Reseña: 100% Marvel HC. Lobezno. El Fin, de Paul Jenkins y Claudio Castellini

Una de las pocas historias Marvel centrada en los últimos días de sus personajes es Lobezno: El Fin. Una miniserie de seis números que recopila en un 100% Marvel HC, Panini Cómics. Y que vio la luz la semana pasada en librerías. Esta vez parece que sí, el final de Lobezno ha llegado. O al menos parece que su inmortalidad regenerativa le empieza a pasar factura… Y es que Lobezno: El Fine se publicó en USA a lo largo de todo el año 2004 y es esencialmente una plataforma para escribir el final de un personaje popular, por no decir el que más tras Spidey en la Casa de las Ideas. Donde además se consigue un clímax que, como lectores, nunca veríamos normalmente, gracias a la inmortalidad y la atemporalidad (y no olvidemos el valor comercial) de lo que podemos encontrar normalmente en un cómic de superhéroes. Un mundo futuro, distópico, si queréis, que les da a los creadores una licencia artística, libre de cualquier carga sobre la continuidad. Es por eso que mola pues, ¿qué mejor autor para hacer esto que Paul Jenkins, escritor de la popular serie del Garras llamada Origen? Esa que definía los primeros capítulos de la vida de Wolverine, y aunque algunos de los toques agregados aquí a Lobezno son predecibles: una melena de canas, un marco ligeramente marchito y la sensación de que sus reflejos y habilidades físicas se están ralentizando; no obstante, ver a Lobezno en esta faceta, ver que por fin, de verdad, está envejeciendo, mola. Por que además Jenkins mete otros añadidos (esperados pero necesarios), como son la naturaleza solitaria de Lobezno escondiéndose en el bosque como un ermitaño, su paranoia y frustración por que aún se le niega el conocimiento de su pasado. Sazonada con la siempre moralidad rondadora de Dientes de Sable en sus últimos años de su vida, que no dejan de ser enfoques interesantes y que aportan cierta frescura familiar.

El arte de Claudio Castellini aporta cierta modernidad. Los que me conocéis, sabéis que soy muy de dibujantes clásicos, de formato y viñetas de antaño en lo que se refiere al mundo Marvel. Así que cuando a un abuelete como yo le toca definir a un ilustrador que llega a trabajar en obras posteriores a los dos-miles, sólo desea que sea lo suficientemente sólido, y que al menos consiga capturar la atmósfera de lo que se cuenta. Siendo consciente que Castellini no es nuevo en esto, por supuesto, y que fui gran seguidor de él en su día con su Nathan Never. Pero sabiéndolo de antemano, sí que le pedía que en este caso Lobezno: El Fin, recordara de algún modo a lo visto en Origen, por que ambas obras están muy relacionadas. Bien, pues tengo que decir que Castellini lo consigue. Algunos disparos en la caza de ciervos o ese doloroso ¡Snikt!, de tener que empujar físicamente sus garras hacia atrás… Un buen toque, o doloroso guiño añadido muy aquel momento doloroso para todos con Spiderman en el puente…

Con una premisa básica en la que se dice que los mejores momentos de Logan quedaron atrás, y en la que ahora sufre por haber visto como sus amigos morían mientras él permanecía a salvo gracias a sus poderes regenerativos; todo apunta a que es ahora de un nuevo viaje. Encontrar respuestas a esas preguntas sobre su odiosa y extensa existencia. Y aunque la historia tiene algunos giros y vueltas, establece o deja claro que los eventos de Origen desempeñan un papel relativamente importante aquí. La confusión de Logan sobre los descubrimientos realizados en esta trama, sobre todo, y su implacable paranoia con respecto al proyecto Arma-X que se construyó en su cuerpo. Es entonces que, después de décadas de aislamiento, Logan el mutante conocido como Wolverine, se encuentra tras su gran enemigo. Una organización clandestina del gobierno que continua maltratando almas en pos de sus estudios. Lobezno, por tanto, decide de una vez por todas, desvelar donde arraiga esa maldición que muchos verían como una bendición. Una búsqueda pospuesta demasiado tiempo…

Puedo decir sin miedo alguno que me ha gustado más El Fin que Old Man Logan. Más atractiva y creíble, una miniserie súper interesante donde ver a un Lobezno en declive, obcecado en crias malvas.

Reseña: Loki. Hermanos de Sangre, de Robert Rodi y Esad Ribic

Los lectores de cómics sabemos mejor que nadie cuando un titulo necesita una reimpresión. Las solicitamos una y otra vez a la editorial pertinente hasta que los deseos se hacen realidad. Todo llega. Pero si además vuelve al candelero en una edición grandiosa, magnífica a cual lienzo que se precie, por que en realidad en ella prima el dibujo, prima que te deleites con cada trazo, con cada viñeta y con cada mega splash-page… A uno sólo le quedan los aplausos. Panini Cómics lo hizo hace no mucho con una gloriosa edición de la Parábola, de Stan Lee y Moebius. Ahora vuelve con un nuevo titulo en sus Grandes Tesoros Marvel, en un mes en el que parece que Thor va a tener bastante protagonismo.

