Reseña: ELECBOY Vol.1, de Jaouen Salaün

Elecboy es una historia de Ciencia Ficción que hará las delicias de los amantes del género. ¿Te apasionan las obras de Joe Haldeman o Robert A. Heinlein? ¿Te tienta un universo post-atómico al estilo Mad Max? ¿Varias intrigas entrelazadas no te asustan? ¿Es probable que te seduzca todo esto en un tono enfático y dramático? No vayas más lejos, Elecboy es la obra que estás buscando. Y eso que personalmente debo admitir que es una de las tramas de la CF de la que soy terriblemente fan así que esun poco normal que me enfrentara a Elecboy ya casi sin criterio… Y si encima el diseño de la obra es tan espectacular como ya anuncia su portada… Estamos ante un (lo anuncio ya) escenario de narración muy fluida, un tomaco de la BD que se marca Yermo Ediciones para este mes veraniego de calores tremendas que estamos teniendo. Una aventura-trama donde perderse en un universo post-apocalíptico con narración ágil. Un primer volumen que se lee rápido y con gusto.

Y dos líneas narrativas distintas que se entrelazan. Por un lado, nos centraremos en el destino de un grupo de supervivientes, reunidos en un pueblo en el corazón de una zona desértica. Liderados por una casta inquietante (sí, sé lo que pensáis, la sombre de Jodorowski flota constantemente alrededor); sus miembros intentan sobrevivir lo mejor que pueden. En este microcosmos, las historias de amor y rivalidad -tanto entre adolescentes como entre adultos- ocupan un lugar destacado mientras el suministro de los recursos esenciales (el agua, en particular) acapara la energía de los que a duras penas aguantan. Una historia en la que rápidamente quedas atrapado en el juego que propone. Sobre todo, por el destino interesante de algunos de los personajes que vamos conociendo.

Por otro lado, el origen del Apocalípsis es aquí oscuro pero intrigante. Visto a través de varias viñetas que nos muestran extraños seres de los que no podemos decir si son inteligencias artificiales, extraterrestres, ángeles o dioses; como máximo, podemos entender que todo viene de una especie de batalla de la que partió el fin del mundo en ciernes. Seres que siempre están en busca de algo o alguien, como en este caso, un adolescente que es el centro de la historia y es porque… AQUÍ ME CALLO.

Elecboy es la nueva joyita de CF que se puede encontrar en tiendas de cómics.  En un buen formato grande y en tapa dura que acabo de disfrutar gracias a la genial edición de Yermo Ediciones. Una editorial que nunca me cansaré de decir que a poco que te guste el cómic europeo es indispensable para ti. Al menos, echarle un ojo cada mes a sus publicaciones porque te va a dar más de una sorpresa. Aquí estamos en el año 2122. El mundo que conoces se fue. Ahora es un caos total. La tierra es abrasada por el sol. Daña. Ya no es necesario mirar el pronóstico del tiempo. Olas de calor constante. ¿Os suena? A los sobrevivientes sólo les preocupa encontrar agua.

La línea de Jaouen Salaün es visualmente interesante. En esta sucia decoración a lo Mad Max, aparecen extrañas criaturas. Realmente no sabemos de dónde vienen y qué están buscando. El escenario se vuelve complejo. Sin embargo, pronto se muestra el buen material del que goza en un caos donde la violencia dentro de la comunidad es más que palpable. Su planteamiento gráfico, que en ocasiones raya en el hiperrealismo, lo mezcla con una orientación más tecnológica e incluso gusta encontrar algunos rasgos cercanos, o conocidos mejor dicho, como aquellas vastas zonas rocosas con las que cuenta a día de hoy América del Norte.

Un espectáculo de cómic.

Reseña: El Rey Mono Vol. 1, de Chaiko

La primera joyita de cómic europeo que acabo de leer en este mes de julio que empieza se llama El Rey Mono, del guionista, ilustrador y colorista, el señor Chaiko. Lo acaba de publicar Yermo Ediciones en uno de sus geniales formatos en tapa dura, grandote, para disfrutar de una historia a más no poder.

Para los que tenemos ya edad, la perspectiva de introducirnos de nuevo -o de viejo, nuevamente-, en una historia que la cabeza nos va a trasladar directamente si o si a la saga de Dragon Ball (Son Goku, para los amigos); volver allí de alguna forma es atractivo cuando menos. Porque todos sabemos que aquella historia de Toriyama partía de la famosa leyenda china de El rey mono y poder disfrutar de este mítico cuento y ver que pronto aporta una atmósfera única y misteriosa con demonios, humanos, animales y otras deidades celestiales de la China antigua… Eso es ATRACTIVO cuando menos.

