Reseña: El Viaje del Superhéroe, de Patrick McDonnell

Alex Ross lanzó la línea Marvel Arts en Abrams Comic Arts con su novela gráfica Fantastic Four: Full Circle. Marvel siempre fue famosa por su falta de novelas gráficas imperecederas; historias que se reimprimen constantemente, no requieren conocimientos de canon y se destacan por sí solas como el primer cómic de algún autor. Full Circle, de Ross, intentó ser justamente eso: una historia por excelencia de Los 4 Fantásticos, bellamente dibujada e impresa en un formato de gran tamaño que permite que el medio brille en su máximo potencial. Incluso personas como yo, que nunca fui mucho de Los 4F, quedamos completamente cautivados por el arte y la presentación que, francamente, no vemos a menudo en los intercambios de Marvel. Pero ahora Panini Cómics nos trae El viaje del superhéroe, donde Patrick McDonnell sigue la estela de Alex Ross con la entrada más reciente en la línea Marvel Arts, contada a través de su propio arte pero con la reutilización de páginas clásicas de Stan Lee, Jack Kirby, Steve Ditko, Don Heck y Vince Colletta. Esta novela gráfica sigue a una colección de héroes de Marvel que se enfrentan al poder de una negatividad abrumadora.

McDonnell establece una conexión entre el ritual religioso y los cómics de superhéroes en una especie de estante giratorio, contando una historia enmarcada en la que recuerda los viajes familiares a la iglesia seguidos de visitas a la farmacia local, con una fuente de refrescos y un estante de cómics. Las imágenes de la iglesia se yuxtaponen con la imagen de Eternity, de Lee y Ditko, mientras que los cómics se conocen como el «alter» de McDonnell. El bullpen clásico de Marvel se convierte aquí en discípulos, difundiendo la palabra sobre realidades alternativas y batallas por el destino del universo…

La historia nos cautiva desde el principio con reverencia por los cómics y, específicamente, por el atractivo y la maravilla de una portada de cómics de Marvel. Y luego presenta lo típico de Marvel que capturó la imaginación infantil: los problemas de los adultos.

La revolución de Marvel en los cómics de la década de 1960 se centró en héroes con problemas reales, personas que veían sus poderes como una maldición o intercambiaban involuntariamente elementos de su humanidad. Esa angustia se transforma en la metanarrativa de la historia, una elección creativa para deprimir a estos héroes se convierte en un plan del Dr. Doom para difundir la negatividad y el conflicto. Por eso a McDonnell no le falta material con el que trabajar aquí; mientras que La Cosa y Johnny Storm pelean, Iron Man reflexiona y Hulk no puede encontrar la paz, todo en las páginas del arte original de Marvel. Entonces McDonnell cambia entre su propio estilo artístico y el arte clásico con páginas de transición que parecen dar vida a esta angustia existencial. Pero la elección más interesante del cómic es el uso de citas de una variedad de creadores de cómics, filósofos y figuras religiosas pronunciadas desde la perspectiva de El Vigilante. Y si bien el Vigilante es nuestro guía, sirve más como el punto de vista de la audiencia.

Reed y Doom, por otro lado, avanzan en la experiencia de lectura del cómic y utilizan el conocimiento del lector para informar sus elecciones.

La lectura de este volumen es toda una experiencia.

Reseña: Savage Dragon. Volumen 1, de Erik Larsen

A veces, los deseos se hacen realidad. Como otros tantos cómics, cuando empezó a llegar la Era de los Integrales como las llamamos por aquí, este que tal anda pidió-solicitó-rogó a algunas editoriales que Savage Dragon se reeditara. Fue un cómic que disfruté poco en mi infancia en números sueltos, por la sencilla razón de que ya vivía en este país en el que por entonces solamente en kioscos podrías encontrar cositas así; números sueltos de colecciones imposibles de continuar. Pero ejemplares con los que muchos nos contentábamos con lo poco que nos contaban. Savage Dragon fue uno de esos títulos que más odiaba el porqué no podía leer más.

Savage Dragon fue un superhéroe creado por Erik Larsen, publicado por Image Comics y que tiene lugar en Image Universe. El cómic presenta las aventuras de un oficial de policía llamado Dragón. El personaje apareció por primera vez como Dragón en la Graphic Fantasy #1 (junio de 1982) y apareció por primera vez como «Dragón Salvaje» en la Megaton #3 (febrero de 1986).