Loki: Hermanos de Sangre sale mañana, por cierto. Pero no me he podido resistir y adelantarme a recomendaros esta maravilla que deberías pillar con poco que os guste la mitología nórdica, los lienzos de Esad Ribic (que aquí se echa a la espalda también coloreado y una tremenda portada), y por supuesto, haceros con él los que aún no tengáis esta chulada y os gusten los What if…?, así como, las disputas entre los herederos de Asgard.

Una recopilación de lo que fue en los 90, una miniserie de cuatro números escrita por Robert Rodi. Una suculenta que se hace corta, pero que captura perfectamente el encanto y el atractivo de la épica poderosa de los cantares mitológicos. Stan Lee -Stan the Man- siempre fue mucho más astuto de lo que aparentaba. Y al crear a Thor decidió confundir a la oposición tomando una mitología existente e injertándola en la mitología estadounidense moderna que él mismo elaboraba. Con Thor le salió bien. Y así, Asgard se convirtió en el mito constantemente reinventado, clásico y moderno, nuevo y antiguo, mitológico y de Ciencia Ficción; todo en el mismo paquete. Mitos rediseñados y reescritos, esos mismos que Walter Simonson elevó a la cumbre. Entonces llega Robert Rodi y reconoce que Loki es quizás el vehículo perfecto para reflexiones metaficcionales sobre la naturaleza de los villanos y su codependencia con los héroes. Crea Loki: Hermanos de Sangre, con un Loki siempre amargado y herido en su ser que en un momento de locura acusa a su padre de manipular las reglas del Universo para criar a Thor como un héroe. «¿Cuál es la mejor forma de hacer un héroe?», se pregunta en voz alta y la respuesta llega: «Darle un hermano malvado para definirse». Odín lo niega, pero Loki no se convence. «Entonces mírame, padre, y dime claramente que no fui llevado a tu corte con el único propósito de galvanizar la bondad de Thor». Odín calla. No sé vosotros, pero creo que uno no puede evitar sentir cierta simpatía por Loki, por su desgracia, pobre villano. Es bastante malvado, pero quizás las circunstancias de la vida lo moldearon para que fuera así. Muy similar el concepto a lo que propone aquella genial película de superhéroes, Megamind.

Mientras Loki domina a Asgard, la miniserie se atreve a preguntar qué pasa cuando el villano gana. No me refiero a eso como una especie de amenaza o convocatoria, solo una observación sobre el medio del guión de Rodi. Entonces, ¿qué sucede cuando el villano derrota al héroe (particularmente en los cómics)? Los cómics y la mitología y varias otras formas narrativas serializadas dependen en gran medida de la dinámica héroe-villano para definirlas. Y los villanos suelen ser claramente secundarios en ese sentido. Después de todo, Loki no ha tenido tantos cómics propios para definirse, ¿verdad? Todo lo que hace es intentar matar a su guapo, encantador y querido hermano pero nunca nos preguntamos (ni él mismo lo hace) qué pasaría si tuviera éxito. Entonces llega una idea chula, un argumento atractivo, como es Loki: Hermanos de Sangre. Los villanos podrían argumentar que harían del mundo un lugar mejor, quizás sueñan con convertir el mundo en una utopía. Las dudas de los buenos seguirán ahí, y es un problema al que Loki, en papel de rey y las responsabilidades que conlleva, se enfrenta. Y aquí Robert Rodi hace algo fascinante. Sugiere una idea que une perfectamente los mitos y leyendas de antaño con el mundo más moderno de los cómics de superhéroes.

Hay muchos Lokis esperando. Aquí con un Esad Ribic dibujándolo de forma absolutamente maravillosa y en una edición que su contraportada-portada-solapa se convierte en un póster digno de ser enmarcado. Ya me diréis si no es una verdadera joya.

