Reseña: Mitos Nórdicos. Volumen 1, de Neil Gaiman, P. Craig Russell y VVAA

Es curioso como a muchas de las otras culturas, los personajes de la mitología nórdica nos continúan siendo una faceta popular de la cultura pop moderna. Siguen siendo atractivos. En estos días, la mayoría de la gente probablemente esté familiarizada con las versiones de cómics/películas de Marvel de deidades como Thor, Loki y Odín, así como del gran impacto que tuvo en muchos jóvenes y viejóvenes la serie de TV, Vikings. Desde entonces, los elementos de la mitología nórdica los podemos ver por todas partes, incluso en los tatuajes que se hace la peña. Respecto a las lecturas, comentar que el maestro Neil Gaiman tomó prestado mucho de la mitología nórdica para su novela American Gods (2001, que fue adaptada a cómic también por Dark Horse Comics así como en una serie de TV de gran impacto mundial). Por lo que es apropiado -muy mucho-, que lo encontremos tras proyectos como Mitos Nórdicos, junto al siempre genial P. Craig Russell, publicando volúmenes de su obra literaria en formato cómic para Dark Horse.

Antología de cuentos nórdicos que este mes Planeta Cómic publica el primer volumen (de tres) en nuestro país. Un cómic maravilloso en muchos aspectos donde encontrar, por ejemplo, y para gente no muy versada en estos temas, de donde partieron muchas de las ideas que hoy vemos en algunos superhéroes; donde nacieron, donde comenzaron las versiones de Marvel de esos famosos personajes que tanto lo petan en cine… El primer volumen de esta serie, adaptado y traido a la vida gracias a los diseños de P. Craig Russell, se rodea también del don de maestros como el dios Mike Mignola, Jerry Ordway, Piotr Kowalski, David Rubín y Jill Thompson. Pero hay que recordar que son una adaptación muy fiel del material original de Gaiman, el libro que el maestro de Portchester sacó en su día con el mismo nombre y que al igual que la adaptación a cómic de American Gods, algo se altera, pero cambia poco y muy, muy bien, para entretener en el formato que tenemos entre manos.

Gaiman y Russell se unen a una colección legendaria de artistas para llevar a los lectores a través de una serie de mitos nórdicos, incluida la creación de los Nueve Mundos, la pérdida del ojo de Odín y la fuente de su conocimiento, la elaboración del martillo de Thor y el más valioso de los dioses; más tesoros inencontrables, el origen de la poesía y el papel de Loki en el final de todas las cosas, ese denominado Ragnarök. Este primer volumen de Mitos Nórdicos recopila los primeros seis números de la serie. Dentro de esos números hay adaptaciones de las primeras historias del libro de Gaiman y a diferencia de la mayoría de los cómics modernos, y al ser la mitología nórdica episódica, cada historia más o menos es independiente. Lo que viene muy bien para devorar el cómic rápidamente y sin tapujos. Muy digerible leer mitología así.

Yggdrasil y los Nueve Mundos, cuenta la historia de la creación nórdica: cómo surgieron los dioses, gigantes, enanos, humanos, etc. y cómo se crearon los Nueve Reinos.

La cabeza de Mimir y el ojo de Odín, explica cómo Odin intercambió su ojo con Mimir a cambio de conocimiento.

Los tesoros de los dioses, muestra cómo una broma de Loki hizo que los dioses recibieran algunas de sus herramientas icónicas, incluido el famoso martillo Mjolnir.

El maestro constructor, es una historia divertida sobre cómo se construyó el muro que rodea a Asgard.

Los hijos de Loki, presenta a los lectores a los hijos de Loki, Jormungundr, Hel y Fenrir, y explica cómo Tyr perdió la mano.

Y en La extraña boda de Freya vemos a Loki y Thor (disfrazados de Freya) viajando a un reino de ogros para frustrar un intento de matrimonio entre Thrym y Freya a cambio del regreso del martillo perdido de Thor.

Historias deliciosas, apetecibles, un buen frito variado para degustar junto a una cervecita o tintito este verano.