La antigua China. Neblinosa, llena de creencias y magia. Una ambientación basada en un potente dibujo, viñetas muchas que son lienzos para colgar en un bonito salón que se precie. Dibujos a lápiz bañados en colores suaves que recuerda al manga… pero que posee una llamativa mixticidad entre cómic europeo y arte japonés. Todo-todito-todo lo que vais a encontrar en El Rey Mono, de Chaiko, es una gozada para el cuerpo. Luchas y movimientos de los demonios que casi se salen del papel. La historia es la clásica, si. Para el que no la conozca, vivirla, leerla en este formato, le puede alucinar. Sun Wukong se encuentra con un oponente, pelea con él o lo convierte en su aliado, pasa a la siguiente prueba y así sucesivamente. Pero me da que sólo en este primer volumen se va a serguir la pauta o el esquema de la conocida leyenda. Tras las pruebas por las que tiene que pasar el peludo e hipertenso prota, tiene pinta que la trama ganará profundidad con su avance.

Sun Wukong es travieso, impulsivo, inmaduro y optimista. Hace y dice lo que piensa, lo que seducirá a muchos lectores pero no a otros personajes secundarios con los que se encontrará. Mola cuando eso está bien reflejado en un personaje. Su inmadurez y sus repetidas escapadas incluso pueden provocarte una sonrisa. Y aunque el patrón es siempre el mismo: Sun Wukong codicia algo, lo hace y se enfrenta a las consecuencias, sin aprender realmente de sus errores ni de los a veces benévolos consejos que recibe. Me pregunto cuanto va a evolucionar el personaje en esta serie. Porque tiene que hacerlo si o si. Por ley, se convertirá en rey en algún día y si algo requiere ese puesto, es obtener una dimensión más adulta. O no. Porque no es nada fácil emprender el camino de la inmortalidad.

El Rey Mono es una adaptación de la famosa novela del siglo XVI, Viaje al Oeste; considerada una de las cuatro obras clásicas básicas de la literatura china. Verla, encontrarla, disfrutarla en un formato así, es toda una experiencia.

Chaiko (nombre real Cai Feng) es un autor con sede en Shanghái. Su estilo de narración y, sobre todo, su don a la hora de ilustrar, le han llevado a más de un halago y premio. Sus obras tienen el poder de capturar el espíritu de aquellos inicios de una joven China privilegiada, contenedora de leyendas y esoterismo allá por donde alcancen los sentidos. Tengo la sensación de que todo-todito-todo lo que pueda leer de este autor me va a encantar.

Reseña: Wollodrin. La Mañana de las Cenizas, de Jérôme Lereculey y Chauvel

Al igual que mi última lectura de Elric, estoy un poco emocionado con esta nueva obra de cómic europeo que recién publica Yermo Ediciones. Los nombres de Jérôme Lereculey y Chauvel (los creadores de Arturo y Las Cinco Tierras) me garantizaban una cierta calidad así que mucho miedo no tenía. En especial, gráficamente, ya que todos sabemos que los escenarios dentro de la fantasía heróica que crea Chauvel son toda una delicia.

Por lo que he podido conocer, Wollodrin es una colección de álbumes con historias relacionadas entre sí un poco al principio y con el paso de las páginas se entrecruzan sus tramas cada vez más. Sobre todo, el mundo y la relación entre orcos y enanos. La Mañana de las Cenizas es una aventura de guerra tan clásica como fue siempre la no-relación entre orcos y enanos. Llama la atención que está llevada de una manera cuidada y cuadrada. Los ocupantes de una de las celdas de la prisión de Marmaëkard comparten una condena a muerte que se realizará en breve. Sin embargo, tienen una oportunidad de seguir con vida si aceptan un trabajo. Si son capaces de rescatar de su encerramiento a la heredera de una de las doce familias.

Me encantaron estos protagonistas incansables que no adormecen con su larga marcha hacia adelante y cuya belleza del escenario por sí sola logró mantenerme despierto mientras leía (últimamente, tantas horas de curro provocan que me duerma mientras leo). Pero muy rápidamente en la historia aparecen señales de alerta que muestran que no nos van a volver a servir la misma sopa fría de las historias medievales de literatura fantástica. Estos compañeros de desgracias reclutados no tienen nada que perder y eso siempre mola. Está la opción de la aventura suicidio y por otro, la muerte directa. Asi que, la elección era fácil, ¿no?

También sentí que el guionista dominaba su historia, no queriendo dar todas las respuestas rápidamente y tratando de «construir» a largo plazo. Está la subtrama política con la empírica nación élfica que nunca vemos pero se nos dice y que es responsable de los males de este mundo. Muy tentador presentarnos lo que veremos seguramente en próximos álbumes.

A leguas se percibe que David Chauvel y Jérôme Lereculey conocen los clásicos de literatura fantástica como las palmas de sus manos. De El Señor de los Anillos, Lereculey toma prestada sobre todo la belleza de los decorados neozelandeses de la película de Peter Jackson, así como las diversas técnicas de encuadre, como las vistas desde arriba de estos compañeros que caminan en fila india hacia lo más alto de la colina.

¡Ponte la soundtrack de Lord of the Rings de fondo para esta lectura y lo fliparás! Y un trabajo legible y bien cuidado por parte del ilustrador.

Pero Wollodrin no se empantana en dejà vus de La Comunidad del Anillo. Mas bien, logra mezclar junto a otros grandes nombres del género, esta loca aventura donde la única esperanza se llama SOBREVIVIR.

Cómic muy recomendable.

