Reseña: Bottomyards, de Ezra Claytan Daniels y Ben Passmore

En el cómic independiente uno puede encontrar las historias más locas, pero también las más originales. Chulas como pocas, he podido leer obras, cómics, títulos de autores que quizás de otro modo nunca me llegarían. Nuevo Nueve Editores es una de las pequeñas editoriales de nuestro país en las que me fijo en sus novedades cada mes. Por que es un lugar donde encontrar chuladas como Bottomyards, una novela gráfica donde Ezra Claytan Daniels y Ben Passmore muestran los horrores de un barrio de Chicago que sufre por la gentrificación pero también por unos terrores ocultos que nadie espera.

En una entrevista, Ezra Claytan Daniels dijo: «Uno de mis objetivos era sacar a relucir estos temas en una novela gráfica divertida, hipercolorida y cubierta de caramelo que intentara crear conversaciones entre personas que podrían estar viviendo una situación de desconcierto relevante para el resto de sus vidas, pero sin embargo, no lo hablan». Pues Bottomyards es sencillamente eso. La trama sigue a Darla, una joven artista negra y nativa de Chicago, que lidia con la colonización en Bottomyards, el vecindario ficticio del lado sur en el que nació y se crió. Sin embargo, un día llega a la aterradora comprensión de que ha habido algo vivo en el paredes de su edificio de apartamentos, un monstruo que se apoderará de su cuerpo de adentro hacia afuera, si no hace algo. Entonces, empezamos a conocer a personajes que tienen encuentros con Darla de una forma u otra, personas de Bottomyards que presentan la triste realidad sobre como los negros son expulsados de las comunidades que han llamado hogar durante décadas.

Mientras tanto, las experiencias que Darla tiene con aquellos a quienes se les llama «colonizadores», muestran cómo el privilegio puede distorsionar la forma en que una persona ve las comunidades urbanas. Un ejemplo se muestra cuando Darla presenta algunas prendas que ha diseñado a un director de arte que nunca ha estado en Bottomyards. La opinión de esta mujer sobre la comunidad ha sido moldeada por las opiniones degradantes de los demás y los rumores de sus amigos. Preocupada muy poco por dicho vecindario, la actitud de la directora de arte cambia cuando se entera que algunos de los grandes artistas de la zona se han mudado a la zona. De repente, Bottomyards se vuelve deseable y se ve como un lugar raro pero atractivo que se debe visitar sí o sí. No uno que deba evitarse.

Los tonos de amarillo, verde, rojo y violeta del cómic brindan una sensación electrizante en cada página. Lo que una vez fue un próspero vecindario de clase trabajadora en el lado sur de Chicago, se acaba de convertir en la zona más chic para una aspirante a diseñadora de moda y una amiga, obsesionada con la imagen, que llegan al vecindario en busca de un alquiler barato y descubren algo mucho más seductor y siniestro que acecha tras los muros del lugar. Me gustó la comparación que hizo un amigo de la historia argumentando que es un cruce entre el film Déjame Salir (Get Out), de Jordan Peele y La Cosa (The Thing), de John Carpenter. Una visión asquerosa y sangrienta en todos los sentidos, a la vez que divertida, aterradora y estimulante, que nos enfrenta a los monstruos, tanto metafóricos como reales, que desplazan a las culturas que nacen en ciertos barrios de las ciudades grandes de hoy en día.

Contaba Ben Passmore también en una entrevista, que cuando leyó este guión, le venían a la cabeza cientos de imágenes, cientos de viñetas visualmente llamativas, de tonos brillantes, que pasaban sobre su imaginación en una especie de trajín a cámara rápida y con ritmo loco. «Quería usar colores realmente brillantes, colores que tampoco fueran naturales», cuenta el ilustrador. «Y quería jugar con la idea de darle a la gente una fuerte sensación de malestar».

Pues lo consigue.

Más que un batido de peliculas de Terror, a mí, Bottomyards me ha recordado a esa sensación de malestar que redunda cuando lees los Libros de Sangre, de Clive Barker. Tiene ese toque de terror urbano que proponía el de Liverpool en sus relatos más característicos. Una historia en resumen, atrapante y muy disfrutable para el fan del género de Terror.

Reseña: Dreaming Eagles, de Garth Ennis y Simon Coleby

La historia de Los Aviadores de Tuskegee, como se les conocía, es uno de esos cuentos heroicos que casi no puedes creer que sea cierto. Hombres, que experimentaron vil fanatismo y racismo de ambos lados en la Segunda Guerra Mundial, cómo pudieron superar tan terribles obstáculos y continuar desempeñando un papel vital en la lucha contra la maquinaria de guerra nazi. De todos es sabido, que Garth Ennis aparte de crear cómics macarras donde se machaca al estereotipo de superhéroe perfecto, su otra gran pasión es el cómic bélico. Cómics histórico-bélicos algunos ya leídos por mí donde pronto descubres que no lo hace nada mal como en Battlefields, o por supuesto, cada vez que mete a El Castigador en los más terribles infiernos de las diferentes últimas guerras que ha sufrido el mundo.

Dreaming Eagles acaba de ser publicado por Planeta Cómic en un buen tomito en tapa dura que recopila los seis números que comprenden la miniserie donde el guionista Garth Ennis (The Boys, Jimmy’s Bastards, A Walk Through Hell, Equipo Rojo…) y el dibujante Simon Colby (Juez Dredd, The Royals, The Authority…) cuentan una historia real sobre los primeros aviadores afroamericanos aceptados en la USAAF. Una visión única de la historia de los pilotos de Tuskegee, que lucharon tanto contra la agresión nazi como contra la intolerancia estadounidense. Donde impulsados a los cielos mortales del Tercer Reich, los pilotos de combate afroamericanos de Tuskegee, no solo fueron fundamentales contra la máquina de guerra nazi, sino que también enfrentaron un desafío igualmente grande, superando la intolerancia cotidiana entre sus compañeros soldados estadounidenses y entre los civiles, sus propios vecinos. El peligro en casa.