Reseña: Solo el Fin del Mundo Otra Vez, de Neil Gaiman, P. Craig Russell, Troy Nixey y Hollingsworth

Solo el fin del mundo otra vez fue originalmente una historia fantástica escrita por Neil Gaiman y publicada en 1998. Yendo al grano, es una mezcla del clásico personaje de hombre lobo al estilo Lawrence Talbert de la Universal, la ciudad de Innsmouth de Lovecraft y también -por qué no- tiene cositas que recuerdan a una novela que me encantó en su día como fue A night in the lonesome October (Una noche en el solitario Octubre), de Roger Zelazny.

La historia comienza en pleno invierno en Innsmouth, Massachusetts. Talbot se despierta una mañana con resaca de hombre lobo. Se encuentra mal y vomita la pata de un perro y los dedos de algunos niños… Inmediatamente recuerda lo que sucedió la noche anterior. Se limpia y luego se dirige a su oficina. Cuando llega allí, un hombre gordo está encorvado en la silla junto a la ventana. El hombre habla de esos Profundos que vienen a veces del mar limpiando la orilla de la inmundicia que la habita. Lawrence le pide al gordo que se vaya y luego se da cuenta del letrero de neón que promociona a una psíquica al otro lado de la calle. Se dirige a ese lugar donde se anuncia Madame Ezekiel y esta señora le echa las cartas…

El tarot desvela la carta del hombre lobo, luego una con formas de Profundos por lo que se deduce que se deben hacer sacrificios para que se alcen desde el océano. Luego Talbot todo irritado saca una carta en blanco y otra y otra más. Y esto molesta a Madame Ezekiel que acusa a Talbot de estropear sus cartas y le echa de su tienda. Entonces se dirige a un bar a tomar un trago, el cantinero le sirve, luego toma un libro y procede a leer pasajes sobre cómo cuando la luna y las estrellas están en posición correcta para poder hacerse sacrificios dignos para que los Profundos puedan ser convocados… Se va iniciar el fin del mundo y Talbot, por supuesto, quiere saber cuál es su papel en todo esto.

Después de la lectura, he podido saber que Neil Gaiman escribió una serie de historias como tributo a Roger Zelazny. Y que P. Craig Russell las adaptó a cómics. Aunque la historia es bastante corta, Gaiman no deja de ofrecer como siempre una trama rica, descriptiva, de las que uno siempre quiere más. La forma en que escribe, el aspecto y los olores de este pequeño pueblo pesquero de Nueva Inglaterra provocan que el lector se sienta como si estuviera parado allí con el frío amargo del invierno en su aliento. El amor de Gaiman por H.P. Lovecraft es evidente en muchos de sus cuentos y guiones para cómics, pero aquí es demasiado evidente. Dejando aparte los nombres y lugares, sobre todo, en la espeluznante forma en que toda la gente del pueblo actúa hacia Talbot.

En cuanto al arte, Solo el fin del mundo otra vez desprende una sensación muy retorcida, casi demente. Troy Nixey hace un trabajo realmente fantástico con la atmósfera de Innsmouth; Talbot transformándose en el hombre lobo y luchando contra Madam Ezekiel en las profundidades del mar se dibujan de manera brillante. Nixey también hace un trabajo maravilloso en aquellos detalles lovecraftianos, como tentáculos y cosas resbaladizas y espeluznantes que chocan y hacen ruidos extraños en la noche, como fondo de algunas viñetas. Los personajes humanos tienden a parecer un poco tontos y deformes a veces pero el uso del color de Matthew Hollingsworth los magnifica.

Gracias a Planeta Cómic estamos podiendo hacernos casi cada mes con cómics que parten del consagrado autor del fantástico que es Neil Gaiman. Lo que es garantía de satisfacción. ¿Hombres lobo y Lovecraft? ¿Qué más se puede pedir?

