Reseña: En lo más Profundo del Sur, de John Connolly

Categorizada en varios medios como «…posiblemente la mejor novela criminal escrita en 2020…», por fin, llega a este lado del charco The Dirty South, la última novela de John Connolly publicada en nuestra país gracias a la editorial que siempre nos trae sus obras como es Tusquets Editores.

Traducida como En lo más profundo del sur, tenemos un nuevo movimiento inteligente del dublinés afincado en Maine, el que es para mí, el maestro del thriller cargado en exceso de temas sobrenaturales, denominado así para todos aquellos que insisten en decir que el señor Connolly no escribe Terror.

En lo más profundo del sur es, en definitiva, una nueva aventura para su héroe por excelencia como es el detective Charlie Parker, la que sería la novela de este personaje número dieciocho (ahí es nada). Y para todos aquellos que acaban de soltar un chiflido, de esos que echan para atrás, decirles lo que otros ya sabrán. Cada novela se disfruta por separado como una novela diferente aunque si que es verdad que ganan más si estás al tanto de ciertas cositas con ciertos personajes recurrentes del mundo creado por el autor. ¿Una serie centrada en un mismo personaje, una serie de casos tan largo que…? Nada, nada, avisar ya que En lo más profundo del sur tiene una entrada terriblemente fácil para nuevos lectores, así como una muy buena que ayuda a recordar a los fans que llevan mucho tiempo sin saber nada de Parker, como quedaron las cosas. Es revelador cuando aparece en escena Parker por primera vez leyendo Educación de un hombre errante, de Louis L´Amour. Por si no lo sabéis, un autor tremendamente popular de westerns geniales como The Tall Stranger, The Broken Gun, El Cañón Oscuro, entre otros. Títulos que cualquiera de ellos podría servir como título alternativo para este libro, por cierto. Porque para mí, eso es En lo más profundo del sur; un western, donde un tipo misterioso cabalga hasta la ciudad y se ve envuelto en unos asesinatos casi sin querer-queriendo.

El otro punto de referencia podrían ser las novelas independientes de Jack Reacher, de Lee Child. El snob puede burlarse de esa idea, pero pretendo que sea un gran elogio. ¿Intentas escribir la misma historia una y otra vez y hacer que sea entretenida siempre? Decidme cuantos autores consiguen eso con un mismo personaje. Arthur Conan Doyle y poco más. En lo más profundo del sur nos traslada al año 1997. Parker ha perdido recientemente a su esposa e hija en un crimen verdaderamente horrendo, que todo aquel que haya leído la primera novela (Todo lo que muere) conocerá. Parker ha dejado la policía de Nueva York y casi que camina a la deriva, dando tumbos, a la vez que investiga y está atento a los informes de delitos similares para poder rastrear al perpetrador que acaba de robarle para siempre a su familia… Para poder encontrarlo y estrozarlo. En una de ellas, aterriza en Cargill, Arkansas, atraído por la noticia de muerte de tres jóvenes negras, que las autoridades consideran un caso, a priori, accidental. Al más puro estilo clásico y gracias a su experiencia, Parker, después de una recepción inicialmente gélida y que acaba por llevarle al otro lado de las rejas, termina siendo designado para ayudar a los responsables de la ley local. Y eso que desafortunadamente existe la posibilidad de una gran afluencia de efecto corporativista en la zona que puede echar a perder la persecución del asesino en activo. Por lo que Charlie se encontrará con una roca dura bastante difícil de excavar.

Lo que mola de En lo más profundo del sur es que al igual que en la primera novela de la serie, a Parker le importa un carajo todo y su único objetivo es la venganza. No le importa lo que los demás puedan pensar, ni los medios para llevar a cabo su tarea, va a arrasar. Y otro punto que me encantó es como un lugar como el lago local casi que se convierte en un personaje más, uno sobrenatural, un lugar en el que cuando cae la noche, el entorno parece tragarse algo más que la luz…

Connolly demuestra también que no necesita sus elementos sobrenaturales habituales, por muy entretenidos que sean, para impulsar la narrativa. Hace tiempo que muestra sus dotes de maestro al mundo lector. Con nada consigue que te enganches a la historia y lo que me duele (como compañero escritor) es que parece que lo hace con una tremenda facilidad. Así que aquí ando, rezando una oración silenciosa al fantasma de Conan Doyle, para que Connolly no se canse nunca de sus personaje.