Viendo que su hijo intenta defender sus derechos fundamentales como ciudadano estadounidense, Reggie Atkinson se retrotrae al pasado y nos va contando ciertos momentos vividos durante tan terribles años. Desde su entrenamiento como piloto de combate hasta sus primeros encuentros en el aire sobrevolando zona ocupada entre Sicilia e Italia, teniendo su primer éxito en el 99 Compañía de Escuadrón de Cazas (cuyo líder de la Operación testificaría años después en su defensa frente al Congreso), la intolerancia institucionalizada del que ya se considera el ejercito más fuerte del mundo, con nuevos aviones que les dan capacidad de escoltar a bombarderos estadounidenses hasta el corazón de la capital nazi donde les espera una fuerza aérea alemana ya derrotada, pero que defiende su patria con uñas y dientes. Cielos también devastados por la guerra de la Europa ocupada, donde los amigos, la gente que de verdad está contigo y te sigue, son el mejor arma para luchar contra toda oposición.

Un cómic con un número final trepidante que cierra con una batalla que aseguraba el lugar de estos hombres en la historia. Un puesto entre muchos héroes que ahora apenas se tiene en cuenta. Donde, para colmo, ves lo que tuvieron que soportar después de sobrevivir al infierno. Como, de vuelta a casa en los Estados Unidos, a estos aviadores de Tuskegee, a estos hombres de color, a estos HOMBRES, encima tienen que sufrir una violenta bienvenida. Reggie y Fats descubriendo el terrible costo del progreso, un legado que acababan de dejar escrito, el legado de los famosos Tuskegee Airmen (Aviadores de Tuskegee) un mérito memorable aunque eso no todos los estadounidenses lo pueden aceptar.

Lo bueno de Garth Ennis en sus cómics bélicos es que evita la glorificación y romantización porque sí. Adopta un tono realista sea cual sea el tema tratado. Realidad hasta en lo más simple, en lo que ayudan bastante las viñetas de Simon Coleby. Véase a Reggie con una pesada carga obvia enfatizado en sus rasgos faciales ya cansados del mundo. Primeros planos como herramienta de narración que presenta a gente dolida que hace años que está de vuelta.

Dreaming Eagles es uno de esos cómics que incita a aprender, un proceso que conduce a una mayor comprensión de cómo se formó nuestro presente, pero también saber de una/otra historia de heroicidad, de las cientos que hubo durante la terrible Segunda Guerra Mundial. Historia cautivadora, personajes por los que preocuparse y espectáculo artístico. Todo lo que quieres en un cómic bélico. Y en una peli de Óscar.

Reseña: La Caída de la Casa Usher, de Raúl García y Edgar Allan Poe

Más de uno sabe que la editorial por excelencia para encontrar cómic independiente en nuestro país es Ediciones La Cúpula. Un lugar ideal para el guionista e ilustrador que empieza a pegar fuerte, así como, también tienen cabida autores consagrados. Cuando alguien me recomienda un cómic que no me cuadra en ninguna de las grandes editoriales, sé que probablemente estará en La Cúpula. Y es desprestigio, para nada, todo lo contrario. Aplaudo bastante la labor de dicha editorial pues sin ella, quizás nunca conoceríamos grandes trabajos que existen de autores patrios y de tantos otros autores foráneos que aún no navegan, o tal vez nunca quisieron navegar, en el ancho océano del mainstream. Y se encuentran bastantes joyitas. ¿Ejemplo? La reseña de hoy.

En la mayoría de casos, cuando termino de leer una obra, a menudo consulto internet para obtener alguna perspectiva más a lo que me ha acaba de entrar por cuerpo. Reseñas, comentarios, antecedentes, etc. Mi lectura sobre La Caída de la Casa Usher, un relato que no leía desde el instituto -mi gran época lectora-, fue en gran medida poco esclarecedora. Muchos escriben sobre lo maravilloso que es y demás -gótico, macabro, atmosférico son los términos más utilizados- pero nadie es capaz de articular claramente por qué. Parece que o “comprendes» a Poe o no. Y no entendía muy bien por qué nadie sabe explicar concretamente qué ocurre. Y ahí es cuando yo devoro la traslación al formato novela gráfica que hace Raúl García de esta obra, y que forma parte del largometraje de animación Extraordinary Tales, y se me enciende una lucecita en la noche: ¡Por todos los demonios! ¡Cómo cambia una historia de Poe del formato literario al modo ilustrado!

