Reseña: Subterráneos, de Romain Baudy

Hace tiempo que supe que uno de los pocos lugares mágicos donde encontrar buenas historias, era en la BD, también llamada Cómic Europeo. Un magnífico sitio donde poder dar con mil y un cómics bastantes originales a poco que busques o te informes. Y no es como antes que tenías que leer en francés o inglés, o esperar a que las poquísimas editoriales de entonces decidieran lanzarse con algún titulo. Hoy es fácil. Tenemos algunas editoriales que de forma mensual traen BD. Específicamente, Ponent Mon, que sinceramente solo publican calidad, pues aún no he leído un cómic malo publicado por esta editorial. Más atractivos o menos, a mis gustos, pero siempre interesantes. Subterráneos es una de esas novedades que Ponent Mon tiene ya para reserva en librerías ahora que parece que todo está volviendo a la normalidad. Una muy buena lectura de un tomo que me ha dejado fascinado por contener una trama muy cambiante. Comenzando en aquella época en que los hombres comenzaban una dura lucha por sus libertades laborales, para no vivir sólo para trabajar. Dejar a un lado la pobreza que se convertía en tristeza sin posibilidades de futuro, allá por la década de los años 20 y 30.

Nos vamos entonces a una mina donde el capital burgués ve la mano de obra como un mal necesario y donde los accidentes son habituales. Henri y Lucien son familia. El primero, es representante sindical, es virulento y siempre está atento a las señales de advertencia de las batallas que se librarán. Lucien parece ser una fuerza de la naturaleza; tranquilo, fuerte, parece lo suficientemente confiable como para ser apreciado por todos. Para él, la familia tiene prioridad y acepta su condición para ofrecer lo mejor a su hija pequeña. Henri parece presentarse como el personaje central, pero desaparecerá y es Lucien quién se hará primordial en la trama…

Subterráneos comienza como una historia ordinaria de lucha social, un drama sobre las condiciones de vida del populacho, encargados rebeldes, tensiones entre trabajadores, la lucha milenaria de quienes confían y entran gradualmente en el sistema. Y por supuesto, de quienes luchan contra él. Siempre se ha dicho en el mundo de la minería (y creo que esto vale para todos) que los trabajos tienen dos categorías: «Los que están con el jefe, y los que cavan…». Pero a lo que vamos. La historia. Un minero desaparece de la mina, pero la gerencia no hace nada para encontrarlo. Sabotajes tuvieron lugar al mismo tiempo y continúan incluso después de la desaparición del cabeza de turco. Lucien no está preocupado, pero Henri el sindicalista, sí que lo está, sobre todo, por el estado de la mina, las máquinas y todo el material. Los transportistas se apresuran por las bifurcaciones a retirar su carga preciosa y misteriosa, hasta que Henri cree haber visto salir una mano enorme y metálica de la carga…

Realismo social, y de pronto, todo cambia. Primero con una máquina futurista, luego con criaturas de las profundidades, dominantes y dominadas en una especie de relación religiosa, algo que parece una similitud mágica al mundo de la superficie. El guión de Romain Baudy es atractivo, eficiente como el infierno y tiene un ritmo perfecto. Pues cuando crees que estás leyendo una historia, te sorprende con otra. Aunque viendo la portada del cómic, obviamente guardas expectativas de cuándo podrás ver a ese enorme bicho-robot en acción… Y las secuencias lo permiten en una buena variedad de tomas. Con una línea clara y efectiva, la coloración de Subterráneos puede ser de las más chulas vistas últimamente. Pero en su conjunto, Romain Baudy reunió una auténtica historia política, un maldito género si se le puede llamar así, que se vuelve inteligente y emocionante cuando se torna en fantástico. Especialmente, los fragmentos de steampunk introducidos, con la entronización de la máquina (¡Y qué máquina!) en las galerías mineras. Pero también con ese aire Heroic Fantasy subterráneo que provocó que pasara de una otra página rápidamente por lo fresca y dinámica que se volvió la historia de repente.

Subterráneos, una genial obra de orfebrería en formato cómic.

Reseña: Tintín. La Oreja Rota, de Hergé

La añoranza siempre nos pide volver a leer, lo que una vez fuimos…

La Oreja Rota es una pequeña aventura que le permitió a Hergé divertirse un poco saltándose el atolladero político con el que normalmente usaba sus cómics. Un guión más liviano, pero jocoso y bien ideado si se analiza en profundidad. Definitivamente, es uno de los pocos álbumes que gana con el paso del tiempo. La Oreja Rota, leído con ojos de adulto, es una pequeña y extraña historia de Tintín. Por un lado, comienza como una especie de aventura misteriosa, con un artefacto robado de un museo y luego reemplazado la noche siguiente, con una pequeña nota pidiendo disculpas como si de una broma infantil se tratase. Algo común, así que las autoridades deciden seguir su día a día -«sin prisa, pero sin pausa»-. Pero nuestro Tintín no está nada convencido con lo ocurrido y… Bueno, me encanta ese comentario que hacen muchos críticos de cómics sobre el maestro y que viajó a sus propias historias: «Hergé no se va por la borda…». Por lo que probablemente sea mejor ignorar algunos de los agujeros de trama más obvios (¿Por qué robar el artefacto y reemplazarlo más tarde? ¿Por qué no robarlo y reemplazarlo al mismo tiempo? ¿Cómo es que, en un museo poblado de historiadores, un joven periodista es el único que nota el error?); estos elementos son todos necesarios para que Hergé establezca su atmósfera misteriosa y eso nos debe valer. Para colmo, La Oreja Rota tiene todas las características de típico thriller pulp, esos tan molones que nos encantan a algunos, y por los que estiramos nuestra suspensión de la incredulidad.

