Reseña: El Proyecto Marvels, de Ed Brubaker y Steve Epting

Los que seguís nuestras reseñas diariamente entenderéis bastante bien que me haya puesto rápidamente con este integral de la miniserie llamada El Proyecto Marvels. De hecho, no hace mucho volvía a insistir en que, como fan de Ed Brubaker, pensaba leer todo-todito-todo lo que este genio creara en formato guión. Pues además de saber crear historias de género negro para el noveno arte como nadie, sorprende la cantidad de raíces de la Edad de Oro de Marvel que conoce. Esas joyitas chulas algunas recuperadas por las editoriales, y otras olvidadas, que gracias a los esfuerzos de Roy Thomas en los años 80 algunos recordamos. En Marvel, los tres puntales de la Edad de Oro fueron el Capitán América, Namor y la Antorcha Humana. Se usaban casi para todo. Son los que la gente más recuerda. Pero había más, y algunos estereotipos muy chulos. Bien. Pues a lo largo de los años, Marvel ha intentado resucitar a equipos de héroes molones como The Invaders…, pero sin éxito. Por que no sólo sirve tener una buena masa; hay que saber elaborarla. Unos buenos maestros amasadores que sepan sacar un buen pan, que huela bien y que los lectores deseen comerlo. Ed Brubaker y Steve Epting son dos de esos panaderos-confiteros. Y con El Proyecto Marvels sacaron un buen pastel entre 2009 y 2010, con una serie de ocho números para celebrar ese glorioso pasado del que Marvel gozaba.

Una historia «no contada» sobre los orígenes de los superhéroes de Marvel antes de la Segunda Guerra Mundial. Una epopeya que lleva setenta años construyéndose, donde se revelan conexiones entre los primeros campeones uniformados, con los actuales. Una guerra diferente, impertérrita, donde la carrera consiste en… ¡Crear al Capitán América!, como dice la sinopsis editorial. El Proyecto Marvels empieza contando los primeros días de los héroes más conocidos de la Edad de Oro. También hacen aparición otros muchos héroes como el Dr. Fausto (Ferret), Thin Man (Dr. Bruce Dickson), Acero (John Steele) e incluso se cuenta ya con El Ángel original como el narrador de la historia. Un curioso truco de continuidad que usa Brubaker, personajes desconocidos para la mayoría del público actual, a los que enseñar la historia de la Marvel Age para que la tengan presente. El Projecto Marvels, en definitiva, comienza con un prólogo en 1938, donde un anciano llamado Matt Hawkins se encuentra postrado en cama y la muerte llama a su puerta. Así que decide contarle a su médico que ha estado en el futuro, que existen dioses, monstruos y héroes allí; y el Dr. Halloway lo anota todo, pensando que es simplemente otro caso de demencia senil. Pero a los pocos días, sus animadas visitas terminan. El señor Hawkins ha fallecido. Pero aquel viejo dejó algo para Halloway, y cuando lo abre, se da cuenta de quién era Matt Hawkins, en realidad: Hawkins era un héroe del Salvaje Oeste, el héroe de la infancia del doctor, y el regalo dejado son sus dos revólveres y su máscara junto a una tarjeta que dice: «De un héroe a otro».

A partir de aquí, se van dando una serie de hechos: en 1939, a bordo de un barco en el Océano Atlántico, el presidente Roosevelt se reúne con su amigo Vincent Astor y su primo Kermit, quien le dice que tienen un buen consejo sobre el Proyecto Nietzsche robado al alto secreto alemán; en el mar de los Sargazos donde un barco nazi lanza cargas de profundidad contra atlantes, Namor aparece para matarlos a todos. Unas semanas más tarde, el profesor Phineas Horton presenta a su hombre sintético en Brooklyn pero cuando se libera oxígeno en la cámara, el hombre se incendia y nace la Antorcha Humana. Mientras la Segunda Guerra Mundial da sus primeros pasos, Nick Furia y su compañero discuten por una linda camarera hasta que un coronel Ellis interrumpe la pelea para decirle que tiene un trabajo urgente para ellos. Rescatar al Dr. Abraham Erskine, un científico alemán que quiere desertar…

El Proyecto Marvels que Panini Cómics recién publica es un tomo recopilatorio que se disfruta bastante gracias a la enorme profundidad de su ecuación. Después de que Brubaker use su maravilloso juego narrativo para engancharte a la historia, avanza con una serie de escenas que son como un puzzle que tu cabeza va montando casi en piloto automático. Por eso el gusto molón por sus tramas satisface tan pronto. Todo para mostrarnos cronológicamente lo que sucedió entre 1939 y 1941 en un mundo superheróico que emerge, para culminar en una extraña mezcla de ciencia ficción-histórica que se vuelve más fascinante cuando se aleja de esos personajes familiares y nos muestra algunos héroes que no son tan conocidos. Y queda una gloriosa sensación de empezar de cero. De estar leyendo un cómic de superhéroes por primera vez.

Reseña: Estela Plateada (Omnibus), de Dan Slott, Michael y Laura Allred

Me pasó igual cuando la joyita que fue y es La Visión, de Tom King, estaba pegandolo fuerte en todo el mundillo de foros y comentarios entre lectores. Decidí aguantar y esperarme a ver/tener/leerlo en un solo tomo, sabiendo que llegaría y que la espera merecería la pena. Y oye, una genialidad. Pues lo mismo con el famoso y reciente Estela Plateada, en formato Omnibus, que recoge esta maravilla de serie o series, mejor dicho. Archirrecomendable, donde se muestra un guión magnífico, atrayente, con la narrativa principal súper creativa, tanto que desde muy pronto se siente diferente a otros cómics. Muy bien. Todo correcto. Pero insensato de mí (o no) esperé a tenerlo todo, bien recopiladito en un buen integral. Y resulta que Panini Cómics se supera una vez más, sacándolo en un portentoso Omnibus donde recrearse con personajes fantásticos, con interacciones que crean una comedia sólida. Así que ya, tan pronto, lo corroboro, Estela Plateada es una obra de arte. Y eso que soy de los viejunos rancios que le duele la cabeza cada vez que otros autores, fuera de los grandes Stan Lee y John Buscema, “tocan” a este heraldo de heraldos tan guay.