Reseña: Conan El Bárbaro. Ómnibus Vol. 2, de Roy Thomas, John Buscema, gil Kane y VVAA

Menudos pelotazos de tomos estos geniales Ómnibus que está publicando/rescatando Panini Cómics de la gloriosa época Marvel. Espero que ningún fan del personaje, de la fantasía épica, o mejor dicho, el seguidor del mejor cómic que se precie lo esté dejando pasar. Sinceramente, ¡y gracias a Crom!, siguen llegando poco a poco a librerías estos volúmenes. Necesario que sea con cuentagotas, en mi opinión, para que no haya alto desgaste económico ni lector. Joyas en formato compendio de la que emerge una obra inmortal. Un lugar donde revivir las primeras hazañas de Conan en reinos fantásticos de una época pretérita. Descubrir, o volver a leer nuevamente (os confieso que nunca pude tener más de unas cuantas grapas gordas de esta colección en mi juventud); vivir junto al cimerio sus grandes momentos como ladrón, asesino, mercenario y en especial, en este segundo volumen, como su más alta pretensión. Como Rey. Una leyenda renacida y recogida en un muy distinguido tomo que todo el mundo está alabando doquiera que mires. Y es normal. Por su enorme y genial relación calidad/precio es más que recomendado. Además de contener la que es para muchos -y para mí, por supuesto-, la mejor saga de Espada y Brujería creada para el noveno arte.

Fue hacia finales de 2018, principios de 2019, cuando se dio una enorme primicia: Los derechos de Conan regresaban a Marvel después de una larga temporada en Dark Horse. Noticia que causó un gran revuelo por que muchos sabíamos que eso significaba que vendrían grandes y nuevas propuestas. Un Conan de nuevo en el candelero y posiblemente una recuperación de sus mejores etapas. Y esos famosos rescates que tanto nos molaron a los amantes del cómic setentero y ochentero y que soñamos una y otra vez volver a tener…, están llegando.

Lo mejor de nuestra juventud en gloriosas ediciones, dignas de los buenos nuevos tiempos de integrales que vivimos. Pues el primer fruto de esta revivida relación viene en formato Ómnibus, en este genial tomo que os reseño hoy, lo que es el segundo volumen del Conan El Bárbaro, de Roy Thomas, Gol Kane, John Buscema, Barry Windsor-Smith y varios maestros más. Junto a otras maravillas como son también los de Conan: La Etapa Marvel Original.

Entre adaptaciones de los grandes relatos originales del creador Robert E. Howard e ideas originales de Roy Thomas, se vuelve a mover un nuevo tocho de grandes aventuras épicas. Adaptaciones y grandes arcos argumentales para cerrar después de los correspondientes números de la serie regular, desde el #27 al #50, la colección de La Espada Salvaje de Conan.  Casi veinticinco números más de aventuras entre monstruos que brotan del subsuelo un día cualquiera en una tranquila aldea, como ritos macabros iniciáticos y maldiciones difíciles de erradicar. Más intrigas y traiciones por conseguir en reinos usurpados. Y ejércitos de familiares en discordancia que en principio deben unirse ante un enemigo común y poderoso, liderado, nada más y nada menos, que por un majestuoso Conan. La Espada Salvaje de Conan al completo más miniseries o arcos cerrados como mis favoritas La Hora del Dragón, El Hombre Nacido de un Demonio o la idílica Conan, El Conquistador. Con unos ilustradores de ensueño demostrando sus más altas cotas de preciosismo, evolución y originalidad.

Una serie completamente remasterizada, con algunas ilustraciones restauradas para que coincidan con la majestuosidad de las ediciones originales. Además de contener cada episodio, portada, artículos, cada sección editorial de entonces con las curiosas, graciosas e ineptas preguntas de los lectores americanos de la época. Una edición fiel al original hasta el más mínimo detalle con multitud de reveladores extras difíciles de encontrar y detalles en lo que se convierte en un volumen, o mejor dicho, un sueño hecho realidad.

Lo llevo diciendo hace bastante, y con el paso del tiempo, vamos viendo como se publica uno y otro integral a cual más apetecible. Más que nada por que son títulos que engloban grandes épocas y personajes con los que hemos crecido y disfrutado hasta la saciedad. Y casi cuatro décadas después llegan ediciones que nos tocan el alma, arañan nuestra nostalgia y volvemos a poner el ojo bueno en nuestros personajes idolatrados. Recuperar sensaciones. Esas algunas que consiguen retrotraernos de nuevo a aquella época lectora maravillosa que muchos añoramos. Sensaciones. Series e historias completas, en definitiva, que jamás pensamos que volveríamos a tener y que gracias a ediciones como ésta, provocan que miremos nuestros cómictecas orgullosos, gordos, anchos de gusto, casi tanto como ese enano tremendón creado por Tolkien para la Compañía de Escudo de Roble.

¿Me vais a decir de verdad que no queréis disfrutar de lo mejor que se puede leer de Espada y Brujería en cómic?