Reseña: Nieve, Cristal, Manzanas, de Neil Gaiman y Colleen Doran

Una buenísima recomendación en formato cómic que se me ocurre para esta época navideña en la que estamos (más que nada, porque me preguntaron ayer mismo); algo ligero, chulo, preciosista y lo más importante económico, sería, sin duda, Nieve, Cristal, Manzanas; ahora que acaba de ser publicado por Planeta Cómic en nuestro país. Un regalo -nunca mejor dicho-, que ofrecieron al mundo del noveno arte Neil Gaiman y el ilustrador Colleen Doran, tras adaptar el relato del mismo nombre que ya escribiera el propio Gaiman en su día. Una escalofriante adaptación del cuento de Fantasía que fue publicado en USA por la siempre interesante Dark Horse.

Ideal para la época que estamos, un relato que es una reinvención del clásico de Blancanieves, pero contado desde la perspectiva de la madrastra. Curioso, ¿no? Pero hay más, Nieve, Cristal, Manzanas es terrorífico. Y todos sabemos cuánto ama este que os escribe una buena historia de Neil Gaiman y más si es de Terror. Es uno de mis autores favoritos que escribe actualmente curiosamente poquísimo y es difícil saber en qué demonios anda. Pero todavía no he encontrado una historia suya que no me guste. Un tío que le da a todos los medios de entretenimiento, como debe ser. Por que un autor, un creativo, que en los tiempos que estamos no esté dispuesto a asumir cualquier reto, poco va a vivir de su trabajo…

Algunas de mis preferencias de Gaiman son las adaptaciones a cómic de su trabajo. Por eso estoy tan agradecido a Dark Horse USA y a Planeta Cómic porque esto llegue aquí. Unas traslaciones llevadas a muy buen puerto que siempre resultan intrigante ver cómo los artistas con los que se alía el maestro visualizan la obra del nativo de Portchester. Un autor que consiguió, quizás, una de sus primeras y más grandes rupturas dentro del mundo de los cómics con su obra eterna Sandman. Y aquí es donde entra en juego Nieve, Cristal, Manzanas. Puede ser uno de los relatos que más recuerdan a su obra magna. si bien pudiera ser que estemos hablando de una historia que tendría perfecta cabida dentro de dicho universo. En este magnífico cuento, una reina no tan malvada está aterrorizada por su monstruosa hijastra y está decidida a repeler a esta criatura y salvar su reino de un mundo donde los finales felices no son tan felices para siempre…

La historia corta en la que se basa este cómic es, quizás, uno de los relatos cortos más conocidos de Gaiman. Una vuelta de tuerca al cuento de hadas de Blancanieves con la máxima: ¿Qué pasaría si Blancanieves fuera una especie de monstruo vampiro y la «Reina Malvada» solo estuviera tratando de salvar su reino de una horrible amenaza? Esta es la pregunta, el trasfondo del cuento, una trama inquietante con bastante suspense y que obviamente terminará en tragedia. No es un cómic para leer a un niño. Tira más a las fuentes. Como inicialmente fueron aquellos cuentos primarios con los que Andersen o los hermanos Grimm horrorizaban en sus recopilaciones.

Una historia corta pero realmente sólida. Que como os decía tiene su base literaria en un relato publicado en la antología Smoke and Mirrors, de Neil Gaiman. Un guión donde el autor maneja el tema con cuidado, recorriendo una delgada línea entre la simpatía por todos los personajes y la representación de cosas monstruosas con un toque aterrador. Entretenida, inquietante y espeluznante, serían los calificativos. Pero lo que más me intrigó de esta adaptación fueron los extractos que presentaban algunas de las ilustraciones de Colleen Doran. Su estilo prometía una versión realmente interesante, única y hermosa del cuento original y me encontraba emocionado al leerlo. ¿Cómo resultó? Tan bueno como esperaba, ¡si no mejor!