Es así de fácil, en general, en el Estela Plateada, de Dan Slott y los Allred, vais a encontrar un cómic ligero, fácil de disfrutar y un verdadero placer de leer. Se necesita un fantástico grupo de personajes para ello, normalmente, y con un papel casi icónico como suele tener Silver Surfer eso podría ser un problema; pero nada de nada. Estos autores desencadenan en estas casi setecientas páginas -que comprenden Silver Surfer #1-#15, más sus otros catorce numeritos con los que se inicia el Volumen 7, y material de All-New Marvel Now! Point One-, aventuras ordenadas que permiten que ocurran escenas chulas, otras potentes en acción y bastantes divertidas que sacan sonrisas por el camino. No obstante, mientras esto sucede, la narración imaginativa y los hermosos trazos que realizan Michael y Laura Allred, ayudan a diferenciar un cómic de calidad de otros de su misma competencia. Por ello, ya imaginaréis de donde viene tanta alabanza. Y es que sinceramente, lo mires por donde lo mires, este Nuevo Amanecer, es una lectura que se vuelve con el paso de las páginas una deliciosa vivencia, así como una entrada única a la nueva era Marvel.

Un volumen protagonizado por un gran elenco de personajes, cuya positividad saludable los hace agradables desde el principio y las interacciones entre ellos proporcionan algunas risas sólidas. Simplemente, pasar tiempo con estos personajes es divertido, mientras tanto, las aventuras que viven hacen que la experiencia sea aún mejor. Tramas originales, atípicas, que llenan la serie con un sentido más profundo. Desde el inicio, la narrativa que vais a encontrar en esta serie se puede definir como algo único y diferente. El primer arco de la historia se centra en un planeta de física imposible que los lectores pronto aprenderán que está impulsado por el corazón de la manifestación física del concepto de posibilidad. ¿Ein? Tranquilos, se explica bastante bien. Luego, el segundo arco se centra en el desarrollo de la realidad y las pesadillas de sus personajes cobrando vida. Es un paseo extraño y salvaje que se destaca como algo excepcionalmente positivo entre el panorama de los cómics que se pueden encontrar normalmente en la Casa de las Ideas. Pero insisto, el gran poder de esta serie son los personajes con los que nos vamos topando así como la maravillosa Dawn Greenwood que aparece como una chica agradable desde el primer momento. Es positiva, se preocupa por los demás y está a punto de comenzar un viaje de descubrimiento. Todo esto se combina bien con el Silver Surfer, de corazón puro, que solía desconectar siempre de los demás. Incluso la familia de Dawn y los aliens de los que se hace amiga por el Universo, agregan algo, un salseo bastante chulo. ¿Y ayuda que estos personajes sean divertidos? Tela. Con el añadido de la incapacidad de Dawn y Estela para comprender ciertos aspectos de la vida de los demás que termina por crear algunos malentendidos humorísticamente inocentes.

Dicho con menos palabras, un  Omnibus recién publicado por Panini Cómics, uno de los indispensables cómics de este raruno 2020. No comprarlo, no tenerlo, es perder dinero. No es buena idea perder la oportunidad de llenar tu cómicteca con uno de los mejores volúmenes elaborados de forma íntegra, lleno de grandes momentos que al poco recuerdas en conversaciones con amigos. Historias creativas, cautivadoras, de la era moderna de los cómics. Tanto en escritura como en arte, una chulada. Una historia en su conjunto, que trata sobre Silver Surfer y sus aventuras con una mujer humana a través del espacio y el tiempo. Ciencia Ficción de la buena, de la humorística, por la que hay que brindar. Personajes maravillosamente compuestos, con un desarrollo a buen ritmo, historias inteligentes sin demasiados clichés.

Totalmente indispensable.

Reseña: Scratch, de Sam Kieth y Alex Sinclair

Ya sólo por el dibujazo de Sam Kieth uno quiere leer cualquier cómic donde participe. Los amantes de las buenas ilustraciones, a veces, somos tan facilones que damos pena. Pero quizás no tanta si eres de los que gozan de buenos ojos para el arte. El mejor. Lo que las manos de alguien con un don es capaz de hacer, de convertir en dibujo de la nada. El último cómic que he devorado únicamente por esta cuestión ha sido este maravilloso tomito en tapa dura que acaba de publicar ECC Ediciones y que recoge la miniserie de cinco números llamada Scratch. Donde el prestigioso guionista y dibujante Sam Kieth, responsable de Batman: Fantasmas y Batman: Secretos, entre otras muchas, nos trae el relato desgarrador pero emotivo de un muchacho incomprendido. Y antes de alabar sus trazos, nuevamente, voy a por más.