Según la policía, el caso está cerrado», informa Tintín en la redacción, «pero esa no es mi opinión…»; y así comienza el viaje del periodista más famoso del noveno arte. La Oreja Rota es el sexto álbum de la colección (que se pueden leer independientes por si alguno os lo preguntáis) que Editorial Juventud tiene en su catálogo actualmente. Una de las primeras historias en las que Tintín todavía es reportero, pero donde comienza a dejar de lado un poco-bastante el tema para adoptar el modo investigador. Y lo mejor es, que provoca que nos interesemos por lo mismo que a él le llama la atención. Un buen impulso que en este caso nos lleva a viajar a América del Sur, una buena trama que me recordó bastante al maravilloso misterio de Los Cigarros del Faraón, uno de mis favoritos.

Y es que me encantó de La Oreja Rota, lo tío-duro que Tintín se vuelve aquí; al ver a un matón irrumpir en su casa, Tintin saca una pistola y se sienta en un cómodo sillón. Sólo le falta un brandy en la otra mano y ajustarse el borsalino antes de apuntar al insensato. Y comienzan una serie de acusaciones. Es posiblemente el Tintín más duro que he visto en una escena. Dicho esto, se hace bastante claro desde el principio que el maravilloso sentido del humor sesgado de Hergé va a tomar asiento, y si bien el artista nunca podría ser acusado de tomarse a sí mismo (o su escritura) demasiado en serio, La Oreja Rota, es quizás la primera entrega que podría describirse legítimamente como una «comedia» en lugar de «aventura con toques de comedia». El autor hace algunas observaciones maravillosas sobre la fiebre revolucionaria que azotó a Sudamérica durante los años treinta, y la historia incluye lo que podría ser uno de mis chistes favoritos de la serie, con Tintín atado y frente a un pelotón de fusilamiento, el país derrocado y él liberado, pero antes de que pueda ser desatado, el país vuelve a estar bajo el mismo gobierno otra vez. Es brillantemente absurdo y demuestra la habilidad de Hergé con este tipo de situaciones surrealistas.

Y más que una pizca de chistes sobre los intentos de asesinato en duelo que inevitablemente fracasaban, un loro que identifica a un asesino y un explorador con el «pasatiempo favorito» del ventriloquismo. De hecho, toda la trama secundaria del petróleo alrededor del Gran Chapo sería una farsa si no se basara en la historia real de la Guerra del Gran Chaco, donde las compañías petroleras mpulsaron a dos naciones a la guerra por un petróleo, que al final ni existía.

Un álbum de Tintín que no había leído. Otra joyita del maestro belga.

Reseña: La Bella Muerte, de Mathieu Bablet

Supongo que está claro, y si no lo comento: Desde New York-Crónicas Literarias es una web donde vais a encontrar reseñas de libros y cómics que en un noventa por ciento tratan la ficción. En las alegorías está la verdadera naturaleza de las cosas. Los sentimientos. Y de estos guiones (más disfrutable por lo que tratan y cómo que la realidad), sacamos buenos momentos lectores. Sobre todo, nos gusta leer obras de los tres grandes géneros: Terror, Ciencia Ficción y Fantasía. Así que rara vez no se publica al mes (en una web que publica RESEÑAS DIARIAS), una obra que trate el tema apocalíptico. Con esto quiero decir que no somos para nada oportunistas, ni a mí personalmente me atrae ahora más que antes este subgénero que va implícito dentro de la Ciencia Ficción. Y por lo tanto disfrutamos de él, desde siempre, por que el miedo es ese sentimiento del que disfrutamos, que termina por hacernos más fuertes y el primero al que se enfrentó el ser humano en los anales de la historia. Lo dijo Lovecraft.

Dicho esto, hoy reseño un gran cómic con este tema. Aunque tratado de curioso modo algo diferente. Diría que más onírico. Evocador. Un buen tomo con el que deleitarse que recién publica la siempre recomendable editorial Dibbuks. La Bella Muerte, donde a priori habla de un tema muy a lo peli de los años 50 -el fin de la humanidad ha llegado, por culpa de enormes insectos del espacio infinito que ahora son amos de la Tierra-, pero que en este caso la pregunta es: ¿Qué sentido tiene resistirse? Un muy buen cómic que desde ya os recomiendo. Incluso me pregunto si algún día Mathieu Bablet decidirá retomar este genial escenario donde los ramales argumentísticos posibles son infinitos a mí parecer.

La rebelión de la individualidad hace que el orden sea inmutable a los ojos de un posible Dios que es benévolo con unos y no con otros. En los escombros post-apocalípticos de una Nueva York imprecisa, rica en innumerables detalles que hacen que el peso de la realidad abrume, La Bella Muerte pasea a sus personajes entre el aburrimiento y el desánimo. Entre la soledad, el aislamiento y la locura. Y normalmente los lleva a las puertas de la resignación. Ah, y hacia el suicidio y a las puertas del sacrificio también. Un argumento donde se reproduce la complejidad, a menudo paradójica, de la dilatación del alma humana en sus interacciones con los demás. Con una precisión impresionante a pesar de algunos diálogos son un poco escuetos. Pero reales. En concreto, La Bella Muerte es una historia de desilusión y resignación humana en un oscuro universo repleto de insectos y peligros impredecibles. Con una tremendas páginas de inicio, se comienza este cómic lleno de escenarios vacios de vida, con un joven dejando su vecindario y paseando por una ciudad desierta donde las cicatrices de un desastre han pasado a ser imágenes de un pasado devastado. Durante demasiado tiempo aislado, el sobreviviente cree que es el último hombre en la Tierra… hasta que oye una explosión en una esquina cercana.