Reseña: Dead Life, de Jean-Charles Gaudin y Joan Urgell

Allá donde se intente una vuelta de tuerca o mejor dicho se busque la originalidad para con el género zombie, allí estaré yo. Yermo Ediciones se lo propone al fan publicando esta chulada de cómic europeo que es Dead Life, de Jean-Charles Gaudin y Joan Urgell, volumen contenedor de los tres álbumes que completan esta miniserie de terror. Donde todo comienza con Curtis y Kate yendo a recoger a su hijo Stephen, que ha pasado las vacaciones en casa de los abuelos…, y donde se atiende a la máxima de no jugar con los objetos prohibidos de los demás. Desencadenan pesadillas.

Como toda buena-historia-zombie, Dead Life se lee muy rápido. ¿Por qué razón? Porque este tipo de guiones suele/debe llevar un mismo patrón en cuanto a escenas de acción o escenas de contemplación. Y empieza lógicamente tal y como empieza toda buena-historia-zombie con acción non-stop una buena cantidad de primeras viñetas que te suben el nervio a tope. El escenario es muy cachondo, hay que decirlo. Empezamos con una pareja que va a recoger a su hijo a casa de los abuelos. Todo va bien hasta el descubrimiento, o más bien la desaparición, de un cáliz que el abuelo guardaba en secreto en su desván. El niño reconoce haber jugado con él. Hacer aventuritas a lo Indiana Jones. Y aquí está el drama. Llegan los zombies y nos adentramos en una persecución infernal hasta el final del volumen sin tiempo para respirar. Os lo aseguro, no da tiempo a respirar. El guionista Jean-Charles Gaudin hace esto tremendamente bien. Juega con nuestros nervios y nos inflige debacle tras debacle para cada uno de los diferentes personajes de la historia.

Así que en un momento en que las series o peliculas de zombies no están muy en auge (tarde o temprano tendrían que dar el bajón, ¿no), y cuando los comedores de carne fresca o de cerebros (Esto era en los 80s, perdón) no están muy en boga, ¿qué tal esta serie? Pues os diría que tened cuidado de todos modos, porque es relativamente realista y no hace prisioneros. Salen muchos personajes, incluyendo mujeres y niños, y no hace prisioneros… Aunque está claro que nada que vaya a asustar al fan de siempre: La Noche de los Muertos Vivientes, Zombie, El Amanecer de los Muertos, The Walking Dead… ¿Pero es más de lo mismo? No hace mucho decía en otra reseña que en este subgénero es muy pero que muy dificil innovar. Te tienes que contentar con sacar adelante una historia interesante y si luego surge algo… que surja.

Y aquí los autores sí que aportan algo diferente a la historia y es el tema de la reliquia. Objeto que derivará al lector hacia preguntas sobre este cáliz rescatado de un desván: ¿De donde viene? ¿Qué causa? ¿Cómo lo provoca? ¿Tiene vericidad histórica? Preguntas que os incitarán a leer y leer con cierta impaciencia.

El dibujo de Joan Urgell es muy bueno. Os diría que la portada engaña. Os va a sorprender.

Respecto al gore del que muchas personas se quejan y ponen como excusa normalmente para no disfrutar o incluso desprestigiar a una buena-historia-zombie, está presentado de forma muy dinámica en Dead Life. Se puede decir que no es excesivo aunque claro, para gustos los colores. Pero lo que sí que consigue esta obra muy bien es recrear rápidamente la atmósfera deseada, asfixiante e intransigente de las tramas de muertos vivientes. Y a tener en cuenta las miradas más bien escalofriantes o de desesperación perfectamente ilustradas que se pueden encontrar. Que eso aporta.

¿Recomendado sólo para fanáticos de los zombies? Eso como mínimo. ¿Recomendado en general? Un buen lector de todo tipo de cómics no debería perderse una aventura asi.

Reseña: Zombicide. Día Uno, de Luca Enoch, Stefano Vietti, Alessio Moroni y Marco Itri

Al igual que con los cómics, en otras de mis aficiones como son los juegos de mesa, no pido otra cosa que divertimento. Que me pongan en situación, que en este caso yo decida sólo o junto a mi grupo de juego, las opciones más favorables para evitar los peligros y salir indemne al final… Pero divertimento puro y duro. Y eso es el juego Zombicide. Un juego de supervivencia de horror-zombie donde prepondera la máxima de intenta salvar tu culo al menos hasta el próximo día (turno). Y cierto es que ahora estoy en otros temas más lovecraftianos pero en su día Zombicide, fue el juego de mesa que más disfruté. Por lo que no iba a dejar pasar esta oportunidad que brinda Yermo Ediciones con su nuevo sello Meeple Comics, donde se publican cómics basados en juegos de mesa. Cómics que no son otra cosa que oportunidades de vivir nuevas aventuras pero en formato novela gráfica al igual que el grandioso Cthulhu Death May Die que ya devoré en su día (https://www.cronicasliterarias.es/?p=9093).

