen de Frank Castle como El Castigador convierte el Universo Marvel en una zona de guerra. Donde al abrir el tomo nos damos de bruces con un enfrentamiento: un oficial de policía recibió un disparo y un pintilla utiliza a otra poli como escudo humano. The Punisher le dispara y ella puede correr a auxiliar al otro agente. Mientras tanto El Castigador ejecuta al pintilla. Pero ella trata de arrestarlo y él, tranquilamente, le dice que haga lo que crea correcto. Y al no hacer ningún esfuerzo por detenerlo, se va. Comienzan a desatarse entonces toda una serie de crimenes violentos por la ciudad. Un colombiano herido se encuentra con sus superiores y les explica una reciente masacre. Frank Castle empieza a sospechar que su compañero Micro tiene un problema con la mafia. Noches después, desaparece. En una de sus salidas, Frank intercepta un robo de uno de los lavaderos de dinero que usan las Tríadas y los mata a todos, excepto a uno, que se niega a dar información. El Castigador lo tortura con una paleta, un trozo de carne y un soplete (hay que verlo). Pero todos los caminos parecen llevar al denominado Shotgun, que ha empezado a gobernar la gran ciudad de la noche a la mañana. Y cuando los jefes de reclutamiento policial empiezan a requerir gente, Mickey dice que tiene a un primo de Kansas ideal para el trabajo: Johnny Tower (El Castigador, encubierto) que va de todas-todas a por ese Shotgun…

Lo siguiente es que Rosalie se molesta porque las familias de la mafia se están reuniendo sin ella. Uno de los cabecillas le dice que debería irse a casa y llorar la muerte de su padre, tío y prometido. Ella argumenta que nació en La Familia y ha estado al lado de su padre desde que era pequeña. La mayoría alegan que no van a trabajar para una mujer. Ella ordena a sus chicos que lo maten. Después del altercado, se elige a sí misma como nuevo jefe y les da a todos su primer mandamiento: ¡Quiere a El Castigador muerto! Para asegurarse, Rosalie se reúne con Los 7 Asesinos y les explica los términos. Todos tienen puesto el ojo en The Punisher después de esa famosa recompensa de cinco millones de dólares.

Caña de la buena.

Ciertos desconocidos creen que cuando recomiendo algo con ansia, con tanto ímpetu, es por que soy así de entusiasmista, de forofo, de influencer… Es en esos momentos cuando les recuerdo (mi madre decía: «Tienes tan buena memoria, de lo rencoroso que eres».), les recuerdo a esa gente sin fe, que El Castigador: Zona de Guerra es una jodida maravilla.