Reseña: Érase una Vez en el Este, de Julie Birmant y Clément Oubrerie

Érase una Vez en el Este es una canción que hace un guiño a un western ahora famoso. Ya veo que no soy el único al que le gusta basar sus escritos en canciones. Sin embargo, no es nada agradable cuando sabemos que dicha canción cuenta la trágica vida de Isadora Duncan, una famosa bailarina estadounidense que revolucionó la danza gracias a promover el culto al cuerpo… y a como abrazaba el comunismo en el país equivocado. Ya sabéis como era la libertad de pensamiento político en USA allá por el siglo pasado. Y es que Érase una Vez en el Este cuenta la vida de una artista con momentos impactantes a lo largo de su vida, de forma bella pero también sorprendente como siempre es encontrar una historia así elaborada dentro del cómic europeo.

Isadora Duncan abrió una escuela en Moscú bajo los auspicios de Lenin, apoyando abiertamente sus políticas. Tendrás que tener la mente muy abierta políticamente para seguir leyendo o te dará un patatus… jajaj. Nah, basta simplemente con ser apolítico o gustarte saber de personajes y su modo de ver la vida independientemente de cómo pensaran. La empatía por encima de todas las cosas. Ponerse en el lugar de otro, que se llama. Pues Isadora tuvo momentos desconcertantes en su vida incluyendo su propia muerte. Muy famosa por el hecho de que su pañuelo de seda se atascó en la rueda trasera de su descapotable en 1927, en Niza y muriendo estrangulada y arrojada de su vehículo de la peor manera posible. Uff. Pero eso no lo veréis aquí. O no tan detallado. Eso os lo cuento yo que tras un cómic tan atrapante de leer que acaba de publicar Ponent Mon, me puse rápidamente a investigar más sobre la vida de esta mujer.

Isadora Duncan fue una mujer muy hermosa que no dudó en bailar desnuda con un ligero velo. Era una estrella de Hollywood con todos sus excesos (excéntrica, amante libre, bisexual y comunista). Un bomba de libertad humana y existencial, insisto, con una muerte estúpida para quien encarnaba tanta gracia y belleza. Te sientes víctima de una broma macabra cuando te topas con estos hechos que tras medio-verlo al inicio, ya no se te van de la cabeza en toda la lectura. Pero de todas formas, en Érase una Vez en el Este no nos encontramos su vida al completo. El volumen se centra en saltos temporales de sus vivencias, pero, sobre todo, en su episodio soviético donde seduce con sus poses al brillante y atormentado poeta Serguéi Essenin. Con quien vive un intenso romance, pese a ser dieciocho años menor que ella.

Pasajes de una bailarina revolucionaria, que sentó las bases de la danza contemporánea con coreografías liberadas del corsé del ballet clásico. La primera parte del tomo se centra en su relación con el joven poeta y en momentos contrariados de pareja por culpa de la bebida y la depresión del poeta. Así serán conocidos sus estallidos de violencia en hoteles y en particular por los medios de comunicación. Se podría decir que son una de las primeras parejas de la tele-basura de la historia moderna.

Después nos sumergimos de lleno en la Unión Soviética de entre-guerras. La década de 1920, muy acertado el apodo de «los locos años veinte”. Un escenario ideal para esta historia a las puertas del surrealismo. Surrealista, de hecho, es el destino de los dos personajes principales. Y es cierto que tuve algunas dificultades para entrar en la historia. El primer capítulo tras el drama, confunde un poco. Pero, rápidamente, la historia empezó a encajar. Su aspecto histórico es interesante mientras que las anécdotas a veces divertidas, a veces desmoralizantes y a veces dramáticas, terminan por darle vida al hilo conductor de las viñetas. Con una narración peculiar, los autores no dudan en hacer dialogar a sus personajes de forma muy artificial para sumergirnos en su pasado. Pero estos diálogos, incluso improbables monólogos, son interesantes. Entonces llega el encanto del cisne que tienes entre manos y ya cada personaje empieza a participar con lógica al visualizar a ese ángel en la tierra que baila. Es como ver un drama en televisión que creías que no te iba a gustar y terminas viendo la peli hasta el final, incluso con palomitas.

Una trama reservada a lectores liberales, abiertos de miras, amantes del arte en su sentido más amplio.

En este cómic resaltan las ilustraciones de Oubrerie, en especial, en las secuencias de danza, con trazos que llenan el cuerpo de Isadora de movimiento, agilidad y elegancia. El guion de Julie Birmant muestra las circunstancias en las que crece la bailarina y sus influencias expresivas. Además, sus encuadres y paisajes están inspirados en las películas de Sergio Leone, como refleja su título. Como anécdota, me pareció curioso que no se cuente nada sobre los dos hijos de Isadora Duncan, lo cual es bastante sorprendente cuando se sabe lo que sucedió.

Personas diferentes que realmente tienen mala suerte en la vida.

Reseña: Inhumano, de Valérie Mangin, Denis Bajram y Thibaud De Rochebrune

Las historias de CF (¡Del Espacio!) me parecen súper apetecibles de leer en verano. Estas del tipo viajes espaciales donde de pronto sucede algo inesperado y se ven abocados a un planeta donde todo es desconocido y donde por ninguna de las razones debieran haber aterrizado. Eso es precisamente el atractivo, o al menos, lo que me atrapó a querer leer Inhumano, una de las novedades de Ponent Mon para este mes caluroso y agobiante en el que nos adentramos. Un one-shot, en definitiva, que cruza los Pirineos y que ya se puede disfrutar en nuestro idioma, co-escrito por Valérie Mangin y Denis Bajram e ilustrado por Rochebrune, un dibujante de la BD con un estilo sencillo pero más que propio.