¿Y qué vamos a encontrar en Zombicide: Día Uno? Pues un comienzo. Una historia donde se detalla el primer día de reunión de varios de los protagonistas del juego. Una trama, en general, muy divertida como lo puede ser cualquier trama donde la civilización humana se va a la mierda por culpa de zombis. Acción por un tubo, y ¿original? Bueno, esto ya es súper dificil de conseguir dentro de este subgénero. Y os lo dice alguien que escribió en su momento su novelita zombie de rigor y fue publicada dentro de toda aquella cadena de novelas con esta temática que vieron la luz gracias a Dolmen Editorial. La originalidad dentro de estos temas ya son casi una alegoría porque, en realidad, suelen ser historias que se centran sólo en los personajes. Y ya conocemos bastante bien a los series humanos y sus delirios… Pero con que el cómic, novela, película, la trama sea medianamente interesante, yo ya estoy dentro. Y como se aproveche la oportunidad -como he visto en Zombicide: Día Uno– para desarrrollar un poco más algunos personajes del juego, con eso me quedo a gusto.

Y la mejor parte os la digo: la mejor parte fueron las historias cortas individuales que se proponen en la trama casi al final del volumen. Son lo suficientemente cortas para no resultar aburridas. Además de ser súper necesarias en estas tramas post-apocalípticas el saber de donde proviene cada uno. Así los personajes brillan un poco más. Por lo que tengo claro que voy a jugar con Norman la próxima vez que juegue Zombicide. Todo esto se complementa con un buen arte gráfico, que viene del último diseño que se le hizo al juego con el reciente lavado de cara en su última edición. No era así con el juego cuando yo empecé. Sin embargo, mola bastante más este formato ameri-manga donde se ha aprovechado la oportunidad para agregar algunos detalles y personajes nuevos. Zombicide: Día Uno está escrito por Stefano Vietti y dibujado por Alessio Moroni y Marco Itri, con colores de Paolo Francescutto y Marina Sanfelice. La portada es Filipe Pagliuso. Y dice así:

«Ayer, el mundo se movía a buen ritmo, con su flujo habitual de altibajos. La vida era normal, predecible y completamente desprevenida para la locura que azota hoy. Todos quedaron de piedra al ver que los muertos volvían a la vida… Todos excepto Ned, es decir, Ned vio venir el caos y ahora encuentra en un refugio seguro para él y sus amigos. Aquellos amigos que sobrevivieron, al menos. Pero hay una ciudad entera llena de zombis caníbales con los que cruzarse y la munición escasea, los suministros también, pero si hay que salir, se golpea fuerte y se devuelve esos míseros zombis a tumba».

Una buena lectura. Puro divertimento.

Reseña: Cthulhu Death May Die. En las Fronteras de la Locura, de Luca Enoch, Stefano Vietti y Riccardo Crosa

No sé si somos muchos o pocos los que podemos decir en estos momentos que nos hemos pasado por completo el juego de mesa Cthulhu Death May Die. Sí, las dos temporadas más el escenario extra del kickstarter que traía la figura del Gran Cthulhu gigante. Todo-todito-todo. Amor eterno por este juego que nos ha dado momentos gloriosos a un grupito de personas que nos conocimos durante el confinamiento, quedábamos cada sábado para jugar un escenario nuevo, grupo que nos conjuntábamos bastante bien pese a no conocernos en persona y vivir cada uno en una parte del país. Y pese a jugarlo todo a través de una plataforma online, no dudé un momento en comprarme todo-todito-todo de este juego en físico. Ahí lo tengo precintado para poder disfrutarlo con mis hijos cuando llegue el momento… ¿Por qué? Porque cada partida es lo más parecido a una peli de acción-terror que se puede vivir. Por eso me encantó ver que Yermo Ediciones rescataba para su publicación en español este cómic basado en el juego. Y lo más importante, de la mano de tres autores bastante conocidos dentro del cómic europeo como son los guionistas Luca Enoch y Stefano Vietti, y el diseñador Riccardo Crosa y el colorista Paolo Francescutto. El famoso equipo de Dragonero.

Nos encontramos así desde la primera página con una historia de acción al más puro estilo del juego. «In media res», nos topamos con una pesada capa de horror cerniéndose sobre el condado de Miskanotic: criaturas aterradoras acechan-brotan desde el bosque y el orfanato Last Hope está sitiado cuando llega la noche. La gerente, la señorita Peable, no tiene tiempo de advertir a Tom, el lechero, antes de que miles de tentáculos le atraviesen a él y a su camioneta. Los niños escuchan lo que la señorita Peable le dice en susurros a su amiga Annabelle para intentar averiguar qué está pasando. Inquietantes palabras en la noche. El caso es que Miss Peable es muy consciente de la amenaza aunque no sabe cuál es el motivo del asedio. Aunque todo huele a ritual o maldición. La pequeña Lysa, que guarda al misterioso ser Malacoda en una linterna (un cráneo de cabra que le habla), toma el diario de la señorita Peable y huye del orfanato en plena noche para llegar a Agawam House; el hotel donde espera encontrar a Annabelle y el innombrable libro. Jack Muñoz la lleva en su camioneta. En Agawam House les esperan toda una serie de personajes icónicos (a elegir en el juego) que van a darles a las criaturas una buena tunda a poco que tengan oportunidad. Aunque el misterio a desentrañar, el ritual por impedir, aún está por descubrir…

