Reseña: El Caballero del Ocaso, de Francesc Grimalt

¿Sabéis de esas historias en las que percibes que están creadas gracias a un montón de influencias? El Caballero del Ocaso es un ejemplo. Pero uno curioso porque esta mezcla tremenda de la que os hablo, raras veces salen bien y en esta ocasión, me pareció una maravilla. En especial, el tema de alejarse de la influencia algo para no poder catalogarse como copia. Y curioso es este tema aún más porque no solo hablo de la trama, también del dibujo. Pero bueno, lo que a mí no me sorprende para nada es que tengamos autorazos como Francesc Grimalt en nuestro país. Lo que sí me entristece es que no sepamos valorar lo suficiente lo que tenemos en casa y sí se haga de Los Pirineos pallá… Pues este señor mallorquín estudió Bellas Artes y Filosofía en la Universidad de Barcelona y también amplió estudios en la ENSBA de París, pero se dedica a la docencia, a la ilustración y al diseño conceptual para proyectos audiovisuales. Lo mejor de todo es que hace sus pinitos dentro del cómic europeo, cosa que nos viene de perlas para disfrutar de chuladas como El Caballero del Ocaso.

Un álbum que nos lleva a un mundo futurista dominado por el Núcleo, encabezado por el Arconte y su corte. Las otras castas son los aristócratas y los comerciantes. Un soldado llamado Oskar Arpad es el único superviviente de la ciudad Parazyn tras la batalla de Zalsuna contra los bárbaros. Y Oskar, de vuelta en su ciudad natal, tiene la misión de frustrar un complot del que se acaba de enterar, unas intrigas por las que va a ponerlo todo patas arriba. El autor supo crear un mundo coherente con sus códigos y sus estratos. Una investigación que mostrará a todos y dará lugar a un comercio mafioso cuando menos.

Un cómic con unos personajes muy conseguidos. Me encariñé del lugarteniente y compañero, y del traficante Solgo que le acompaña en gran parte de la aventura. También mola que se encontrarán con muchos otros personajes cada uno con su personalidad, todos muy diferentes, entre sí. Una pequeña crítica es que Oskar tiene un perfil un poco demasiado estereotipado, el del héroe militar, pero finalmente las claves de todo lo que rodea al protagonista hace que te olvides de eso, y esta historia se disfruta una barbaridad. El gazpacho de influencias que os decía, ya lo menciona en la sinopsis Yermo Ediciones que es la editorial que ha tenido a bien publicar esta chulada. Habla de una mezcla de influencias de la revista Metal Hurlant de los 80, las criaturas de H. R. Giger (creador de Alien), el steampunk y el Dune, de David Lynch. Y estoy muy de acuerdo con todo esto. Son exactamente esas obras las que tenía en mente mientras leía el cómic (nunca leo las sinopsis editoriales hasta acabar un título). Aunque también, por supuesto, no olvidemos mencionar a Jodorowsky y en el dibujo a Moebius. A El Incal, en definitiva. Por eso, El Caballero del Crepúsculo es para mí, sobre todo, una gran bofetada gráfica. Dulce, eso si, of course. Echad un ojo a la galería o a las imágenes del cómic disponibles en internet. Y si ya en vuestra librería especializada podéis echarle un ojo «in situ», os lo llevaréis a casa sí o sí. El estilo está dominado, las viñetas llenas de detalles y casi todo dentro de la página, muestra una creatividad increíble; edificios, vehículos, pertrechos, etc.

Molan además las caras «alargadas», paisajes magníficos y exóticos. Me encanta la forma en que pinta el cielo con sencillez y el colorido en tonos cálidos. La única crítica que puedo hacer al dibujo, es que está petrificado. Diseño muy estático, muy de lienzo, pero no se hace nunca incómodo en todo el álbum. Quizás un poco en las escenas de acción. Mas, la historia es emocionante, ciertamente no muy original, pero el universo creado por el autor es rico y coherente y merece otros tomos para ser desarrollado. Un placer brindado, leer cómic europeo del bueno y nacido aquí.

Reseña: Los Hermanos Rubinstein Vol.1, de Brunschwig, Le Roux, Chevallier y De Cock

Los Hermanos Rubinstein se presenta como una serie ambiciosa de la que se propusieron en su día nueve álbumes para contar la historia de dos hermanos judíos en la primera mitad del siglo XX. Al final, quedaron cuatro y con una sinopsis que no me atrajo, en principio, mucho porque se cuenta poco. Pero que duda cabe que aquí estamos un día más para gritar -o comentar al oído-, lo que pienso de esta nueva serie de cómic europeo que ya tiene en su catálogo Yermo Ediciones. Una lección de cómo hacer un buen cómic de la mano de unos autores de los que sinceramente no esperaba que me fueran a enganchar tanto. Un dibujo que me encanta, eso si, ideal para estos temas.