¿Quién es? Dragon es un humanoide grande, con aletas y piel verde cuyos poderes incluyen súper fuerza y un factor de curación avanzado. También es amnésico: su primer recuerdo es un despertar en un campo en llamas en Chicago. Por tanto, durante la mayor parte de la serie, los orígenes de sus poderes y su apariencia son un misterio para los lectores. Pero cuando comenzamos la serie -y este tomo recopilatorio que trae a librerías este mes Planeta Cómic-, vemos que Dragon se convierte en oficial de policía y lucha contra los criminales mutantes «superfreaks» que aterrorizan a Chicago.

Y ya todo mola.

Junto con Spawn, Savage Dragon fue uno de los dos títulos de Image Comics que debutaron durante el lanzamiento de la compañía en 1992 y que continuó publicándose hasta principios de la década de 2020. Uno de los títulos-series más largos de la historia de los superhéroes, una de las razones por las que no entendía como esto no llegaba con más asiduidad a este país. Pero también una de las pocas cabeceras donde todos los números han sido escritos y dibujados por el mismo autor. Una de las cosas por las que el maestro Erik Larsen ha sido elogiado constantemente. Wizard incluyó a Savage Dragon como el 116º personaje de cómic más grande de todos los tiempos. Demasiado abajo. IGN incluyó a Savage Dragon como el 95º héroe de cómic más grande de todos los tiempos. También demasiado abajo. En cuanto leáis un par de cómics de este personaje, lo comprenderéis.

Como muchos de los personajes de Erik Larsen, fue creado cuando era un niño en la escuela primaria. Se inspiró en elementos del Capitán Marvel, Batman, Speed Racer y más tarde El Increíble Hulk. Y ahora como anécdota os contaré que me flipó tanto en mi juventud, que en clase de Ciencias en el instituto mandaron hacer un trabajo sobre los seres vivos y sus capacidades de auto-curación. Hablé un poco de lo que se comentaba en el temario y después muy mucho de Savage Dragon.

En la última página hice un dibujo a tamaño folio del personaje.

Por supuesto, me suspendieron.

Reseña: ¿Quién es ese pitufo?, de Tebo

Nunca me habían convencido del todo las producciones de Tebo que había leído hasta ahora. Me parecieron sencillamente agradables y poco más. Aún así, algo me decía que con el tema-pitufo lo iba a bordar. Había escuchado cosas maravillosas de ¿Quién es ese pitufo?, y lo cierto es que este álbum que publicó hace nada Norma Editorial me ha encantado.

Y no me equivoqué. Un álbum donde claramente Tebo rinde un excelente homenaje al mundo de Peyo, y por supuesto, el escenario es ligero y está dirigido a jóvenes o a todos aquellos que siempre disfrutamos con el pitufeo. Pero funciona bien. El dibujo es muy dinámico y el hecho de que se aleje del estilo de Peyo un poquito no molesta.

El ritmo es dinámico también y el tipo de humor funciona. Me reí varias veces mientras leía y se siente que además Tebo se divirtió creando para este universo donde logra comunicar su entusiasmo. Lo digo en serio, me divertí mucho leyendo este álbum como un jovenzuelo leyendo cómics de risa.

Hay que decir que Tebo escribió una historia de Los Pitufos, mientras que en otros álbumes del mismo género parece que los autores escribieron un guion y luego añadieron un héroe conocido (como Spirou) para atraer al mayor número de lectores posible. Y es cierto que para disfrutar al cien por cien de lo que se cuenta en ¿Quién es ese pitufo?, para engancharse del todo, hay que amar el universo de Los Pitufos desde siempre. Porque no es un homenaje en sí, sino más bien una historia de autor basado en un mundo creado por un maestro. Pero Tebo consigue la hazaña de pitufar un cómic sin pitufar el espíritu que Peyo inculcó a estos pequeños duendes azules; el ritmo sostenido compensa una trama bastante lineal sin ser débil donde el autor cautiva al lector con su montaje casi cinematográfico.

¿La historia? Un pitufo que no habla pitufo, que ha pitufado la memoria y al que no pitufa ningún pitufo. ¡Y así empieza una aventura pitufante! Donde se va a pitufar sobre quién es este pitufo, y nuestros valerosos pitufos tendrán que pitufar numerosos peligros e innumerables pituferias… El genial artista Tebo nos ofrece su personalísima versión en un álbum que rebosa originalidad, diversión y frescura.