Zack es un adolescente que descubre que es un hombre-lobo y se va de casa hasta que puede controlar su naturaleza bestial. Camina durante días a través de muchos kilómetros hasta que se derrumba por agotamiento cerca de una cabaña aislada. Allí es acogido por la señortita Sage, y allí se queda varias semanas. Más tarde, Zack descubre que ella y los niños bajo su custodia son blanco de los prejuicios de la gente del pueblo que busca culpar a alguien del caso de una niña desaparecida. Más tarde, esa noche, Zack se convierte en Scratch -el temible hombre-lobo- y se encuentra con un monstruo que lleva a la niña desaparecida a cuestas. Scratch lucha contra la criatura pero no puede rescatarla pues llega el amanecer. Entonces, Scratch vuelve a ser Zack y la criatura escapa con la niña. Al atardecer, Zack rastrea la zona donde estuvieron y llega hasta una guarida, una cueva, donde encuentra una multitud de niños deformados…

Las cosas se tergiversan y una multitud sedienta de sangre quiere a Scratch muerto. Hasta que llega el Caballero Oscuro. Pero, ¿podrá Batman protegerlo y aparte, descubrir el secreto de los Ouroboros en medio de este frenesí?

Os decía que soy un gran admirador de Sam Kieth. Su Maxx me hizo consciente de los métodos de narración de historias de lo que un maestro es capaz a través de sus lápices. Fue mi droga de entrada a su obra. Mas, oí hablar por primera vez de Scratch allá por 2003 o 2004 y estuve ansioso por leerlo. Creo recordar que me compré en la librería de un aeropuerto la primera grapa y me encantó. Pero por cosas del destino, o de lo liado que andaba entonces, que no la continué. Se me debió ir la pinza que incluso la olvidé. Y eso que me pareció una serie maravillosa donde, ¡Sam Kieth dibujaba hombres-lobo y a Batman! Pero ahí quedó la cosa. Y más de quince años después, ahora estoy aquí, algo afincado ya, hablando de la serie en cuestión. Reseñando un tomo, un volumen donde por fin conseguí obtener la historia completa y leer los cinco números que la comprenden del tirón.

Eso sí, pese a la monstruos que contempla, Scratch no es una historia que se mueva a una velocidad vertiginosa. Simplemente, avanza, saltando de un lugar a otro y cuenta escenas que aportan, sobre todo, una tremenda ambientación. De un lugar del que se podrían sacar bastantes y buenas tramas de Terror a mí parecer. Por que Scratch tiene bastante de cómic de horror de los 50s, también muy a lo Richard Corben en relatos de la Améica profunda. Pero Kieth es excelente para establecer el terreno. Lo hizo con The Maxx, Ojo, Four Women, la serie Zero Girl o Batman: Secretos. Crea un potente ambiente, aunque aquí queden cuestiones en el aire que a muchos nos gustaría saber (¿Quién es realmente Zack? ¿Y su familia? ¿No lo echan de menos? ¿Lo tenían por loco?) ; hay ahí una pretrama a resolver, que hubiera molado que se desarrollase. Quizás el contrato abarcaba únicamente cinco ejemplares…

Scratch tiene muy buenos momentos. Algunas escenas son conmovedoras y otras incluso divertidas, pese al género que trata. Y para ser justos, algunas ilustraciones de la señorita Sage (me encanta cómo Kieth dibuja mujeres) o del hombre-lobo Zack, son absolutamente impresionantes. Lo recomiendo para fanáticos de Kieth y, por supuesto, para incondicionales de las historias de Terror en formato cómic.

Reseña: Convictos (Integral), de Patrice Perna y Fabien Bedouel

Una historia diferente… Para alejarnos de todo…

Guayana Francesa, 1923. Han pasado más de diez años desde que Eugène, un libre-pensador, fuera condenado por un delito que no cometió. Un recién llegado para una serie de informes, el conocido Albert Londres, tiene varios encuentros con Eugène. Dándolo todo por perdido, el libertario-encarcelado se prepara para contar todos los horrores que se están cometiendo en dicha colonia penal. Por el camino, Albert Londres forja una gran amistad con ese hombre franco y probablemente inocente. Londres fue para completar unos escritos certeros sobre la prisión, y termina interesándose rápidamente por lo que cuenta el convicto Dieudonné; ya culpable de dos fugas y encerrado injustamente por haber pertenecido a una banda mafiosa. Lo que él niega abiertamente. Pero, ¿el destino le permitirá escapar una vez más? Cuando los esfuerzos de Albert Londres para pedir la liberación de Eugène finalmente están dando sus frutos, llegan las malas noticias: su libertad será otorgada para dentro de dos años. ¿Y quién soporta dos años más en un lugar así? Escapar. Escapar y llegar hasta Brasil. Pero antes de terminar la lucha por la rehabilitación del convicto, el famoso periodista quiere tener una conciencia limpia y se embarca en ese viaje a América del Sur tras él…

Pat Perna y Fabien Bedouel retoman la fórmula de ficción histórica que tan bien les fue en la tan recomendada por todos Kersten, El Médico de Himmler. De hecho, y por lo que me han comentado, nombres, y una buena parte de los hechos descritos en Convictos hacen referencia al otro álbum también publicado por Ponent Mon. Pero Convictos desprende un enorme trabajo periodístico detrás. La colonia penal de Cayenne y el asunto Dieudonné como fueron llamados en los medios y ampliamente publicitados y documentados, dieron al guionista la opción y aliento para tejer una buena historia. Aunque en ciertos momentos se percibe algo de recreación, como la escena larga de la huida al principio y algunas escenas así. Pero bueno, así es la ficción, ¿no? El disfrute mediante la acción. Ningún reproche. Ningún buen lector de cómics debería ser, ni acercarse a ser, un elitista histórico o jamás disfrutará con un cómic o libro.