Otra novela chula de Charlie Parker.

Reseña: Especial Aquaman 80 Aniversario, de VVAA

Con sus idas y venidas que un personaje como Aquaman, vuelva a estar en boga de los fans de los cómics de superhéroes, debe decir mucho de él. El porcentaje de personas que ha llegado a ser octogenario en este nuestro mundo es bajísimo así que… Si es el 80 cumpleaños de Aquaman y DC Comics está celebrando con estilo su obra en USA con el acertadamente titulado Aquaman 80th Anniversary 100-Page Super Spectacular, quién soy yo para perdérmelo. Y más aún cuando ECC Ediciones lo publica por aquí en un tomito en tapa dura con algunos añadidos.

Un volumen con varios equipos creativos para once historias cortas, todas centradas en el Rey de la Atlántida. Una recopilación donde hay un poco de todo y que contiene desde relatos de Aquaman al estilo clásico, como otros tantos saltos al futuro, historias que surgen del aquí y ahora a medida que se iban preparando para el lanzamiento de dos nuevas series allá por el pasado año 2021. Ademásde de un elenco de personajes estelar para la ocasión y un chapuzón emocionante que te enganchará al héroe.

Un Especial… que comienza con la maravillosa apertura de Jeff Parker, Doc Shaner y Rob Leigh, el one-shot llamado La espiguilla; una historia de playa, con el trabajo de Shaner que es simplemente hermoso, y Parker tejiendo una historia donde se captura la esencia del personaje y sus relaciones con aquellos a quienes protege bajo el mar. A eso le sigue Geoff Johns (nada más y nada menos, el maestro) y Paul Pelletier y la impactante historia para mí como ha sido El día del padre. Donde se destaca una relación que quizás pide más páginas para desarrollarse, y donde Jackson y Manta Negra quieren llegar el uno al otro en muchos sentidos. Una eterna lucha familiar en pocas páginas.

La dama del lago no es un número que me haya llegado, sin embargo, Facetas, me ha flipado. Un número en el que Arthur se encuentra con un legendario Rey de la Atlántida del pasado, trama donde los autores Stephanie Phillips, Hendry Prasetya y Ulises Arreola exploran las dudas de Arthur sobre sí mismo y la barra de perfección a la que se enfrenta. Una conversación entra dos reyes digna de disfrutar. Y me gustaría poder decir lo mismo de Cosas de familia: un número al estilo vintage enormemente atractivo a los ojos gracias a las hermosas ilustraciones de Tom Derenick y Nick Filardi; peeeero…, poco más. Aunque tiene un comienzo espectacular. Y lo mismo puede decirse de la historia de Bombshells, Las doncellas del Rin. Que aunque adoro las historias de Bombshells, aquí no hay mucha carne que rascar en el hueso. El arte nuevamente impresionante, eso si.

La antología realmente alcanza su máximo potencial en el segundo tiempo del partido o del tomo. Historias como Entre dos aguas, la maravillosamente inventiva creada para Lo que que queda de una tormenta, Mar Rojo y Presagio, son tremendas. Historia de dos hermanos, la construcción del clima y el mar de manera asombrosa y muchas cosas más que muestran lo suficiente para que te enganches y quieras saber más, del personaje de Manta Negra, por ejemplo.

Un volumen que cierra con Donde no alcanza la luz y números clásicos espectaculares donde Aquaman se enfrentó nada más y nada amenos que al Joker. Así como fichas de personajes, héroes y villanos del franquicia, entre una historia y otra. Y es que Aquaman es uno de los íconos grandes de DC y lo será siempre. Celebrar su cumple es bien. Afortunadamente, DC lo sigue teniendo en cuenta en sus producciones y este genial volumen es un ejemplo de ello. Genial para el veranito que nos llega.