Y la historia no es una excepción. Seguimos las aventuras de dos hermanos a través de las décadas y lugares, desde un asentamiento en el norte de Francia hasta el campamento de Sobibor pasando por París. Lo mínimo que podemos decir es que pasan cosas, anécdotas que los marcarán para siempre. Las dificultades que les depara la vida parecen unirlos aún más, y cada uno está dispuesto a hacer cualquier cosa por el otro. Es hermoso, el vínculo que une a estos hermanos tan arraigados familiarmente, un placer leer algo así porque se siente. Y nunca suena a cliché y para una historia de judíos durante la guerra, no recuerdo haber leído otra trama tan centrada en lo que importa.

Las relaciones familiares están realmente a la vanguardia en Los Hermanos Rubinstein. Bien resaltadas por las muchas aventuras y el contexto histórico. Los héroes son realmente entrañables, sus aventuras llenas de giros inesperados, un cómic de que no se olvidan fácilmente. La historia retrocede en el tiempo desde 1927 hasta 1948, regresando regularmente entre estas dos décadas, sin que resulte confuso o perturbador lo que se está contando. O bueno, quizás algo perturbador pero unos flashbacks bien elaborados que dan ventaja a la narración. Los acontecimientos presentes encuentran su origen en el pasado, el comportamiento de un personaje que hace eco de una aventura anterior y es claro, coherente, todo cobra sentido a medida que avanza la historia. Tenemos muchas ganas de saber el destino de nuestros dos héroes.

La trama parece que va para largo y así se demuestra en la narración y… bueno, ¿qué cuenta? Cuenta la vida de dos hermanos judíos de origen polaco, nacidos pobres, en un asentamiento del norte de Francia. Salomon, el mayor, ingenioso y fanfarrón, sueña con el cine. Moïse, el más joven, inteligente y tímido, tiene un éxito brillante en su carrera escolar. Despreocupados de su identidad religiosa, los acontecimientos y el paso del tiempo los irá convirtiendo en adultos sufridores de una vida que jamás pensaron vivir. Para lo malo y para lo bueno -pero más malo que bueno-, en unas vidas que se torcieron cuando nadie lo esperaba. Uno arrastrará a otro a las puertas del infierno. Cumplir con el destino, en un mundo al borde de la locura. Una obra poderosa producida por autores en la cúspide de su arte. Dos primeros álbumes recopilados que cuentan con una fluidez ejemplar, se devoran en nada, a poco que entres en el entorno, la construcción de la trama te hace viajar a varias temporalidades y con diferentes personajes. En este punto, una hazaña conseguida porque Luc Brunschwig consigue que entres en nada en dicha ambientación, o mejor dicho, aquellos años de tensión social constante.

Me gustó la calidad gráfica y veo normal el alto nivel ya que contamos con una obra a varias manos, una ósmosis preciosa de Étienne Le Roux, que se encarga del montaje y los personajes, Loïc Chevallier, hacedor de decorados y Elvire De Cock en la gestión del color. La representación es muy agradable y no parece artificial a pesar del trabajo que se puede deducir en ciertas partes con tableta gráfica. Predigo un futuro horroroso para estos personajes y quiero saber si (ojalá) me equivoco. Obra muy disfrutable que recuerda a la maravillosa Érase una vez en Francia.

Reseña: La Edad Perdida. El Fuerte de las Landas, de Le Gris y Didier Poli

Yermo Ediciones publica este mes la nueva serie de Jérôme Le Gris, un autor de historias atractivas que sigo desde sus inicios y del que nunca me pierdo un lanzamiento. Aunque un escalón por debajo, lo ubico en la línea de Xavier Dorison, lo tengo entre esos guionistas aficionados a las historias de aventuras que saben rodearse de un buen ilustrador. ¿Así que La Edad Perdida es algo a recomendar? A poco que os hable de ella, veréis que sí.

Estamos ante una discronía post-apocalíptica (y no una distopía) basada en lo sucedido en la tarde del 31 de diciembre del año de gracia 999 del calendario gregoriano cuando sí que sucedió el apocalípsis vaticinado según el evangelio de San Juan… Una lluvia de meteoritos ha caído sobre nuestro mundo arrasando todo con su impacto y relegando a la raza humana… regresándolos al modo cavernícola. Miles de generaciones después, han surgido nuevas sociedades, las especies han evolucionado, la geografía y el paso de las estaciones han cambiado drásticamente el concepto de mundo que tenemos hoy en día, y es en este contexto que seguimos a una pequeña comunidad de sobrevivientes.