Convictos qué es. ¿Una historia de acción? ¿Didáctica? ¿Militante? Puedo decir que en la frontera de esos temas anda, siempre que la situemos en el lado carcelario. El infierno de lo que fueron, o son a día de hoy en ciertos países tercer mundistas, una prisión. El extremo se muestra en casi todos sus aspectos en estos dos álbumes que forman el integral publicado por Ponent Mon. Con un guión de calidad que no está en duda, Perna domina perfectamente el tema. Simplemente, con su entusiasmo, me mantuvo enganchado a una trama que conocía pero jamás vi ilustrada.

Lo que sí me ha gustado mucho es como el ilustrador Fabien Bedouel cambió algo su estilo, para adaptarse, o adaptar mejor dicho, sus viñetas a la situación. Mostrando de un modo más sugerente los horrores de lo que fue aquella aislada prisión de principios del siglo XX. Una con las más terrible reputación de la historia, por cierto. Trazos más densos, un completo de blancos sobre negros lo que provoca una atmósfera constantemente pesada, como puede ser el agobiante sol en las zonas del ecuador… Un ambiente sofocante en la que ciertas almas luchan constantemente por sobrevivir, rozar la libertad, ese gran derecho fundamental que hoy mismo muchos estamos echando de menos.

La inmersión total en Convictos está garantizada. La vida de la prisión se describe en todo su horror. Todos los principios básicos de su creación son ignorados por hombres desvergonzados que son poco mejores que el Diablo. Las humillaciones del director, los guardias o los «llaveros», que son los convictos mejor vistos por la gerencia, son la vida cotidiana de quienes vienen a pagar su deuda con la sociedad. Convictos una historia dura, de algo que sucedió mucho antes que la famosa trama de Papillon se hiciera famosa en todo el mundo. Un cómic inmersivo y aterrador, un primer volumen que impresiona y un segundo que pierde algo de tensión en pos de contar lo que realmente sucedió, una vez conseguida la tan deseada libertad.

Convictos ofrece un excelente testimonio de prácticas intolerables, de la lucha por la libertad, de la esperanza y fuerza que hay que tener para no rendirse nunca.

Nunca.

Reseña: Pequeño Vampir (Integral), de Joann Sfar

Joann Sfar (1971), es un prolífico dibujante y guionista de cómic, conocido especialmente por ser co-escritor de los numerosos álbumes conocidos como La Mazmorra. Es también uno de los principales representantes de lo que en Francia se ha dado en llamar la «Nouvelle Bande Desinne». Es creador también de grandes personajes como son El Gato del Rabino, Vampir y demás sucedáneos; personaje que más éxito le ha aportado en realidad, y que fue todo un éxito en su exposición en el Salón de Angoulême.

Vampir (o Grand Vampire, en el original) es una de las series de Sfar con más álbumes en el mercado, y aunque se publicaron entre 2001 y 2005, en España, permanecía inédita hasta hace poco que la recomendable editorial Fulgencia Pimentel decidió «ponerla» en suelo español. Un tomo maravilloso que nadie debería perderse con un dibujo encantador, atractivo y graciosas aventuras. Su segundo tomo fue L´Amour, que correspondía del #5 al #7 del original y estaba lleno de personajes encantadores, de los que quieres saber más y más, con el paso de las páginas. Monstruos sobrenaturales, jóvenes, chicas sobre todo, muy de hoy en día. También lo publicó Fulgencio Pimentel. Y ahora otra más (¿la qué faltaba?) de la colección.

Pequeño Vampir es realmente una serie para los más pequeños. Pero oh, como saber que lo disfrutaría tanto de adulto, o como adulto padre que lee con sus hijos, mejor dicho. Joann Sfar compone un universo de ensueño poblado por simpáticos monstruos divertidos, muertos vivientes graciosos y personajes de leyendas (algunos ilustres clásicos, en particular). El resultado es un pequeño mundo -y coherente-, al que nos apegamos rápidamente y del que deseamos saber más casi con cada página. Con personajes de nombre poéticos que molan: Pequeño Vampir, Mamá Pandora, el Capitán de los Muertos, el escatológico e inocente Margarito, su amigo Miguel (trasunto del autor), el sanguinario cocodrilo Claudio o su inseparable perro Fantomate. Un mundo donde el autor, para dar vida a toda esta compañía de almas con las que encariñarse, utiliza una narración simple y natural, con diálogos en tono infantil que interesa a pequeños lectores. Y con un dibujo maravilloso, atractivo con pocos trazos, pero adornado de unos fondos muy sugerentes gracias al coloreado de Walter, en esta ocasión.

Una nueva maravilla del cómic europeo publicada en nuestro país por fin. Una completa colección en un sólo tomo, en tapa dura, que recopila los siete números que englobaron la serie de Vampir en su infancia. Con momentos, anécdotas, aventuras donde ver como a Miguel le molestan los imbéciles en la escuela y Pequeño Vampir decide presentarle a su maestro de kung-fu. O aquella vez en la que ambos se ponen a recoger perros huidos de un laboratorio clandestino, donde científicos malvados realizaban experimentos con ellos. O cuando irrumpen en una casa que alberga seres extraños que guiarán a nuestro héroe hacia aventuras extraordinarias. O cuando el escatológico e inocente Margarito se pone a tirarse pedos tan nauseabundos que su olor es capaz de despertar a los muertos… O cuando se acerca la Navidad y Pequeño Vampir y todos los demás monstruos escriben unas muy graciosas cartas a Santa Claus y el Capitán de los Muertos quiere demostrarle la existencia de Santa Claus a Miguel que no cree en él para nada. Y el cierre final. Donde un Miguel enfermito, se tiene que quedar en casa y se pone a leer manga (Nausicaä del Valle del Viento, de Miyazaki y Galaxy Express 999, de Matsumoto… ¡buena elección!); y le explica a Pequeño Vampir dónde está Japón y lo maravillosa que es como Tierra de Grandes Cómics. Y agrega: «Cuando sea grande, seré dibujante. Seré tan conocido que me invitarán a Japón». Influenciado por esta conversación, Pequeño Vampir empieza a soñar con ello…

Se puede decir que Pequeño Vampir es un cómic dirigido específicamente a lectores jóvenes, que por ello es difícil de evaluar. Por mi parte, agregaría que para nada. Algo tan definitivamente bueno como Pequeño Vampir solo se define con la palabra «muy-recomendable».

