Reseña: Alien 3 – El Guión No Filmado, de William Gibson, Johnnie Christmas y Tamra Bonvillain

Los megafans de Alien tenemos que ir buscando/rebuscando entre ciertos mundos aislados de novedades de cómics, videojuegos e incluso juegos de mesa para tener cada no mucho algo con lo que nutrirnos. Pero es cierto que gracias a Norma Editorial llegan cómics de la franquicia poco a poco y así podemos contentarnos de alguna forma y relajarnos pues la cuestión es volver a ese universo de Terror y Ciencia Ficción, uno de las mejores mezclas de todos los tiempos. Si no la mejor. Bien, pues desde ya os puedo decir que estamos de enhorabuena pues por fin llega a nuestro país esta maravilla hecha cómic como es el guión no filmado de la saga del siempre interesante escritor William Gibson. Enormemente curioso como fue desechado este guión viendo después en qué quedó en cines la tercera parte de la franquicia.  Un mal recuerdo para los fans de la saga. Pero buscad Alien 3 en vuestro buscador favorito e inevitablemente aterrizaréis en ciertas webs de cine y malas criticas hacia un film que para muchos no debió ver la luz.

Para los curiosos os diré que existen diferentes versiones: la versión cine y el montaje del director, película algo más larga, pero una recreación que tampoco aporta mucho; variaciones del mismo trabajo, una película rara, visualmente impactante eso sí, pero nada exitosa que dejaba a Ellen Ripley en un planeta carcelario lleno de piojos que no estaba preparado para defenderse de una infestación de los xenomorfos. En fin, el tema es que todo buen fan debe saber que dejando de lado el ámbito cinéfilo, hubo varias Alien 3. Siempre las hubo. Unas Alien 3 de las que nunca filmaron un fotograma, y que se quedaron en borradores o guiones descartados, que en su día fueron leídos por un grupo de «personas selectas” para luego caer en el olvido. Lo guay es que con la llegada de internet y la enorme globalización que esto supone, algunas de esas versiones se colgaron en la red. Y aquellos fans decepcionados con la película entre los que me incluyo, de repente, tuvimos la oportunidad de imaginar otra cosa.

Alien 3 – El Guión No Filmado, de William Gibson, Johnnie Christmas y Tamra Bonvillain, ofrece uno de esos caminos alternativos. Gibson, autor de la súper recomendable Neuromante, Mona Lisa Acelerada o (esto algunos no lo saben) del genial relato Johny Mnemonic en el que se basó el film de Keanu Reeves; tuvo su propia visión y/o encargo de representar lo que sucedió después de que Ripley, Hicks, Bishop y Newt bombardearan el LV-426 desde la órbita de un planeta en Aliens, El Regreso. Un guión que fue descartado y ahora tenéis la posibilidad de degustar en formato cómic. Así que cierra los ojos, o mejor dicho, ábrelos mucho. Y entra en lo que pudo ser una gran film de una trilogía (por entonces, ahí parecía acabar todo), de una tercera película de Alien que nunca conocimos.

Una experiencia sorprendentemente diferente. Como film no habría reinventado radicalmente nada en la franquicia Alien, pero es fácil disfrutarlo como thriller efectivo de aventuras. El guión de Gibson combina elementos de las dos primeras películas con giros inesperados y por mucho que las películas dependan de sus sorprendentes imágenes, el cómic aquí propuesto goza de grandes momentos en formato viñeta. El drama gira en torno a una historia centrada en las aventuras de Hicks y Bishop después de que la nave Sulaco se desplace primero al territorio controlado por la Unión de Pueblos Progresistas, tras Anchorpoint, una estación espacial de científicos idealistas. Lo que deja una especie de eco o de guerra fría entre los científicos de la U.P.P. al estilo comunista y Anchorpoint, esos mismos que comienzan a experimentar con el material genético alienígena que quedó en el cuerpo de Bishop. Lo que finalmente obliga a Hicks, y algunos nuevos conocidos a enfrentarse de nuevo a esa vieja amenaza que aquí empieza a adoptar nuevas formas…