Quién demonios no ha pensado alguna vez que esto puede suceder. Pues La Edad Perdida es la oportunidad de disfrutarlo en formato cómic. La aventura está servida. Este cómic nos adentrará en un universo realmente interesante y aterrador, además de opresivo. Me gustó mucho la historia, original y masterizada con fuertes ilustraciones y personajes que hacen de todo para sobrevivir en este mundo venido a menos. Realmente lo pasas bien desde el principio y bueno, deja con ganas de más. Es un primer álbum y ya sabemos que una potente historia en un formato así es como darle un único sorbo y ligero a un vaso fresquito de piña colada. Pero obviamente los curiosos que deseen sumergirse por unos momentos y probar otra historia apocalíptica sí, pero bien contada e ilustrada, y con mucho rollo medievalesco de Edad Media oscura; la oportunidad la tenéis en La Edad Perdida: El Fuerte de las Landas. Unos miles de años después del horror en el que todo ser viviente pensaba que iba a morir, mientras el sol reaparece, la vida finalmente recupera sus derechos. Los mínimos. Pues el viejo conocimiento ha desaparecido. Para sobrevivir, los clanes nómadas forman y comparten territorios y recursos según reglas establecidas. Un hombre, Primus, encuentra la manera de hacer crecer una planta y su descubrimiento permitirá que su gente nunca más pasará hambre. Pero este suceso anecdótico puede considerarse una rebelión, cuestiona la costumbre y el poder de los otros clanes…, y cuando Primus muere, le tocará a su hija Elaìne de Moòr, hacerse cargo del destino de su pueblo y salvarlos de la destrucción.

Una cosa que me gusta hacer es apreciar los diferentes subgéneros del «post-apo», que diversos autores crean. Es un tema muy leído y que tiene sus altibajos dependiendo de la época de esplendor en la sociedad que vivamos. Como últimamente casi todas son malas noticias para este nuestro mundo que se está yendo al garete, pues es entendible que estas historias luzcan. ¿Es un modo de estar prevenido o de aprender formas de salir adelante? Lo veo así. Series de TV francesas e impactantes como El Colapso hablaban de ello y lo peor de todo -al igual que con La Edad Perdida– es que sabes de corazón que algo así terminará por pasar. El tema es cuándo. Y mola ver en tramas como ésta como el ser humano renace casi de la misma forma que lo hizo, como ha vuelto a la etapa de cazadores-recolectores itinerantes, donde cada micro-clan tiene sus códigos, sus leyes, etc. y es el redescubrimiento de la agricultura lo que posiblemente lleve a crear la primera guerra sino la primera batalla por el poder.

La parte principal de la historia se basa en el cambio de escenario, la acción, una fauna y una flora que ha sufrido miles de años y una evolución acelerada. Se necesitaba un genial ilustrador como es Didier Poli para sublimar todo eso. De ahí un diseñador que no necesita presentación; personajes de físico reconocible (no pasamos tiempo preguntándonos quién es quién), decorados trabajados, no es como estar en la tierra de los Morlocks de La Máquina del Tiempo. Por tanto, una serie que deja con ganas de más y no sólo por el cliffhanger incluido.

Reseña: Las Tres Julias, de Blengino, Sarchione y Georges

Entiendo que haya gente reacia a leer series históricas. Pero a mí me ponen. Fue en un momento quizás tardío de mi vida estudiantil que empecé a cogerle gusto al tema histórico tanto del clásico como el actual. Incluso empezó a gustarme muy mucho la asignatura Historia del Arte (¡Ay, si me viera ahora Don Eusebio!) Creo que debo ser un poco masoquista (o curioso) y eso me ha llevado a leer grandes historias dentro de novelas del género aunque muy a destacar lo que he ido encontrando en cómic europeo. Donde hay que hacer mención si o si a la serie Les Reines de Sang (Las Reinas de Sangre) de la editorial Delcourt que en nuestro país está publicando Yermo Ediciones, en especial, ahora que acaba de colocar calentita-calentita en librerías Las Tres Julias.

En cualquier caso, es fácil orientarse en cualquier cómic que trate la época clásica, antigua y romana. El libertinaje, la belicosidad y el politiqueo…, a poco que te atraiga uno de estos temas, estás perdido. Diría que te molará muy mucho casi cualquier argumento siempre que sea tratado con coherencia y atractivo como algunos autores de la BD saben hacer. Y ese es el caso del guión de Luca Blengino que junto al dibujo de Antonio Sarchione crean una obra de arte en estos tres álbumes que componen Las Tres Julias y del que ahora disponemos en formato integral. Un volumen con el que somos catapultados a la parte de Oriente Medio del Imperio Romano en el año 217 d.C. donde el emperador romano Caracalla acaba de morir luchando contra los persas, y su madre tras esta tragedia pone fin a su vida, firmando así el fin de la línea de Bassianus en el trono de Roma. Pero su hermana no tiene intención de quedarse fuera. Desde Siria conspira para recuperar el trono e instalar a su propio hijo al frente del poderoso Imperio Romano.

Admito que todo esto, aunque empieza muy interesante, va de menos a más en cuanto a atractivo temático. En cuanto empiezas a percatarte de la fuerza de voluntad y la firmeza de esta mujer, quedas enganchado a ella cada vez que entra en escena. Nada parece poder resistírsele para lograr su fin. Hay que decir que su inteligencia teñida de cierta perfidia y un agudo sentido estratégico le permitirán trazar una calzada romana muy cruenta (pero llana) a la hora de mantener su integridad física al margen de la refriega. Lo que se llama actuar en la sombra. La famosa intuición y poderío de las féminas.