Reseña: Hildegard Von Bingen. Las Estrellas Extinguidas, de Sére Skuld

Hoy nuestra reseña diaria va para uno de esos libros que no dejan indiferente. Mejor dicho, que habla de una persona especial. De esas personas que vinieron al mundo para ser diferentes. El don para desmascarse un poquito de la muchedumbre… Hablo del libro basado en la referente señora alemana Hildegard Von Bingen. Y ahora diréis: ¿Un poquito diferente? Santa Hildegarda de Bingen (1098-1179) fue compositora, escritora, filófofa, científica, naturalista, médica, polímata, abadesa, mística, líder monacal y profetisa alemana. Ah, y Santa. La llamaban la sibila del Rin. Bien, pues Hildergarda fue considerada una de las personalidades más influyentes, polifacéticas y fascinantes de la Baja Edad Media. No estoy hablando de ayer mismo… Y aparte de estar bien considerada entre las mujeres más ilustres del mundo, también lo fue entre el monacato femenino, y eso es mucho decir. Fue un ejemplo de inteligencia y cultura, fuera de lo común. Una de las escritoras más prolíficas de su tiempo. Además de ser considerada por muchos expertos como la madre de la historia natural.

Ahora otro personaje singular. La escritora Sére Skuld, autora de este libro llamado Las Estrellas Extinguidas, que publica la editorial Aurora Dorada. Una novela que homenajea en la ficción a la maravillosa Hildergard Von Bingen. Tal y como aporta la sinopsis editorial: la señorita Sére Skuld es bruja del caos, cantante, música, artesana y performer. Se expresa a través de música ritualista y performance-art inspirada en tradiciones remotas y realidades alternativas. Complementa todo eso con la escritura, el modelado y la reproducción de piezas rituales y chamánicas. Es miembro de la Academia de las Artes Escénicas, coautora del libro Salvator Rosa y colaboradora habitual del programa La Escóbula de la Brújula, del maestro Jesús Callejo, del que soy fiel seguidor de su trabajo. En resumidas cuentas, Sére Skuld va camino de convertirse en una Hildergarda contemporánea.

En Las Estrellas Extinguidas se realiza un escrito ligero (que no llega siquiera a las doscientas páginas), una narración bastante curiosa y entretenida que gira en torno a la multifacética monja y sus “encuentros”. Pero no es una biografía al uso, diría que es más bien una serie de situaciones a modo de ficción, para con su vida, su mística, sus secretos, sus profecías… Skuld, sí es cierto que consigue -como alega el maestro Jesús Callejo en su Prólogo-, realizar un acto de magia que convierte una narración muy personal y valiente en puro sentimiento íntimo de empatía. Una lectura que se vuelve casi mística al leerla y te lleva a pensar en lo maravilloso de una mente diferente y en su modo de ver las cosas; en aquellos años oscuros de hambre, guerras y miedos constantes a lo desconocido como fue la Baja Edad Media.

Una experiencia. Un argumento que en ocasiones llega a impactar, incluso se toca el Terror en diferentes momentos, pero siempre busca la luz, la esperanza, como al parecer solía hacer la polifacética señora Hildegarda, al final de los miles de túneles que tiene el Mal. Las Estrellas Extinguidas (Hildegard Von Bingen) es este escrito, manuscrito, novelita que se lee de una sentada y aporta ideas muy chulas sobre una figura mística, como pocas.

Como curiosidad, sabed que a Hildegarda la hacen santa en 2012. ¡En 2012, la Iglesia le hace honor a tan polivalente alma! Como dice ese personajillo del reciente film El Hoyo: «Obvio». Era mujer. En tiempos en los que era difícil serlo. Su persona, sus ideas, su mente abierta, caminaba entre la linea fina de lo sagrado y la tan denostada alquimia. «Obvio». Ahora se han dado cuenta de lo potente que es y la atraen hacia su bando…

Si eres una mente inquieta, obvio que tienes que leer Las Estrellas Extinguidas.

Reseña: Los Muertos Vivientes. Descanse en Paz, de Robert Kirkman, Tony Moore y Charlie Adlard

Cero spoilers.

Y llegó, lo que algunos pensábamos que nunca llegaría. Se mató a la gallina de los huevos de oro. El final de The Walking Dead. El cómic que lanzó a la fama al señor Kirkman y que puso de moda nuevamente los zombies en el mundo…, Bueno, diría que trajo de nuevo a la actualidad aquellos lejanos años 80s, la idea de muertos vivientes por doquier, el apocalípsis sin una idea clara, no hay un porqué, el mejor subgénero de todos. Una historia que desde el principio llega a lo más profundo y que con poco se vuelve formidable. En el mundo de los cómics, el boca a boca, arrastra verdades. Los Muertos Vivientes viene siendo aclamado por la crítica desde que vio la luz en 2003 de manos del casi por entonces desconocido Robert Kirkman y el dibujante Tony Moore.