Encontré, por ejemplo, un comentario en la revista Edgar Allan Poes Society, de Baltimore (y no deberíais pasar por alto el hecho de que en la ciudad donde nació el himno de USA exista una asociación que homenajea al dios del Terror psicológico); un comentario escrito por alguien de la Universidad Tecnológica de Tennessee (que suena a centro de aprendizaje futurista) donde se decía: «Muchos lectores consideran que La Caída de la Casa Usher es uno de los mejores cuentos de toda la literatura mundial». La publicación de un académico que sigue, dice: «Pocos estarían en desacuerdo, sabiendo que es una de las obras más populares y justificadamente famosa de Poe». A ver, si esta hipérbole fuera única, no estaría justificado citarla, pero eso está lejos del caso. Los buscadores de Goodreads y Amazon (a nivel mundial) son casi unánimes en que Poe es un genio (lo cual estoy seguro) y que su narrativa y prosa es sobresaliente. También el editor de la edición de Penguin Classics, David Galloway, un tío al que sigo y considero como uno de los más sapientes del mundo literario, el cual describe el relato como uno de los mejores cuentos de Poe; si no, el mejor. Lo que sí que es cierto, es que quizás ningún otro relato ha ejercido una influencia tan profunda sobre otros artistas como este cuento «germánico» del maestro. La forma gótica y romántica en la que está escrito es cuando menos inspiradora. Seguramente la historia tiene más que ofrecer de lo que muchos pensáis. Y su argumento se puede resumir en un párrafo:

Un joven caballero es invitado al viejo caserón de un amigo de la infancia, Roderick Usher, artista enfermizo y excéntrico que vive completamente recluido en compañía de su hermana, Lady Madeline, también delicada de salud. Usher vive presa de una enfermedad indefinible, lo que hace a todos temer por su vida. La que acaba muriendo es su hermana. Sus restos mortales son depositados en una cripta, pero no tardan en producirse terribles acontecimientos que desembocarán en un trágico final.

Si no lo conocíais, ya estáis enganchados, ¿a qué sí?

Raúl García nos muestra su poder como consagrado animador cinematográfico en este volumen. Con diseños muy poderosos que se acercan bastante a films como La Novia Cadáver o Coraline; acude a Poe para trasladar una de las historias con mejor ambientación que se han escrito en el maravilloso mundo del relato de Terror. La escena en la que Lady Madeline fallece a causa de su misteriosa enfermedad, y Roderick anuncia que planea enterrar su cuerpo en una de las bóvedas dentro de la casa principal de la familia, es simplemente inolvidable.

Reseña: Dune La Novela Gráfica: Libro 1, de Frank y Brian Herbert, Kevin J. Anderson, Patricia Martín y Raúl Allén

Viajé por Dune hace ya bastantes años cuando estaba de moda pasarnos novelas de CF entre compañeros de instituto. O más bien, entre amigos gustosos del fantástico que buscábamos emociones fuertes que comentar. Dune fue una de nuestras puntas de lanza que dio pie e inspiración incluso a partidas de rol. Novela, argumentos, Casas en guerra, fue nuestro Juego de Tronos. Aunque en formato novela para un nicho muy concreto. Tristemente, y tengo que decirlo, la lectura de literatura fantástica en años de estudios, se hace dificil si no tienes los profesores adecuados. Ahí lo dejo. En definitiva, Dune fue nuestro libro de cabecera y gracias a su lectura algunos indagamos más. Y había más. Pero os puedo decir que las dos únicas novelas buenas de la serie son la primera y la segunda…, pese a que el fanático acérrimo lo negará. Aunque cuando yo lo he recomendado, únicamente ha salido de mis labios el primero. Dune, a secas.

Bonita metáfora.

De ahí mi expectación por el cómic que acaba de publicar Norma Editorial en nuestro país. Partiendo de una novela que casi recomiendo leerla una vez al año, o cada dos, jamás pensé en la idea de ver la historia dentro del noveno arte. Y me atraía ver lo que podía hacer un apellido Herbert con esta gran historia. En concreto, la idea era quitarme el mono ante el film que se avecina. Así que los lectores interesados en sumergirse en el desalentador género de CF (eso me dijo una vez un hipócrita) pueden encontrar la lectura de la novela original de Dune, de Frank Herbert, en este genial tomito en tapa dura (Dune The Graphic Novel: Book 1), una primera parte de la mano de Brian Herbert y Kevin J. Anderson. Súper recomendado para lectores de las grandes epopeyas del género en formato ilustrado. Y es que a través de bellas ilustraciones (eso no te lo da la novela original y si tu imaginación es cortita…, estás tardando en pillar éste), coloridas y viñetas chulísimas, esta novela gráfica demuestra ser una adición importante a los que coleccionamos o queremos todo-todito-todo de Dune (¡me regalaron hace nada el nuevo juego de mesa!), en cualquiera de sus formatos.

Tal como cuenta Norma Editorial, ellos han decidido seguir adelante con la publicación pese al retraso del estreno de la esperadísima adaptación cinematográfica del gran Dennis Villeneuve. Y hacen bien. Uno o una quiere dulces mientras espera. Por eso, no tardé en degustar esta maravilla que en mi opinión le ha quedado de perlas al propio hijo del autor, que encabeza este proyecto de adaptación junto al escritor estadounidense de CF, Kevin J. Anderson, que ha escrito varias novelas de continuaciones en el Universo Expandido de Star Wars, autor que consta en su haber con el récord Guinness por ser el escritor más prolífico a la hora de firmar libros…, jajaj, qué tío. Pero lo más tremendo de todo es, que las magníficas ilustraciones son obra de dos paisanos nuestros como Patricia Martín y Raúl Allén. Eah.