Después de un primer volumen que nos prepara escenario y trama base, en el segundo descubrimos los dolores de cabeza de nuestro nuevo soberano romano Heliogábalo, el cual, después de haber derrotado al ejército de Macrín, el usurpador en la batalla de Antioquía, la nueva familia real cruza media Europa para llegar a Roma e imponer su nueva religión importada de Siria. Y si es su abuela quien mueve los hilos del poder, Heliogábalo muy pronto demostrará ser el soberano de todos los excesos: tiránico, lascivo y místico; he aquí un cóctel explosivo que sumergirá a Roma en una de sus más locas épocas… Donde obviamente, estas escapadas no son del gusto de todos y múltiples intrigas florecerán alrededor de los protagonistas, donde cada uno juega personalmente para asegurar sus intereses. Un segundo álbum soberbio. Con algunas sorpresas guardadas que a más de uno dejará con el culo torcido.

La lectura del tercer volumen cierra la miniserie y no hace más que confirmar la imagen que siempre nos han enviado sobre lo que fue el Imperio Romano: grandeza y decadencia. El Imperio Romano es la ilustración perfecta de ello por eso en este cierre Heliogábalo se ha convertido en emperador y Roma se hunde en el estupor y la lujuria. Incluso su abuela, que maniobró para que el trono volviera a caer en manos de la familia, sabe muy bien que su ilustrado nieto tiene los días contados. Por tanto, es hacia su otra hija hacia la que se inclina para que su hijo, más «presentable» y al menos bien visto por el ejército, le suceda…

Las Tres Julias tiene un sprint final digno de las mayores tragedias griegas donde los cálculos, las traiciones y los asesinatos saldrán bien…, o mal. Depende de los ojos con que se miren. El sino del ser humano, ¿no?

Muy chulo.

Reseña: El Sendero de la Guerra, de Marc Bourgne, Didier Pagot y Zielinska

Un género que me apetece mucho leer en verano es el western. Dentro de las novedades, tanto en cómic como en formato literario, a estas alturas son obras difíciles de encontrar. La moda pasó. Pero a poco que busques se encuentran cositas en alguna buena editorial que edite cómic europeo. Y mira por donde di con Yermo Ediciones y cómo este mismo mes de calores publicaba El Sendero de la Guerra en un volumen recopilatorio de tapa dura y en calidad máxima como suelen hacer. Tres álbumes en un sólo ejemplar que nos llevan a una aventura romántica en el corazón de las guerras indias. ¿Romántica? En el sentido evocador. Pues El Sendero de la Guerra evoca la vida del gran jefe sioux Toro Sentado asi como el de una chica que intentaba luchar de algún modo por el derecho y la igualdad de las personas. Una entrañable heroína que nos permite descubrir a través de la ficción la cruenta y compleja historia de las guerras indias en las que se escribió la leyenda del Lejano Oeste.

1864, Washington DC. Diane Myers, de 22 años, es una joven pintora talentosa que es absorbida por la buena sociedad. Su sueño: pintar los paisajes del Far West asi como la forma de vida de sus habitantes, los indios de las llanuras. Una chica ferozmente opuesta a las ideas políticas de su padre senador que sólo quiere el exterminio de estas personas. Por lo que Diana decide encontrarse con ellos, irse con los indios con la idea de sacar bastante material dibujado bajo el brazo. Con la ayuda del explorador Missouri, logrará integrarse en la tribu del mismísimo jefe indio Toro Sentado. Una hermosa aventura artística y humana para Diane, descubrir una cultura fascinante amenazada por las siempre temibles conquistas históricas del hombre.

Cuando vi el dibujo mientras ojeaba los álbumes, inmediatamente me entusiasmé con este nuevo western que prometía ser un hermoso fresco sobre la cultura de los Sioux Lakotas y otras tribus de esta gran nación india. Podemos decir que la serie hace un poco de trabajo antropológico porque los autores identifican bien esta cultura como la de los White Sioux de Oriente y Occidente, al situar la historia en un contexto histórico real. Me gustó también mucho cómo la heroína se posiciona como alguien que comprende y admira a los indios, oponiéndose a la voluntad de su padre, un senador de Washington que aboga por la erradicación de los «salvajes» incapaces de adaptarse a la política gubernamental que favorece el progreso. O eso dicen ellos. Diane Myers huye a ese Oeste tan atractivo y se sumerge como pintora que simboliza también el papel que jugó Frederick Remington, el gran pintor americano que supo captar el alma de los pioneros pero también la de los indios de las llanuras.