Como decía en su primera introducción, nacía una historia de zombis sin pretender asustar a nadie, y que sin intentar ahondar en el gore y en las vísceras al por mayor, nos presentaba un enorme elenco de personajes en situaciones límite. Reflejando su comportamiento moral y social a ojos de los demás. Y, sin duda, ese ha sido su fuerte. Su éxito. Pues que duda cabe que un cómic bien escrito y bien dibujado que enganche, si encima lleva al lector a evolucionar junto a los personajes… Tiene el cielo ganado.

Los Muertos Vivientes (Tomo 32: Descanse en Paz), fiel a su nombre, puede ser el volumen más tranquilo y melancólico que ha tenido la serie. Si bien ciertamente hay mucha acción para cerrar la serie, las ochenta páginas adicionales con las que este volumen trabaja le permiten ser un guión más reflexivo y contemplativo, que otra cosa. Lo que me parece adecuado, pues me encantan esas conclusiones que tras la acción final se muestran cantidad de escenas entre pasado y presente y una música evocadora a lo Enya…. ¿Es el tipo de finalización que Kirkman andaba buscando? Alguna sorpresita hay.

Terminar una serie como Los Muertos Vivientes nunca iba a ser fácil. Si bien no ha sido para mí absolutamente perfecta, Descanse en Paz, sí que tiene bastante satisfacción para lo que se podía llamar una línea de conclusión remarcable teniendo en cuenta lo que es. Una serie de larga duración y que ha mantenido un nivel alto y atractivo a lo largo de casi doscientos números. Estando a la altura, aportando identidad, giros sorprendentes, muertes súbitas y momentos desgarradores. Muchos sabíamos que los creadores dedicaron un buen tiempo a pensar en un cierre lo más sorprendente posible (se tomaron la molestia de crear portadas falsas y anuncios para futuros números que nunca hicieron, hay un buen frikerío sobre esto en internet), pero la conclusión ha sido… bueno, tendréis que comprobarlo por vosotros mismos. De lo que no hay ninguna duda es, de la sensibilidad de Kirkman como escritor y del nivel de confianza que se ha ganado de otros creativos que trabajaron con él. A pesar del enorme empresario que es hoy, cuida a sus productos y a su gente como nadie.

En 2003, cuando se lanzó el primer volumen de The Walking Dead, Kirkman lamentaba la brevedad de las historias de zombies. La insatisfacción de Kirkman con el subgénero era que andaba deseoso de más, que cuando terminaba una buena peli, quería más. Que el deseo de hacer una historia larga con este trasfondo apocalíptico surgió, sobre todo, de querer ver que sucedía después de los créditos finales de muchas de aquellas películas viejas e inconclusas. Su objetivo al principio con Los Muertos Vivientes, era escribir una película de zombies que nunca terminara. Pero después de dieciséis años, la historia interminable de Kirkman, ha llegado a su conclusión. Por que nada es eterno.

¿O sí?

Reseña: Bad Girls, de Alex de Campi y Víctor Santos

Una buena novela gráfica tenía ganas de leer. Y buscando y buscando, tenía dos opciones: en primer lugar mis flechas apuntaban a un título que no pude conseguir en su día por estar agotado doquiera que fuera (más adelante lo conseguiré, no lo dudéis); y en segundo, un compi que tengo que actualmente reside en Queens, me habló muy bien hace poco de Bad Girls. Ah, y de cómo, viviendo donde vivía, la había pasado por alto aún. Pues sí friends, toda la razón. Y aunque soy muy de aconsejar que sigáis siempre-siempre vuestras intuiciones, es cierto que un porcentaje muy alto (debe estar escrito en algún sitio), alega que también hay que seguir las recomendaciones que os hacen vuestros amigos. Más bien, aquellos con quién compartís el gusto por leer.

Resultando que, me he topado con una novela gráfica maravillosa en historia y con dibujo deslumbrante. De colores crudos y visualmente impactante. Un script seguido de una máxima en principio básica dentro de las tramas de acción, pero que ha resultado ser una genialidad: tres mujeres tienen doce horas para salir de Cuba con seis millones de dólares en la noche de Nochevieja de 1958… Eso es Bad Girls. Una historia que evoca muy bien aquella vitalidad que tuvo La Habana en los 50s del pasado siglo. En Bad Girls vais a encontrar un activo thriller que sigue a un grupo de personas inquietas que bien podrían transitar un salón de jazz… Intentando escapar de un club nocturno el día de Año Nuevo de 1958. La misma noche en que el dictador cubano Fulgencio Batista renunció y Castro tomó el poder.

Carole, dirigente de la mafia de a pie, es el dueño del punto caliente llamado El Edén. Esa noche, cuando llega al club, descubre un enfrentamiento tenso con un intercambio de dinero sucio de por medio… Eso por un lado, por que por otro, entre diversos tejemanejes, se van sucediendo hechos entre los que destaca el rescatar a su amiga Taffy, una de las bailarinas, de su esposo malhumorado. Pero las cosas se van complicando con el paso de las horas, y las mujeres del local tienen poco tiempo para salir de allí y escapar de una Cuba en medio de una revolución política. Y tras cometer asesinato tras asesinato ya me diréis si no es para darse prisa.

Ah, y con un maletín con seis millones de dólares.

Chicas malas, malas, ¿qué harías en la víspera de Año Nuevo de 1958 en Cuba cuando tengas doce horas para escapar de un país en medio del caos? ¡Y con seis millonacos en una maleta! Esas son las preguntas que se debieron hacer los creadores Alex de Campi y Víctor Santos, a las que se propusieron responder con esta novela gráfica llamada Bad Girls. Una forma elocuente y estilística, además de una emocionante historia de un grupo de mujeres que intentan dejar atrás el caos de sus vidas y desear, aunque solo sea por un momento, el poder gozar de la riqueza y la no preocupación por el mañana.