Inhumano nos lleva a un planeta perdido en el borde del universo. Una especie de waterworld donde se torturan humanos… jajaj. Bueno, no es tan así. Aunque muy aproxiamdo. Pero un álbum que sigue un ritmo constante de desarrollo y que me mantuvo en fuerte suspense, tanto que no pude parar hasta terminarlo. El escenario es coherente y las puertas abiertas (argumentales) se cierran, una a una, para llevar a uno de esos finales que no se ve venir. De los que se hacen cada vez más raros de encontrar en este género, por cierto. Inhumano se aleja de los tópicos en los que hubiera sido fácil caer. De todos modos, aquí tenemos un cuento de CF muy clásico en su forma. Como os decía, una misión de exploración termina en un planeta que parece haberlos atraído a propósito. Y nuestros astronautas irán descubriendo de forma gradual a sus habitantes y su comportamiento extraño… O quizás no tanto cuando se sepa qué demonios sucede.

La primera parte de Inhumano, con estos “seres de agua”, es donde el comportamiento humano estúpido hace presencia con una escena donde realizan una tarea cuya función ni siquiera intentan entender. Me hizo recordar esto a La Máquina del Tiempo, de H.G. Wells, novelita que me llevé toda la trama preguntándome si ciertos comportamientos de los personajes no son similares más a títeres que a otra cosa. No obstante, el dueto de guionistas de Inhumano demuestra originalidad en ciertos momentos de la trama y finalmente nos ofrece una historia singular y fácilmente comprensible. No obstante, me gustó mucho el uso del humanoide cuyas virtudes están muy bien explotadas. Me gustó el hecho de que esta historia es coherente para con el dibujo que, sin abrumarme, no me desagradó.

No encontré tiempo para la inactividad en el ritmo narrativo y el hecho de que toda la trama de Inhumano se desarrolle en un solo lugar, no me frustró cuando creí que así lo haría, a mí que me gusta tanto el “movimiento”. En definitiva, un grupo de exploradores que llega a un planeta desconocido y que se enfrenta a sucesos y fenómenos inexplicables, antes de explorarlo e investigar por esclarecer todos sus misterios. Momentos algunos muy chulos, de ahí que no quiera contar nada más de la trama.

Los autores logran conciliar todas las pistas que han iniciado, y el mensaje final es interesante y requiere reflexión. Antes no lo encumbraba mucho pero el dibujo de Thibaud De Rochebrune es magnífico en el sentido que te introduce de lleno en la trama. Perfecto, para este tipo de historias donde se brinda más por el entorno que por los personajes. Un universo que tiene un aire falso a los círculos del infierno de Dante en cuanto a su desarrollo.

Inhumano es un cómic que inmediatamente atraerá la atención de un verdadero fan de la Ciencia Ficción. De hecho, a poco que conozcáis las historias de Denis Bajram (Universal War One) y Valérie Mangin (Le Fléau des Dieux), sabéis a lo que os enfrentáis. Se nota el afecto argumental por la mitología antigua ya que la situación de nuestros náufragos espaciales van a pasar por ciertos momentos a lo Ulises en la isla de los Lotophagi. Como buen lector y ansiosos constantes de saber, seguramente, rápidamente se os despertará la curiosidad por descubrir los secretos de este misterioso mundo, sus islas, lo que esconde en sus entrañas…. Para el lector acérrimo de CF puede que sea una historia más, pero nadie le puede quitar a Inhumano la virtud de ser una historia interesante, absorbente y bien construida. Los one-shots de CF de calidad son escasos.

Aquí tienes uno.

Reseña: Furari, de Jiro Taniguchi

Seguir las historias de Jiro Taniguchi y perderse en ellas probablemente sirva algún día como estudio para terapias de psicología o clases literarias de relajación. Es toda una experiencia emocional cada una de sus historias y solo por eso este autor debería ser tan conocido en nuestro país como lo es en Japón o en Francia. Puedo decir que me sorprende bastante que fuera del mundo manga-comiquero de nuestros lares, la gente no tiene ni idea de quién es Jiro Taniguchi; considerado uno de los impulsores de la difusión manga fuera del país del Sol Naciente. Uno de los más galardonados en premios del noveno arte y uno de los que más premios Tezuka tiene. Aunque por no saber, los muggles quizás no saben ni quién es Tezuka… Que esa es otra. En fin, que si lees una historia de Taniguchi, quedas encandilado y quieres más. Por mi parte, como seguidor de las historias contemplativas, emocionales e instructivas que hace este hombre, ya os adelanto que Furari es una de las que puede tener más detractores, porque en mi opinión, solo sabrán ver sus virtudes unos pocos. Y la acaba de publicar en una genial edición en tapa dura la siempre recomendable Ponent Mon. Donde aún se pueden encontrar joyitas como Mascotas (https://www.cronicasliterarias.es/?p=3029), Barrio Lejano, El Olmo del Cáucaso o la genial El Caminante del mismo autor.