Así que… ¡A pitufar sin demora!

Reseña: Blackwater IV. La Guerra, de Michael McDowell

Muchos ya lo sabréis, pero como otros quizás no, y habéis llegado a esta reseña por casualidad o por la fama que están teniendo ahora Michael McDowelll y sus novelas en nuestro país; deberíais saber que en 1983, su saga Blackwater se publicó en seis entregas, apareciendo un volumen cada mes, desde enero a junio, como si se tratara de una serie de televisión. Fue un absoluto pionero en esto. El éxito fue inmediato, e inspiró a Stephen King para escribir Rita Hayworth y la redención de Shawshank (La Milla Verde) en este formato, más de una década después.

Tras leer y reseñar los anteriores, hoy os traigo la cuarta entrega de esta genial saga con la que las buenas palabras se me acaban de tanto alabarla. Titulada La Guerra, en ella una nueva era amanece para el clan Caskey: los años de implacabilidad de Elinor finalmente darán sus frutos; los enemigos de ayer están a punto de convertirse en los amigos de mañana; y los cambios surgen de donde nadie los espera. El conflicto en Europa ha traído sangre nueva a Perdido. Ahora los hombres van y vienen como marionetas en la propiedad de los Caskey porque cronológicamente nos situamos entre 1940 y el final de la Segunda Guerra Mundial. Fueron los años en los que el panorama económico y social cambió de manera drástica en USA, y estos personajes casi que no se dan cuenta que sus vidas penden de un hilo.

En esta parte, McDowell se vuelve a centrar en los personajes y en las dinámicas familiares y de poder tras el giro que dio la novela en la tercera entrega La Casa. El ritmo es más pausado que en las anteriores, y el giro final más previsible. Miriam y Frances, las dos hijas de Elinor toman un papel mucho más relevante. Me ha alegrado volver a saber de Grace y conocer algo más de Lucille. Y Óscar y James (muy envejecido), siguen teniendo un papel secundario supeditado al de las mujeres del clan. Y vamos a conocer algo más sobre la naturaleza de Elinor y Frances, cosa que mola.

La Guerra se centra principalmente en los miembros más jóvenes de Caskey y, en general, es menos fascinante que los otros libros, siendo sincero. Pero no está exento de intriga. Hay una escena “deliciosamente” espantosa, aprendemos un poco más sobre la misteriosa Elinor, y sucede el paso del tiempo necesario a medida que la epopeya se intensifica lentamente hacia lo que espero sea un clímax apoteósico e inolvidable. Todo lo que sé es, que  sigo obsesionado con esta saga, con estas lecturas en las que con cada libro me urge a pasar a la página siguiente. Libritos llevaderos, con portadas chulas que se ha marcado en nuestro país la editorial Blackie Books, una saga de terror, folk-horror, novela costumbrista del medio-oeste, una historia que en cuatro volúmenes que llevo funciona terriblemente bien.

Y ya queda menos para el desenlace.

Ya no hay vuelta atrás.

O quizás si.

Para releer toda la saga de nuevo.

Reseña: Batman. La Secta, de Jim Starlin y Bernie Wrightson

Tenía ganas de un buen tomo de Batman. Una buena historia, un volumen a ser posible para degustar días atrás que he podido escaparme para levantar las piernas ante el gran azul. Y casi que lo tenía bien decidido porque este que tal anda es súper seguidor (de toda la vida) de la carrera de Jim Starlin desde que me encandiló con sus obras del Infinito. Para mí siempre fue un guionista que estuvo en un tris entre ser escritor de novelas de ciencia y ficción y guionista de cómics. Y aunque se inclinó por esto último, que duda cabe que hubiera llegado también lejos por el camino literario. Pero quizás la duda era si podía hacerlo bien fuera de Marvel, y lo más importante, con argumentos fuera del tema cósmico. Batman: La Secta o The Cult es la prueba de que sí.