El cómic abre con una introducción del propio William Gibson llamada Trabajo por Encargo, donde cuenta muy bien que sintió -y siente a día de hoy- con lo ocurrido en todo el proceso que hubo del que pudoaber sido un buen film de Alien. Los productores Walter Hill y David Giler comisionaron el guión a Gibson cuando decidieron seguir adelante con una secuela de la segunda parte de James Cameron, todo a pesar del gran interrogante sobre si la estrella de la serie Sigourney Weaver llegaría a participar en futuras pelis. Buscando nuevas ideas, recurrieron a Gibson, que en la época, tras unos primeros cuentos exitosos y ser considerado el creador del movimiento conocido como cyberpunk, estaba de moda. Se hizo, se entregó, pero ahí quedó todo.

Joyita de cómic para los fans.

Reseña: El Cielo en Guerra (Integral), de Pinard y Dauger

Creo que El Cielo en Guerra no se puede definir mejor que con la frase con la que abre su introducción: «Una gran saga en cuatro partes que sigue la historia de la aviación francesa durante la Segunda Guerra Mundial». Y ahora recopilado en un portentoso integral de cómic europeo como sólo Norma Editorial sabe hacer; podemos adentrarnos, sumergirnos en historias, desdenes y batallas espectaculares en el aire, gracias a Philippe Pinard y Olivier Dauger que saben narrar con rigor histórico la historia de la potente aviación francesa de entonces.

Los Diablos Rojos es el primer álbum que comprende la tetralogía. La batalla de Francia vista a través de los ojos de un joven piloto en el famoso escuadrón de combate que marcó una época. Un viaje desde el comienzo del conflicto hasta el armisticio del 22 de junio de 1940. Con la impresionante muestra de la táctica Blitzkrieg en tierra gala. Etienne de Tournemire es un joven teniente recién licenciado que acaba de unirse al escuadrón de los Diablos Rojos; contra toda expectativa, los vehículos blindados alemanes han logrado cruzar las Ardenas, los panzers, apoyados por la aviación, continúan su infernal ataque y amenazan con cruzar el Mosa en el Sedán francés. Estamos ante una de las batallas decisivas de la guerra, pues si los alemanes se hacían con este punto clave, los panzers evitarían la parte mejor fortificada de toda Francia… Etienne de Tournemire y sus camaradas en el centro de la lucha, superados en número, intentarán revertir el curso del destino.

Una curiosa historia se cuenta en Escarapelas en Llamas. Junio de 1940, un verano desastroso para Francia. El escuadrón de los Diablos Rojos sufre una debacle general y se retira al norte de África. El armisticio redistribuye las tropas y se rompen algunos juramentos de lealtad. A partir de ahora, se tendrá que elegir entre volar bajo los colores de Vichy o participar con las Fuerzas Francesas Libres. Todo se precipita y Francia camina a marcha forzada hacia la derrota. Las retiradas y las deserciones se suceden a un ritmo infernal. Llegan a orillas del Loira, donde Etienne y su compañero André Marceau mantienen su última batalla antes de unirse al norte de África. Pero un nuevo evento cambiará sus destinos: el drama de ver a la flota francesa siendo bombardeada por los propios ingleses. El compromiso de los pilotos franceses contra sus aliados de ayer es solo la premisa de una confrontación aún más cruel.

¿Era indispensable en una serie así el álbum Alerta en Siria? Sí, si deseamos tener en cuenta todo lo que sucedió durante las últimas horas de combate aéreo en junio del ´40. Completar en nuestra cabeza lo ocurrido, hasta el bendito aterrizaje aliado dos años después. Tensión, locura, desazón, una letanía de quejas constantes ante un miedo creciente: ¡Y los refuerzos! ¡Cuándo llegarán más aviones, armas más poderosas! Decenas de clichés que reconoceréis aquellos fans del buen cine bélico, asiduos a documentales o hayáis leído libros relacionados con la ocupación final de París. Brillante en este cómic la filosófica conversación sobre Kant entre un personaje y un oficial alemán.