De Furari me encantó, sobre todo, la inmersión en la ciudad de Edo hacia 1800 que muestra Taniguchi. Una historia con un tono mucho más ligero y agradable de leer que otras de sus obras, que tienen lugar en la misma ciudad pero siglos después. Aprecié mucho cómo el autor le devolvió la vida a Edo con cuidado y amor, ofreciendo un recorrido por su interior entremezclado con hermosos paisajes pero también momentos de la vida cotidiana. Me pasó con Furari que, en ocasiones, me quedaba totalmente inmerso en el manga, disfrutando, hasta que algo de la vida real me despertaba de dicha ensoñación. Taniguchi tiene ese poder. Y en esta además hace tantas referencias culturales que entran ganas de leer el manga con un dispositivo de internet cerca para saber más de esas referencias. Como los guiños gráficos a las impresiones Ukiyo-e de los tiempos de Hiroshige (un famoso pintor japonés).

Todo a través de capítulos cortos que siguen un hilo narrativo sobre la maduración de un proyecto de viaje que permite unir la pasión del héroe como topógrafo a su pasión por la astronomía. La historia de una vida que presenta entre otras muchas anécdotas: animales encontrados por el protagonista, vagabundeos donde este último imagina ver a través de los ojos de animales y viajar así desde sus adentros y por encima de la ciudad de Edo… Pasajes de la vida visualmente interesantes, paisajes de los que apenas disfrutamos por culpa de esta vida de estrés y rapidez constante que muchos llevamos. Pues Furari es una obra contemplativa que pretende ser poética y cercana a la naturaleza. Sin acción, pero que esplende descanso y te impulsa a querer encontrar esa serenidad del alma. Los diseños son a veces magníficos, como esas flores de cerezo japonesas tan detalladas. Pero si tuviera que compararla con otra de sus obras, sin duda, recuerda a El Caminante (https://ponentmon.es/producto/el-caminante); el personaje principal tiene ese tok! de contar sus pasos, lo que le lleva a caminar bastante.

Aunque la mayoría de las escenas pueden parecer banales, tienes que verl Furari con otros ojos. Con los de una persona que ya no tiene prisa por nada y solo se empeña en vivir. Disfrutar de esos encuentros con un poeta o una libélula, son situaciones agradables que se deben disfrutar del mismo modo. Sentir empatía por la historia. Mas, siendo sincero, Furari no es una de las mejores obras que he leído de Taniguchi, pero yo la he disfrutado bastante. No sé si es mi pasión por el autor o por haber encontrado ese mágico sendero al trasfondo que propone. Vagabundeos de un personaje, que de barrio en barrio, de encuentro a encuentro, tanto humanos como animales, recorre la ciudad para conseguir mapearla. En resumen, una obra que propone un hechizo, una sesión de hipnosis relajante a la que hay que estar dispuesto a entrar. Muy recomendada también para amantes de la Historia, en particular, de la vida en la capital japonesa a principios del siglo XIX.

Grande Taniguchi siempre.

Reseña: La Patria de los Hermanos Werner, de Philippe Collin y Sébastien Goethals

Vamos con otro choque de realidad hecho cómic. Tras El Viaje de Marcel Grob (https://ponentmon.es/producto/el-viaje-de-marcel-grob) llega a nuestras librerías la otra gran obra en la que formaron tándem Philippe Collin y Sébastien Goethals. La sinopsis editorial que presenta Ponent Mon remarca muy bien el proceso cronológico del argumento: 1945. En las ruinas de Berlín, dos huérfanos judíos, Konrad y Andreas Werner se convierten en ciudadanos de Alemania Oriental. 1956. Los dos hermanos se unen a la Stasi para escapar del campo de re-educación. 1974. Durante el décimo mundial de fútbol, un partido histórico enfrentará a la RFA y la RDA. Pero lo interesante de esta historia es que Konrad se ha estado infiltrando en el equipo de la RFA durante meses y Andreas es parte de la delegación de RDA. No se han visto en doce años y el choque de ambos equipos durante el Mundial puede sacudir confianzas…

La Patria de los Hermanos Werner es un cómic con una importante carga argumental. Muy especial para los que de algún modo vivieron situaciones así o tienen en su haber momentos duros de su vida donde tuvieron que separarse de algún familiar. Muy impactante también para los que tendemos a ponernor fácilmente del lado del sufrimiento.

Aquí, tres historias se entrelazan: la de la Alemania de posguerra, la de la Guerra Fría y la de dos hermanos, Konrad y Andreas Werner, que cada uno cree tener la razón en lo que hace. En un mundo que por entonces (¿y ahora no?) está dividido en dos bloques. El bloque oriental con ideología comunista y el bloque occidental, liberal e imperialista. En 1974, Alemania Occidental organizó un partido histórico, la RFA versus RDA, para la Copa Mundial de la FIFA. Un evento donde estarían puestos los ojos de medio mundo. Pero también un enfrentamiento donde Konrad y Andreas Werner ya juegan al juego desde los banquillos. Pero no como jugadores de fútbol; uno como gerente (¿Delegado de Campo?) del equipo occidental, el otro como fisioterapeuta del equipo oriental. Aunque ambos pertenecen a la Stasi, el servicio secreto de la RDA.

Como todo en la vida, el ojo del huracán tiene una base. Treinta años antes, Konrad y Andreas, entonces niños, vieron al Ejército Rojo entrar en Berlín y uyendo de una ciudad en ruinas, los dos huérfanos llegaron a Leipzig, donde aprendieron a vivir por su cuenta. Capturados por agentes de la Stasi, tuvieron que alistarse para sobrevivir y terminaron siendo uno de los mejores agentes de la policía secreta de la RDA. Sin embargo, después de un error durante una operación encubierta, los dos hermanos se separan. Y se reencuentran doce años después con motivo del Mundial de Fútbol de Alemania.