Reseña: 100% Marvel HC. Marvel Team-Up, de Chris Claremont y John Byrne

Puedo asegurar que una de las muchas solicitudes que se le han hecho a Panini Cómics en los últimos años, ha sido la recuperación de los famosos Team-Up con los que tanto disfrutábamos de pequeños. ¿Cómo diablos no iba a ser atractivo para un fan de los superhéroes encontrarse una miniserie en la que su héroe favorito vivía una aventura -con enjundia- con otro potente superhéroe que bien pudiera ser el favorito de tu mejor amigo, de tu padre, hermano o hermana, o incluso del niño que no soportabas? O cómo normalmente me pasaba, un aventura de mi personaje favorito junto a otro que también lo era. Aunque yo siempre fui más de villanos Marvel…

Encontrarlos juntos, en definitiva, sufriendo, luchando contra un portentoso villano o incluso (esto era lo más común), enfrentándose entre ellos mismos. Ambos héroes pero con diferentes modos de ver la justicia, en dicho relato. O incluso a veces, a partir de estas miniseries, se creaban discrepancias que bien pudiera marcar la relación de ambos para toda la vida.

Los Marvel Team-Up representaban una formidable imagen de la Marvel de la época, con los personajes clásicos de la factoría entremezclándose con las revolucionarias creaciones de entonces. A groso modo, esto es un Marvel Team-Up en toda su esencia. Bueno friends, supongo que os habéis enterado que desde hace ya unos meses, y al fin en formato Omnigold, Panini Cómics está poniendo en el candelero esta legendaria colección de los años setenta en que Spider-Man compartía cartel con otros. Sí, el glorioso trepamuros en su mejor época y con autores, ya hoy grandes maestros del noveno arte como Chris Claremont, John Byrne.

Y es que este Spiderman: Marvel Team-Up podría ser de todos los de la época, la serie más molona. Una colección que -pese a que en la portada de este que os reseño hoy aparezca junto Thor-, en casi cada número la aventura le llevaba a toparse, ora con un superhéroe, ora con un villano diferente. En el fondo, lo que ya hemos contado. Te aseguras y sabes que vas a ir pillártelo sí o sí por que esto es caña de la buena. Lo que no te quita a nadie es, personajes grandiosos en combates e incertidumbres a tutiplén. O a cascoporro. Y para muestra un tomo.

Spiderman: Marvel Team-Up, de Chris Claremont y mi amado John Byrne, comienza en el Marvel Team-Up #59, de 1977 (precioso año) y la colección nos lleva hasta el #70, incluyendo además el #75 y #79 de la legendaria serie. Un compendio con muy variadas aventuras donde Spidey formará equipo, o trío, con más “insectos” como Chaqueta Amarilla o La Avispa contra el villano termodinámico Equinox dando por saco. O echándole una mano a la Antorcha Humana después de que el Súper-Skrull casi destroce al pretencioso chico ígneo. Con un puñado de los mejores héroes de Nueva York (Los 4 Fantásticos o Tigra) intentando detener al alienígena. Pero más. Bastante más. Carol Danvers como Miss Marvel y Spider-Man descubriendo la fuente de poder del Súper-Skrull, en una de esas tramas de espacio exterior que tanto me gustan. O Serpiente de Acero dejando una tarjeta de presentación a Iron Fist…, con Peter Parker tras el mensaje. O Puño de Hierro fuera de combate y dependiendo del trepamuros y de las Hijas del Dragón el eliminar a dicho sujeto en una aventura de artes marciales puras como jamás vi participar al arácnido.

Y Spidey encontrándose con el Capitán Britania por primera vez y dándose de ostias, en la primera vez que el personaje aparecía en un cómic norteamericano, por cierto). Y Kraven El Cazador atrapando a Tigra y utilizándola como cebo para una escaramuza. ¡O incluso una batalla contra el mismísimo Hombre-Cosa! En definitiva, maravilla tras maravilla. Divertimento puro. Cómics de los buenos, bien recopiladitos en tomos que uno puede llevar de aquí para allá para disfrute continuo.

Reseña: MLE. Los Defensores. Origen, de Roy Thomas, Steve Englehart, Sal Buscema, Len Wein y VVAA

Recuerdo perfectamente que Los Defensores fue el primer cómic de superhéroes que tuve, leí y releí como si no hubiese un mañana. Y amé, durante mucho tiempo. Esto parece que no ha cambiado; cuando un niño se encariña con algo, lo lleva a todos lados, lo utiliza, lo lee, se imagina en él y por si fuera poco, incluso se lo lleva puesto a la hora de dormir. Como oro en paño, guardaba mi ejemplar de Los Defensores. Recuerdo llevar bajo el brazo aquella grapa de Ediciones Zinco a doquiera que mi madre me llevase. Aunque curiosamente no recuerdo cuándo ni dónde me lo compraron o si lo heredé de algún mayor cercano de entonces. Hablo de comienzos de los 80. La memoria no da para tanto. Aunque sí sabréis que el ser humano empieza a marcar muescas en su culata-cerebral muy pronto…