Alex de Campi (No Mercy) ofrece un guión repleto de mujeres fatales, llenas de ingenio y emoción. Quienes, según Taffy: «Nunca se enfrentan a una crisis sin lápiz labial». La magistral escritura de De Campi está marcada por la frescura de las obras de arte en el sombreado cambiante que aporta Víctor Santos. De trazos sencillos que recuerda el estilo pop art de aquella controvertida década.

Como lector, disfruté bastante de estas viñetas noir, que en su demasía abarca, tanto elegantes detalles de época, como constantes referencias al género pulp. Del escritor nominado a un Eisner, Alex de Campi, y el virtuoso artista Víctor Santos, tenéis disponible esta historia de tres mujeres fuertes y multifacéticas que luchan por dejar atrás su pasado. Una novela gráfica de las que gustan devorar de una sentada, un tomito que cuenta ya Norma Editorial entre sus últimas novedades. Una muy molona historia.

Reseña: El Dios Vagabundo, de Fabrizio Dori

En épocas de incertidumbre, de malos presagios, donde sólo abundan las malas noticias y parece que todo lo bonito que vivimos una vez, nunca volverá; necesitamos leer historias llenas de vida. Lo mejor, el don de la creatividad que sólo tienen algunas personas, refrescarnos junto a ellos. Historias de esperanza que salvó de muchos males en el pasado, gente perdida, por que en muchas de las historias suele haber un mensaje, esa idea psicológica que algunos necesitan para recuperar fuerzas y salir adelante. Disfrutar de lo que creían perdido. Y todo esto sólo se puede encontrar en las buenas historias como os la que os reseño hoy. Un álbum de cómic europeo con un gran mensaje como el que acabo de leer. Tal como anuncia ECC Ediciones, El Dios Vagabundo, de Fabrizio Dori (Gauguin: L’Autre Monde) propone una fascinante inmersión en el mundo antiguo, ofreciendo una mirada diferente de la mitología y el arte para dar forma a una odisea de una extraordinaria belleza. Un modo de verlo. Pero yo he visto mucho más.

La mitología (la griega, además), tiene esa fascinación por cada ser de un poder evocador fabuloso innegable que desafía. Fabrizio Dori no se equivocó al interesarse por una deidad atípica, un sátiro caído, esa alma en pena que con su música y presencia provoca delirio a su alrededor. Confuso, la situación inicial será, sin embargo, solo el comienzo de un magnífico viaje, que comenzará tan pronto como empecéis a leer El Dios Vagabundo. ¿Y quién es esa chica ebria que da consejos en ese campo de girasoles a las pobres almas que vienen a recoger una predicción, mujeres, vecinas casi-patéticas y desconcertadas que necesitan ánimo en cada esquina? Dice una que sólo vale la pena el paisaje…

Cuando el bombín de Eustis emerge de entre las flores doradas y el oráculo comienza a contar su historia, todo el mundo queda fascinado con los extraños poderes de adivinación del que antaño perteneció a la corte de Dionisos, Dios del Vino. Mas, Hécate, Reina de los Espectros, decide enconmendarle una misión. Encontrar su mundo perdido. Al mismo tiempo que Aline, iremos sabiendo de la vida del vida del personaje, íntimo de Pan, y de lo que fue su vida en la casa de Dionisos. A partir de esa existencia hedonista, Eustis mantiene una fuerte nostalgia, lo que lo empuja a aceptar lo propuesto por Hécate. Y es que tras una trifulca con Artemisa, perdió su rango y ahora deambula por la Tierra, en ese campo de girasoles… Un pretexto que sirve como trampolín para el escenario creado por Fabrizio Dori. Un autor al que le gusta reservar muchas sorpresitas ocultas en el cómic. Peregrinaciones a lugares míticos, encuentros inimaginables, acompañar por el camino a un héroe intransigente… El autor (cuyo amor por la Historia del Arte es evidente), convoca en El Dios Vagabundo a pintores que admira. Maestros impresionistas o pioneros de la Nueva Ola. A ojos del profano, la historia contada aquí se queda únicamente en un cuento de ensueño que se lee sin dificultad. Pero el ojo perspicaz reconocerá las selvas de Rousseau en las representaciones de la vegetación, o pensará en los verdes profundos y los rojos extravagantes de Giorgio De Chirico; se codeará con los colores amarillos y dorados de Gustav Klimt, y será capturado por las máscaras de gas de Otto Dix, además de consentir y sonreír levemente ante Los Girasoles o La Noche Estrellada, de Van Gogh. Sin dejar de mencionar los guiños a Warhol o Hokusai, por supuesto. Homenaje tras homenaje. Por que El Dios Vagabundo es un profundo homenaje a la Historia del Arte. Fabrizio Dori se apropia en ocasiones de los estilos, técnicas y obras para reinterpretarlos mejor; si eso fuera posible, claro. Pero lo intenta de forma lúcida y los introduce en un cómic, en formato viñeta y gusta de saber de ellos para con la historia que transmiten. Como cuando vemos en el otro mundo, las figuras rojas (personajes en ocre sobre fondo negro), representaciones de la antigua Grecia de Gauguin.