Uno de los álbumes históricamente más interesantes de los leídos este año. Y ya llevo unos cuantos. Un escenario en el que es fácil inmiscuirte dado el buen ritmo argumental. El dibujo de Sébastien Goethals está aquí muy localizado. Nos traslada de algún modo a aquellos trazos de revistas setenteras tan de moda en la época (por supuesto, hecho adrede); de hecho, el bicolor en tonos pastel o el monocolor según la atmósfera de la escena y los diseños con algunas caras reconocibles dentro del cine de acción de aquellos años, así lo atestiguan. Chulo, curioso y diferente.

Philippe Collin tiene el don de contarnos historias, infundir, sutilmente, historias verídicas pasadas a cómic, a la vez que utiliza el mimetismo como arma de destrucción masiva. Dos hermanos (Los Werner), dos hermanas (RFA y RDA) y un cómic que no puedo dejar de recomendar por su calidad, incluso a los que no brindan por el cómic bélico en cualquiera de sus formatos. Por que La Patria de los Hermanos Werner, en realidad, no deja de ser una de esas pelis que ves un día casi sin querer, de reojo, y te quedas, te quedas, te quedas hasta terminarla. En cuyos créditos salen las fotos de los protagonistas reales y te haces preguntas sobre la hermandad, la separación, la traición, el perdón y la reconciliación. Una trama en el borde de dos placas tectónicas en constante movimiento.

Reseña: El Árbol Desnudo, de Keum Suk Gendry-Kim y Park Wan-seo

Si ya es difícil encontrar un manga coreano (manhwa) recién publicado en nuestro país, imaginad que encima contiene una buena historia, basada en una historia real y novela de Park Wan-seo. Una trama que dudo mucho que la vayáis a ver traducida en nuestro idioma alguna vez. Una obra de culto de la literatura coreana que Keum Suk Gendry-Kim adapta, una novela gráfica impregnada de delicadeza, una lectura profunda y conmovedora para adentrarse en el corazón de la historia de Corea.

En El Árbol Desnudo nos vamos a Seúl, en 1951, donde conocemos a Kyung, una joven que vive sola con una madre que se ha vuelto irritable y está enojada con su hija después de la muerte de sus dos hijos que murieron en uno de los bombardeos. Kyung trabaja en una tienda para soldados estadounidenses destinados en Corea. Allí conoce a un joven pintor refugiado del norte que crea por encargo, a falta de algo mejor, cuadros sobre seda para militares que quieren llevarle un detalle a su novia. Poco a poco se va tejiendo una relación entre estos dos seres llenos de soledad, un incipiente amor platónico que irá sumando entre los diversos encuentros de estas dos almas perdidas en un mundo demasiado duro para ellos donde hasta los referentes se difuminaron.

Una hermosa adaptación de la novela homónima de Park Wan-seo publicada en 1970. En un blanco y negro común de estas obras donde deslizarnos como observador/a en la lenta y dolorosa vida cotidiana de Lee Kyung y Ok Heedo. Para seguir a través de las páginas el destino de estas dos personas que una vez existieron realmente, y unidos por un amor imposible que les permitirá aguantar ante las desgracias a las que son sometidos.

Una novela gráfica de casi trescientas páginas que se devoran cual plato de jamón en mesa de degustación. Delicadeza y delicadeza, son las palabras que emergen de mí cuando quiero describir todo lo leído, todo lo que sucede en El Árbol Desnudo. Sumergirse en una sociedad herida, una sociedad socavada por la guerra, una historia bastante pausada pero que alterna con momentos duros y otros más ligeros. ¿El hilo conductor? La metáfora del árbol que pierde su follaje con el paso del tiempo y que, aunque llega a estar totalmente despojadado de verde, no muere. Una referencia a una pintura famosa del artista coreano Park Soo-keun cuyo título fue tomado para la novela original de Park Wan-seo.

La delicadeza hecha historia.

Hecha novela.

Hecha manhwa (manga).

Una lectura profunda y conmovedora. Un escenario de los que pone los pies en la tierra, a todo aquel que se queja constantemente de lo puñetera y mala que es su vida.

Friend, recuerda que siempre hay alguien en peor estado que tú.

Siempre.

Reseña: Un Destino de Hallador, de Gess

Curioso, muy curioso, es este nuevo titulo que llega a nuestro país de la mano de Ponent Mon. Pero es Gess. Y un cómic de este hombre ya es como mínimo apetecible. Y en formato grande, más. Pues recordad que ya casi con todas las editoriales que traen buen cómic europeo, por normal general, hablamos de integrales (que para mí es el formato ideal para degustar historias); así que si se puede, se hace un esfuerzo económico para llevaros a casa lo mejor de lo mejor… Cómic con el que empezamos la semana que lo merece.