El contexto histórico es el de las Guerras Indias que duraron aproximadamente desde la Guerra Civil (alrededor de 1861) hasta 1890, donde una de las más famosas batallas fue la de Little Big Horn. Una trama en formato cómic que se ha tratado bastante en Blueberry, y que es un tema ideal para representar la apoteosis narrativa y gráfica de estos hechos tratados también con asiduidad en muchas películas, incluido el famoso tríptico de John Ford sobre caballería (Fort Apache, Carga Heroica y Rio Grande). Todo el contenido de este cómic es genial. Salvo algunas ingenuidades (y no lo digo por el papel de una mujer blanca viviendo entre indios en completa serenidad porque se llegó a descubrir que sí que ocurrió en ocasiones, sobre todo, con las féminas raptadas). Esta historia utiliza personajes ficticios pero se apoya en hechos y personajes similares a los de Diane y Missouri, el aventurero que la acompaña, dentro de hechos que realmente sucedieron, las masacres de niños y mujeres en aldeas por brutos borrachos, por ejemplo. Eso pasó y la prueba es la triste masacre de Sand Creek. Además, nuestra heroína se encuentra con personajes reales de este conflicto como el gran jefe Toro Sentado e incluso el presidente Grant y el general Custer que también cometerá masacres gratuitas.

Un buen western, sólido, bien contado, muy bien dibujado y cuya obra completa te puedes llevar a casa de un tirón si te decides por este genial volumen de Yermo Ediciones.

Reseña: Tinieblas, de Christophe Bec e Iko

Las obras creadas por Christophe Bec son de película. De película hollywoodiense. A lo grande, con portadones de cine de verano y de temática atractiva, como mínimo palomiteras. Los de Yermo Ediciones deben sentirse tan atraídos como yo por la obra de Bec porque es obvio que van intentando traer al menos sus obras más representativas o quizás, las que de momento, pueden. Pero que agradecido les estoy, eso sin duda. Tinieblas (Ténebres) era uno de las que más ganas tenía de disfrutar y aquí estoy, en pleno calor de agosto, escribiendo esta reseña después de haber alucinado un poquito-mucho con una nueva obra de este señor que en este caso, junto al gran Iko y sus Studios hacen un magnífico trabajo.

En Tinieblas, desde el principio, estamos inmersos en un universo visual muy inspirado por El Señor de los Anillos (hay réplicas de Minas Tirith y la Puerta Negra, por no hablar de las estatuas gigantes que recuerdan a los grandiosos Argonath). Visualmente es magnífico, Iko desarrolla toda su capacidad como diseñador para complacer a un lector/comprador que quiere magníficas ilustraciones en un genial tomo de tapa dura de cómic europeo. Grandes viñetas, splash-pages y vigorosos relieves todo con la intención de meternos de lleno en el mundo fantástico que se propone. Una maquetación que contribuye a la dinámica de esta serie que se publicó originalmente en cinco álbumes y que ahora Yermo publica de forma recopilada en un único integral. Insisto, dibujos sublimes de reptiles y criaturas, así como sobre rostros que…

Una historia de fantasía escrita por Christophe Bec (Prometeo: http://www.yermoediciones.com/producto/prometeo-vol-1/, Olympus: http://www.yermoediciones.com/categoria-producto/catalogo/olympus-mons/), Tarzán: https://www.cronicasliterarias.es/?p=6867), que se puede contar incluso como una curiosidad en una reunión con amigos. ¿Qué es un homenaje, una evocación, a aquellos relatos fantásticos de los años 60 o 70 del pasado siglo en los que se mezclaban o casi se hacía difícil diferenciar si eran de Ciencia Ficción o Fantasía? Exactamente eso. Tinieblas tiene como objetivo declarado reencontrarse con esas historias y con los lectores adolescentes que fuimos, muchos adultos viejóvenes de hoy en día. Quiere ponernos de nuevo en el mapa, y no solo lo digo yo, lo reconoce el propio Bec. Y eso que el autor también declara que la Fantasía no es su género favorito. Y aclaro que por lo menos yo, no lo veía por allí desde Dragan, su primer cómic lanzado en 1993.

La receta de Tinieblas es sencilla y clara, como es la buena literatura fantástica. Y si os fijáis, con tres influencias de películas de renombre muy claras: El Señor de los Anillos, Superman y Alien. Aunque hay otras influencias que quizás mencione más tarde. Pero insisto en las referencias a la enorme obra de Tolkien. El inhóspito reino volcánico es tierra gemela de Mordor, y su capital Kirgräd con su sublime arquitectura gótica es solo una imagen de referencia quizás extraída de Minas Morgul. Y para delimitar la frontera de este reino baldío con el resto de la civilización, una especie de Argonath, la puerta de los reyes, que se reutiliza de forma idéntica. El mimetismo se empuja incluso a las luces de alarma de Gondor cuya guardia retoma el diseño de los cascos de los soldados de Osgiliath y, a la altura del saqueo, las mismas líneas de diálogo que en La Comunidad del Anillo, de Peter Jackson, con el “ Mira esta nube negra (…) viene en nuestra dirección (…) va demasiado rápido (…)”. Pero si te alejas de todo esto o si lo disfrutas como yo porque obviamente la Fantasía, rara vez las obras no se asemejan unas a otras (rara es la que no tira de la Tierra Media y el ejemplo claro es Dungeons & Dragons sin ir más lejos); si lo disfrutas con intencionalidad, Tinieblas te molará mil.