Esta primera entrega sigue la historia de Paul Atreides, de quince años, mientras intenta navegar por su nueva vida en el planeta desértico Arrakis, donde su poderosa familia ha tomado el control. Cuando la madre de Paul, Jessica, encuentra una nota en un lugar secreto que le advierte de un traidor entre ellos, la familia Atreides se apresura a descubrir cuál de sus asesores de confianza está tramando matarlos. O peor aún, entregárselos de alguna forma al malvado barón Vladimir Harkonnen. Mientras tanto, Paul y su padre, el Duque Leto, se sumergen en las costumbres de este nuevo mundo colonizado; desde volar a través de las dunas de arena mientras intentan evitar gusanos gigantes devoradores de seres vivos, hasta ver como se compran y venden gotas de agua en las calles. Tanto Paul como su padre, disfrutan, a la vez que se documentan de alguna forma. El Duque Leto empieza a percibir que vivir en Arrakis no será una hazaña fácil…

A lo largo de esta primera novela gráfica, las bellas ilustraciones que acompañan al diálogo entre personajes proporcionan una visión especial a lo que Herbert quería que los lectores imaginaran mientras leían la novela original. Un aspecto particularmente agradable de la novela es una escena en la que Paul y su padre viajan a las dunas de arena para observar a los nativos de la mina Arrakis en busca de especias. Aquí, los lectores reciben información especial sobre la importancia de la minería de especias para el bien del planeta y lo peligroso que llega a ser ese tipo de trabajo. Paul y su padre tienen que usar trajes especiales para sobrevivir en el calor árido del desierto y el aire es tan potente en las dunas que ambos tienen que respirar con un aparato especial. Luego, cuando un gusano gigante amenaza con tragarse a todos los hombres de las dunas, la secuencia de acción que sigue proporciona la tensión y la emoción que necesita un buen cómic para obligar al lector a no apartar la mirada de las siguientes páginas.

Con la cantidad justa de información, épica y acción mezclados con política, podréis encontrar en Dune: La Novela Gráfica – Libro 1, una introducción perfecta al mundo de CF que propuso Frank Herbert y que deslumbró a millones de lectores. Diferentes razas, personajes, Casas en tregua o a pie de guerra, tensiones o intrigas para una epopeya que una vez que entras, quedas enganchado.

El primero de tres, friends. ¡Quedan dos tomos más!

Felices Fiestas.

Reseña: Sentient, de Jeff LeMire y Gabriel H. Walta

Solo la portada, con poco, dice mucho. Es capaz de retrotraerte a las mejores pelis de CF de los 80´s, ¿no? No obstante, yo ya iba bastante hypeado (¡con ganas!) de leer esta obra debido a que soy seguidor de Gabriel H. Walta en Facebook. Lugar dónde él mismo a su vez, nos hypea con las viñetas en las que está trabajando. Y me enamoraba cada una de las que subía referente a Sentient. Por que ahora sé que son de Sentient (normalmente, no cuenta a qué obra se refieren). Y por fin, y gracias al Sello Evolution de Panini Cómics, lugar donde encontrar de vez en cuando obras muy características de cómic independiente. Sentient ya está entre las novedades de este mes; guionazo de Jeff Lemire con el enorme dibujo de nuestro paisano andaluz y triunfador en USA por sus geniales trabajos, como por ejemplo, su magnífica Visión.

Sentient es un cómic a cargo de los ganadores del Premio Eisner que nos traslada a lo más profundo del espacio exterior en un futuro no muy lejano, donde una nave espacial, la U.S.S. Montgomery flota hacia su destino. ¿Pero qué destino? El objetivo es crear una colonia en un planeta distante donde la humanidad resurja tras dejar atrás una Tierra agonizante. Empezar de nuevo. Así que el navío va lleno de familias pacíficas que solo quieren tener la oportunidad de prosperar. Una nave controlada y dirigida por la Inteligencia Artificial llamada Valarie, o simplemente, Val. Sin embargo, la colonia está teniendo problemas con los separatistas, que quieren derrocar al Gobernador de la Tierra y afirmar su control. Ahora, la Montgomery, está a punto de llegar a la llamada Zona Oscura, donde ninguna comunicación podrá llegar ni a la Tierra, ni a la colonia. Un momento tenso para todos los pasajeros pues, sabemos de lo que es capaz el ser humano cuando no-lo-ven… Concretamente, por que se está empezando a sospechar que uno de los tripulantes de la nave es secretamente un separatista. Cuando de pronto, lanza un ataque químico sobre los adultos, matándolos a todos… Ahora, solo los niños siguen vivos. Guiados por la I.A…, ¿saldrán adelante? ¿Pueden aprender a trabajar juntos? ¿Y puede Val demostrar que puede reemplazar su programación y convertirse en una figura materna para todos ellos?

Brillante. Brillante. Brillante.

Sentient, pertenece a la última ola de cómics de la novedosa editorial TKO. Si no lo sabéis, TKO tiene un modelo de negocio único y accesible: todos sus cómics están disponibles simultáneamente para descargar, comercializar o en un estuche de números individuales. Francamente, es una estrategia brillante, aprovechar los tres rincones divergentes del fandom para obtener la máxima exposición y reconocimiento de la marca. Beneficios sensibles de consumirse en una sola sesión que se presentan deliberadamente como una película de pantalla ancha y tienen un fuerte ritmo cinematográfico. Pero llámenme antiguo, si quieren, me quedo con el formato papel. La sensación ineludible de tener y disfrutar un cómic entre mis manos, no me la quita nadie.

Por eso esperé.

Como describí anteriormente, la historia se centra en el grupo de niños sobrevivientes después de que sus padres son masacrados y la I.A. de la nave asumiendo el papel docente tras la tragedia. A menudo se dice que los niños son conocidos por su resiliencia, y aunque Jeff Lemire no los muestra emocionalmente inmunes a la situación, sí que se apoya en esa resiliencia. Los niños, liderados también por Lil Wu (la mayor), uno por uno aprenden los roles necesarios para mantener la nave en funcionamiento, según en lo que sobresalen en la escuela. El “diferente” es Isaac, porque su madre fue la separatista y responsable de las muertes. Pero en lugar de adoptar el estereotipo de «como no le agrado a nadie, me convertiré en malo», Lemire muestra a un Isaac superando las suposiciones. Un gran personaje, que subvierte astutamente las expectativas de los guiones habituales. Val, sin embargo, es la chispa que hace que la historia funcione. Y hasta ahí puedo leer…

Estilísticamente, Gabriel H. Walta es un ilustrador muy a tener en cuenta. Sus páginas evocan (parece que sin esfuerzo, pero sólo lo parece) el vasto vacío del espacio, que es en sí ,un mismo un eco de lo que sienten los niños. Cantidad de viñetas de toma angular, a veces a caballo entre una página y otra, un efecto muy chulo que muestra lo que se puede hacer con un estilo minimalista cuando se utiliza correctamente.