Considerada una buena novela gráfica por muchos, donde Starlin aleja al Hombre Murciélago de sus enemigos habituales y saca adelante una inquietante novela gráfica dibujada por mi eternamente amado Bernie Wrightson, el que es para mí es mejor ilustrador de Terror de la historia. Así que el caviar se vende solo. Porque The Cult es una historia brutal y oscura y absolutamente fascinante. Quizás se dependa demasiado de los informes de noticias parlantes que dicen que se parece demasiado a El Regreso del Caballero Oscuro, pero en general esta es una miniserie muy bien contada. Batman rara vez ha sido llevado a estos límites y es reconfortante ver que no se trata de una trama tontuna que involucra a personas de la infancia de Bruce. Este es Batman en su punto más bajo y le toma unas buenas cincuenta páginas recuperarse incluso después de estar libre del culto al que tiene que enfrentarse. Porque Starlin se asegura de que captemos cada momento del adoctrinamiento de Batman en el culto, para explicar cómo la voluntad de Batman se desgasta hasta las vívidas alucinaciones del Caballero Oscuro. Blackfire predica la justicia, transmite el mismo mensaje que Batman, pero dice que la brutalidad es el único camino. Y lleva tiempo, pero el orejas picudas llega a estar de acuerdo con esa postura. Después de todo, ¿cómo podría alguien dudar del diácono Blackfire?

Todas las apariencias en 1988, llevaban a pensar que La Secta iba a ser una buena, pero una trama estándar de Batman. Sin embargo, unas pocas páginas del primer número demuestran que Jim Starlin y Bernie Wrightson venían dispuestos a hacer ruido. Comienza con Batman secuestrado, prisionero del carismático y atractivo en palabras Blackfire junto a su banda de almas subterráneas de seguidores. Colgado durante semanas y apenas alimentado, Batman sucumbe lentamente al lavado de cerebro de Blackfire. Sí, incluso Batman se puede romper y Blackfire hace precisamente eso. La controversia proviene, en parte, del asesinato, el que aparentemente comete Batman. Hasta ahí puedo contar.

Starlin y Wrightson en su máxima expresión. Sitúen esta obra en el pódium junto a El largo Halloween, Año Uno y El Regreso del Caballero Oscuro. Están al mismo nivel.

Reseña: Terapia de Grupo, de Manu Larcenet

Larcenet vuelve al cómic de humor y eso me gusta. Larcenet vuelve a subirse al escenario y habla de inquietudes artísticas. No sé si hay algo de verdad en los problemas mentales de su doble ficticio, pero si es así espero que haya exagerado con fines humorísticos porque el pobre Larcenet ficticio realmente necesita de un psicólogo.

En Terapia de grupo, Manu Larcenet vuelve con una sátira descacharrante en la que no deja títere con cabeza dentro del mundo del cómic. Una obra divertida y genial que se presenta esta vez reunida en un maravilloso volumen integral. Un tomo que comprende toda una serie de sketches sobre un autor de cómics (el propio Larcenet, vamos a imaginar) que intenta tener una buena idea y no la consigue, por lo que cae en una depresión. Pero también hay cómics falsos y artículos periodísticos que son muy divertidos.

Un tomo que, por supuesto, puede parecer a la larga repetitivo. Por eso este es un título (como todos los de tiras y sketches) que hay que disfrutar a sorbitos como un buen vaso de whisky o vino. Ver a «Larcenet» deprimido porque no encuentra la idea que lo ponga nuevamente en pie, me afectó mucho. Algunos sabréis que escribo historias a poco que surja la musa, pero nunca he estado en esa situación porque yo escribo cuando viene la idea y no al revés. No la provoco. La sencilla razón es que no escribo por dinero, no es mi trabajo y no tengo presión. Pero entiendo el agobio. Y sé que va en perjuicio del creador, en contra del don, la presión de las fechas. Quizás por eso me encantó y me hizo reír mucho, todo lo que se cuenta en Terapia de grupo.

En cuanto al dibujo, tenemos a un Larcenet que tira mucho hacia el narigón humorístico. Regresa con la que puede ser su obra más personal y provocadora, a caballo entre sus cómics puramente humorísticos (Bill Baroud) y los más serios (Blast, El informe de Brodeck), una línea intermedia que ya había tomado otras veces. Terapia de grupo es una gran serie cuando es visualmente desestabilizadora (colores estridentes, narices escandalosamente grandes), cuando se atreve a ofrecer una mirada desagradable a ciertos autores destacados y cuando desarrolla una declaración original sobre el hospital psiquiátrico.