Un álbum lírico y bien consumado dentro del cómic europeo. Todo un acierto de publicación que no esperaba por parte de ECC Ediciones. Es bueno saber que la editorial DCíta por antonmasia en nuestro país, también piensa en los amantes del cómic europeo y sus grandes logros. Ganadora del Premio Ouest-France 2019, nominada al premio de las librerías de Bande Dessinée de Francia 2019. Nominada al Premio Tour d’Ivoire del festival Á Tours de Boulles 2019. Incluida en la selección de indispensables del verano 2019 de la ACBD (Asociación de Críticos y Periodistas especializados en Bande Dessinée de Francia). Como podéis ver, recomendar este álbum no es sólo cosa mía.

Reseña: Marvel Gold. Los Nuevos Mutantes Vol. 1, de Chris Claremont y Bob McLeod

A Charles Xavier, fundador de La Patrulla X, cada vez le preocupaba más y más ir perdiendo en cada aventura a nuevos estudiantes; el primer Ave de Trueno murió en su segunda misión y Fénix se suicidó… En un ataque de la raza de Los Brood, Xavier creyó que todos sus X-Men perecerían. Estuvieron a punto. Y entonces empezó a elucubrar, cosa que le sumió en una medio depresión donde juró no volver a poner en peligro a más jóvenes mutantes. No obstante, su amiga y colega, Moira MacTaggert finalmente lo convenció para reabrir la escuela y así ayudar a jóvenes mutantes a tener «una vida normal». Todo se debía en realidad a una carta que Reed Richards (Mr. Fantástico) escribió sobre la necesidad de que Karma (Xi’an Coy Mahn), de algún modo fuera capaz de controlar sus tremendos poderes. La chica ya había comentado que ante tanta locura sus alternativas de vida eran, o El Club del Fuego Infernal, o Magneto. Ya veis, lo que es no saber. De guatemala a guatepeor. El profesor Xavier decidió acoger a aquella alma sin rumbo y entrenarla y educarla en el uso de sus poderes especiales. Pero jamás, jamás, la enviaría al combate…

Si algo te gusta, indaga. Casi todo tiene una base profunda y estable. Trascendente. No es, un día un autor o varios autores dicen: ¡Hey, vamos a hacer una serie sobre unos niños mutantes! Y tal cual… Sí que es cierto (y al que le gusta escribir, lo sabrá) que hay personajes que una vez creados, cobran vida. Consciente o inconscientemente dentro del creativo, piden paso, y quieren papeles en primera línea. No quedarse en el olvido. Y así fue como después de su primera aventura en Marvel Graphic Novel #4, la última generación de mutantes ocupa un lugar en la mente central de los autores pidiendo paso (otra vez). Se crea una serie principal solo para ellos. Encontramos así al Profesor Charles Xavier con la idea de volver a habilitar su Escuela para Jóvenes Superdotados con una nueva generación de estudiantes, que va rescatando por cada lugar del planeta.

Un equipo que se instala en la Mansión X, donde se convierten en un equipo de refuerzo para los X-Men. Karma, Bala de Cañón, Mancha Solar, Espejismo y Loba, son los componentes primarios de dicha formación. Con el paso del tiempo, otros integrantes se sumarán al equipo tales como Magma, una princesa amazónica; Cypher, un joven «traductor»; Magik, la joven gobernante del Limbo; y el alienígena Warlock, mi personaje favorito en aquellos años de mi niñez donde disfrutaba con cada número en el que salía. Además, que me gustaban bastante los principales enemigos que tenían. Los Infernales (Hellions), alumnos de Emma Frost, en ese entonces, la Reina Blanca del Club Fuego Infernal. Esos a enfrentar, los originales fueron: Émpata, un arrogante joven español con la capacidad de detectar y manipular las emociones de los demás; Catseye, una chica americana que podía transformar su cuerpo en una felina morada y cambiar su tamaño; Jetstream, un marroquí que generaba bioenergía térmica y se movía a velocidad sobrehumana; Roulette, una chica de Atlantic City que podía influir psiónicamente; Tarot, una lyonesa que podía manifestar mentalmente las imágenes de sus cartas de tarot; y un segundo Ave de Trueno, hermano menor del fallecido John Proudstar, el original Ave de Trueno, que poseía atributos sobrehumanos y una tremenda capacidad de curación. Un equipo de villanos a la medida casi siempre, que es lo que importa.

Un Marvel Gold, uno de los integrales más deseados por muchos desde que empezó dicha época de grandes publicaciones del pijameo. Los Nuevos Mutantes que acaba de editar Panini Cómics, los inicios como grupo de Karma, Bala de Cañón, Mancha Solar, Espejismo y Loba, así como los primeros diecisiete números de su serie, más algunos one-shots en los que participaban y ayudaban (o perjudicaban, todo hay que decirlo) con sus apariciones. Viviendo en un mundo donde dominar sus poderes mutantes y crecer en un mundo que los odia por sus increíbles diferencias con el ser humano de a pie. Una serie magnífica que muchos disfrutamos de pequeños, siendo una de las más leidas y buscadas en los kioscos de entonces. Finales de los 80s, en mi caso. Y como no recordar ser uno de los pocos de mi entorno que conseguía cada grapa que llegaba, gracias a mi amistad con el librero. En aquellos años, algunos podían tener cierta envidia, pero el caso no era siempre tenerlos. Eran años de gran amistad y solidaridad entre amigos, y como no había abundancia en la redundancia, pues para leer más, más cantidad de series, nos prestábamos unos a otros como si ni hubiera un mañana.

Así que me siento feliz. De algún modo sabía que esto llegaría. Marvel Gold: Los Nuevos Mutantes es uno de los tomos más deseados por los fans de los mutantes, además, de lo que está por llegar. Casi setencientas páginas a un precio genial, por lo que supone, con todo lo ideal para iniciarse con los jóvenes mutantes.

Chris Claremont en estado de gracia.