Pues tras un nuevo álbum de ¡Viva la Anarquía! (https://www.cronicasliterarias.es/?p=4831), quién no va a querer trasladarse de nuevo a esos tiempos de Balzac, Zola y Victor Hugo, la Comuna y los grupos anarquistas de la France. Pero esta vez con toques fantásticos. Guau! ¿Cómo? Si, si…, pero Un Destino de Hallador es eso y más. Para los que aún no conocen los denominados Cuentos del Pulpo; obra que promete ser colosal y cuyo primer relato fue La Malédiction de Gustave Babel, que hizo mucho ruido por su frescura y por sus dimensiones cuasi-dimensiones hugolianas al otro lado de los Pirineos. Son cuentos dedicados a una organización criminal que controlaba París a finales del siglo XIX. No obstante, Gess los lleva a un universo ucrónico donde conviven (con dificultad) humanos corrientes y mutantes franceses muy al estilo de los X-Men. Sin embargo, ahora, comenzando con una breve pero conmovedora introducción a la Comuna de París y el sacrificio de quienes creían en los valores democráticos y modernos que se debieran defender, Un Destino de Hallador promueve a su vez (como cómic) ciertas tendencias políticas citando en cada apertura de capítulo un extracto clave del Contrato Social, de Rousseau. Vamos a ver, ¿politiqueo? Dirán algunos de ustedes. Bueno, ¿y acaso Dios ama, el hombre mata no era un cómic político en definitiva?

Detrás de una ficción extraordinaria y operando a varios niveles, Gess, es el único responsable de esta obraza donde interpreta todos los roles (guionista, diseñador, colorista, rotulador…); con el que transmite un mensaje poderoso. La relevancia de que todo permanece igual más de un siglo después. La soberbia de los poderosos (ya sean miembros del Estado o de la Mafia) hacia el pueblo sin el cual, sin embargo, no son nada. Pero también la posición de víctima de la mujer, sistemáticamente explotada, violada en sus derechos, literalmente devorada por el sistema. La necesidad de Revuelta, aunque los límites de la violencia son obvios… Temas, posturas comprometidas, que tras lo fantástico encumbran lo que se cuenta en Un Destino de Hallador.

Pero lo que hace de este volumen un triunfo absoluto y una lectura tan cautivadora como abrumadora, es la fuerza de su historia. Así como el poder de los personajes, ninguno de los cuales es insignificante. Me llamó mucho la atención encontrar en un cómic el romanticismo poderoso que es capaz de evocar la gran literatura francesa del siglo XIX. Tener la sensación de esta leyendo a Victor Hugo o Alexandre Dumas, eso no lo consigue cualquiera. Y menos, dentro del noveno arte. Son referencias que inmediatamente vienen a la mente cuando uno se hunde en este universo rico que se propone. Situaciones moralmente complejas y la atmósfera de inevitable tragedia. Una dimensión de “cultura francesa” que le permite también a Gess separarse un poco de posibles referencias a los mundos estereotipados de los superhéroes estadounidenses. Al tiempo que los encaja perfectamente en temas más contemporáneos (asesinos en serie, universos paralelos, etc.). Además, lo que se cuenta aquí, tiene ese don lovecraftiano, mignolista, que a mí por lo menos me flipa. Imaginaréis que ahora quiero, rezo para que alguien saque en español (¡Muerdo por conseguir!) La Maldición de Gustave Babel, el primer relato de los Cuentos del Pulpo. Y es que me contaron que tras ese cómic está la base donde el autor francés de Ruan siembra la semilla para este maravilloso volumen que os reseño hoy.

En Un Destino de Hallador me cuentan que lo vuelve a hacer con geniales historias entrelazadas que evolucionan en el mismo universo. Un período de transición por excelencia donde trama y subtramas llegan a unirse, por lo que he podido averiguar. Gess juega con este rico tejido histórico francés para confeccionar un universo único. Trata ante todo personajes de gran riqueza y profundidad, algunos de los cuales tienen talentos increíbles. Este pequeño toque fantástico da cohesión y originalidad jugando con leyendas urbanas y embarcándonos en una historia contundente y sangrienta donde las familias de los principales protagonistas vana sufrir de lo lindo. Todo con un ritmo constante, poderoso, de narrativa apasionante, donde nos embarcamos rápidamente en un secuestro donde Émile Farges, nuestro héroe, tendrá que salir de su zona de confort para salvar a su familia…

Desde el punto de vista gráfico, Gess confirma su estilo, lo cuidadoso que es y le da a su historieta todo el atuendo necesario para nuestro mayor placer. Es un maestro en todos los sentidos. Un ídolo para muchos fans entre los que me encuentro.

Cerrando ya, la valoración es fácil, para un amante del género detectivesco y de Terror como yo: Menuda Joyita. Trama digna de peli, serie de TV, sirve hasta como aventurera rolera, friends. Rico universo y cómic súper disfrutable para muchos de los que leéis Desde New York – Crónicas Literarias y que sabéis ya de sobra de qué pie cojeamos.

Súper recomendable.