Con Operación Tourch llegamos al final de esta entretenida tetralogía. Noviembre de 1942. Por fin, los escuadrones angloamericanos llegan como apoyo al norte de África defendido aún por el ejército de Vichy. Los escuadrones franceses contra los aviones aliados apoyan el combate hasta el alto el fuego… Épica y más épica.

Apreciando y poniéndonos del bando de los perdedores, los autores nos introducen en un bando francés que intenta preservar los intereses de un invasor que se vuelve más temible cada día. El dibujo es magnífico (como ocurre siempre con Dauger), y los colores permanecen a buen nivel de un álbum a otro (me gustaron mucho los verde-marrón-blanco de Europa y los beige-ocre para África-Siria-Iraq). Un guión instructivo, patrullas y escaramuzas en el cielo, épica durante cuatro días de intenso combate. Álbumes que se dejan leer con verdadero placer. Y aunque no encontraréis personajes entrañables, algunas de sus conversaciones se os quedarán grabadas por siempre. Un espectacular integral que hará las delicias de los aficionados al cómic bélico.

Reseña: The October Faction, de Steve Niles y Damien Worm

Para aquellos que reivindicamos tanto a editoriales, más cómic de Terror, consuela ver que en Norma Editorial se van editando cositas interesantes. De Norma siempre haré mención a aquella genial serie llamada Rachel Rising, tres tomitos maravillosos, con una trama original y diferente del ya considerado maestro Terry Moore. Pero en definitiva es eso, que uno cada mes echa ojo a novedades y es en Norma Editorial donde encuentra mithril. Es obvio. Tan fácil como ir a lo seguro y publicar autores de renombre del mejor género de todos. También nuevas promesas. Pero sobre todo, consagrados, de los cuales muchos títulos aún no han llegado aquí.

En este caso, un autor de renombre como Steve Niles. Gran guionista -eterno por su maravillosa saga vampírica 30 Días de Noche-, uno de los maestros actuales del horror sobrenatural, como se alega en varios sitios. En The October Faction, una vez más, Niles y Damien Worm demuestran ser el equipo ideal para una historia tenebrosa donde casi cada página es puro arte gótico. Reliquias, marcos como imágenes perdidas en el tiempo, empapados en sangre, desgastados tapices y un clima agobiante son sus principales virtudes. Detalles tan monstruosos como la historia que se cuenta. Donde Niles va directo al grano con diálogos que se sienten cercanos y oportunos; para nada clichés. Horror del bueno. Pero, ¿qué cuenta The October Faction?

Frederick es el jefe de una familia de cazadores de monstruos. Hace mucho tiempo que se retiró y ahora enseña sobre esos terribles seres en la universidad. Un día es visitado por un ex-compañero, quien le dice que su esposa se reunió con un enemigo común y tuvo lugar el intercambio de una llave. Mientras tanto, los hijos de Frederick y Doloris están comenzando a desear que ese tan famoso “negocio familiar” resurja. Vivian acaba de terminar la escuela y se siente encantada al descubrir que su hermano Geoff (que ve personas muertas) ha descubierto una forma de capturar monstruos. ¿Quizás papá les permita unirse al negocio familiar ahora?