Vi que algo se movía y pensé que era uno de esos criaturas…

Un trío armado de viajeros organizados frente a la amenaza saquean recursos antes de que vuelva a aparecer el monstruo, que por el momento yace invisible. Mas, la inmensa sombra de un enorme ser y los desagradables ruidos que provoca, hace que se repriman. ¿O es sólo el miedo? Lo cierto es que los monstruos parecen estar fuera de escena por un tiempo, y entre el agotamiento y la despreocupación transitoria, los tres muchachos disfrutan de un momento de respiro. Placeres simples. Wayne, Soham y Jeremiah se contentan con sobrevivir tan cómodamente y en vano como sea posible, atados a reglas simples que han podido promulgar para mantener unido a su pequeño grupo. Pero pronto Jeremiah romperá las reglas de supervivencia para “vivir”, “ser”, o tal vez solo tratar de aferrarse a una forma de “respirar”. Quizás, un descuido. Alejarse de los sobrevivientes la distancia irremediable y justa que también necesita su humanidad.

Mathieu Bablet desarrolla esta trama en cinco capítulos donde el trasfondo es una poesía triste. Un modo diferente y evocador de ver ciertas situaciones en las que el ser humano navega a ritmo lento por la supervivencia sin sentido. Además, Bablet llega al final de esa ambición y no duda en abordarla de un modo poético, de los que se recuerdan. Una historia bien tratada, con bastante realismo ambiental, tan espectacular como lo es, esa Ciencia Ficción tan cercana que asusta. Por lo que La Bella Muerte se convierte en una obra endiabladamente interesante desde la primera página.

Reseña: El Dios Vagabundo, de Fabrizio Dori

En épocas de incertidumbre, de malos presagios, donde sólo abundan las malas noticias y parece que todo lo bonito que vivimos una vez, nunca volverá; necesitamos leer historias llenas de vida. Lo mejor, el don de la creatividad que sólo tienen algunas personas, refrescarnos junto a ellos. Historias de esperanza que salvó de muchos males en el pasado, gente perdida, por que en muchas de las historias suele haber un mensaje, esa idea psicológica que algunos necesitan para recuperar fuerzas y salir adelante. Disfrutar de lo que creían perdido. Y todo esto sólo se puede encontrar en las buenas historias como os la que os reseño hoy. Un álbum de cómic europeo con un gran mensaje como el que acabo de leer. Tal como anuncia ECC Ediciones, El Dios Vagabundo, de Fabrizio Dori (Gauguin: L’Autre Monde) propone una fascinante inmersión en el mundo antiguo, ofreciendo una mirada diferente de la mitología y el arte para dar forma a una odisea de una extraordinaria belleza. Un modo de verlo. Pero yo he visto mucho más.

La mitología (la griega, además), tiene esa fascinación por cada ser de un poder evocador fabuloso innegable que desafía. Fabrizio Dori no se equivocó al interesarse por una deidad atípica, un sátiro caído, esa alma en pena que con su música y presencia provoca delirio a su alrededor. Confuso, la situación inicial será, sin embargo, solo el comienzo de un magnífico viaje, que comenzará tan pronto como empecéis a leer El Dios Vagabundo. ¿Y quién es esa chica ebria que da consejos en ese campo de girasoles a las pobres almas que vienen a recoger una predicción, mujeres, vecinas casi-patéticas y desconcertadas que necesitan ánimo en cada esquina? Dice una que sólo vale la pena el paisaje…

Cuando el bombín de Eustis emerge de entre las flores doradas y el oráculo comienza a contar su historia, todo el mundo queda fascinado con los extraños poderes de adivinación del que antaño perteneció a la corte de Dionisos, Dios del Vino. Mas, Hécate, Reina de los Espectros, decide enconmendarle una misión. Encontrar su mundo perdido. Al mismo tiempo que Aline, iremos sabiendo de la vida del vida del personaje, íntimo de Pan, y de lo que fue su vida en la casa de Dionisos. A partir de esa existencia hedonista, Eustis mantiene una fuerte nostalgia, lo que lo empuja a aceptar lo propuesto por Hécate. Y es que tras una trifulca con Artemisa, perdió su rango y ahora deambula por la Tierra, en ese campo de girasoles… Un pretexto que sirve como trampolín para el escenario creado por Fabrizio Dori. Un autor al que le gusta reservar muchas sorpresitas ocultas en el cómic. Peregrinaciones a lugares míticos, encuentros inimaginables, acompañar por el camino a un héroe intransigente… El autor (cuyo amor por la Historia del Arte es evidente), convoca en El Dios Vagabundo a pintores que admira. Maestros impresionistas o pioneros de la Nueva Ola. A ojos del profano, la historia contada aquí se queda únicamente en un cuento de ensueño que se lee sin dificultad. Pero el ojo perspicaz reconocerá las selvas de Rousseau en las representaciones de la vegetación, o pensará en los verdes profundos y los rojos extravagantes de Giorgio De Chirico; se codeará con los colores amarillos y dorados de Gustav Klimt, y será capturado por las máscaras de gas de Otto Dix, además de consentir y sonreír levemente ante Los Girasoles o La Noche Estrellada, de Van Gogh. Sin dejar de mencionar los guiños a Warhol o Hokusai, por supuesto. Homenaje tras homenaje. Por que El Dios Vagabundo es un profundo homenaje a la Historia del Arte. Fabrizio Dori se apropia en ocasiones de los estilos, técnicas y obras para reinterpretarlos mejor; si eso fuera posible, claro. Pero lo intenta de forma lúcida y los introduce en un cómic, en formato viñeta y gusta de saber de ellos para con la historia que transmiten. Como cuando vemos en el otro mundo, las figuras rojas (personajes en ocre sobre fondo negro), representaciones de la antigua Grecia de Gauguin.