Por esto y mucho más, podría decir que Los Defensores puede ser perfectamente el primer grupo de superhéroes que disfruté, y mi favorito pese al paso de los años. Una serie que oficialmente tiene sus inicios en 1972 pero que, como  ocurriría con muchas otras series después, ya en las cabeceras principales se daba a entender la posible afiliación por parte de cada uno de sus miembros. Unos inicios que contó con los más grandes del momento, una enorme variedad de superhéroes como Doctor Extraño, Namor, Hulk, Nighthawk, Gata Infernal, Valkiria y mi siempre amado Silver Surfer, entre muchos otros. Por lo que os obvio que si me entero que Panini Cómics y SD entre sus geniales Marvel Limited Edition -geniales tomos de grandes títulos que parecían irrecuperables-, nos trae un maravilloso volumen con los inicios de Los Defensores, la pregunta es: ¿Quién iba a estar ahí el primero para pillarlo?

El 12 de diciembre del pasado 2019 apareció en librerías el tomo Marvel Limited Edition, Los Defensores: Origen. Casi el día de mi cumpleaños. ¿Serendipia? ¿Creen en eso? Los Defensores: Origen es un volumen con todo lo necesario para conocer a este no-equipo de principio a fin. Las precuelas a la unión (Doctor Strange #183, The Sub-Mariner #22, #34-#35, The Incredible Hulk #126, Marvel Feature #1-#3), seguido de la serie original de Los Defensores, los verdaderos inicios contados en The Defenders #1-#11 e incluso su participación en una batalla inaudita, una guerra, un enfrentamiento de los que molan, contra los mismísimos Vengadores en The Avengers #115-#118.

Recuerdo las presentaciones por que me encantaban, y quizás me sentía algo identificado: «¡Sigue las aventuras de Los Defensores, el mejor no-equipo dentro de los cómics! ¡Misiones y aventuras, un grupo de inadaptados, los más poderosos de Marvel, todos a una!». O algo parecido. Pero sinceramente, cómo demonios no me iban a gustar si en su haber ya contaban con cuatro de mis superhéroes favoritos. ¿Quizás fue a raíz de esto o ya me molaban de antes? Tampoco recuerdo. Lo que sí sé es que el Increíble Hulk, el Submariner (Namor), Estela Plateada y Doctor Extraño eran los ingredientes principales. Así que imaginaos si de la noche a la mañana os encontrárais con un súper grupo con un buen porcentaje de personajes que nos han molado siempre. Los astro alineados.

Y como no hablar de mi enamoramiento por esa rubia de enorme espada como es la desafiante Valkiria, una superheroína imagen y semejanza de la figura mitológica nórdica de Brunnhilda que se convierte en pilar básico del grupo, aliada íntima, un apoyo súper necesario para uno de los mayores momentos de crisis cuando Los Defensores se enfrentan a Dormammu, El Sin Nombre. O a La Encantadora. O a esa oscura amenaza del pasado del Doctor Extraño como es el hechicero Cyrus Black. Importante también el enamoramiento de Valkiria por Thor, en especial, cuando se sucede la épica guerra de Los Defensores contra Los Vengadores. Una potente batalla como pocas veces se ha visto en el mundo de los cómics.

Una de las colecciones más recordadas de La Casa de las Ideas. Con grandes autores del momento, maestros consagrados a día de hoy como Roy Thomas (que abre el volumen con una curiosa Introducción), un Steve Englehart, Sal Buscema y Len Wein a tope, y muchos otros. Indispensable, es poco decir.

Reseña: Merry X-Men – Calendario de Adviento, de Chris Claremont, Charles Soule, Cullen Bunn y VVAA

Cómics interesantes para épocas ideales. Jamás pensé que podría reseñar un cómic así. Aunque de ideas originales sabemos que los guionistas de La Casa de las Ideas andan un poco sobrados a veces. Y es que estamos en esa época del año otra vez; las personas se vuelven locas por meterse en un lugar calentito para un pastel y una taza de café, a otras se les va la pinza gastando dinero en comida y regalos para la familia, y otras solo necesitan para estar a gusto, acurrucarse en el sofá con su ser querido. En resumen, es la temporada de vacaciones de finales de año. Al igual que la mayoría de las compañías de medios, Marvel tampoco evita la posibilidad de que lo pasemos bien leyendo algo acorde a los días que actualmente transitamos.

Y así llega Patrulla-X Especial Navidad o Merry X-Men – Calendario de Adviento. Un especial algo diferente. Un tomo en el que cada página de la historia (salvo el capítulo final), se cuenta en tiempo real y cada página es un día en el siempre maravilloso mes de diciembre. Esto permite más de una docena de historias diferentes y lo que mola es, que están llevadas por equipos creativos diferentes.