Me encanta. Intento leer todo lo que de Larcenet se publica en este país.

Reseña: Big Game, de Mark Millar y Pepe Larraz

Recurrir a Mark Millar siempre es sinónimo de buena lectura comiquera. Además, en Big Game… ¡Con Pepe Larraz! Maestro dibujante, en mi opinión. Big Game fue anunciado como un evento cruzado comiquero dentro de lo que es conocido como Millar´s World. Es decir, se sabía que dentro del argumento íbamos a encontrar partícipes de otros cómics del maestro. Y todo empieza cuando las excavaciones arqueológicas del Doctor Crane revelan una verdad impactante: los villanos tienen el control del mundo. El guion de Mark Millar se centra en un descubrimiento arqueológico que lo cambiará todo. Las civilizaciones avanzadas han existido en la Tierra mucho antes del registro histórico aceptado. Peor aún, los superhéroes fueron algo común hasta 1986, cuando una camarilla de supervillanos los aniquiló y borró los recuerdos de todos los seres humanos. Ahora, la verdad sobre los superhéroes está peligrosamente cerca de ser expuesta, por lo que la camarilla envía a Némesis para garantizar que la verdad permanezca oculta, sin importar cuántas personas necesite matar.

Una premisa simple pero como suele ocurrir con las ideas de Millar: engancha cosa mala. Aparte de que el fan de Millar de toda la vida flipará con Big Game; referencias a otros títulos y cameos a cascoporro. Pero, en serio, no os dejéis engañar por lo que he llamado “premisa simple”. Esto es un evento como nunca has visto que se hizo coincidiendo con el vigésimo aniversario del nacimiento de Millar´s World, y donde tenemos una idea, y alrededor, más de veinte franquicias reunidas por primera vez en un explosivo cómic donde Millar utiliza cada centímetro de viñeta para incluir detalles, configuraciones de personajes, desarrollos de la trama y semillas para números futuros. Panini Cómics trae este volumen que recoge esta primera miniserie de cinco números.

Pero, ¿es bueno? Los eventos cruzados de múltiples títulos siempre son una apuesta. Llamar a dicho crossover el «Evento del Verano» como se hizo en USA, cuando no se refiere a un cómic de las dos grande casas, también es un anuncio arriesgado. Sin embargo, me complace informar que Mark Millar acierta con su prepotencia. Porque, en mi opinión, este evento crossover deja muy buenas sensaciones, difíciles de encontrar en otros lugares ya. Y el arte de Pepe Larraz es una elección brillante. La prueba de esa brillantez está aquí, en estas páginas. Larraz te ofrece el equivalente comiquero al cine con tomas amplias bellamente representadas que transmiten la grandeza de todo lo que sucede. El trabajo de las figuras de Larraz es excelente y los diseños de personajes son fenomenales.

Nemesis versus Kick-Ass, Kingsman, Superior, The Magic Order, Huck, The Night Club y todos tus personajes favoritos de nuestros cómics, películas y series de televisión. Escrita por el escritor superestrella Mark Millar (Civil War, El Viejo Logan, Kick-Ass…) y el artista superestrella de Marvel Pepe Larraz (Dinastía de X); en ti está pillar esta maravilla.

Reseña: Lynx, de Serge Perrotin y Alexandre Eremine

En un futuro muy lejano, el hombre ha colonizado una gran cantidad de planetas, muchos de los cuales han sido asolados por las necesidades de los grandes conglomerados industriales. Para prevenir este tipo de desastres ecológicos, se creó LYNX. Los agentes de esta empresa se dirigen desde el planeta Ter3, en el sistema Bayer (cualquier referencia a una gran multinacional actual en el campo farmacéutico y en el campo de los productos fitosanitarios sólo es pura «casualidad»), donde uno de los agentes llamado Bor de la Roque, el mejor agente del DIPCE (Departamento Interplanetario de Prevención de Catástrofes Ecológicas), es un hombre experimentado y convocado urgentemente por su superior, el comandante Ward. Pero Bor no está de buen humor. Su investigación sobre el planeta Helis estaba a punto de concluir, implicando a la empresa Techlys. Se ve privado de las investigaciones a favor del agente Tervel, un agente notoriamente incapaz y corrupto. ¿El motivo del retiro de su destino? Bor, que ya no quiere un compañero de equipo desde la trágica muerte de su hija y esposa, y se ve obligado a buscar un nuevo compañero.