Sentient es una obraza que merece film, por el simple motivo de llegar a más gente. No tienes que ser aficionado a la Ciencia Ficción para que te guste, ya que es un drama humano por encima de todo. El arte es magnífico y el guión lanza una reflexión al mundo: ¿Pueden las máquinas aprender de nuestra supuesta humanidad?

Reseña: ¿Drácula, Dracul, Vlad? ¡Bah…!, de Alberto Breccia

Alberto Breccia es de esos autores rarunos con el don de atraer a un filón de seguidores con su obra. Obra diferente, es poco decir. No obstante, cuando el río suena, agua lleva, y está bien a veces dejarse llevar por el agua limpia; un poderoso atractivo para el ser humano. Agua limpia. El tipo de tira cómica cuyo principal interés es el dibujo. Al menos, en este ¿Drácula, Dracul, Vlad? ¡Bah…!, que acaba de traer a la vida actual la siempre referente ECC Ediciones. Una obra publicada originalmente entre 1984 y 1985, donde el desaparecido autor sudamericano ejerce como autor completo para desarrollar cinco historietas mudas en las que ofrece una mirada muy diferente al icónico personaje surgido de la imaginación de Bram Stoker. ¿Un homenaje al cine mudo? ¿A aquel gran Nosferatu? Pasen y vean, como decía el Conde…

Personalmente, Breccia es uno de los pocos autores que agradezco su estilo raro que invita a descubrir que está pasando en lo que cuenta. Es además, de los que me cuesta describir su obra, ya que a veces es difícil pillar bien lo que quiere representar. Es como cuando en el instituto, en Historia del Arte (¿existe aún esta asignatura?), teníamos que hacer un comentario sobre el lienzo de algún abstracto pintor. Ocurre igual. Tienes un dibujo que engatusa, pero con no mucho esfuerzo (en esta ocasión) sí que se entiende lo que quiere representar. Y sí, es de todas-todas un homenaje a mi querido Drácula, al del cine, uno menos poderoso y más decaído, un ser que gana en escenarios y ambientaciones donde el diálogo está sobrevalorado.

Así llegamos a cinco mini-relatos donde encontrar al famoso Conde de Transilvania en situaciones algunas muy rocambolescas; véase la visita al dentista para hacer algo con su descalabrada dentadura. Casi en una decadencia continua, encontramos al príncipe Vlad sufriendo un declive ya casi en cada situación que se le presenta (la accidentada búsqueda de una nueva víctima con la que saciar su hambre, la profunda tristeza por el bienestar de su amada o el encuentro con el mismísimo Edgar Allan Poe). No obstante, incluso si las historias son desiguales, el conjunto está por descubrir. Merece mucho la atención los pizarrones que se marca el maestro Breccia en algunas partes del álbum. El estilo muy personal de Alberto Breccia, sin ser unánime, tiene el mérito de ser, cuando menos, original e innovador. Yo realmente aprecio esta osadía en la disposición de los colores formando patrones jaspeados para dar vida a personajes «mosaicos». La representación de ciertas viñetas es única. Dignas de ser trasladadas a cuadros. En cuanto a las historias, el autor retrata a un Drácula temible, eso siempre. Pero con muchos reveses. Y no es nada desdeñable pensar que a través de este humor satírico, el autor uruguayo-argentino estaba describiendo las atrocidades cometidas en su país en la década de 1970 durante el alzamiento militar.

Quiero alertaros una vez más que ¿Drácula, Dracul, Vlad? ¡Bah…!, es ilustración. Es belleza gráfica, casi abstracta, con un mini argumento detrás. Es un álbum que complace dedicarle un momento a ojear y pensar, como si de un hermoso libro ilustrado se tratase. Breccia se considera uno de los maestros del blanco y negro, sin embargo, aquí se nota que también sabía manejar el color con el mismo virtuosismo. Como fans de todo lo que contenga el nombre Drácula (myself) tenéis que haceros con el tomo sí o sí. Como seguidores de Breccia, es obvio. Como curiosos, estáis ante una cueva oscura en la que desde fuera se ve que relucen ciertos colores en su interior. En la que revolotean murciélagos.

Si es vuestro deseo, pasen y vean.

¡Lo decía el Conde!

Reseña: Middlewest. Volumen Uno, de Skottie Young y Jorge Corona

El poder de la ilustración tiene cosas… Tiene, por ejemplo, el don de atraer o hacer que te alejes de unaobra expuesta en un museo, o mejor dicho, en ese gran lugar donde echar un buen rato como es tu tienda friki (venga, tienda especializada) de toda la vida. Si te topas o es que conoces, o sigues, al autor desde hace tiempo, pues casi que entregas la cartera. Lo que me sucede con Skottie Young, resumiendo. Y siendo sincero, me sorprendió encontrar su reciente obra Middlewest publicada tan pronto en nuestro país. Es más, diría que ahora es el momento. Pues si te perdiste algunos números o no te decidiste con el anterior formato; this is the moment, la oportunidad de ponerte con Middlewest, ya que Norma Editorial acaba de publicar el primer volumen recopilatorio de este interesante cómic del guionista/ilustrador Skottie Young (I Hate Fairyland, Deadpool) y el dibujante Jorge Corona (Feathers, No. 1 With A Bullet, Goners).