Reseña: Spiderman. Toda Una Vida, de Chip Zdarsky y Mark Bagley

Chip Zdarsky entró en escena como el nuevo hombre a tener en cuenta como guionista de cómics y no importa cuántas veces hablen mal de él, que todavía sorprende. Su Spiderman: Toda una Vida, no es una parodia y diría que tampoco un What if…? del trepamuros. Es un compendio de historias muy tradicional. Tienes enferma a tía May, a un codicioso J. Jonah Jameson, una sufridora Gwen Stacy, el Duende Verde, intervenciones de otros superhéroes…, e incluso el gran momento dramático cuando Norman se revela a Peter como el villano eterno promoviendo que conoce su identidad secreta y no dudará en desvelarla. Decidme que esto no es pura tradición arácnida. Sin embargo, lo bueno siempre está en los detalles. En Spiderman: Toda una Vida, tenemos escenas de Peter coqueteando con Gwen con comentarios muy ingeniosos y un largo etcétera de detalles que hacen brillar la obra en su conjunto. Título que tengo que reconocer que había pasado por alto decenas de veces. Ahora Panini Cómics publica este 100% Marvel HC con una retórica ideal: ¿Crees que has completado ya tu lista de historias favoritas de Spiderman? ¡Pues prepárate para añadir una más! Muy cierto, por que sin duda es una de las que deseaba leer hace tiempo para “completar” en mi cerebro sus mejores historias. Y para ello que mejor que Spiderman: Toda una Vida que de hecho se elaboró para celebrar el octogésimo aniversario de Marvel. Y donde Chip Zdarsky y Mark Bagley se unen para una historia única de Spidey, pues si un gran poder conlleva una gran responsabilidad, ¿qué responsabilidad tienen entonces los poderosos durante una guerra moralmente cuestionable?

Zdarsky y el legendario Mark Bagley, con el entintador John Dell, el colorista Frank D’Armata y el escritor Travis Lanham de Virtual Calligraphy, examinan esta cuestión; y sin restricciones de continuidad, tallan un camino impactante que todavía se siente perfectamente en línea con su elenco de la Edad de Plata. Zdarsky, utilizando las bases morales ambiguas para la participación de Estados Unidos en la guerra civil en Vietnam, empuja a Spiderman y otros iconos Marvel, mientras se mantiene fiel a la pregunta de lo que realmente significa tener esa «gran responsabilidad». Peter Parker enfrentado no solo al inminente conflicto sino también a las revelaciones de la doble identidad de Norman Osborn, donde se ve obligado a tomar decisiones difíciles que contrastan con las historias clásicas de la época. Esto permite que estemos ante una trama que engancha ya que se siente familiar para los que conocemos el personaje de hace años. Aunque a la vez, prolífera frescura.

Spiderman: Toda una Vida tiene el potencial para llegar a ser considerado un clásico. A tener en cuenta en esos rankings de las mejores historias o indispensables a leer de nuestro amado trepamuros. De clásico moderno, lo tildaría yo. Casi que no hay forma de reseñarlo sin spoilers. Pero a grandes rasgos: en 1962, un Peter Parker de quince años es mordido por una araña radiactiva y se convierte en el sorprendente Hombre-Araña. Flash Thompson es reclutado para servir durante la Guerra de Vietnam y es en 1966 cuando dicha guerra se endurece tanto, que Spidey debe sopesar la cuestión de dónde reside realmente su responsabilidad en el conflicto. Se cuenta bastante más en esta miniserie de seis números ahora recopilada que en casi toda una década de cómics. Desde los 60s del pasado siglo, hasta la primera del presente incluida. Y con apariciones estelares del Capitán América, Duende Verde, el Soldado Desconocido, el profesor Miles Warren, Mysterio, El Escorpión, Los Vengadores, Puño de Hierro, Morbius, Capa y Puñal… En definitiva, un enorme elenco de grandes personajes Marvel.