Cthulhu Death May Die: En las fronteras de la locura consigue su objetivo. Ser un fiel reflejo de lo que es una partida en el juego de mesa. Lo único malo es que aquí sólo disfrutas viéndo lo que le ocurren a otros, como en todo cómic. Pero aun asi no deja de ser interesante del mismo modo que es el estar como espectador durante una partida. La trama, muy lineal, probablemente sufre un poco la transposición del juego de mesa, presentando una secuencia de dinámicas similares; lugar a alcanzar, dificultad, nuevo personaje que ayuda a superar el obstáculo y se une al grupo… Sin embargo, la historia fluye. Los personajes son interesantes, la ambientación lúgubre y las criaturas relacionadas con la obra de Lovecraft están bien representadas con viñetas y colores ideales para la ocasión. Representado muy bien la esencia del juego como es que las amenazas de la secta o ritual que se pretende impedir, son sombras que siempre están al acecho.

Momento estelar cuando sale Rasputín, personaje que todo el mundo quiere llevar en el juego una vez conoces sus habilidades. ¿Para los amantes del juego de mesa? Indispensable. ¿Para amantes del género de Terror + Lovecraft? Diría que también.

Bien por Yermo Ediciones publicando chuladas así.

Reseña: Destrucción, de JD Morvan, Rey Macutay y Walter

Ravage fue una novela de CF post-apocalíptica de René Barjavel publicada en 1943. No es la primera vez ni la última, que vamos a ver que ciertas tramas literarias se trasladan a formato cómic por autores de la BD que de algún modo quieren dar un impulso, o dar la versión de sus gustos de historias que les impactaron, en formato viñeta. El prolífico JD Morvan hace esto en Destrucción y junto a Walter y Macutay crean una trama en la que no te aburres ni por un segundo.

Una vez más, Yermo Ediciones es quién nos trae este maravilloso volumen de cómic europeo donde guión y dibujo esplenden lo mires por donde lo mires. Publicado de forma íntegra, y mejor así, porque ASÍ SE DEBE publicar este tipo de historias; vamos a saber como la humanidad ha ido evolucionando con inventos…, pero cuando nos va mejor, todo se detiene. Y ahora toca renacer como civilización. Pero, ¿y si esta vez se tuviera que hacer de otro modo porque ha desaparecido todo rastro de tecnología? Los cimientos ya no podrán ser los mismos…

Debo reconocer sentirme muy sorprendido por las viñetas en los que se descubre a un patriarca de ciento treinta años yendo al frente para pelear con sus hombres solo con armas, arcos y flechas, ballestas y hachas. ¿Este sería nuestro mundo después del Apocalípsis? Pues probablemente. Y a saber cuantos chavalitos y viejóvenes perroflautas del presente aguantarían algo así. Pero más allá de preguntas retóricas y críticas a en lo que nos estamos convirtiendo, Jean-David Morvan adapta la novela clásica en tres capítulos. Nos lleva a París en 2052 con el joven François Deschamps y el fin de la humanidad cerca. La historia comienza en el futuro (para nosotros, futuro inmediato), en el momento en que un personaje llamado Patriarca impone a la fuerza una nueva forma de vida humana donde la tecnología está prohibida. Luego descubrimos el pasado de este hombre y el mundo evolucionado en el que vivió su juventud. Más tarde, el hecatombe, y como todo un universo de ideales se derrumba. Un decoro futurista relativamente clásico, con personajes que en última instancia son más o menos típicos, aunque parezcan un poco caricaturizados para lectores de ahora. Morvan probablemente ha modernizado algunas cosas pero, en definitiva, somos lo que somos y no se puede describir de otra forma.

Jamás tuve la oportunidad de leer este clásico de la literatura fantástica francesa para comparar. Pero me gustan las atmósferas futuristas que cuestionan nuestro presente y eso se hace de forma espléndida en Destrucción. Y ahora es cuando te topas con Rey Macutay, un diseñador filipino que ya había colaborado con JD Morvan en otros trabajos y que es capaz de crear viñetas tan realistas como recargadas. El fervor de su línea y su dinamismo le dan un toque ligeramente fantástico a la historia que me recuerda a ciertos dibujantes chinos amantes de los cómics como Xiaoyu Zhang (Cruzadas) o Jia-Wei Huang (Ya San). Pero nos ofrece viñetas y personajes tan realistas, tan provistos de energía que se magnifican en los escenarios decadentes dispuestos. No obstante, indagando, sí que di con alguien que leyó la novela. Y lo primero que me dijo es que Barjavel se considera autor-pilar de la ciencia ficción francesa. De todo lo que me dijo después, surgió un detalle muy chulo. Antes de que yo leyera el cómic, este amigo me hizo referencia a un tema. Y cuando leí Destrucción me pasó lo mismo. Lo que más me molestó de la historia fue el personaje del Patriarca. Como creativo sé que es más difícil crear un personaje puramente odioso para el lector, que alguien agradable. Pues mérito gordo para los autores porque al parecer han sido capaces de trasladar puramente eso al cómic… ¿Los demás personajes? Los principales un poco estereotipados: el chico fóbico de la modernidad, la novia es una especie de estrella famosa de formas adecuadas, pero lo mejor de lo mejor, el empresario, que me hizo reír con cada ocurrencia.