Merry X-Men – Calendario de Adviento se centra, sobre todo, en Júbilo y su hijo Shogo. Nuestra mutante intentará llevar a su hijo a Hawái en dichas fiestas tal como hacen muchos norteamericanos que prefieren playa y sol, a la nieve invernal. Lo que deparará en una serie de eventos increíblemente divertidos con robots, explosiones, luchas en las alturas en abundancia, todo durante un mes de diciembre bastante movidito. A groso modo, ese es el resumen y no deseo contar más pues estamos ante un tomo que en general, con poco que cuente, mucho desvelo.

La cuestión es que todo tipo de creadores, conocedores de La Patrulla-X, se han reunido para sacar adelante un cómic ideal (y que siempre lo será) para devorar en la estación navideña. Y no unos cualquieras, hablamos de los maestros Chris Claremont, Charles Soule, Cullen Bunn y Kelly Thompson, entre muchos otros que aunque no son tan consagrados, sí que reúnen un enorme talento como para estar presentes en un volumen así. Lo que incluye además ilustradores muy a tener en cuenta a día de hoy como Terry y Rachel Dodson, Chris Sotomayor, Carlos López y David López, entre una docena de artistas más.

En Merry X-Men – Calendario de Adviento hay suficientes momentos de personajes y chistes sobre los X-Men como para complacer al fan más puntero del reino mutante. Incluso al fanático del cómic más hastiado le gustará este soplo de aire fresco por que no es lo qué se cuenta, sino cómo se cuenta. Y bueno, no sé si me he explicado bien, pero hago constar que no sólo está la historia de Júbilo y su peque, está también la del enfrentamiento entre Santa Claus y la traviesa Domino, la trama de los Braddocks en Navidad y la “reunión” de Brian y Betsy, Gabby rastreando a Santa buscando alegría y conexión familiar, varios X-Men recordando aquella vez que Bobby la lió, Hank en su apariencia mutada capturando la melancolía y la soledad de volver a casa con una familia que puede quererle… Y más. Bastante más.

En definitiva, una obra bastante divertida y bien dibujada para disfrutar estas vacaciones. ¡Felices Fiestas a todos!

Reseña: 100% Marvel HC. Veneno. Matanza Desencadenado/Redención, de Hama, Wildman y Luzniak

A la vez que el mundo de los cómics ha ayudado al cine a salir adelante por su falta de ideas, en modo recíproco, el cine ha dado un buen empujón económico también al noveno arte. A partir de un título, se han vuelto a reeditar obras que solo existían en el olvido, la nostalgia o esas enormemente valoradas bibliotecas de coleccionistas. Y lo curioso es que en ocasiones, un estreno en cine es sólo el principio. Pues si hay demanda o la editorial es generosa con el aficionado, no todo que da en uno, sino que siguen cayendo más historias de ese personaje. Lo que el verdadero friki disfruta y desea.

Lo mío con Veneno (Venom) es un interés tardío. Como todo villano de los duros, siempre me fueron atractivas las historias Marvel donde participaba, se le puede ver la maldad a leguas. Pero sin duda, mi débil excusa para continuar leyendo sus mejores historias, sus mejores arcos argumentales es que Panini Cómics sigue sacando lo mejor de lo mejor del personaje. Lo vuelve a poner en el candelero en unos geniales tomacos comprendedores de sus mejores arcos argumentales.

Veneno: Matanza Desencadenado/Redención es el 100% Marvel HC que os traigo hoy. Se inicia con Matanza Desencandenado (Carnage Unleashed), un título un poco engañoso, ya que no ves mucho de ESE OTRO monstruo psicopático, más allá de la miniserie de cuatro números que le da nombre al volumen. Sin embargo, es una buena opción, porque Matanza Desencandenado es simplemente la mejor historia, la que más he disfrutado en todo lo recuerdo de este ser abominable. Obviamente, un título homenaje a Maximum Carnage, pero no la historia, sino el videojuego. Larry Hama abre esta trama de cuatro números con Veneno arrasando en lo que podría ser uno de los mejores póster de engendros simbióticos que podrás ver nunca. Y es que cuando el videojuego Carnage Unleashed se convierte en éxito, esto le brinda al psicópata Cletus Kasady la oportunidad de obtener su libertad y renovar su sádico reino de terror en las calles. ¿La única forma de detener a este demoníaco ser? Otro simbionte que le supere en odio, dolor y arrebato. La sangre fluirá cuando Veneno y Matanza se encuentren. Por que además, la ex-esposa de Eddie Brock quedará atrapada en ese fuego cruzado. Y todo apunta a que para sobrevivir, deberá convertirse en esa maravillosa Veneno femenina. Con Spiderman al lado de Eddie cuando una invasión alienígena amenace con convertir la Tierra en un horripilante planeta de simbiontes.