Una historia de aventuras nacida de una vibrante imaginación, un tomo bastante atemporal, poblado de personajes curiosos y un arte realmente impresionante. Que cuenta como las tierras de la costa son vastas, lentas en cambiar pero que están llenas de magia oculta. ¿Entonces qué? La ciudad de Farmington ha sido destruida. Y han enviando a un involuntario aventurero y su compañero vulpino en busca de respuestas. De paso, sofocar una tormenta que se avecina en su nombre… Llega la historia de Abel, un niño que debe navegar por una tierra antigua para recuperar la historia de su familia. Pues Abel es un niño que ha tenido una vida difícil. Su padre es un tirano bastante exigente en casa, y su madre se marchó años antes que la historia comience. Al padre de Abel se le va la olla con casi todo lo que hace su hijo, lo cual es realmente una lástima, ya que Abel es, en general, un niño bastante bueno. No obstante, una cadena de eventos se vuelve trágica cuando Abel en lugar de hacer caso a lo que le dice su padre, se salta el guión y decide pasar el rato con sus amigos. Para colmo, los atrapan robando en tiendas y cada niño es recogido por un padre decepcionado. El padre de Abel viene a buscarlo mucho más tarde y comienza la discusión. Pero Abel no se achanta, lo que provoca algo en el hombre que…, literalmente, lo convierte en un monstruo furioso. Sí, se convierte en una aberración, un MONSTRUO que comienza a arrasar la pequeña ciudad donde viven. Y ante tal horrible visión, Abel huye temiendo por su vida…

Por el momento.

Middlewest es la nueva serie en curso del autor de I Hate Fairyland. Un nuevo tomo que Norma Editorial pone en librerías a disposición del buen-fan (de huevo). Un primer volumen que recopila del #1 al #6 de una serie súper chula a poco que empieces a leerla. Pues hay mucho detalle guapo en en Middlewest. Los personajes están maravillosamente realizados, desde el simpático pero sarcástico compañero zorro de Abel hasta el extraño y viejo mago que intenta mantener al chico a salvo. Los edificios tienen pequeños tanques extraños llenos de una sustancia pegajosa púrpura, y hay un carnaval que aparece en medio de la trama con el que estoy pensando hacerme un cuadro. Así de claro. Monstrolacos, animales que hablan y robots por todas partes. Es asombroso y a su vez, friki-friki-friki, en el más chulo sentido de la palabra. Una historia épica de magia y aventura con además, una advertencia para padres que puedan pensar que este es un cómic para niños. Pues no. Middlewest maneja algunos temas serios, incluido el abuso infantil, el abuso doméstico y hay bastante palabrotas. Es una historia de aventuras fantástica, sin duda, pero definitivamente no es para ser disfrutada por peques.

Eso sí, lectura perfecta para fans de la fantasía oscura al estilo Retorno a Oz, o por qué no, muy al estilo de las obras de animación de Miyazaki. Fantástico a tope de gama, aventura palomitera, arte guaposo y monstruos épicos de remolino. Más de ciento cincuenta páginas de chulería pura.

Reseña: Cazafantasmas. Responden a la Llamada, de Kelly Thompson, Coryn Howell y Valentina Pinto

Suele pasar que quiero más. Después de quedarme un buen regustillo con un film o serie, si el tema se prorroga en formato cómic, me suele interesar. Tanto como si es antes, después o posibles spin-offs que puedan surgir. Me interesan. La idea es fácil: no sería la primera vez que me topo con ideas comiqueras que igualan o superan el nivel del guión original. Es cuestión de confianza. No segundas partes, pero sí historias alternativas o caminos que atraviesen un bosque, montaña o lago, antes de llegar a Roma. Me mola y le doy una oportunidad. Por que nunca se sabe. Me está sucediendo, por ejemplo, con los cómics de Strangers Things que está publicando Norma Editorial que están súper molones. Y obviamente, también con este TPB de Cazafantasmas que publica Fandogamia Editorial y que os reseño hoy.

Pero hay más, por que no es ningún secreto que soy partidario de adquirir todo lo que puedo de Kelly Thompson. Una gran guionista que tiene ideas muy buenas. Aunque, sobre todo, es conocida por ser co-creadora junto a la artista Sophie Campbell del cómic de las famosas Jem y Los Hologramas, una reinvención moderna de la serie de TV animada de los años 80. No obstante, yo la conocí y me enamoré de su trabajo en la Kate Bishop: Ojo de Halcón, de Marvel; con la que fue nominada al Eisner con el artista Leonardo Romero. Y bueno, qué decir de su Capitana Marvel con Carmen Carnero y la colorista Tamra Bonvillain que nos dejó a muchos con la boca abierta. A pesar de tener bastantes trabajos en el pijameo como A-Force, Vengadores de la Costa Oeste, The Girl Who Would Be King, Jessica Jones y Mr and Mrs X, entre otros; también tiene cositas muy interesantes fuera del género superheroico.

Cazafantasmas: Acuden a la Llamada, por ejemplo.