Pero hay más. Mucho más. Esto se cuenta tan sólo en el número #1 de este TPB que recién publica Norma Editorial y que recopila los seis primeros números de la serie. Unos cómics que veían la luz en USA allá por 2016 y que llegaron hasta el #17. Y que pese al tiempo, es de agradecer que sean recuperados para el mercado español. Números donde podremos descubrir un poco más sobre el por qué, Frederick Allan de Gristlewood, dejó la caza de monstruos después de aquel incidente en Harlow; por qué Frederick intenta prohibir a sus hijos que sigan sus pasos; por qué el pasado lo está alcanzando tan rápidamente; todo hasta que la pequeña Deloris es atacada dejando tras de sí una pista en forma de anillo de plata…

Steve Niles es para mí el mejor guionista de cómics de Terror actualmente. Con Damien Worm colaboró recientemente en la excelente Monster and Madman (que no me explico como aún no se ha publicado aquí) y de ahí surgió un buen matrimonio que elabora grandes sensaciones y atmósferas. Una unión de la que deseo ver más. Pero por el momento me contento con saber que Norma Editorial nos continuará esta genial serie con escenas salpicadas de sangre, donde la belleza reside en la trama y en lo gótico actual y que nos presenta una historia con diversos ramales donde se vuelve curioso el contraste o la contraposición de lo que quiero decir. Pero The October Faction brilla especialmente por eso. Me encanta.

Ah perdón, por supuesto, Netflix ya tiene los derechos para una serie. Faltaría más.

Reseña: Corto Maltés. El Día de Tarowean, de Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero

Dije en una ocasión que Hugo Pratt estaría bastante orgulloso de ver cómo le ha ido a su personaje icónico tras su muerte. Y no me arrepiento. Dignos sucesores han sido Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero con un proyecto que algunos creíamos irrecuperable. Canales con sus magníficos trazos y Pellejero con un guión que absorbe, me volvieron a dejar estupefacto de lo bien que recrean, que te trasladan al mundo-época de Corto Maltés en esta novedad como es El Día de Tarowean.

Corto Maltés. Nadie ha negado nunca su importancia, nadie ha negado nunca su grandeza y, sin embargo, me parece maravilloso que una obra así aguante tan bien el paso del tiempo. Tanto que, yo que llegué no hace mucho a ella, disfruto con cada titulo como ese niño que abre un regalo por primera vez. Pero sé lo que me hago. No estoy leyendo todos los títulos de un tirón. Me deleito cada poco. Y como en el mundo del cómic (reediciones, novedades y demás) todo son buenas noticias últimamente, para colmo, Corto Maltés vuelve a la “vida moderna” de la mano de dos autores patrios con los que ya disfruté en su primer intento con el personaje como fue Bajo el Sol de Medianoche. Un álbum que ya tardáis en leer si no lo hicisteis.

Tal como se alega en la sinopsis editorial, Corto Maltés: El Día de Tarowean, es una precuela a una aventura ya vivida. A groso modo, nos desvela los acontecimientos que hicieron que Corto Maltés acabará amarrado a una balsa y abandonado a su suerte en pleno Océano Pacífico. Los autores Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero nos proponen una aventura interesante, coherente y atractiva y quizás demasiado sometida a la leyenda del personaje. De acuerdo en todo. Pero he encontrado mucho más trasfondo en este álbum de apenas noventa páginas que en muchos otros. Con grandes momentos para los amantes del personaje, tenemos una historia amena que se vuelve intrigante a cada paso. Con cierto tono pasivo al principio, por que así lo pide la situación. Quizás algunos la tachen de historia comedida, pero en mi opinión, creo que aporta bastante ver a este personaje de leyenda en otro tipo de situaciones. Amigos críticos, no todos los títulos tenemos que compararlos con la obra cumbre La Balada del Mar Salado.

A lo nuestro: aquí nos encontramos a Corto deambulando sin rumbo, sin que sepamos a ciencia cierta que pretende y cuál es su plan de actuación. Poco se sabía sobre lo que le sucedió a Corto Maltés antes de La Balada… Teníamos algunas pistas, rumores, y aquí es donde vamos a empezar a atar cabos. Ciertos datos que nos contaron hablaban de su asociación con Rasputín, de un turbio asunto entre piratas y se decía que estos incautos estaban al servicio de un personaje misterioso llamado El Monje. Aquí viviremos esa historia…, de la que sabemos el resultado. Las cosas se torcieron y nuestro protagonista acabó náufrago y atado a unos troncos. Iremos atrás en el tiempo.