Un álbum lírico y bien consumado dentro del cómic europeo. Todo un acierto de publicación que no esperaba por parte de ECC Ediciones. Es bueno saber que la editorial DCíta por antonmasia en nuestro país, también piensa en los amantes del cómic europeo y sus grandes logros. Ganadora del Premio Ouest-France 2019, nominada al premio de las librerías de Bande Dessinée de Francia 2019. Nominada al Premio Tour d’Ivoire del festival Á Tours de Boulles 2019. Incluida en la selección de indispensables del verano 2019 de la ACBD (Asociación de Críticos y Periodistas especializados en Bande Dessinée de Francia). Como podéis ver, recomendar este álbum no es sólo cosa mía.

Reseña: Horologiom (Integral 1), de Fabrice Lebeault y Florence Breton

En el mundo de Horologiom, la mecánica reemplaza los comportamientos humanos. En este mundo de reloj (de ahí el título de la serie), todos deben ser re-ensamblados regularmente por medio de una llave vieja, bien plantada, en la parte posterior, para así desterrar toda pasión humana (amor, emoción, compasión, ¡hasta defecación!, compensada por la absorción de un «triángulo negro», etc). Pero en este mundo férreo y demasiado bien regulado que como tal, puede despertar en el lector cierta inquietud, destaca un nuevo granito de arena: un joven malabarista llamado Mariulo, quien ya descubrimos desde un principio que tiene el don de dar por saco a tan hermoso y poderoso estado mecánico.

Una vez más, Ponent Mon publica en español una maravilla del cómic europeo de Ciencia Ficción. Uno de esos, que de otro modo, rara vez veríamos publicado por estos lares. Horologiom es el título con el que se reveló Fabrice Lebeault y demostró su talento, con un premio en el Festival de Angoulême. Con un tema súper de moda en el mundo tecnológico y atractivo para todo amante de las utopías, robots, y futuros más cercanos que lejanos; la fauna mecanocrática que rastrea imperfecciones y extermina a los desviados, aparece aquí como mandatarios de la historia. Horologiom es una ciudad totalmente regida por las leyes de la mecánica. Cada habitante tiene una llave en la parte superior del cráneo que solo los robots son capaces de alcanzar y regular. Así, las emociones y los llamados comportamientos primitivos, están prohibidos. Pero ser miembro de la Gran Rueda conduce a la «mecánica», los «levantadores» son responsables de verificar y mantener las claves de cada ser. Las «aurículas» son cabezas de robots oyentes con dos cabezas que permiten el espionaje. Los «altruistas» son policías en monopods de un lado para otro. Los «sombreros negros» son funcionarios ultra celosos. Los líderes «laicos» ven su tarea complicada por un marco religioso, dirigido por un «predicador», que anima la adoración dedicada a la «Gran Rueda». Es entonces cuando la ahijada rebelde Sacharine, que pertenece a este curioso clero, ayudara a Mariulo en su huida de la represión.

¿Mis sensaciones? Diría que, sobre todo, Horologiom, es una serie de investigación tanto gráfica como de trama. La belleza y la creatividad de las decoraciones, los personajes, el alivio traído por los colores básicos prevalecen ante un lector al que se le gana con una amplia gama de decoraciones variadas, aéreas, subterráneas y, por supuesto, la ambientación. Una ambientación súper conseguida. ¿Y no debería ser eso el plato principal de una historia de CF? No obstante, Horologiom es una trama lenta. Para degustar con cuchara. La acción progresa poco a poco (durante los procesamientos, sobre todo) y tienes que entrar en todo lo que se comenta para no aislarte. Pero debido a que lo tenemos en formato recopilatorio, sabemos que tenemos bastante más por delante. Y podemos seguir degustando una historia que gusta. No sé yo como hubiera sido el tema si me hubiera puesto con ella en álbumes sueltos… Mas, insisto, esta fantástica ciudad, con un gran despliegue vertical, revestida de torres con cúpulas cónicas flojas y fálicas, unidas entre sí por rampas estrechas con vistas al vacío a ambos lados, sin barandillas; un universo real que atrae. Todo muy colorido a lo El Mago de Oz, encuentras detallitos muy chulos como que el vestuario de los personajes resulta ser ya un tema de investigación. Comenzando por la máscara de Mariulo, ese chico guapo, ese héroe que parece nacido para llevar a cabo la próxima revolución.

Este primer volumen recopilatorio contiene los cinco primeros álbumes de la serie. En El Hombre Sin Llave se nos presenta la dictadura donde varias facciones están tratando de llegar o permanecer en el poder. La policía religiosa espía y Mariulo (una persona sin llave) llega a Horologiom. Así llegamos a El Instante del Damokles, en el que el comité religioso y las fuerzas civiles libran una lucha despiadada por encontrar a Mariulo. Nahédig es un episodio correcto, donde los diferentes protagonistas juegan al gato y al ratón. Alianzas, tramas, las traiciones están en el programa de La Noche del Remozador, un escenario que se prolonga (todo gira en torno a la historia del Remozador, y gusta saber más del pasado del héroe de la serie) para deparar en El Gran Engranaje, que cierra este primer volumen integral de la serie. Con un final inesperado que pone en tela de juicio toda la visión que uno podría tener del mundo de Horologiom. Se ve que el editor lo tuvo en cuenta y por ello el primer recopilatorio compila hasta aquí.

Me encantó. Me dejó perplejo. Y con hambre de más. Una serie de alta calidad. Un éxito innegable que deberíais descubrir.