Spiderman: Toda una Vida utiliza el mismo truco que Marvels o JLA: La Nueva Frontera. Cuenta una historia familiar de superhéroes, pero la sitúa en el mundo real y el tiempo se desarrolla de una manera histórica-verídica. ¡Y Mark Bagley dibuja esto! El maestro Bagley que ha dibujado a Spiderman durante más de treinta años. Para muchos, el mejor dibujante que ha tenido nuestro querido vecino el arácnido.

Reseña: Papyrus (1990-1992), de Lucien De Gieter

Papyrus, del autor belga Lucien de Gieter, es un cómic clásico de la BD que tiene aventuritas muy molonas a poco que gustes del buen cómic europeo… y del género histórico. Género de aventuras propiamente dicho. Por eso en estos números aplica, una vez más, todo lo que concierne al Antiguo Egipto y sus arquetipos del héroe de lucha constante. Conocimientos también que disfrutas como lector gustoso de mitos, leyendas y cuentos que se utilizaron para sacar adelante la seductora fantasía egipcia. Demonios y maravillas a partes iguales. Y es que realmente tengo muy buenos recuerdos de las lecturas de Papyrus, en general. Con cada volumen que va publicando Dolmen Editorial nada me quita ese gusanillo de querer más cuando los termino. Aventuras con todas esas intervenciones del panteón divino egipcio de fondo pero donde se añade una buena dosis de fantasía, ideal para lectores jóvenes ávidos y adultos que amaron y siguen amando todo lo que concierne a la BD y a los mitos como el coloso sin rostro, los cuatro dedos del Dios Luna, las lágrimas del Gigante, el Laberinto (una aventura chula incluida en este tomo), los jeroglíficos y personajes inolvidables.

Papyrus es, por ejemplo, una alternativa interesante a Alix (y su serie relacionada) donde descubrir historia antigua, y el Antiguo Egipto en particular. Sobre todo los primero álbumes que ya fueron publicados en sendos tomos por Dolmen Editorial.

Papyrus (1990-1992) contiene los títulos El Laberinto, La Isla Cíclope y El Niño Jeroglífico. Un quinto volumen donde acompañamos al héroe en un viaje de ida y vuelta a la civilización minoica, cómic que hubiera molado muchísimo que me lo hubieran enseñado en clase de Historia en el instituto. Porque vale para cuando se tocan dichos temas, os lo aseguro. El Laberinto es un álbum sumamente dinámico donde nos topamos con un Papyrus más activo, mucho menos afectado por los acontecimientos, y obligado a luchar por su supervivencia. La ausencia de la habitual galería de personajes que lo rodean probablemente sea algo por lo que hay que pasar también. Teti-Sheri, poco presente en esta historia aunque su imagen tiene una escena importante que representar. Y se revela algo que será útil más adelante…

La Isla Cíclope habla de los setenta días durante los cuales se momificó el cuerpo del príncipe Melos, hijo del rey de Creta, Minos Idomeneo, muerto en Egipto. Fue colocado en un sarcófago dorado. Y en este momento, escoltado por la princesa Teti-Sheri, es traído de vuelta al país a bordo del velero real. Una terrible travesía para los egipcios porque nuevamente la princesa es víctima de un intento de asesinato cuando es arrojada por la borda.

Me comentaba mi tito americano, ese amante del cómic europeo que me metió en esto que, El Niño Jeroglífico es un álbum menor de la serie. Contiene hermosos pasajes (algunas visitas, con soberbias ambientaciones) pero también es una historia donde Papyrus parece bastante pasivo. Yo diría que es una historia donde De Gieter aprovecha para demostrar su conocimiento y nos lleva con él a este Egipto de la época de esplendor con hermosos dibujos. Aunque está claro que es una historia no muy imponente en su contexto. Aquí lo didáctico se impone a la aventura y eso puede no gustarle a los que ya tienen una edad. Aunque para mí, lo que la salva de una mala nota, es la presencia de la siempre dulce Teti-Sheri y todo el encanto y el sabor que aporta. Y el regreso de la «familia».

Dicho ya, Papyrus tiene eso: deja muy buenos recuerdos de sus lecturas. Suspenses momentáneos que se van desarrollando con las tramas, una serie de cómics que claramente iba dirigida al público juvenil de la época que no son otros que nosotros y nosotras a día de hoy.