Comienza así la trama con su nueva compañera de equipo, una jovencita de carácter fuerte, inexperta y más testaruda que tonta que además exige trabajar con un joven de su edad, alguien «divertido» y atlético, un buen compañero y no de esos patanes que siempre hay que ayudar en caso de peligro. Porque… ¡Annet Pyriev no es una cualquiera! Es hija de Pyriev, el magnate de los medios de comunicación…, y una de las principales contribuyentes a los beneficios de la agencia que da trabajo a Bor. Y, por supuesto, tiene intereses en la empresa Techlys que Bor pretende derribar.

Vivimos una gran época para el fan del cómic. Muchos niños de los 70-80-90 ya estamos en edad adulta, somos más críticos con todo y la media del país dice que podemos normalmente permitirnos el lujo de leer lo que queremos. Ya le hemos dado la vuelta al jamón. Pero si nos referimos al maravilloso mundo del cómic europeo (comentaba lo de antes porque raro era el niño que en aquellas décadas podía pagarse un título procedente de la BD), encontramos que buenos dibujantes y guionistas son casi legión. El nivel es muy alto. Y eso se refleja muy bien en un cómic o miniserie como Lynx. En este caso concretamente, el ruso Alexandre Eremine es a la vez diseñador y colorista, dos tareas que asume de forma brillante. Y en cuanto al guion, tenemos una trama de aventuras mezclada con políticas de empresa que engancha. Raro de ver. Aparte del trasfondo de ciencia ficción clásica que se nos presenta con surcadores del espacio exterior. Eso siempre mola y es culpa de Serge Perrotin, el cual crea una construcción hermosa, compleja, con múltiples preguntas sujetas a otras tantas investigaciones en cada uno de los tres ábumes que se recogen en este genial tomo que recién publica Yermo Ediciones.

Mola de Lynx que deja las puertas abiertas a futuras aventuras, que por mi parte espero con impaciencia. Mola también de Lynx que trata muy bien los problemas ecológicos y de forma inteligente. Tenemos un nuevo título para amantes de la ciencia ficción clásica, la ecología y el thriller. Y para los que además gustan de tener un buen cómic europeo entre manos, Lynx debería interesaros.

Reseña: Carlota Emperatriz. Integral 1, de Fabien Nury y Bonhomme

No me canso de elogiar a este autor, que ha escrito numerosos relatos históricos, algunos desde el ángulo de la fantasía y otros en un tono mucho más serio. Carlota Emperatriz  lleva un tono serio pero tenemos… ¡Otro Nury, otro éxito brillante! Y es que este autor se esfuerza y se documenta de forma genial para sus cómics, y recorre y nos hace recorrer el trágico destino de la emperatriz Carlota de Bélgica, esposa del archiduque Maximiliano de Habsburgo, presentada aquí un poco como la oveja negra de la famosa dinastía austriaca.

En este buen volumen de cómic europeo que recién publica Norma Editorial, los personajes que vais a encontrar están elaborados, son entrañables o repulsivos, pero ninguno deja indiferente. A través de los ojos de la princesa Carlota, nos invade la simpatía, luego la lástima, el horror o el disgusto cuando nos enfrentamos a la personalidad fantasiosa de Maximiliano de Habsburgo. Una especie de monstruo compuesto y creado por un poder visiblemente esclerótico, que es a la vez víctima de un sistema del que le gustaría escapar. Un tema que aparece a lo largo toda la historia, donde se aprecia que Nury no antepuso ninguna visión política anacrónica a su reconstrucción histórica. Carlota fue víctima de los abusos del poder corrupto pero aquí se comenta de forma sutil. Y, por supuesto, sentimos mucha más lástima por la emperatriz de lo que la odiamos. Pero la personalidad de la princesa también resulta muy compleja, no dudando en mostrar crueldad hacia su marido dejándolo chocar contra una pared que ella ve desde hace mucho tiempo.