Una serie hipnótica con un poderoso final. La idea es clara: En un mundo desolado por el fuego de los dragones, que atacan en bandadas las aldeas de campesinos, los reyes están esperando la llegada de un héroe que pueda liberarlos, un héroe legendario con armadura de hielo que pueda soportar las temperaturas del aliento ígneo de los reptiles alados… Pero cuando llega ese héroe, ¿es señal de salvación o de una destrucción completa? Una sinopsis que va a tira hecho. Lo que están haciendo Bec/Iko en Tinieblas se llama simplemente homenaje a las grandes obras de la literatura fantástica. ¿El mérito? Hacerlo entretenido y visualmente espectacular como hicieron.

Reseña: ELECBOY Vol.1, de Jaouen Salaün

Elecboy es una historia de Ciencia Ficción que hará las delicias de los amantes del género. ¿Te apasionan las obras de Joe Haldeman o Robert A. Heinlein? ¿Te tienta un universo post-atómico al estilo Mad Max? ¿Varias intrigas entrelazadas no te asustan? ¿Es probable que te seduzca todo esto en un tono enfático y dramático? No vayas más lejos, Elecboy es la obra que estás buscando. Y eso que personalmente debo admitir que es una de las tramas de la CF de la que soy terriblemente fan así que esun poco normal que me enfrentara a Elecboy ya casi sin criterio… Y si encima el diseño de la obra es tan espectacular como ya anuncia su portada… Estamos ante un (lo anuncio ya) escenario de narración muy fluida, un tomaco de la BD que se marca Yermo Ediciones para este mes veraniego de calores tremendas que estamos teniendo. Una aventura-trama donde perderse en un universo post-apocalíptico con narración ágil. Un primer volumen que se lee rápido y con gusto.

Y dos líneas narrativas distintas que se entrelazan. Por un lado, nos centraremos en el destino de un grupo de supervivientes, reunidos en un pueblo en el corazón de una zona desértica. Liderados por una casta inquietante (sí, sé lo que pensáis, la sombre de Jodorowski flota constantemente alrededor); sus miembros intentan sobrevivir lo mejor que pueden. En este microcosmos, las historias de amor y rivalidad -tanto entre adolescentes como entre adultos- ocupan un lugar destacado mientras el suministro de los recursos esenciales (el agua, en particular) acapara la energía de los que a duras penas aguantan. Una historia en la que rápidamente quedas atrapado en el juego que propone. Sobre todo, por el destino interesante de algunos de los personajes que vamos conociendo.

Por otro lado, el origen del Apocalípsis es aquí oscuro pero intrigante. Visto a través de varias viñetas que nos muestran extraños seres de los que no podemos decir si son inteligencias artificiales, extraterrestres, ángeles o dioses; como máximo, podemos entender que todo viene de una especie de batalla de la que partió el fin del mundo en ciernes. Seres que siempre están en busca de algo o alguien, como en este caso, un adolescente que es el centro de la historia y es porque… AQUÍ ME CALLO.

Elecboy es la nueva joyita de CF que se puede encontrar en tiendas de cómics.  En un buen formato grande y en tapa dura que acabo de disfrutar gracias a la genial edición de Yermo Ediciones. Una editorial que nunca me cansaré de decir que a poco que te guste el cómic europeo es indispensable para ti. Al menos, echarle un ojo cada mes a sus publicaciones porque te va a dar más de una sorpresa. Aquí estamos en el año 2122. El mundo que conoces se fue. Ahora es un caos total. La tierra es abrasada por el sol. Daña. Ya no es necesario mirar el pronóstico del tiempo. Olas de calor constante. ¿Os suena? A los sobrevivientes sólo les preocupa encontrar agua.

La línea de Jaouen Salaün es visualmente interesante. En esta sucia decoración a lo Mad Max, aparecen extrañas criaturas. Realmente no sabemos de dónde vienen y qué están buscando. El escenario se vuelve complejo. Sin embargo, pronto se muestra el buen material del que goza en un caos donde la violencia dentro de la comunidad es más que palpable. Su planteamiento gráfico, que en ocasiones raya en el hiperrealismo, lo mezcla con una orientación más tecnológica e incluso gusta encontrar algunos rasgos cercanos, o conocidos mejor dicho, como aquellas vastas zonas rocosas con las que cuenta a día de hoy América del Norte.

Un espectáculo de cómic.

Reseña: El Rey Mono Vol. 1, de Chaiko

La primera joyita de cómic europeo que acabo de leer en este mes de julio que empieza se llama El Rey Mono, del guionista, ilustrador y colorista, el señor Chaiko. Lo acaba de publicar Yermo Ediciones en uno de sus geniales formatos en tapa dura, grandote, para disfrutar de una historia a más no poder.