Reseña: ¡Viva la Anarquía! El Encuentro entre Majnó y Durruti, de Bruno Loth y Corentin Loth

Tras los sucesos contados en el primer tomo de ¡Viva la Anarquía! (https://www.cronicasliterarias.es/?p=2708), un cómic excelente que le daba a la “anarquía” su definición real, ya comenté que se rumoreaba un segundo volumen. Y aquí está. Nuevamente de la mano de Ponent Mon. Más datos, más guion e ilustración de la historia que persigue o persiguió a estos dos tipos que un 15 de julio de 1927 se encontraron y establecieron amistad. Dos anarquistas, Nestor Makhno y Buenaventura Durruti, uno ucraniano y el otro español, dos anarquistas revolucionarios que rodeados de sus seres queridos, entablan una conversación fraternal sobre su viaje personal y los valores libertarios que defienden con ardor. Dos que buscaron posibles vías para construir un mundo mejor donde no hubiera mandatarios, ni explotados, ni jerarquías, y donde el Estado y la propiedad fueran abolidos. Una quimera de igualdad y libertad que muy pocos defienden incluso a día de hoy. Y si el primer álbum se centraba en el reencuentro, aquí llega la anécdota, la aventura vivida, hechos pasados por los que sufrieron junto a otros. Concretamente, las operaciones a gran escala destinadas a poner en práctica sus ideales. Majnó -como le llamaba Durruti-, relata sus batallas al frente de un ejército insurreccional, para establecer una zona revolucionaria libertaria y luego defenderla contra los imperialistas y los bolcheviques. Por otro lado, Durruti detalla las acciones que cometió con la esperanza de debilitar el poder en el lugar y la patronal, tanto en España como en Centroamérica.

Pero hay más. Otro excelente álbum de Bruno Loth sobre un tema que le es querido: la anarquía. Después de haber trabajado ya mucho en la Guerra Civil Española y sus múltiples convulsiones políticas, rinde homenaje a través de esta serie en la que destaca el tema histórico y los entresijos que a menudo se utilizan para captar al amante de los grandes hechos históricos. Makhno, el ucraniano, Durruti, el español, y su visión del mundo y lucha donde convergen para construir un mundo mejor y sobre todo más igualitario. Sabiendo lo casi imposible que es esto. Dos pensadores, dos intelectuales guerreros en un nuevo álbum que nos permite por un lado (re) descubrir estas dos figuras emblemáticas de la anarquía y “desempolvar” el anterior álbum Por que después de leer El Encuentro entre Majnó y Durruti, querrás revisitar el primero y completar sensaciones.

No es un cómic político. Así que olvidaos de todo lo que creéis saber sobre anarquía. Esta trama no tiene nada de educativa. Pasea mejor por esa playa donde degustar sucesos históricos y personajes que no todo el mundo conoce y que gobiernos no interesados promueven su olvido. Debéis saber que antes de 1914 y durante el período entre guerras, el movimiento libertario tuvo una influencia significativa tanto en Francia como en España, especialmente en Cataluña. A principios de los años 20 del siglo pasado, los dos líderes anarquistas se refugiaron en Francia. Bruno Loth imagina que cuando los dos hombres salieron de la cárcel, se encontraron y se rodearon de compañeros combatientes, cada uno hablando de su viaje. Estamos en un período en el que la violencia es un modo de acción en respuesta al envío de rompehuelgas particularmente violentas que acababan con las fuerzas antidisturbios y muertes «fáciles». Ese no era el objetivo. Pero a lo que vamos, lejos de ser didáctico o doctrinario, en ¡Viva la Anarquía!, encontramos un cómic de tema interesante, de gráficos llamativos, que expresan a la perfección las atmósferas de Ucrania o Cataluña realzadas por un suave y espléndido coloreado de Corentin Loth.

Bruno Loth sabe cómo cautivar al lector con retazos de vidas singulares. Una continuación y un final tan fascinante como instructivo vais a encontrar en este díptico. Completismo muy recomendable.

Reseña: Azimut (Integral), de Wilfrid Lupano y Jean-Baptiste Andreae

Y ahora os voy a enseñar lo que posiblemente sea uno de los cómics más maravillosos publicados en español de este entre-mes. Diría, que uno de los mejores integrales y bonitos que se van a publicar este año. Una joya visual la mires por donde la mires; Azimut, de Lupano y Andreale.

Ponent Mon, como no podía ser de otra forma, trae este cómic de enorme calidad a nuestras librerías. De esas historias que mezclan géneros, que quizás no tiene ninguno o que es inclasificable por la cantidad de temas que toca: Un lugar de vastas incongruencias en mundos posibles, imposibles, aunque en uno de ellos, más que en cualquier otro lugar, permanecemos profundamente acometidos por la idea de la vejez y su trágico desenlace como es la muerte. En otros lugares tal vez no, pero en este mundo, está permitido pensar que sí… Quería poner este mini-avance de la sinopsis por que fue, sin duda, lo que me atrapó. Pero por el momento sólo añadiré una extraña pregunta que te persigue desde el principio: ¿Qué o quién demonios es el Arrebatatiempo?

Cinco álbumes de una serie que ahora se recogen en un poderoso integral que obviamente merece la pena. Wilfrid Lupano al guion y Jean-Baptiste Andreae a los dibujos y al color, que, sinceramente, con su trabajo asombra, ilumina y se te cae el mundo al suelo por la envidia de lo bien que lo hace. Historias, álbumes, tramas conectadas que curiosamente tuvieron al lector en vilo durante años pues comprendían un solo ciclo y se publicaron bastante espaciados en el tiempo (2012, 2013, 2016, 2018 y 2019). Un despiporre que nunca se le debe hacer a un lector asiduo y ansioso de buenas historias de cómic europeo. No obstante, ahora le dan a la publicación de un integral, un valor tremendo que esta maravilla llegue a nuestros lares.