Reseña: Alguien con quien hablar, de Grégory Panaccione

Una de las lecturas piscineras más tiernas que acabo de vivir, ha sido mi experiencia con Alguien con quien hablar, de Grégory Panaccione. Recién publicado por la siempre recomendable Ponent Mon -una editorial donde se pueden encontrar tanto joyitas de manga como de cómic europeo-, la obra de Grégory Panaccione es en realidad, una traslación a formato cómic de una novela de Cyril Massarotto. Un guión que contiene una trama bastante agradable de leer, lo que llaman aireada, porque vais a encontrar algunas páginas mudas, pero dibujos que no necesitna palabras porque dicen bastante con lo que representan.

Panaccione estuvo publicando bastante durante algunos años. Su producción es bastante ecléctica y es un autor del te puedes quejar únicamente de él en que todos sus héroes tienen más o menos la misma cabeza o modo de pensar. Al menos, con lo visto hasta ahora por mí. Pero aquí la trama fantástica que trae es bastante poderosa y original. El protagonista, un tipo solitario en su cumpleaños, llama al único número de teléfono que recuerda y descubre que le responde un niño. Uno del que le suena bastante la voz… Entonces la vida de este tipo bastante común cambia por completo. Su modo de pensar pasa de negativo a positivo, lo vemos como agarra su vida de la mano y la saca del pozo. Una vida que se estaba yendo por el desagüe.

En Alguien con quien hablar también encontraremos pasajes divertidos, en particular, la relación entre nuestro héroe y su jefe, que dinamizan un poco la trama, que no está exenta de momentos no aptos para depresivos o pesimistas de la vida. Y es que sinceramente, y en un principio, tenía miedo de no tener empatía con el personaje principal porque no me suelen caer bien la gente que se rinde fácilmente y con nada deja de luchar por avanzar en su vida. Mejorar. Pero es cierto que el atractivo de Samuel empieza a ser cada vez mayor mientras más avanzas en el tomo. Los sentimientos esplenden y los sentidos en el simbolismo (valga la redundancia) están bien insertados y la historia es buena. Aunque tengo que objetar que es una aventura que se despacha tan rápido que duele pensar que no sabremos más de la vida de Samuel. Se convierte en un nuevo amigo con el que te consigues llevar bien, terminas queriéndolo, y el corazón se te exprime cuando caes en la cuenta de que no lo volverás a ver jamás…

A menos, que releas la historia.

Me encanta el dibujo de Panaccione con su movimiento sencillo y aplicado al final. El dibujo de este hombre también expresa su angustia y el hecho de un personaje/persona completamente perdido. Incluso el color, captura la atmósfera sombría que acompaña la vida de Samuel. Colores apagados, colores suaves, para una historia de vida, de frustración, de amores y sueños incompletos con los que me identifico bastante. Esa intrigante posibilidad de revisitar o incluso modificar la infancia de uno. Teorías en las que uno piensa casi todos lo días.

Reseña: Batman. La Maldición del Caballero Blanco (Edición Deluxe), de Sean Murphy, Klaus Janson y Matt Hollingsworth

Tocaba Batman. La Maldición del Caballero Blanco. Fue en diciembre de 2017 cuando toda USA vio el lanzamiento de una original serie de DC Elseworld (Otros Mundos) de la mano del siempre genial Sean Murphy, que escribía e ilustraba dicha serie limitada de ocho números llamada Batman: Caballero Blanco (titulo que aquí va ya por su tercera edición). Una serie que de alguna manera había pasado por alto en su momento incluso cuando tanto fan por internet hablaba de ella. Yo, en ese momento, luchaba un poco por disfrutar de Batman siempre a mi bola, con el personaje aparentemente encerrado y ubicado en esos arcos argumentales que tienen principio y fin. Pero que están a mi alcance. Por lo que Caballero Blanco fue una fuerte alternativa a la narrativa central de Batman que muchos quizás dejamos de lado para centrarnos en historias acabadas. Y unos años más tarde, cuando murió el entusiasmo y los fans todavía se sentían orgullosos de haberla leido antes que nadie, me arriesgué con el tomo integral al completo y ahora en una edición Deluxde que es toda una maravilla. Doscientas páginas de escritura innovadora y contenido visual formidable, claro que no esperaba menos de Sean Murphy, quien aquí lo borda nuevamente, algo que no sé si ustedes, pero a mí no me sorprende nada de nada.