Para los que tenemos ya edad, la perspectiva de introducirnos de nuevo -o de viejo, nuevamente-, en una historia que la cabeza nos va a trasladar directamente si o si a la saga de Dragon Ball (Son Goku, para los amigos); volver allí de alguna forma es atractivo cuando menos. Porque todos sabemos que aquella historia de Toriyama partía de la famosa leyenda china de El rey mono y poder disfrutar de este mítico cuento y ver que pronto aporta una atmósfera única y misteriosa con demonios, humanos, animales y otras deidades celestiales de la China antigua… Eso es ATRACTIVO cuando menos.

La antigua China. Neblinosa, llena de creencias y magia. Una ambientación basada en un potente dibujo, viñetas muchas que son lienzos para colgar en un bonito salón que se precie. Dibujos a lápiz bañados en colores suaves que recuerda al manga… pero que posee una llamativa mixticidad entre cómic europeo y arte japonés. Todo-todito-todo lo que vais a encontrar en El Rey Mono, de Chaiko, es una gozada para el cuerpo. Luchas y movimientos de los demonios que casi se salen del papel. La historia es la clásica, si. Para el que no la conozca, vivirla, leerla en este formato, le puede alucinar. Sun Wukong se encuentra con un oponente, pelea con él o lo convierte en su aliado, pasa a la siguiente prueba y así sucesivamente. Pero me da que sólo en este primer volumen se va a serguir la pauta o el esquema de la conocida leyenda. Tras las pruebas por las que tiene que pasar el peludo e hipertenso prota, tiene pinta que la trama ganará profundidad con su avance.

Sun Wukong es travieso, impulsivo, inmaduro y optimista. Hace y dice lo que piensa, lo que seducirá a muchos lectores pero no a otros personajes secundarios con los que se encontrará. Mola cuando eso está bien reflejado en un personaje. Su inmadurez y sus repetidas escapadas incluso pueden provocarte una sonrisa. Y aunque el patrón es siempre el mismo: Sun Wukong codicia algo, lo hace y se enfrenta a las consecuencias, sin aprender realmente de sus errores ni de los a veces benévolos consejos que recibe. Me pregunto cuanto va a evolucionar el personaje en esta serie. Porque tiene que hacerlo si o si. Por ley, se convertirá en rey en algún día y si algo requiere ese puesto, es obtener una dimensión más adulta. O no. Porque no es nada fácil emprender el camino de la inmortalidad.

El Rey Mono es una adaptación de la famosa novela del siglo XVI, Viaje al Oeste; considerada una de las cuatro obras clásicas básicas de la literatura china. Verla, encontrarla, disfrutarla en un formato así, es toda una experiencia.

Chaiko (nombre real Cai Feng) es un autor con sede en Shanghái. Su estilo de narración y, sobre todo, su don a la hora de ilustrar, le han llevado a más de un halago y premio. Sus obras tienen el poder de capturar el espíritu de aquellos inicios de una joven China privilegiada, contenedora de leyendas y esoterismo allá por donde alcancen los sentidos. Tengo la sensación de que todo-todito-todo lo que pueda leer de este autor me va a encantar.

Reseña: Wollodrin. La Mañana de las Cenizas, de Jérôme Lereculey y Chauvel

Al igual que mi última lectura de Elric, estoy un poco emocionado con esta nueva obra de cómic europeo que recién publica Yermo Ediciones. Los nombres de Jérôme Lereculey y Chauvel (los creadores de Arturo y Las Cinco Tierras) me garantizaban una cierta calidad así que mucho miedo no tenía. En especial, gráficamente, ya que todos sabemos que los escenarios dentro de la fantasía heróica que crea Chauvel son toda una delicia.

Por lo que he podido conocer, Wollodrin es una colección de álbumes con historias relacionadas entre sí un poco al principio y con el paso de las páginas se entrecruzan sus tramas cada vez más. Sobre todo, el mundo y la relación entre orcos y enanos. La Mañana de las Cenizas es una aventura de guerra tan clásica como fue siempre la no-relación entre orcos y enanos. Llama la atención que está llevada de una manera cuidada y cuadrada. Los ocupantes de una de las celdas de la prisión de Marmaëkard comparten una condena a muerte que se realizará en breve. Sin embargo, tienen una oportunidad de seguir con vida si aceptan un trabajo. Si son capaces de rescatar de su encerramiento a la heredera de una de las doce familias.

Me encantaron estos protagonistas incansables que no adormecen con su larga marcha hacia adelante y cuya belleza del escenario por sí sola logró mantenerme despierto mientras leía (últimamente, tantas horas de curro provocan que me duerma mientras leo). Pero muy rápidamente en la historia aparecen señales de alerta que muestran que no nos van a volver a servir la misma sopa fría de las historias medievales de literatura fantástica. Estos compañeros de desgracias reclutados no tienen nada que perder y eso siempre mola. Está la opción de la aventura suicidio y por otro, la muerte directa. Asi que, la elección era fácil, ¿no?