Reseña: Sol Frío, de Jean-Pierre Pécau y Damien

En esta época de desconciertos casi apocalípticos que estamos viviendo, por un tema cada vez más alarmante que por lo visto muchos tendremos que pasar… ¿Os apetece una lectura identificable con el tema de moda? A mí me ponía. Sol Frío, con cantidad de similitudes a lo actual, atrae. Repito: Sol Frío os va a encantar, si necesitáis una aventura relacionado con lo que todos los noticiarios hablan en estos momentos, por supuesto. O simplemente gustáis como yo del tema. Por que su argumento es tratado en un inminente futuro (año 2030), una nueva trama de supervivencia con un postulado (casi) de fin del mundo tan real, que se vuelve original. Y es que Sol Frío es obra de un maestro de la BD como es Jean-Pierre Pécau. Un autor que desde muy pronto dio el pelotazo en su carrera cuando en 1980 el fenómeno de los juegos de rol llegó a Europa y él metió cabeza en la todopoderosa Dungeons & Dragons; donde desarrolló bastante escenarios. Pero finalmente volvió al sendero del noveno arte con su guión de Zentak, una serie ilustrada por Def, que mi famoso tío americano me cedió en su día y me encantó. A partir de entonces, Pécau se ha juntado con grandes ilustradores formando buenos tandems para desarrollar grandes historias cortas como Sol Frío.

Un volumen integral que recién publica la maravillosa editorial Ponent Mon y que ya está disponible para el mejor lector que se precie. Un año 2030 cercano, un guión que parece haber sido escrito ayer mismo. Donde se cuenta como la humanidad no ha podido ser exterminada por completo por un fuerte mutación del virus de la gripe que entonces atacó, pero aún quedan algunos luchadores como Jan, un ex soldado acompañado por Marguerite, su robot mula, con la que se encuentra cruzando los Alpes para llegar a Suiza, en busca de esa conocida área protegida. En el camino, no se encuentra con ninguna criatura viviente. Tampoco le preocupa; ni siquiera aves, que en este caso son particularmente las portadoras del contagio. Pero hay más peligros que tendrá que sortear… Sol Frío se compuso de tres álbumes que ahora completan este integral.

H5N4 es el comienzo donde se muestra de forma excelente un escenario apocalíptico con un antihéroe interesante. Un guión que alterna entre el presente año 2030 y el pasado del héroe en 2015. Y va vinculando recuerdos y flashbacks para vincular las dos eras y ponernos al día de lo sucedido. Todo, mientras mantiene el lado misterioso, peligroso y salvaje por el que Jan va transitando. Las aves ya no se esconden para morir, llevando a la humanidad con ellas a su fin. Una buena introducción con un rompecabezas inicial que engancha. L.N. es el segundo álbum, y después de un primer volumen prometedor, aquí se muestra una historia que se puede devorar. Escenario bien escrito, héroe bien atemperado, personajes secundarios interesantes, una muy buena «road movie», donde nos damos de bruces con la misma atmósfera fría a pesar de un clima menos invernal que en el álbum anterior. Mediante los diálogos con el robot Marguerite, avanza la intriga de manera efectiva. Los personajes que conoce el héroe son interesantes y agregan valor a la historia. Como autor y amante de las historias de zombies, disfruté bastante la parte en el centro comercial. Por que todos llevamos un poquito en el corazón a George R. Romero…

El Ejército Verde es doloroso, por que es el final de una historia que no quieres que se termine. Los personajes son entrañables…, el ritmo es rápido, la historia está en su lugar y los giros se suceden. Sigue siendo divertido de leer. La buena idea es obviamente Marguerite, que aquí despunta para mí como la estrella de la historia. En este tramo, ya me encantaba la atmósfera post-apocalíptica propuesta y eso que cuenta con un final que casi esperas (sí, Pécau realmente podría haber trabajado más este camino); pero la trama se vuelve consistente en su cierre, y eso es lo mínimo que se despacha. En definitiva, habría seguido las andanzas de Daisy y nuestro héroe en muchos otros volúmenes. Aún me pregunto ciertas cosas. Diría a los autores, ¿no molaría una secuela con ella y un regreso a la tierra con el antídoto?

Sol Frío es uno de esos tomos hechos para los que amamos la Ciencia Ficción apocalíptica. El dibujo de Damien, sin ser extraordinario, cumple perfectamente su contrato. Si odias tener gripe en invierno y no te gustan los animales -las aves, en este caso-, este cómic es para ti. Amantes del fin del mundo, aquí una nueva joyita.

Reseña: Casacas Azules 1997-1999, de Raoul Calvin y Willy Lambil

Casacas Azules es todo un clásico de la escuela franco-belga, con más de cincuenta álbumes publicados. Volvemos a vivir una buena época con una serie maravillosa de aventuras y desventuras centrada en estos cómicos pero intrépidos soldados norteños, yankees del noveno arte, cuyos cómics han sobrevivido durante más de cuarenta años. Que se dice pronto. En particular, gracias a editoriales como Dolmen que piensan bastante en el aficionado al cómic europeo y que ponen en librerías clásicos de renombre en su más que recomendable colección Fuera Borda que retomara no hace mucho, y donde no paran de sacar joyitas. Todo en unos buenos tomos recopilatorios en tapa dura y a un precio bastante interesante. No es de extrañar su gran acogida.

Hasta la fecha han aparecido doce álbumes incluido este Casacas Azules 1997-1999. Tomos que van recogiendo paso a paso y por orden todos los títulos aparecidos en la aclamada serie. Obras de arte con cantidad de virtudes que si el aficionado medio nuevo supiera de su enorme calidad, pillaría sin duda. Y valoraría de corrido la gran labor que Dolmen Editorial hace con cada publicación. Perdonad mi entusiasmo, pero fue una de las series que más leí de pequeño gracias a mi tito USA (como yo lo llamo), del cual, y aún viviendo lejos, he heredado la pasión por el mejor cómic europeo. Recuerdo que mi tío leía con entusiasmo y reunía todo lo que se publicaba en nuestro país en la extinta revista Spirou Ardilla (¿entre 1979 y 1981?), donde molaba mucho leer una serie llamada Guerreras Azules que poco después Ediciones Junior cambió de nombre por Casacas Azules. En fin…, la nostalgia. El volumen que hoy os presento, el más reciente publicado, recoge los álbumes que comprendieron los años desde 1997 hasta 1999. Tres, exactamente.