Ahora ECC Ediciones recién publica este genial tomo Deluxe con sobrecubierta (como todos) de La Maldición del Caballero Blanco, los ocho numeritos en tomo de tapa dura de los que gusta tener en la cómicteca. Donde Sean Murphy (siempre recomendaré su Punk Rock Jesus para iniciarse con el autor) continúa su propia creación del universo del orejas picudas como secuela del Batman: Caballero Blanco. Un tomo que además contiene el especial Batman – Caballero Blanco presenta: Von Frío, dibujado por Klaus Janson.

En la rampa de salida tenemos a un Joker fuertemente cuerdo contra un Caballero Oscuro que se agarra al final de su baticuerda como si le fuese la vida en ello. El ex Príncipe Payaso del Crimen es ahora un hombre del pueblo llamado Jack Napier, que al reunir a los gothamitas con medios astutos pero legítimos, ilegalizó a Batman. El uso de registros públicos para demostrar el detrimento del Cruzado de la Capa mantuvo dicha historia en los libros como si fueran hechos verídicos, al tiempo que convertía a Batman en el villano más odiado de todos. Y como lector, hasta te lo puede parecer. Con detalles simples pero certeros como demostrar, simplemente, a los ciudadanos que el dinero gastado en ayuda para desastres naturales se estaba gastando en los daños que Batman infligía en sus “cacerías”.

Después de disfrutar con el volumen anterior, me encontré esperando ansiosamente esta secuela. Y después de una espera dolorosamente larga (porque ya sabéis que dejé de coleccionar y leer grapas allá por los 90s) aquí estamos con La Maldición del Caballero Blanco, una nueva trama con Azrael, el caballero más oscuro que Gotham ha visto jamás, partiendo la pana, en un solo tomo. Esta historia se inspira en Knightfall. Gotham ha sido restaurada a una apariencia de orden después de la guerra de Joker/Napier y Batman, donde se quiso introducir la Iniciativa Napier para evitar que la Gotham Elite mantuviera el control de la ciudad. Lo hizo, en realidad, utilizando a súper criminales para avivar las llamas en su propio beneficio. Joker quiere sacudir el mundo de Batman desenterrando la historia de la familia más famosa de Gotham. Entre el Joker y la Gotham Elite comienza una guerra que fija su objetivo entre Azrael y Batman. Y Sean Murphy establece una rivalidad de sangre al principio de la historia con líneas de tiempo duales que rápidamente te sumergen en dicho plano alternativo. ¿Por ejemplo? Al visitar Edmond Wayne, descubrimos la historia corrupta de dos casas clave de Gotham.

La Maldición del Caballero Blanco es una trama que conoce sus puntos fuertes y se apega a ellos. La versión alternativa de la actitud de Batman conduce a varios momentos interesantes. Cada vez que nos desviamos del camino trillado, somos recibidos por algo familiar que mola. Las relaciones centrales de Batman cuentan con un gran apoyo incluso con las interacciones más pequeñas, pero las relaciones poco probables brillan intensamente, comenzando con la doctora Leslie Thompkins, uno de los personajes escritos con mayor fuerza, que tiene el don de la voz como razón. Pero con matices de afecto y protección maternal hacia Bruce. ¿Y Harley Quinn? Muy refrescante con sus nuevas responsabilidades y motivaciones.

Y entonces, ¿por qué deberías leer La Maldición del Caballero Blanco? Es un cúmulo de giros diferentes de los estereotipos más establecidos. El distintivo de Sean Murphy se puede ver a una milla de distancia con sus impresionantes fondos y diseños de personajes únicos. Un cómic, una trama que se devora en nada, uno de los mejores tomos del momento.