Redención es lo que sigue a lo que propone Hama en Matanza Desencadenado. Con una atención al detalle impresionante, pues no cualquier guionista se documentaría tanto con todos esos versículos bíblicos que lanza por su boca el Comepecados. Un ser dispuesto a cambiar la vida de Eddie Brock, que asesina al CEO de una compañía de videojuegos y a su abogado. Y como os decía antes, Anne Weying (ex-mujer de Eddie Brock) como su próximo objetivo. Pero Eddie cree haber encontrado una cura milagrosa para salvarla de esa locura simbiótica. O quizás lo empeore.

La gran pieza final, el objetivo, el trasfondo que se acerca como un nuevo amanecer es el genial arco El Planeta de los Simbiontes. Una historia que se esperaba como una de las más grandes creadas para el personaje de Veneno, pero que por lo que oí tiene tantos fans como detractores. Como siempre digo: estamos en esta vida para probar cosas nuevas por nosotros mismos. Cuantas más mejor. Así que espero ese título como agua de mayo, de enero, febrero o lo que llegue antes. Que Panini lo traiga en una buena edición es lo que importa.

Tenemos en Veneno: Matanza Desencadenado/Redención una magnífica edición palomitera, entretenida a tope de power, diversión y acción a cascoporro. Con miniseries de las buenas recopiladas para llevar bajo el brazo. Un personaje con el que cada vez que me encuentro, siento que se le puede sacar un provecho enorme.

Nuevamente prendado y satisfecho con una lectura Marvel que no conocía. Ni que decir tiene que si has leído hasta aquí, estás calentando el sitio en pillarlo.

Reseña: 100% Marvel HC. El Castigador: Zona de Guerra, de Chuck Dixon, John Romita Jr. y Mike Harris

Interminables alabanzas para definir esto de tener en un sólo tomo una serie al completo. En un solo volumen portable donde quiera que vaya, una maravilla que poder llevar bajo el brazo para degustar y abstraerse en cualquier lugar posible. La Maravillosa Época de los Integrales que estamos viviendo y que en el futuro recordaremos, o se recordará, como años dorados de publicaciones en papel. Como si no hubiera un mañana.

El Castigador: Zona de Guerra es una serie publicada por Marvel Comics donde vais a ver a The Punisher dándolo todo. Tramas que fueron escritas y dibujadas por varios artistas en un total de cuarenta y un números, pero donde esplende por encima de todo el inicio llevado a cabo en 1992; guionizada por Chuck Dixon, y con un John Romita Jr. pletórico a los lápices. El Castigador: Zona de Guerra está considerada la tercera serie más popular entre los aficionados, pero ya sabéis como es esto, para gustos los colores. En mi caso, leerla de un tirón así, ahora, y con la madurez que uno tiene en estos momentos, os juro que ha hecho tambalear mis dos altas posiciones que ostentaban Punisher Max y Diario de Guerra. Y no es para asustarse, se dice que con Zona de Guerra, el personaje llega a marcar en los 90s su máximo pico de explotación y popularidad.

Los seis primeros números comprenden un arco argumental. Con el trasfondo común de lo obvio: la guerra contra el crimen de Frank Castle como El Castigador convierte el Universo Marvel en una zona de guerra. Donde al abrir el tomo nos damos de bruces con un enfrentamiento: un oficial de policía recibió un disparo y un pintilla utiliza a otra poli como escudo humano. The Punisher le dispara y ella puede correr a auxiliar al otro agente. Mientras tanto El Castigador ejecuta al pintilla. Pero ella trata de arrestarlo y él, tranquilamente, le dice que haga lo que crea correcto. Y al no hacer ningún esfuerzo por detenerlo, se va. Comienzan a desatarse entonces toda una serie de crimenes violentos por la ciudad. Un colombiano herido se encuentra con sus superiores y les explica una reciente masacre. Frank Castle empieza a sospechar que su compañero Micro tiene un problema con la mafia. Noches después, desaparece. En una de sus salidas, Frank intercepta un robo de uno de los lavaderos de dinero que usan las Tríadas y los mata a todos, excepto a uno, que se niega a dar información. El Castigador lo tortura con una paleta, un trozo de carne y un soplete (hay que verlo). Pero todos los caminos parecen llevar al denominado Shotgun, que ha empezado a gobernar la gran ciudad de la noche a la mañana. Y cuando los jefes de reclutamiento policial empiezan a requerir gente, Mickey dice que tiene a un primo de Kansas ideal para el trabajo: Johnny Tower (El Castigador, encubierto) que va de todas-todas a por ese Shotgun…