Un pasado de este icónico personaje que no sabíamos. La precuela a una historia que sedujo a miles de lectores en su día y aún hoy lo consigue. Un nuevo álbum con grandes momentos de puteo al señor Rasputín dignos de renombre. Grandes escenarios acreedores de este clásico como paseos al atardecer por hermosas playas, salidas nocturnas a siniestras cantinas o encuentros en lugares tétricos como camposantos aneblinados. Una trama, una aventura, una puntualización que llega unos años más tarde para explicar. Así como para completar la colección de un personaje al que uno siempre desea volver. La hermosa leyenda creada en 1967 por Hugo Pratt.

Reseña: La Vieja Guardia. Abriendo Fuego, de Greg Rucka, Leandro Fernández y VVAA

Norma Editorial suele hacer algo tremendamente bien para cerrar el año: títulos a mansalva, a cuál mas interesante, obras, series…, tremendas algunos que muchos esperábamos con ansia ver publicadas aquí. Para colmo nos anuncian que para Diciembre sale la esperaba nueva obra de mi amado Juanjo Guarnido, autor de la maravillosa Blacksad, del cual cuentan que ha estados seis largos años dedicado a su inminente El Buscón de las Indias.

Ganazas.

Lo que os decía. Poned el ojo cada mes en Norma si queréis encontrar magnificentes títulos como este primer volumen de La Vieja Guardia que hoy os traigo. Escrita por el siempre interesante y ganador del Eisner, Greg Rucka, La Vieja Guardia: Abriendo Fuego es el primer tomo en TPB que engloba los números del #1 al #5 de la serie. Donde nos toparemos en primer lugar con Andy, miembro y líder más antiguo de un pequeño equipo de mercenarios con un secreto. Son inmortales. Han pasado por todo, y ahora, después de intentar salvar a un grupo de colegialas secuestradas, su secreto ha visto la luz. Así que necesitan que dicha información vuelva a estar bajo su control. Sin embargo, ha surgido un nuevo dilema: tienen que salvar antes a una nueva inmortal. Una joven marine en Afganistán que acaba de «morir» por primera vez…

¿Hoy en día qué lo peta? La originalidad por encima de todo, ¿no? No queremos más de lo mismo, no queremos volver a transitar por las mismas tramas y sí queremos que un guión (esté bien llevado o no), junto a sus ilustraciones, sean atractivos. Y después mantenga su originalidad. La Vieja Guardia tiene ese toque de gracia que muchos pedimos. Hay un poco de romance, una buena dosis de cinismo y muchas balas. ¿Es todo esto un intento de relanzar la franquicia de Los Inmortales sin la idiotez y todo lo que englobaba al efecto Quickening?

Por el momento, sí.

Creo que puedo afirmar orgulloso que he leído todo-todito-todo de Greg Rucka (Queen & Country, Gotham Central, Lazarus…) de los últimos años. Es uno de mis guionistas favoritos porque ofrece en su obra, sobre todo, ritmo. Ritmo, y ese Suspense tan importante y característico del que hablara muy bien en su día Patricia Highsmith. En cada libro, en cada página, un enigma que te mantenga en vilo. Que provoque que sigas queriendo pasar a lo siguiente.

A los lápices encontramos a Leandro Fernández (The Discipline, Deadpool, Pushisher: MAX), que me recuerda bastante a Eduardo Risso en 100 Balas. Poderoso, emocional, con cantidad de espacios negros pero bien utilizados para resaltar presencias. Realmente violento cuando es necesario. Pues nada, un cuento de hadas con sangre y balas, me dijeron. La historia de dos mujeres y tres hombres que no podían morir. O casi. Sus nombres son Andy, Nicky, Joe, Booker y Nile. Soldados en una guerra que nunca acaba. Visitadores de lugares donde el horror tiene letreros por todas partes… Interesante serie, como pocas. Veremos como sigue la historia que ha inspirado la nueva película de Charlize Theron.