Destrucción se me hizo corto. Sin duda, esta bien potenciar la idea de que el trabajo y el esfuerzo es lo que hace que progresemos como humanidad. Confiar nuestras vidas a máquinas automatizadas puede no ser lo mejor para nuestro futuro; lo tenemos claro pero seguimos incentivándolo. Nunca dudéis de que algún día nos quitan internet, la luz y escasea el agua y volvemos a matarnos los unos a los otros mientras deambulamos por paisajes parecidos a los que recorre Conan el Bárbaro. Aunque la historia que tenemos entre manos se parecería más al film o la novela de La Carretera, de Cormac McCarthy.

Por lo visto, Ravage, fue una de las primeras historias post-apocalípticas escritas de la historia junto a mi amada novela La Tierra Permanece, de George R. Stewart. Ya ando buscando la novela de Barjavel.

Reseña: Nottingham Vo.1. El Rescate del Rey, de Brugeas, Herzet y Benoît Dellac

A poco que miréis en su catálogo vais a ver que Yermo Ediciones trae a nuestro país unos comicazos increíbles. Puro cómic europeo, pero sobre todo, títulos muy actuales. Joyitas del otro lado de los Pirineos como suelo decir (que me repito más que un abuelo). Pero es así. Cada vez que anuncian novedades, ya sólo con los dibujos de lo que se viene, a más de uno nos pone el vello de punta. Me pasó cuando vi que traían la serie Nottingham, de los guionistas Brugeas y Herzet junto al prolífico ilustrador Benoît Dellac. Este es otro de los titulazos que suelen ver la luz en el centro de Europa de la mano de Le Lombard, la editorial belga (se ve que Yermo va a buscar oro a la propia mina), la empresa que fue fundada en 1946 por el editor belga Raymond Leblanc, quien llegó muy pronto a un acuerdo con Hergé para publicar Las aventuras de Tintín. A partir de ahí…, maravillas.

Un primer volumen que no solo hace las introducciones sino que, por mi parte, me dejó un poco al borde de querer comprarme una diana y una ballesta e irme a un bosque a tirar (jajaj). Decir que sobre el papel ya me había conquistado el equipo de autores. Porque me encantó lo que hizo Emmanuel Herzet con el dramático Le Chant du Cygne (El Canto del Cisne) o Vincent Brugeas en el tormentoso Ira Dei; dos chicos apasionados por la historia que además saben contarla. Además, adelanto ya que Nottingham se hace bastante bueno si leíste en su día (o recientemente algo) sobre la dinastía de los Plantagenet. La casa reinante en Inglaterra entre 1154 y 1399 que cuando al último de ellos le obligaron a abdicar, la corona pasó a dos ramas secundarias como la Casa de Lancaster y la Casa de York. ¿Os suena la Guerra de las Dos Rosas? Pues eso. Pero en Nottingham vamos a la ficción.

Aprecié la originalidad del guión, el aspecto de justicia social, así como la inversión de roles entre los personajes del sheriff, el ladrón y la señora de la casa. Pero es cierto que de la trama (de momento) se cuenta muy poquito en este primer álbum. Por ejemplo, la fase de prueba que tiene que pasar William no está muy clara a qué punto llega. No entendí muy bien el por qué de todo lo que le ocurre después. Supongo que se resolverá más adelante. Un segundo álbum donde quizás sepamos más de Marianne porque… Bueno, bueno, bueno. Perdonad, que os voy hablando como si ya lo hubieseis leído. De Nottingham: El Rescate del Rey, la sinopsis editorial cuenta: «Todo el mundo conoce la leyenda de Robin Hood, también conocido como Robin de los Bosques, el bandido que robaba a ricos y nobles para repartir sus riquezas entre los pobres. Pero ¿cuál era la verdadera identidad que se escondía bajo la capucha de este defensor de la justicia? ¿Cuál era el verdadero objetivo que intentaba conseguir con su arco y flechas?». Con esto, y tan bien contado, cincuenta y cuatro páginas se quedan cortas. En este El Rescate del Rey empezamos a conocer personajes y a hacernos cábalas con cada uno de ellos y no da tiempo a tener una opinión clara. Por eso, solo por eso, Yermo Ediciones, ¡no debe hacernos esperar mucho con el segundo volumen! Que me parece curioso saber que con él se cierra la historia. Bueno, pues debe ocurrir toda la acción en él o mataré a alguien… uff.