La bella Mania Ganza es también de la opinión de Aristide Breloquinte (quien investiga los misterios del tiempo a bordo de su nave laboratorio Laps). Y esto nos lleva a una gran aventura en compañía de personajes fantásticos que -estoy totalmente de acuerdo- recuerdan a los personajes creados en su día por Lewis Carroll (Alicia y el País de las Maravillas). En Los Aventureros del Tiempo Perdido, conoceremos a los personajes y veremos en qué consiste la «Quest» y lo que son capaces de hacer. Ah, y espera, espera, no, en serio: ¿Qué o quién demonios es el Arrebatatiempo?

La Bella debe Morir es el segundo álbum. Y es que después de escapar del juicio de Ireneo el Magnánimo, la hermosa Manie Ganza y su banda de sabios aterrizan en el triste reino volante del Barón Chagrin. Este último, un personaje mítico si cabe, que habría logrado conquistar la vejez… Pero, ¿a qué precio? Por su parte, el profesor Aristide Breloquinte y su tripulación continúan estudiando la espinosa cuestión del paso del tiempo y parecen tener ya una idea sobre la terrible desaparición del Polo Norte.

En Los Antropótamos del Nihilo, la bella Manie Ganza hizo un trato terrible: siglos de vida contra miles de muertes. Y mientras su propia madre, la Reina del Éter, busca matarla, reinos enteros se declaran guerra entre sí. En todos sitios se preparan para la gran masacre, de lo que se alegra Baron Chagrin, por supuesto.

Nubes Negras, Velo Blanco es como un reinicio eterno. Se organiza un nuevo compromiso para Manie Ganza, esta belleza debe convertirse en la esposa del Señor del Desierto, el gran mamamouchi Baba Musiir. Pero este último, por poderoso que sea, no sabe si podrá resistir los celos enfermizos del Arrebatatiempo. ¿Por amor? La Reina del Éter está dispuesta a despertar poderes enterrados (y con razón) en venganza por la belleza de su hija…

Y cierra el tomo/arco/ciclo/integral, Las Últimas Escarchas del Invierno. Donde una enorme ola de hielo azotó todo el país y lo que se salvó del desastre, se ha convertido en una tierra de asilo para los refugiados climáticos. La nación de Petitghistan debe revisar sus principales planes para conquistar el mundo, ya que es precisamente el resto del mundo el que llama a su puerta. Y el triste palacio volador del Barón se estrelló contra estas tierras heladas. Y el dueño del lugar se encuentra allí, helado, muerto: ¡El que iba a vivir hasta el fin de los tiempos! ¿Significa eso que realmente el final de todos los tiempos?

Azimut ganó el prestigioso Premio Imaginales en 2013. Es el ejemplo claro de cómic europeo de diez. Dibujo preciocérrimo, tramas originales chulas, cómic súper recomendable -diría que indispensable, al menos, de leer- para fans de la mejor literatura fantástica. Hasta las contraportadas son enmarcables.

Reseña: Los Mentores, de Zidrou y Francis Porcel

Un thriller de la mano del siempre recomendable Zidrou. Con una premisa de esas de búsqueda que pone el corazón en vilo. Sobre todo, si eres padre, o ya no te digo, madre. Un tomo integral que además recoge el díptico de unos álbumes que dieron mucho que hablar al otro lado de los Pirineos. Y ahora os puedo decir que es un volumen de éxito. Con un Zidrou en su máxima expresión. La historia es de las que dejan sin aliento y es imposible no pasar páginas, una tras otra, para intentar saber qué diantres pasa. Simpatizamos con esta madre que lleva buscando a su hijo durante veinte años, y la pregunta constante de quién demonios son Los Mentores, no se te va del tarro. Con una introducción de gran efecto (que posteriormente, bajará un poco el ritmo porque si no…), comienza el primer álbum llamado Ana. Pero muchas preguntas quedan sin respuesta y se van sumando más y más a tu nerviosismo lector. Encontramos personajes de casi todos los ámbitos, cada uno en su papel, sus traumas, pero seguimos sin saber absolutamente nada cuando termina el primer álbum. Con un ritmo así, me hubiera gustado ver ciertas caras de aquellos lectores que siguieron la historia número a número entonces. Es de esas historias que te alegra saber que está leyendo el integral. Pero con Zidrou en el guión, nunca se sabe realmente qué esperar.

Eso si, tenemos tiempo para simpatizar con las dos heroínas a las que todo parece ponerse en contra cuando deciden empezar una búsqueda certera. Esta madre de familia que intenta encontrar a su hijo desaparecido y la chica llamada Joyce tan dinámica. Una historia súper ágil cuando realmente empieza, construida al principio con un poco desbarajuste (creo que intencionado para desubicar al lector) que nos lleva a una investigación que se vuelve común para dos almas que quizás no sean tan diferentes. El argumento troncal: Hace casi veinte años que la hija de Ana fue secuestrada violentamente por un comando armado mientras ella se encontraba en la sala de partos. Desde entonces, nunca ha dejado de buscarlo. Joye es una escort. Una chica que huye de su proxeneta y sus secuaces que han jurado matarla. El encuentro casual de estas dos mujeres con personajes y luchas dispares servirá a las causas de ambas.

Una vez me encontré con una mujer que llevaba una muñeca. (…) Estaba en camisón y le hablaba a esta muñeca como si fuera su bebé. ¿Por qué? ¿Quién era ella? No lo sé ”.