Sabía que esta obra sería un “palomiteo”. Un buen rato de lectura en la piscina, una comedia en toda regla, y Thompson no me decepcionó. Es una miniserie de cinco números recopilada que no solo muestra el encanto de la película de 2016 (súper graciosa, con la que pasas un buen rato aunque sé que muchos no se atreven a darle una oportunidad). Yo soy el primero que no quiero que me toquen mis Cazafantasmas originales. Como niño de los 80, la defiendo a muerte, sin embargo, surgió darle un visionado a ésta y os aviso que tiene momentos muy buenos de risa-terror. Hacía años que no veía a mi mujer reírse tanto con una comedia que promueve el horror sobrenatural. Pero Kelly Thompson agrega al cómic su propio estilo. Este grupo de chicas luchando nuevamente para mantener a la ciudad de Nueva York alejada de una infestación de fantasmas y poltergeists que agobian en la madrugada, sí. Pero después de capturar una aparición rutinaria de Clase-3 en una casona de piedra rojiza, las cosas empeoran. Ahora Erin, Patty, Holtzman y Abby se enfrentan al propio Boogeyman (Hombre del Saco, El Coco…) de Nueva York. Un ser considerado de Clase-7, tan poderoso que parece no querer irse hasta darle un buen bocado a la Gran Manzana. Y ahora viene lo bueno: descubrir que la casa de piedra rojiza perteneció a un tal Doctor Kruger, que realizó experimentos poco éticos, eso mola.

No es sorprendente, no, que un ser maligno quiera causar estragos en la bendita ciudad que nunca duerme, ¿no? Bueno, en este caso Las Cazafantasmas obtienen un asiento de primera fila en una presentación repetida de sus mayores miedos, y todo les sobrevuela con una horrenda amplificación sobrenatural. Su enemigo más reciente parece ser capaz de incapacitar a cualquiera con el que se encuentre al hacerlos revivir su mayor trauma. Su miedo más irracional. ¿Y a qué le tienen miedo estas señoritas? Jajaj…, no digo más.

Schreckgespenst y su dominio sobre la manipulación del miedo, un espectro enormemente poderoso que llevará al borde de la locura a nuestras Cazafantasmas, si es que no lo estaban ya…

Kelly Thompson realmente comprende a estos personajes y lo que funciona y no funciona en la película, lo retoca. El elemento Terror está bien elaborado con énfasis en generar sustos. El humor también se siente mucho más acertado con Holtzmann y Kevin proporcionando algunos momentos cómicos excelentes. Además, de contar con una Corin Howell dibujando al equipo de forma tan chula que siempre recuerdan a los personajes reales. O sea, un cómic recomendable lo mires por donde lo mires.

Reseña: Moonshadow, de J.M. DeMatteis, Jon J. Muth y VVAA

Moonshadow fue una de las series de cómics más aclamadas de los 80s cuando salió por primera vez en Epic. Una secuela, Farewell Moonshadow, vio la luz en la siempre recomendable Vértigo en 1997. Ahora, muchos años después, Dark Horse y Panini Cómics a través del sello Evolution Cómics, acaban de publicar en nuestro país una lujosa edición en tapa dura que reproduce la serie original. Encima, con una sección de material adicional. A ver, por si aún no me habéis entendido: ¡Sí! ¡Llegó el momento! ¡Tenéis qué haceros con esta maravilla ahora que por fin vuelve a estar disponible! La obra que llevó a lo más alto a su escritor y creador J.M. DeMatteis, una obra que muchos años después sigue proyectando una enorme sombra sobre su carrera. Algo muy parecido a lo que le sucede a Neil Gaiman con Sandman.

Conoce a Moonshadow, el hijo de una joven hippie judía y un globo de luz alienígena alocado y sonriente. Esta serie, originalmente producida en doce partes, fue escrita y editada en lo maravillosos años 80, pero reeditada en 1994 y 1995, que es cuando yo la conocí por primera vez. Eres joven, sin dinero para todo lo que deseas, series que tristemente tienes que dejar pasar, y para colmo, ningún amigo cercano la continúa; que era el método entonces para poder leer algo que no coleccionabas. Pero recuerdo que me gustó mucho y que tuve esa espinita clavada largo tiempo. Además, enganchaba. Una historia de un viaje hacia la madurez y el despertar. Ideal para aquellos maravillosos años.

Moonshadow es un cómic perspicaz, brillante y absolutamente hermoso. Con impresionantes obras de arte pintadas en acuarela, cortesía de Jon J. Muth. Las palabras y las imágenes fluyen y se mezclan en perfecta armonía. La serie está bien escrita, es tranquila, dulce y conmovedora a la vez. Al releer el inicio, bonitos recuerdos afloraron en mí y ciertos momentos me encogieron el corazón. Moon deambula por el universo, ve morir a su madre, pasa tiempo en un manicomio, se une al ejército, pierde su virginidad, encuentra brevemente un hogar y luego lo pierde… Una trama constante que no para, con un protagonista que le va sucediendo una cosa tras otra. Su padre (componente de una raza de seres aparentemente omnipotentes pero completamente impredecibles) aparece a intervalos aleatorios y a veces solo para burlarse de Moon. Según como te coja el cuerpo, los encuentros y desencuentros con este ser, te ponen de los nervios. Una serie narrada por un viejo señor Moonshadow, del que te compadeces después de todo lo vivido, sentimientos hacia un narrador afligido.