Lo siguiente es que Rosalie se molesta porque las familias de la mafia se están reuniendo sin ella. Uno de los cabecillas le dice que debería irse a casa y llorar la muerte de su padre, tío y prometido. Ella argumenta que nació en La Familia y ha estado al lado de su padre desde que era pequeña. La mayoría alegan que no van a trabajar para una mujer. Ella ordena a sus chicos que lo maten. Después del altercado, se elige a sí misma como nuevo jefe y les da a todos su primer mandamiento: ¡Quiere a El Castigador muerto! Para asegurarse, Rosalie se reúne con Los 7 Asesinos y les explica los términos. Todos tienen puesto el ojo en The Punisher después de esa famosa recompensa de cinco millones de dólares.

Caña de la buena.

Ciertos desconocidos creen que cuando recomiendo algo con ansia, con tanto ímpetu, es por que soy así de entusiasmista, de forofo, de influencer… Es en esos momentos cuando les recuerdo (mi madre decía: «Tienes tan buena memoria, de lo rencoroso que eres».), les recuerdo a esa gente sin fe, que El Castigador: Zona de Guerra es una jodida maravilla.

Reseña: Grandes Tesoros Marvel. Parábola, de Stan Lee y Moebius

No ocurre muy a menudo y menos hoy en día, pero en los años dorados, cuando dos titanes de cualquier medio artístico colaboraban en un proyecto, seguramente atraían la atención de multitud de seguidores. Una cómic, una novela gráfica producida por los ya ángeles del noveno arte Stan Lee y Jean Giraud (más conocido como Moebius); dos colosos frente a frente, un mano a mano entre cómic americano y la famosa “bande dessinée” (BD) de cómic europeo. Y ahora en un maravilloso y enmarcable tomo, Panini Cómics reedita este genial Parábola, un título que jamás debió dejar de estar disponible en librerías.

En este noviembre que se nos fue, hemos tenido el primer tomo de la nueva línea Grandes Tesoros Marvel que trae una recopilación del cómic Parábola editada a un tamaño gigantesco. Aquellos dos números que compusieron en su día una historia en el volumen 4 de la magnífica serie regular de Silver Surfer. Panini Cómic vuelve a reimprimirla después de los años. Dónde una estrella cae a la tierra, el pánico se apodera del planeta mientras la humanidad se prepara para su inevitable fin y resulta que la estrella es una nave y dentro vive un dios.

Todo lo que pide es adoración. Superado en todos sus intentos de salir ileso, el ser humano se apresura a obedecer. Solo hay una voz de disidencia que no será silenciada. Se llama Estela Plateada, que reconoce a ese dios como su antiguo maestro aunque se pregunta por qué Galactus alenta a la humanidad a vivir de acuerdo con su naturaleza más oscura… Para colmo, todos los superhéroes de la Tierra han caído ante el inesperado poder de Mrrungo-Mu, el líder alienígena de los esclavizadores. Todos, excepto Silver Surfer. Que se pregunta: ¿qué posibilidades tiene él contra tal poder?

La historia de Parábola es de esos grandes guiones que parecen relativamente simples (Galactus, un ser alienígena de poder insondable que se alimenta de planetas enteros, regresa a la Tierra habiendo hecho un juramento para no atacarlo y exige a la humanidad seguimiento); sin duda una idea que queda para siempre en el lector. Indispensable para amantes de Estela Plateada, por supuesto. Una trama fascinante sobre la locura y nobleza del hombre.

Originalmente publicado en 1988 llega en este 2019 que se nos va, una grandísima edición digna de coleccionismo. Con una genial introducción de Stan Lee se explica la idea y en un fascinante epílogo de Moebius se explica el proceso artístico tras la novela gráfica. El guión de Stan Lee se siente quizás demasiado elaborado (¿adulto?) para un cómic de la época. No obstante, las magníficas ilustraciones de Moebius liberan un poco y muestran la suficiente moderación para permitir que el arte hable por sí mismo. Ayudado de diálogos que son extrañamente apropiados para imágenes tan grandiosas. Muy conseguido el tono bíblico en esta/este Parábola.

Al igual que otras grandes historias del noveno arte como Watchmen, La Última Cacería de Kraven o El Regreso del Caballero Oscuro, Parábola es un indispensable de cualquier cómicteca que se precie. Dos estilos diferentes que se mezclan para crear una salsa diferente. Sabrosa. ¿Crees que llevar mucho tiempo agotado ayuda a valorarlo más? Pues sí. Pero que es una maravilla, eso no me lo quita nadie. La fusión de los estilos artísticos francés y estadounidense, deja de piedra.

Indispensable.