Zidrou

De ahí surgió la idea inicial del nuevo díptico que publica de forma integral Ponent Mon. Benoît Drousie, alias Zidrou, nos estampa en toda la cara una historia que huele a film o serie de Netflix. Aunque, ¿qué historia podría no serlo a día de hoy con tantas productores rascando del noveno arte? El autor vuelve a privilegiar una narración de dos historias dramáticas por el precio de una. Un guión que logra cautivar y mantenerte en guardia por lo que pueda pasar. Un autor que se enfrenta de manera brillante a un par de personajes femeninos, con diferentes orígenes y temperamentos, uniendo fuerzas y determinaciones para intentar salir de situaciones de pesadilla. Mientras una busca liberarse de un «jefe» mafioso la otra no morirá tranquila por saber, al menos, quienes son aquellos seres que cogieron a su hijo. Roles asumidos que son contundentes, reales y están sacudidos por una atmósfera particularmente oscura. Además, el modus operandi del cómic no está cargado de detalles que distraigan del objetivo. No hay desvíos innecesarios. El guionista va al grano y conserva todo el suspense dejando la puerta abierta a muchas posibilidades. Y eso desestabiliza. Ahora que está tan de moda revisitar la serie Perdidos (Lost); es esa sensación. No saber a dónde va cada cosa por muchas clases de guion que uno haya cursado.

Entiendo que el público francés, en general, se haya quejado del dibujo. En ocasiones, aparecen pequeñas imperfecciones en los decorados y segundos planos que parecen menos refinados. El diseño de Francis Porcel es solo persuasivo. Quizás no tenga el poderoso don (¿aún?) para destacar en la BD. Pero no dejan de ser gráficos efectivos.

Los Mentores es un cómic irritante pero adictivo.

Reseña: El Gavilán. La Princesa India, de Pellerin

Una serie de la que nunca os he hablado y que sigo casi en secreto es El Gavilán. Un cómic histórico que brinda por la veracidad, una historia bastante más madura que el clásico Barba Roja pero con escenarios y héroes magníficamente ilustrados que funciona genial para nostálgicos de la añorada y menciona joya de la BD. Una chulada que publica Ponent Mon casi también en secreto pues no entiendo como apenas se habla en RRSS de esta maravilla. De los cómics en los que te sumerges, que son agradables y que saben con fuerza a clásico. Donde el dibujo de Pellerin es pulcro, pero a menudo carece de profundidad de campo debido a una línea siempre de igual grosor, o casi, ya sea que el objeto o el personaje estén en primer plano o como fondo. Pero a mi me encanta el producto, en general. Cada álbum está a la altura. Escenarios bien armados que prometen aventuras y viajes por paisajes que incitan al romanticismo y a la aflicción. Aventuras honestas.

Patrice Pellerin es un autor de cómics nacido en Brest el 2 de noviembre de 1955. Se le conoce, sobre todo, por su cómic de aventuras marítimas El Gavilán (L’Épervier), que desde 1994 sigue dando que hablar en el mundo del noveno arte. Autor tan meticuloso como imaginativo, Pellerin está considerado como uno de los principales dibujantes realistas francófonos contemporáneos. La anécdota es que entró en el mundo del cómic en 1982 dibujando un episodio de la serie Barbe-Rouge, escrita por el belga Jean-Michel Charlier y sacó adelante solito otro episodio 1987-1988. Pero fue en 1994 cuando se pudo encontrar en la revista Spirou el primer capítulo de El Gavilán que trata sobre el caballero Yann de Kermeur, un corsario francés del siglo XVIII y ex-pirata, historia que me encantó cuando la leí en su día… Y que no tengo para mi dolor. Un obra que me encanta y que llevo leyendo desde mis años como infante de marina.

Yann de Kermeur es el personaje principal, lo apodan Gavilán por el nombre del animal que aparece en el escudo de armas de su familia y que bien caracteriza su extrema osadía. Es capitán de un buque del Rey llamado La Medusa. Condenado a las galeras por piratería pero indultado por el rey, lleva la flor de lis en un hombro. Tiene almacenes en Landerneau y en Faou y tiene una guarida secreta en la Roca del Esqueleto (Roc’h an Ankou). Sus hombres le son devotos, tiene mucho apoyo en Brest, donde sus campañas han dado grandes frutos a los armadores. Y, por supuesto, tiene cantidad de éxitos femeninos.

Tiene aventuras para el recuerdo.

Este décimo álbum que recién publica Ponent Mon corresponde al último del segundo ciclo. Habla de La Princesa Mali, la princesa nativa americana pasajera en el barco, cuya razón de su presencia es que firmó un nuevo tratado para su padre con el rey. Y Yann debe traerla de regreso viva a su tribu india para que el tratado de alianza sea válido. Pero ella es el objetivo del complot que se eleva en Versalles que busca desestabilizar el reino. ¿Lo véis? El aliento de la aventura está en esta saga desde que comienza. Las sensaciones son las que uno tenía a cuando tenía once años y leía La Isla del Tesoro, un verano, con sus padres en la playa y se imaginaba como protagonista en una aventura así. Además, me considero total amante de lo que comprende al siglo XVIII y XIX, las disputas constantes entre Francia e Inglaterra por el control de Quebec y en general todo el norte del continente americano. Soy wargamer de esta época. Para cuyo fan la serie de El Gavilán se hace totalmente indispensable.

La precisión de los dibujos, la maquetación, el guión… Todo es una estupenda maravilla que llega a nuestro país a muy largos plazos para mi tristeza. Aventuras marítimas como en pocos lugares se cuenta.