En Los Hombres de Paja, Cauvin ofrece una historia (muy) correcta como de costumbre. El objetivo es enviar a Cornelius y Blutch a los confederados para que confiesen posiciones falsas al enemigo y así poder emboscarlos. Excepto que para ser creíble se necesita un oficial y por lo tanto, se nombra a Blutch… Por que… tiene… más parla… Genial el momento cuando sorprende a todos incluido el sargento. Un cómic que marca el regreso a un nivel de humor alto a través de la vergüenza de la situación que causa Chesterfield, quien obviamente tiene que controlar sus nervios frente a Blutch, un rango más alto ahora que su compañero.

En Los Fugitivos presenciamos algo triste: nuestros dos héroes favoritos teniendo que abandonar el ejército para mayor desgracia de Chester. Pero la historia vuelve a tener momentos cómicos con las desventuras de las que parecen no poder escapar nuestros protas. La idea del pequeño circo ambulante está chula, y también esos ladrones de caballos que plantean problemas. El dibujo de Lambil siempre fiel a sí mismo aquí es tan hermoso como clásico. Un magnífico diseñador. Que voy a decir de él a estas alturas.

En ¿Quién quiere liquidar al General?, Cauvin y Lambil regresan a lo más alto, al gran atractivo de la serie para mí; luchas, batallas, escaramuzas… Aunque aquí no es realmente contra los confederados, pese a estar presentes casi siempre al fondo. Se debe descubrir a un traidor que se esconde en el campamento y que especialmente quiere asesinar al General Grant. Pese a que no es una trama con mucho humor, o no es tan bueno como siempre, la aventura continúa. Dando la sensación de que grandes eventos están por llegar.

Casacas Azules goza de un humor apreciable y buenos personajes. Muy cercanos en apariencia y gracia al universo de Lucky Luke, en mi opinión. Casacas Azules es un clásico del western humorístico y un bestseller absoluto del cómic europeo. Ambientadas sus historias en la Guerra de Secesión y las hazañas del intrépido sargento Cornelius Chesterfield y su fiel (aunque a ratos rebelde) cabo Blutch, son desde hace más de cuatro décadas, una de las series más longevas y exitosas del célebre semanario Spirou. Casacas Azules era el nombre dado por los indios a las tropas de caballería que “mantenían el orden” en el Lejano Oeste. Dolmen Editorial se encarga de recuperar este grandísimo estandarte, joya del cómic que todo el mundo debería degustar.

Reseña: El Último Faraón, de Schuiten, Van Dormael, Gunzig y Durieux

Ocurre como en la novela de aventuras, que dentro del género, existe una especie de subgénero súper atractivo para mucha gente como es el tema del Antiguo Egipto. Reliquias, faraones malditos y momias, seres de ultratumba que luchan por los que es suyo aún en nuestro plano de existencia. También calculadores villanos y especuladores empresarios que hacen todo lo posible por adquirir sendos vestigios para su gozo o beneficio. Para los que estamos al tanto de este subgénero y leemos tanto novelas como cómics (por que lo importante es lo que se cuenta), nos son conocidas Las Aventuras de Blake y Mortimer; genial serie creada por el historietista belga Edgar P. Jacobs, que apareció por primera vez en la Revista Tintín en 1946, aunque tras la muerte del autor, otros grandes autores de la BD han ido continuándola hasta llegar a nuestros días. Y tengo que decir que en general, con una enorme calidad. Norma Editorial es obviamente la editorial que lleva ya unos años trayéndonos este genial cómic, del que he leído varios titulos gracias a mi tito americano, pero nunca hasta ahora había reseñado ninguno. Pero como he disfrutado tanto con El Último Faraón –el último de la serie publicado-, pues ahí va.

Y es que, queriendo ayudar a un amigo, el profesor Mortimer va al juzgado de Bruselas para investigar una poderosa radiación electromagnética. Tras romper una pared, el fenómeno aumenta. Frente a la amenaza, el edificio en el que se encuentra se halla más o menos protegido gracias a la confinación que tienen en una Jaula de Faraday, que bloquea la propagación de la radiación. Pero la ciudad parece completamente condenada. Unos años más tarde, las emisiones interrumpen el funcionamiento de los dispositivos tecnológicos y todo en la Administración parece irse a pique. Las principales autoridades políticas del mundo deciden bombardear el edificio. Acabar con el Mal surgido en el centro de Europa. Temen la propagación y las serias consecuencias que pueda acarrear aquella fuente de rayos cancerígenos. Francis Blake desafía la jerarquía militar y alienta a su compañero a regresar a Bélgica para continuar su investigación…

El Último Faraón es obra del cineasta Jaco Van Dormael, el escritor y dramaturgo Thomas Gunzig, así como por el dibujante François Schuiten. Los guionistas tienen poca o ninguna experiencia en el noveno arte, pero aun así les ha quedado una historia curiosa. Un álbum de casi cien páginas que trata el esoterismo, la política, el terrorismo, el medio ambiente, la ciencia ficción, la fantasía, los monstruos prehistóricos, las terapias de la New Age y las tramas milenarias. El resultado es un álbum particularmente laborioso, con más profundidad de la que uno esperaba. Remueve un maremágnum de ideas bastante actuales en un contexto tan cercano que aterra. La búsqueda digna de la sinceridad del hombre. ¿Progreso o riqueza urgente? ¿Ciencia y descubrimiento o el odio desencadenado? Cómic donde brilla de todas-todas el arte ilustrado de François Schuiten. Después de cuarenta años, uno de los valores seguros del arte secuencial. Su trazo de lápiz sigue siendo excepcional, y como dice mi tío, a lo largo de los álbumes, ha convertido ciudades en actores reales, cada una con su propia personalidad. Sin duda, presenta una Bruselas de una manera bonita y agradable, una metrópolis que sigue siendo hermosa, incluso si cae en ruinas. Para los lectores de culo duro, deciros que Schuiten aquí parece moderadamente inspirado en los personajes de Jacobs. Esos a menudo estáticos, que en otras historias parecen no entender demasiado en dónde se embarcaron. Diría que está hecho adrede. Además se sostiene bastante para los planos amplios en los colores de Laurent Durieux, oscuros y reales, especiales para las escenas de ubicuidad nocturna.