También sentí que el guionista dominaba su historia, no queriendo dar todas las respuestas rápidamente y tratando de «construir» a largo plazo. Está la subtrama política con la empírica nación élfica que nunca vemos pero se nos dice y que es responsable de los males de este mundo. Muy tentador presentarnos lo que veremos seguramente en próximos álbumes.

A leguas se percibe que David Chauvel y Jérôme Lereculey conocen los clásicos de literatura fantástica como las palmas de sus manos. De El Señor de los Anillos, Lereculey toma prestada sobre todo la belleza de los decorados neozelandeses de la película de Peter Jackson, así como las diversas técnicas de encuadre, como las vistas desde arriba de estos compañeros que caminan en fila india hacia lo más alto de la colina.

¡Ponte la soundtrack de Lord of the Rings de fondo para esta lectura y lo fliparás! Y un trabajo legible y bien cuidado por parte del ilustrador.

Pero Wollodrin no se empantana en dejà vus de La Comunidad del Anillo. Mas bien, logra mezclar junto a otros grandes nombres del género, esta loca aventura donde la única esperanza se llama SOBREVIVIR.

Cómic muy recomendable.

Reseña: Dead Life, de Jean-Charles Gaudin y Joan Urgell

Allá donde se intente una vuelta de tuerca o mejor dicho se busque la originalidad para con el género zombie, allí estaré yo. Yermo Ediciones se lo propone al fan publicando esta chulada de cómic europeo que es Dead Life, de Jean-Charles Gaudin y Joan Urgell, volumen contenedor de los tres álbumes que completan esta miniserie de terror. Donde todo comienza con Curtis y Kate yendo a recoger a su hijo Stephen, que ha pasado las vacaciones en casa de los abuelos…, y donde se atiende a la máxima de no jugar con los objetos prohibidos de los demás. Desencadenan pesadillas.

Como toda buena-historia-zombie, Dead Life se lee muy rápido. ¿Por qué razón? Porque este tipo de guiones suele/debe llevar un mismo patrón en cuanto a escenas de acción o escenas de contemplación. Y empieza lógicamente tal y como empieza toda buena-historia-zombie con acción non-stop una buena cantidad de primeras viñetas que te suben el nervio a tope. El escenario es muy cachondo, hay que decirlo. Empezamos con una pareja que va a recoger a su hijo a casa de los abuelos. Todo va bien hasta el descubrimiento, o más bien la desaparición, de un cáliz que el abuelo guardaba en secreto en su desván. El niño reconoce haber jugado con él. Hacer aventuritas a lo Indiana Jones. Y aquí está el drama. Llegan los zombies y nos adentramos en una persecución infernal hasta el final del volumen sin tiempo para respirar. Os lo aseguro, no da tiempo a respirar. El guionista Jean-Charles Gaudin hace esto tremendamente bien. Juega con nuestros nervios y nos inflige debacle tras debacle para cada uno de los diferentes personajes de la historia.

Así que en un momento en que las series o peliculas de zombies no están muy en auge (tarde o temprano tendrían que dar el bajón, ¿no), y cuando los comedores de carne fresca o de cerebros (Esto era en los 80s, perdón) no están muy en boga, ¿qué tal esta serie? Pues os diría que tened cuidado de todos modos, porque es relativamente realista y no hace prisioneros. Salen muchos personajes, incluyendo mujeres y niños, y no hace prisioneros… Aunque está claro que nada que vaya a asustar al fan de siempre: La Noche de los Muertos Vivientes, Zombie, El Amanecer de los Muertos, The Walking Dead… ¿Pero es más de lo mismo? No hace mucho decía en otra reseña que en este subgénero es muy pero que muy dificil innovar. Te tienes que contentar con sacar adelante una historia interesante y si luego surge algo… que surja.

Y aquí los autores sí que aportan algo diferente a la historia y es el tema de la reliquia. Objeto que derivará al lector hacia preguntas sobre este cáliz rescatado de un desván: ¿De donde viene? ¿Qué causa? ¿Cómo lo provoca? ¿Tiene vericidad histórica? Preguntas que os incitarán a leer y leer con cierta impaciencia.

El dibujo de Joan Urgell es muy bueno. Os diría que la portada engaña. Os va a sorprender.

Respecto al gore del que muchas personas se quejan y ponen como excusa normalmente para no disfrutar o incluso desprestigiar a una buena-historia-zombie, está presentado de forma muy dinámica en Dead Life. Se puede decir que no es excesivo aunque claro, para gustos los colores. Pero lo que sí que consigue esta obra muy bien es recrear rápidamente la atmósfera deseada, asfixiante e intransigente de las tramas de muertos vivientes. Y a tener en cuenta las miradas más bien escalofriantes o de desesperación perfectamente ilustradas que se pueden encontrar. Que eso aporta.

¿Recomendado sólo para fanáticos de los zombies? Eso como mínimo. ¿Recomendado en general? Un buen lector de todo tipo de cómics no debería perderse una aventura asi.