Pero cierto verdad es que estamos ante otra relectura del mito del arquero de Sherwood, tema ya tratado muchas veces en cómics y autores que de algún modo revisan su historia desde el principio. Por tanto, es necesario innovar para sorprender al lector, y sobre todo a un lector como yo tan fan de este personaje y de la historia semifantástica anglosajona. En cuanto a Robin Hood, puedo decir que no me guarda ningún secreto dadas las diferentes adaptaciones de libros y cómics que he leído y sobre todo las muchas películas de Hollywood inglesas e italianas que he visto. De las revisitaciones de personajes tan icónicos suelo desconfiar, en este caso, tenía miedo de toparme con una versión como la de la película de 2018 con Taron Egerton, con una actriz deleznable que distorsionaba por completo el mito. Sin embargo, la versión que hacen Herzet-Brugeas-Dellac es más una mezcla entre la versión de 1990 de Kevin Costner y lo que se cuenta y cómo lo cuenta el film de Ridley Scott de 2010. Ese ambiente, ese entorno, me ha encantado. Y como siempre disfruto leyendo aventuras medievales, me ha llegado esta visión del siglo XII en tierras inglesas con un detalle que me dejó el culo torcido: ¡El Sheriff de Nottingham como un Robin encapuchado!

Una idea curiosa, que por el momento me cuadra. Hechos bien conceptualizados en un largo preámbulo que por lo pronto solo crea ansias de querer leer más, dos guionistas apasionados por contar la leyenda de Robin Hood a su modo… Un primer volumen muy prometedor.

Reseña: Tarzán. El Señor de la Jungla, de Christophe Bec y Stevan Subic

Christophe Bec (1969) es un autor de cómics francés, conocido por haber creado Cero Absoluto (que publicó Planeta), Sanctuary (escrito por Xavier Dorison), Bunker (coescrito con Stéphane Betbeder), Carthago (que publicó Norma Editorial), Prometeo (publicada por Yermo Ediciones), Death Mountains (que traerá Yermo también en breve); y decenas de obras más. Ahora decidme cómo demonios un fan de este autor que se entera que Yermo trae a nuestro país «su» Tarzán, no sale a por patas a hacerse con él. A leerlo, devorarlo, pasar un buen rato de lectura, sofá y mantita con dicha volumen. Una curiosa forma de volver al Tarzán como El Señor de la Jungla y verlo como un personaje misterioso que nadie sabe quién demonios es. Una propuesta interesante porque puedo decir que es la versión en cómic más fiel a la novela de Burroughs que he visto nunca. Y aparte de fiel, diría que una versión más oscura y violenta, aunque sin pasarse. Pero, en definitiva, una obra más de Christophe Bec, del que se tendría que celebrar que sigan llegando nuevas obras traducidas de este hombre tan prolífico a nuestro país. Ahí va mi aplauso.

Tarzán forma parte de esta categoría de personajes que todo el mundo conoce, con una visión más o menos precisa de la historia original, que ha sido adaptada a todos los medios posibles para degustar como se quiera. En El Señor de la Jungla, Bec firma una versión más de género negro y por tanto más cercana a la historia original. Por supuesto, en este volumen estamos muy lejos de tener una versión diluida de Disney. Si podemos plantearnos la cuestión del interés de una enésima versión, en todo caso resulta acertada y agradable de leer a pesar de la cruda historia que vamos a conocer. Todo el mundo conoce el terreno de juego: Tarzán es acogido y criado por monos tras la muerte de sus padres en la jungla africana. Era tan solo un bebé. Esta adopción no será como un río largo y tranquilo que lleva a la paz. Todo lo contrario. Un sendero de bastantes escenas violentas. Pues el chico de los Greystoke no es aceptado por todos en su nueva familia y todo eso se muestra bien al principio de la trama, donde se brinda lógicamente por la ausencia de texto. Donde se narra la infancia con viñetas algunas muy efectivas que muestran que también entre animales hay bullying, y mordiscos cuando toca. Es algo habitual.

Esto marcará la pauta y mostrará cómo este joven se forjará ante la adversidad.

La historia encuentra su equilibrio cuando se cruza con seres humanos. Jane y los nativos. Deferencia muy bien reflejada. No obstante, entre la atmósfera pesada del comportamiento con las fieras que se guían solo por instinto (la convivencia con la fauna nunca es fácil), los encuentros con los nativos empiezan a dar quebraderos de cabeza también. Serán motivo de miedo, de incomprensión y por tanto de conflictos bélicos pues el diálogo apenas es posible. Lo mismo ocurre con los civilizados que se creen inteligentes y usan el arma antes que la lengua. Nos enfrentamos así a la triste realidad de los hombres, y a una historia que se vuelve más real que el cuento que les contamos a nuestros hijos. Y aunque es terrible, es creíble que todo lo que vemos en la historia sería totalmente real así. Por desgracia, tiene sentido que se conviertan en odio y sed de venganza, muchos de los actos por los que pasa Tarzán.

Momentos que te mantendrán interesado hasta el final.

Un volumen que en contra de lo que pensaba, es suficiente por sí solo para aportar una historia completa digna de apreciar. De hecho, es la historia de Tarzán que recomendaría leer o regalar por encima incluso de la novela. Para alguien que «lo necesite”. Da una visión del personaje y una crítica a la civilización de la época que está terriblemente bien conseguida. Sobre todo, más de cien años después de la novela (Tarzán de los Monos), que nació a partir del personaje creado por Edgar Rice Burroughs para la revista pulp All Story Magazine en octubre de 1912.

Luego llegaron veintitrés secuelas.