Por otra parte, varios mini arcos argumentales. Con cierta mención al Viaje al Despertar, de Moonshadow, te mantienen totalmente intrigado (cómo lo estás ahora) sobre la naturaleza de esta idea. Bien, pues deciros, que al igual que todos ustedes y después de leer los primeros doce números en aquellos años, muchos lectores movieron este tema tanto que se le tuvo que preguntar al autor sobre su significado. Me parece curioso, por que los que hemos leído mucho sabemos que es una idea general creada por el autor, qué únicamente debe quedar como referente en tu subconsciente (o en la retina, como se dice ahora) durante la lectura. Ella sola debe evolucionar para que comprenda a qué se refiere. Pero no es dificil, mi opinión es, que quizás fuera una idea demasiado madura para niños lectores de entonces. Sólo hay que poner atención a cuando Moon y sus compañeros llegan al planeta Shree-Quack-Quack, y dan con un profeta que afirma haber descubierto el significado de la vida. Uno por uno, sus compañeros se unen a la multitud de seguidores de H’onnka, marchando felizmente en círculos hacia el profeta. Ese que tiene acciones ilógicas y ridículas, pero sus seguidores aparentemente tienen total fe en conocerlo. Sin embargo, Moon se aparta, solo, dirigido por el fantasma (o el recuerdo) de su madre muerta. Y es allí, en una cueva solitaria donde llega al final de su viaje.

La metáfora está servida. La metáfora de la vida.

Moonshadow es un integral que acaba de ver la luz en librerías. La obra definitiva de J.M. DeMatteis, Jon J. Muth, Kent Williams, incluso de George Pratt. Una idea, un mundo, un cómic inspirado en la canción de Cat Stevens del mismo nombre. Una sátira en forma de cuento de hadas ecléctico muy peculiar. Contada por un Moonshadow de ciento veinte años de edad. El trabajo de una vida. Una serie como ésta es un poco como una Prueba de Rorschach: personas hambrientas de misticismo y revelación encontrarán una aventura inolvidable. Las que no, sólo un cómic de Fantasía.

Reseña: Sharkey. Cazarrecompensas, de Mark Millar y Simone Bianchi

No sé si hay compromiso de algún tipo pero en nuestro país, las obras que va pariendo el gran Mark Millar las suele traer Panini Cómics. Son historias curiosas, atractivas, con ese toque de originalidad independiente que sólo los que tienen el don saben crear. Lo que se ha dado en llamar el Millar´s World. Ha estado trabajando con Netflix durante algún tiempo en el desarrollo de sus títulos en formato peli, de ahí que muchos de su cómics los conozcáis más por el formato film. Como guionista, a muchos nos tiene ganado desde hace años. Estamos hablando del creador de The Authority, Wanted, Kick-Ass, entre otras muchas obras, pero sobre todo el que ideó la famosa y potente etapa de Marvel denominada Civil War. Ah, y también la saga de Kingsman: The Secret Service, tan de moda ahora en cines. Vamos, que como autor, os debería sonar a casi todos. Y como seguidor de todo lo que hace este hombre, ahí estoy siempre al quite por que ya os digo, son historias que no dejan indiferente.

Y con Sharkey: Cazarrecompensas lo vuelve hacer.

La historia se centra en un cazarrecompensas calvo y de piel azul, portador de un malvado mostacho setentero y una actitud sin pretensiones llamado Sharkey. Ex-miembro de una división de élite de operaciones especiales, Sharkey ahora se gana la vida como cazarrecompensas, viajando por el espacio con su camión de helados propulsado por cohetes, y cazando a los criminales más notorios de la galaxia. Después de prender y recoger la recompensa por el criminal Multiple Jax, Sharkey queda como responsable del bienestar de su sobrino, el niño de diez años llamado Extra Billy. Sharkey, a regañadientes, acepta llevar al crío con sus familiares al planeta Odag. Pero por el camino al sector de Sin Atholl se le brinda la oportunidad de pillar la mayor recompensa de su carrera. Mil millones de kodonas por Edra Deering, la mujer más buscada y peligrosa de toda la galaxia. Una recompensa tan alta que seguramente atraerá a los cazarrecompensas de todos los rincones del cosmos, lo que mete a Sharkey en una carrera contra el tiempo. Y contra un polizón que es puro coñazo.

Pues eso. Mark Millar haciendo lo que mejor sabe hacer. Un guión magnífico con una premisa básica, o mejor dicho, un cliché bastantes veces visto, pero que el tío retuerce para hacer que te enganches. En solo un par de páginas, proporciona atractivo con la “colorida” actitud y arrogancia de Sharkey, y cómo reacciona ante el mundo que le rodea con cierta irreverencia y sarcasmo. Sharkey es un tipo rudo, machista y un tanto perverso con los demás, pero respecto al tema niño, su corazón aún mantiene ese puntito de esperanza. La segunda parte del problema es la alineación de los astros para presentar ante sus narices el premio definitivo, no sin antes saber que obviamente va a haber un cazarrecompensas rival que aún no se ha nombrado. Este otro cazador parece ser tan astuto y mortal como Sharkey, y Millar mantiene al lector pendiente hasta el final por un drama existente entre los dos, con una trama humorística que a muchos os encantará. Crea suspense, especulación y efectiva.

Otra maravilla de esta obra son las ilustraciones de Simone Bianchi. Su firma de tinta lavada, estilo de arte de acuarela, agrega una riqueza y un sentido espectacular a esta fantasía steampunk. Es una técnica que ha usado antes en títulos de Green Lantern y Detective Comics, así como en Marvel’s Wolverine. Sin embargo, aquí, no sé por qué, la veo superior. Como si hubiese evolucionado. La lleva a un nivel completamente nuevo, y representa un mundo maravillosamente extraño y colorido con calidad surrealista y onírica. Me encanta.

En general, Sharkey: Cazarrecompensas es otro titulo del maestro Millar que nadie debería perderse. Además de una excelente manera de entusiasmar a la gente sobre la próxima colaboración del autor con Netflix. Pues obviamente se prepara película y esta miniserie sirve como introducción. Ese es el detalle. No digáis que no mola.