Y algunos diréis: ¿dónde está aquí el tema Egipto? Es que hay más. Os cuento: Pirámide de Keops. Dos hombres están saliendo de un sueño que aparentemente les causó una migraña severa. Están en una habitación oscura iluminada por una delgada vela. ¿Cómo diablos llegaron allí? Bruselas, años después. Un Mortimer envejecido (en la BD los héroes sí tienden a envejecer) va al Palacio de Justicia de Bruselas para responder a la invitación de Henri. quien hizo descubrimientos realmente increíbles… Lo admito, El Último Faraón ha sido para mí una lectura que iba desmereciendo con el paso de las páginas, pero al final me gustó. El dibujo de Schuiten es notable en precisión y realismo y en cuanto al guión, me pareció muy respetuoso con el trabajo original, el espíritu que Jacobs imaginó. Eso no quita que este álbum sea muy distante en estilo a los títulos más clásicos de la serie. Una nueva visión que entiendo que a algunos lectores rancios les provoque una mueca rara. Pero friends, renovarse o morir, ¿no?

Reseña: Marsupilami, de André Franquin y Varios Autores

Nuevo Nueve Editores es una editorial de cómic a la que seguir desde ya. Vienen pisando fuerte. Consideran que han llegado para revolucionar el mundo editorial del cómic, la novela gráfica, la literatura infantil y juvenil y el libro ilustrado en nuestro país. Y los veo cumpliendo. Creo que mucha culpa de ello lo tiene el hecho que cuentan con gente con bastante experiencia en el sector, y por supuesto, que saben elegir títulos nacionales y de cómic europeo con calidad para aparece en librerías. Así que casi con cualquier titulo vais a ver las energías que desbordan y las buenísimas ediciones a precios muy interesantes que presentan. Ya en 2019 editaron cositas chulas y para este 2020 empiezan fuerte. Uno de los títulos que más he disfrutado de ellos es este rescate de las historias cortas de Marsupilami. Uno de los más chulos personajes creados por el maestro André Franquin (1924-1997), un autor belga de los más importantes de todos los tiempos, iniciador y miembro de la llamada Escuela de Marcinelle, pero conocido, sobre todo, por sus maravillosos Spirou y Fantasio.

Marsupilami fue un animal creado en 1952 para las páginas de Spirou y Fantasio, con tan buena acogida que sus aventuras se convirtieron más tarde en series de dibujos animados e incluso en un videojuego para la extinta Sega Mega Drive. El nombre «marsupilami» proviene de la yuxtaposición de palabras marsupial y –ami (amigo en francés). Las aventuras de Marsupilami, originalmente en francés, han sido traducidas a varios idiomas, y gracias a Nuevo Nueve volvemos a tener entre nosotros un álbum de un personaje un tanto especial, un homenaje de dieciocho autores (Baba, Bertolucci, Bocquet, Brémaud, Camboni, Collin, Cossu, Filippi, Goulet, Hamon, Lapuss, Munuera, Pog, Priou, Ramon, Reynès, Sti y Tako); los cuales aportan su visión, a través de diez historias de estilos diferentes.

Un cómic que leerlo ha sido todo un placer. Diez tramas que rinden homenaje al legendario Marsupilami, guiones para redescubrir al personaje. Me gustan las colaboraciones de este tipo por que con ciertos títulos a uno siempre le queda la sensación de pensar en cómo serían manejados por otros creativos del sector. Y cuando nos llega la noticia del triste fallecimiento de un maestro sin igual, uno sólo le pide al mundo encontrar gente que sea capaz de acercarse mucho a las sensaciones que aportaba aquel dios del cómic que se fue. Y si no lo mismo, algo muy parecido. Entonces, ¿qué puede ser más mágico y divertido que leer unas cuantas historias del Marsu?

Operación M es una trama molona donde el Marsupilami es tratado como un alienígena y… Uy sí, no, bueno, no sé, por que tiene una sorpresita al final. ¿Los autores de este cuento querían irritan un poco a Franquin? Jajaj… Una Cacería Hinchada recupera ese humor juvenil con el que siempre contaba el originario personaje. Unos cazadores furtivos siendo castigados por la inteligencia de nuestro animal selvático favorito. Hará reír a los más pequeños. Fin de Semana en la Selva es una linda historia. Los peligros de la jungla bien mostrados, historia fiel al canon. Mi favorita del tomo. Turista me resultó un poco raruna. Aunque con una trama sencilla de ida y venida de turistas al hogar del Marsu.