El guionista Fabien Nury (Érase una vez en Francia, Katanga) y el dibujante Matthieu Bonhomme (Esteban) recrean la biografía de la emperatriz Carlota en una apasionante historia que se presentará reunida en dos volúmenes integrales. Hoy os reseño el primero con el que he disfrutado de una de las mejores lectura históricas de los últimos tiempos. Y parece que sólo he venido a hablar de Fabien Nury, pero hay que reseñar que gran parte de su éxito en este caso se debe evidentemente al dibujo del señor Matthieu Bonhomme. Capaz de aportar dibujos a un título que roza lo sublime. Un cómic que ilustra la ligereza de las primeras emociones del amor, las primeras vacilaciones de la vida matrimonial, el cálido sol de Italia o el sol abrasador de México, además del horror de la guerra… Bonhomme es perfecto en todo. Y seré sincero. Creo que si no hubiera habido un dibujo de esta calidad, me hubiera interesado menos esta historia, porque de algún modo llegó a mis oídos en su día el desenlace, que saldrá más adelante. Para el que no lo conozca, lo que yo haría es esperar, coger ambos integrales cuando se publiquen y disfrutarlo de como uno solo. Así el impacto será mayor.

Reseña: Gotham City. Año Uno, de Tom King, Phil Hester y VVAA

El buen amante de la novela negra que quiera degustar historias en formato cómic, no debe tener ninguna duda a la hora de pillar volúmenes como Gotham City: Año Uno. Es concretamente eso, ese estilo, la ambientación y entorno de los benditos años 50 con su tono detectivesco, lo que vas a encontrar en estas historias ubicadas en la ciudad del Caballero Oscuro. De diez, de sobresaliente, esto es una jodida maravilla. Casi que el mejor Tom King mostrando su don. Y es que había una vez una ciudad brillante sobre el agua, un hogar para familias, esperanza y prosperidad. Era Gotham y era glorioso. La historia de su caída en desgracia, la leyenda que daría origen al hombnre murciélago más famoso de todos los tiempos, una historia que no se ha contado en ochenta años, es lo que tenemos aquí. Pero está a punto de cambiar… de hecho, ya ha cambiado. Los grandes creadores de historias como Tom King y Phil Hester se unieron por primera vez para contar el origen definitivo de Gotham: cómo se convirtió en el pozo negro de violencia y corrupción que es hoy, y cómo albergó y luego desató el pecado que llevó al surgimiento del orejas picudas. Un volumen que ECC Ediciones sacó hace unos años y se agotó al poco tiempo, un volumen que ha reeditado y diría que si no ha ocurrido ya lo mismo, poco le queda.

Dos generaciones antes de Batman, el investigador privado Slam Bradley se ve envuelto en el «secuestro del siglo» cuando el infante heredero Wayne desaparece en la noche… y así comienza una historia épica, brutal y dura de un hombre que vive al límite y un ciudad a punto de arder. Es la primera historia. Pero vendrán más. Porque esta edición ha sido seleccionada dentro de la colección Grandes Novelas Gráficas de DC que recoge los seis números que tuvo esta miniserie, muy digna de ser llevada a televisión, por cierto.

Las historias clásicas de detectives son mucho más que simples historias de crímenes narradas en primera persona. El protagonista no debe ser nada sentimental, ser resolutivo y a poco que pueda soportar muchas ostias. La historia debe ser realista sin rehuir de las escenas de violencia en entornos urbanos sórdidos y (a veces) una buena dosis de sexo tampoco viene mal. En resumen, casi todas las cualidades que se encuentran en los libros publicados por la Hard Case Crime americana que tanto amo. Por eso la escritura de King en Gotham City: Año Uno es acertada por acercarse tanto al género. Los espíritus de Raymond Chandler y Dashiell Hammett viven en estas páginas. Como comparación literaria con un autor más moderno, no son muy diferentes de lo que uno encontraría en una novela de Dennis Lehane.

El personaje principal, el detective Samuel «Slam» Bradley, es un detective privado sensato que se ocupa de divorcios, matrimonios y personas desaparecidas. Ha trabajado para fiscales del distrito y abogados defensores. Se considera un hombre de reputación y logros. Entonces, cuando una mujer le da cien dólares por entregar una carta, al principio se enfada con el trabajo: no es un “chico de los recados”. Por supuesto, todo fan de la novela detectivesca sabe exactamente lo que sucede después: el trabajo mundano comienza a salirse de control, arrastrando al detective cada vez más hacia lo inesperado y…

Friends, esto es joyita del cómic de género negro en todos los sentidos.