Y aún no parece que los hombres hayan cambiado su forma de comportarse.

Reseña: La Sabiduría de los Mitos. Heracles, de Luc Ferry, Clotilde Bruneau, Didier Poli, Carlos Rafael Duarte y Annabel

El buen amante del cómic europeo siempre tiene puesto un ojo en Yermo Ediciones y sus novedades. Son una editorial que raro es el mes que no trae una obra recomendable; una joyita, un nuevo tomo más de una serie joyita o un título inesperado que uno no creía poder ver publicado en nuestro país. Es el caso de Heracles. La génesis del que es para mí el mayor héroe de la mitología griega, pese a ser denostado por tantos otros o modificado por los siempre copiotas romanos (Hércules). Heracles es mi favorito. De hecho, intento leer toda obra que lleve como titulo o trate la vida de este héroe que como bien se comenta en el reportaje fotográfico a modo enciclopédico que cierra el tomo: es un héroe bastante paradójico. Y ya mi diréis si no termina de empujar a ello el enorme portadón que trae esta historia en tres capítulos. Un tríptico que viene a enriquecer la colección fundada por Luc Ferry sobre mitología de la que Yermo Ediciones ya se ha pronunciado a que publicará más títulos al ser obras cerradas. Esta en especial, trata sobre el gran héroe de la mitología griega que bien merece que se recuerde su historia y moraleja una y otra vez. Sus hazañas. Y no sabía si Clotilde Bruneau (guionista oficial de la colección) lograría evocar todo lo que me gusta de este ser. Al menos, lo que yo entiendo como más importante. Pues hubiera sido inconcebible que una colección de cómics sobre mitología griega no abordara uno de sus personajes más icónicos de la forma más certera. Pero está hecho. Está aquí. Y en nuestro país. Un volumen que toma bien la historia desde su origen, antes del nacimiento de Heracles y su temprana juventud, para después detenerse justo antes de la prueba de Los Doce Trabajos (o las diez obras que por culpa de Hera se convirtieron en doce). El qué hacer para la remisión de su crimen.

¿Y qué hizo para tal castigo? Heracles, en un arrebato de locura provocado por Hera, mató a su mujer, a sus hijos y a dos de sus sobrinos con sus propias manos. Un horror. Tanto que se desmayó y al despertar y descubrir los terribles actos que había cometido, sintió un terrible dolor, y avergonzado, se aisló de la sociedad yéndose a vivir a tierras salvajes. Pero tras una larga búsqueda, fue hallado por su hermano Íficles, que le convenció de que fuera a hablar con el Oráculo de Delfos. Y en penitencia por este execrable acto, la congregada sibila le dijo que tendría que llevar a cabo una serie de trabajos que le impondría Euristeo, ni más ni menos; el hombre que había usurpado su legítimo derecho a la corona y a quien más odia Heracles. Pero Hera malmeterá para intentar que no tenga éxito en esta nueva aventura.

Sí que tengo que decir que este cómic trata la historia quizás de forma un poco erudita. O esa es mi impresión. Pero se mantiene fiel a los relatos mitológicos y no muy tarde se vuelve fácil de digerir. Se vuelve interesante, sobre todo, desde el mismo momento en que Heracles demuestra que ya desde la cuna viene para darnos momentos épicos. Como cuando asfixia a las dos serpientes enviadas por Hera a su cuna para matarlo. Desde muy pequeño, Heracles ya muestra la fuerza heredada de su divino padre. Comienza así. Y como lector ya sabes que la mayoría de las hazañas del héroe se mostrarán de forma elegíaca. Pero, esperad, esperad, ¿y si os dijera que aquí se cuentan otras cosas? Dice la sinopsis que para proteger la armonía cósmica, Zeus desea enviar a la Tierra a un hijo que pueda luchar contra los poderes destructores del caos, un hijo que, al crecer, hará gala de unos talentos fuera de lo común, entre ellos una fuerza inusitada. Pero su nombre y muy pronto su vida, se enfrentará a extremos contrapuestos. Un paladín que se enfrentará a su propia naturaleza caótica y violenta para llevar a cabo los doce trabajos con los que Hera, la esposa de Zeus, pretende detener sus avances por el mundo.

Para los amantes de la mitología como yo, es un placer leer tomos así. Es obvio que para el que conozca bien la historia, no aprenderá nada exceptuando algún que otro detallito que los autores aportan como propio y original. Pero para otros que no estén familiarizados con las hazañas del héroe, este es cómic genial. Y también para los que desean gozar una y otra vez de esta trama diseñada y/o dirigida por diferentes autores, con un dibujo potente, muy del estilo anime clásico que Annabel (Capítulo 1: La Juventud del Héroe) y Carlos Rafael Duarte (Capítulo 2 y 3: Los Doce Trabajos y La Apoteosis del Semidiós) entregan a los lectores. Dibujos que dan a la trama mucha fluidez.

Luc Ferry es el creador de la colección La Sabiduría de los Mitos donde se adaptará de forma profesional y hermosa los grandes mitos del paganismo clásico europeo. Que una editorial haya decidido traer estos titulos a este lado de los Pirineos, sin duda, es algo para celebrar.