Después del delirio alienígena del principio, en Orígenes pasamos a la Fantasía con un dibujazo de manga de calidad. Donde los autores establecen una pseudo-historia con el único propósito de que veamos como sería una batalla entre marsus y humanos. Mmmm…, no sé yo. En La Copa del Mundo de Cazadores Furtivos sí que volvemos a la diversión que uno siempre busca con el Marsupilami. Una mini historia bastante divertida pues, ¿un torneo de cazadores furtivos saldrá mal por culpa de quién? Las Hierbas Mágicas está bellamente ilustrada y es muy poética. Mis felicitaciones a los autores. El Ronquido del Marsupilami cuenta con unas viñetas tan hermosas, dignas de lienzo que.., bueno, la historia, no deja de ser una anécdota curiosa sobre lo que indica el título. Y por último, El Señuelo y Por sus Bonitos Ojos, son otros dos gags divertidos con la selva como fondo.

Realmente me ha gustado este álbum. Es agradable encontrar guiones diferentes y contiene ilustraciones que son una maravilla. La diversidad es esencial. Hoy en día los autores de la nueva generación hacen un homenaje al famoso marsupial en un díptico de historias cortas del que por el momento solo se puede degustar este primer volumen. ¿Queremos más? Sí, por favor, editores de Nuevo Nueve. Muchas ganas.

Reseña: Infinity 8. El Día del Apocalípsis, de Lewis Trondheim, Davy Mourier y Lorenzo De Felici

Si algo me quedaba por ver en la magnífica serie Infinity 8, era una ambientación a lo The Walking Dead dentro de esa inmensa nave cargada de tantas diferentes especies. De hecho, lo pensé cuando leí el primer o segundo álbum (En un lugar tan concurrido, una horda de zombies se pone hasta el culo…). Y así es. Un nuevo tomo de esta recomendable serie de la BD que está publicando Dibbuks en nuestro país, una obra que como amante del género zombie, he leído con entusiasmo particular. ¿Y la Ciencia Ficción? Ah…, cuantas aventuras espaciales nos hemos comido algunos ya. Y cuantas de ellas casi que vienen a ser lo mismo una y otra vez. Pero ah…, cómo nos entretienen a los que amamos un viaje por las estrellas. El hombre y el espacio. La mujer y las estrellas. Esa lejana frontera. El Más Allá. Cuantos deseos de estar ahí fuera. No me canso. ¿Tú te cansas? Por que yo no. Y cosas por las que brindo con el brazo muy alto es cuando dentro de la CF se toca el humor. Y si dentro de este mejunje se aliña con un poquito de Terror, pues no sé ya qué estamos hablando por que los ojos mis ojos empiezan a hacer chiribitas. My friends, todo esto vais a encontrar en el nuevo álbum de Infinity 8: El Día del Apocalípsis.

La atmósfera sangrienta y desenfadada de esta serie, me caló desde el principio. Aunque tengo que decir que la preciosa edición en tapa dura, brillante, con interiores súper chulos al más puro estilo radar-escáner de la nave; tiene mucha culpa. Te meten en vereda desde el principio. La edición es preciosa en mano y con un papel interior de gran calidad. Pero a lo que vamos. Para situarnos de nuevo, en las profundidades de una galaxia distante navega la nave de Clase A, Infinity-8. ¿Su destino? La galaxia de Andrómeda. ¿Su carga? No menos de 900.000 pasajeros de todas las razas conocidas hasta ahora, todas y cada una de ellos se divierten tomando el Sol con los pies en alto. ¿A bordo? De todo lo que puedas imaginar: políticos, sectas, terroristas, familias numerosas, viejales con muy mala leche… Todo controlado por una serie de oficiales de policía que llevan con orgullo la lycra como segunda piel y cuya misión es hacer que se cumpla el orden con puño de hierro. Suelen ser chicas, como habréis adivinado, y con cada una de ellas viviremos una aventura.

Por lo tanto, viva muy mucho la continuación de esta serie en nuestro país. Donde además vuelve el creador Lewis Trondheim al guión, y agrega los servicios de Davy Mourier mientras Lorenzo de Felici dibuja. Cambiamos, por supuesto, de heroína y es esta vez Ann Ninurta, madre soltera, quien luchará por mantener a su hija a la vez que los casos importantes surjan en su recorrido de la nave. Pues, ¿qué puede ser más duro que ser madre soltera y trabajar de oficial de seguridad? Un dilema al que enfrentarse cuando la situación se va al límite cuando llegan los zombies… Uff, un momento, la heroína se enfrenta a zombies pero esperad, esperad, es que aquí los zombies son alienígenas, son geniales, o mejor dicho, mucho más peligrosos. Y luego está Ann, que también es genial. Y no dice que no a un momento de coqueteo con un chico guapo, incluso si esos come-cerebros intergalácticos molestan un poco con su revoloteo. Aunque cierto es que el coqueteo con un chico guapo, rodeada de muertos vivientes, queda un poco extraño a la vez que sensual…

Un atmósfera ligera y tensa con cantidad de situaciones que te sacarán una sonrisa. Un excelente episodio de una serie que sigue un patrón, pero que protagonistas y argumentos son independientes dentro del mismo contexto. También está chulo ver que se hace referencia a ciertos personajes y hechos ocurridos en otros álbumes. Así que, humor negro por un tubo (como a mi me gusta), pero casi que cualquier tipo de humor viene perfectamente acorde con estas aventuras en el espacio. ¿Liberar tensiones? ¿Una vía de escape para que el lector no piense demasiado en los detalles?

Las cosas como son. A esta serie se le criticó bastante al principio un nivel de dibujo muy bajo para proceder de la siempre alabada BD. Una virtud ilustrada de la que suele ser ejemplo el conocido Cómic Europeo. Creo que por eso la serie ha ido cambiando de ilustrador casi con cada numero, quizás buscando una opinión mejor del lector, y bueno, yo ya dije que para mí, desde algunos números atrás, lo tenían más que conseguido. Entonces, ¿estamos ante la típica situación de dibujo poco atractivo pero argumento muy recomendable? Para mí, ya no. Estamos ante una serie de tomos súper recomendables que harán disfrutar al más pintado.