Reseña: Raptor. Una Novela Gráfica de Sokól, de Dave McKean

Y sueño que puedo extender mis alas;

volando alto, alto, soy un pájaro en el cielo…

La última historia que leí de Dave McKean fue Celluloid, que ciertamente fue algo que me dejó… uff. No obstante, McKean es aparte de guionista un creador-ilustrador fascinante, y vale la pena echarle un vistazo a todo lo que hace, así que, por supuesto, que iba a hacerme con su Raptor, ahora que lo recién publica ECC Ediciones. McKean subtitula este cómic como Una novela gráfica de Sokół. El personaje principal se llama así, Sokół, aunque no penséis que todo es tan sencillo como eso. No estoy seguro de por qué McKean lo hace. Es la primera vez (creo) que tenemos conocimiento los comiqueros de este personaje. Por lo que no es un tema de vender al estilo de: “Oye mira, aquí más de Sokól, una historia aparte…”. Pero cuando lees Raptor, la disfrutas, aunque tampoco es una trama que se preste a múltiples historias… ¡¿Pero qué digo?! ¿Cómo que no, si es precisamente eso? Supongo que a McKean le gustaba como sonaba el subtítulo y de ahí, lo que tenga que venir, vendrá.

En Raptor comenzamos con nuestro protagonista, que usa una máscara dura (parece de plástico, pero en la época en la que sucede la historia, dudo que el plástico ya estuviera en boga), tiene un ave de presa como mascota (una rapaz, para más datos), y aparentemente lucha contra monstruos. La primera parte del volumen está bellamente narrado y aunque parece un poco pretencioso ver que Sokół se encuentra en una playa con su pájaro luchando contra lo que parece ser un crustáceo gigante, un horror lovecraftiano, después de la lucha, encuentra una moneda antigua en la playa. El dueño de ella parece ser el Contramaestre de la ciudad. Pero Sokół no la quiere y se la da a uno de los habitantes. Hasta aquí todo bien. Pero luego pasamos al cementerio de una iglesia y a una casa pequeña, donde un joven llamado Arthur acaba de enterrar a su joven esposa. Su hermano lo visita y lo convence de que lo acompañe a una reunión con un tipo de sociedad secreta, donde sacan cartas del tarot, se colocan en alineaciones extrañas e intentan comunicarse con seres del Más Allá. Arthur tiene una visión pero no parece suceder nada más. Mientras tanto, Sokół deambula por un bosque, encuentra un edificio en ruinas, saca un libro de la estantería y comienza a leerlo. El libro resulta un poco familiar, y más tarde, cuando Sokół está en la cantina del pueblo, se da cuenta de que las palabras del libro han cambiado desde que lo leyó unas horas antes… Y hasta aquí puedo leer.

Como podéis ver, estamos ante un cómic atractivo como pocos, cuando sabes realmente de qué va. En el fondo, es una meditación sobre el dolor y la pérdida y el cómo superarlo. Pero le sobrevuelan tantos ramales narrativos tan típicos del Mignolaverso (Mike Mignola y sus personajes, y toda esa serie de monstruos y pueblos encantados por el mundo), que me atrapó de todas-todas. Pues Sokół parece el tipo de persona que disfruta luchando contra esas aberraciones. Especialmente, porque en un momento no terriblemente sutil, McKean demuestra que se siente cómodo luchando contra cosas que no parecen monstruos pero que lo son (es extraño que se me parezca también a otra novela gráfica como la de Monstruos, de Barry Windsor-Smith, que brinda por el “¡Oh, no, los verdaderos monstruos se parecen a nosotros!”). Como si eso fuese raro.

Aparte, el personaje de Arthur y su deseo de luchar contra lo paranormal también, se traduce en cómo deshacerse contra lo que mató a su esposa. Eso si, ambientada en el siglo XIX, la misma gripe podría haberla matado. Pero quiere contraatacar contra aquellos que quizás no hicieron lo suficiente por salvarla. McKean mantiene esta subtrama opaca, en su mayor parte. Y bueno, dado que es un cómic de Dave McKean (Sandman, Hellblazer, Batman…), el arte es asombroso. Poco más que decir al respecto. Maravilloso todo.

Raptor es un cómic excelente y siempre es bueno ver a buenos creadores esforzándose por hacer cosas interesantes. Aquí, un ejemplo. Mola ver que no ha perdido su don.