Reseña: Tren Bala, de Kotaro Isaka

En Tren Bala he encontrado un libro que me deleitó a la vieja usanza. Mi amor de toda la vida por los libros, las películas y la cultura que ahora se denomina friki, pero que no es otra que querer divertirse en mundos que no son éste, la emoción de mi infancia por la cultura pop de mala reputación, las novelas de Terror, de «hardy boys», casi cualquier tipo de cómic… Abrieron mi imaginación. Y la desarrrollaron de modo exponencial. Pero aunque mis estándares han subido a medida que han pasado los años (ya uno exige cierto nivel en la obra que tiene delante), eso no quita que cada vez que voy al cine, me pongo frente a un buen cómic o cojo una novela que se presenta como diferente… Esa emoción adolescente (quizás, intrinseca), me gobierna de nuevo y me posee. Un subidón, que se dice ahora. Y eso es lo que fui sintiendo con cada página de Tren Bala, de Kotaro Isaka, que recién publica Destino en nuestro país y que os juro que casi ni me habia dado cuenta que hay peli en ciernes de Brad Pitt y Sandra Bullock. De hecho, el trailer ya está internet.

Este thriller del exitoso escritor japonés es una trama que hace honor a su título. Impulsado por una premisa seductora y explosiva, es una novela rápida, letal y divertida, como no había leido en los últimos años. Tren Bala es, sobre todo, una historia oscura e ingeniosa de cinco asesinos en un mismo tren. Ese, a groso modo, sería su resumen más minimalista. Peo es fácil ver por qué grandes productores y actores se fijaron en este guión para llevarlo al cine. Te estás imaginando la historia como una película en todo momento. Es una enérgica y frenética trama que recuerda al mejor cine policíaco, con múltiples puntos de vista que van y vienen en el tiempo, para brindarnos una historia sólidamente entretenida y sorprendentemente inteligente. Al contrario de lo que dice la sinopsis, diría que nuestro primer asesino es Kimura, que sube a bordo del tren-bala que se dirige desde Tokio a su destino final en Morioka, a más de tres horas de distancia. Tiene la intención de encontrar y castigar al adolescente que empujó a su hijo Wataru al vacío desde las alturas. El conocido como El Príncipe es un sociópata de cuidado que con solo catorce años, su comprensión de la naturaleza humana es mucho mayor de lo que debería a su edad. Pero existen otros asesinos que también suben al tren y que son tan profundos o tortuosos como éste. Aunque no cabe ninguna duda que el principal atractivo se lo lleva El Príncipe. Aunque Mandarina, amante de la literatura, es otra que tal anda y está casi al mismo nivel de espectacularidad.

Mandarina, sin embargo, a menudo se preocupa de cuidar a su compañero Limón, cuyo don para la violencia es casi tan fuerte como su obsesión por un personaje histórico que… Y si sus intentos de entablar una conversación pueden ser frustrantes, trabajan bien juntos la mayor parte del tiempo. Y ahora tienen la tarea «fácil» de escoltar a casa al hijo del jefe de un grupo mafioso que acaban de rescatar de un secuestro.

Para mí el quinto asesino es Nanao, también conocido como Mariquita (Ladybug), cuya mala suerte es legendaria en los círculos criminales. Su jefa de servicios, María, lo ha contratado para hacer lo que debería ser el trabajo más simple y menos violento de todos en el tren. Robar una maleta y bajarse en Tokio. Pero la desgracia le impide abandonar el tren, parada tras parada, mientras él y los otros asesinos aprenden poco a poco que sus misiones están todas entrelazadas.

Brillante. Una novela que se lee en un suspiro por la gloriosa acción que consigue. Las muchas capas retorcidas del misterio y violencia son un viaje totalmente emocionante cuando los cinco asesinos intentan burlar, manipular y escapar unos de otros. O mientras intentan frenéticamente comunicarse, o a veces evitar comunicarse, con amigos y enemigos fuera del tren. Diálogos ágiles como pocos y cada uno de los personajes bien definidos, con perspectivas e ideas muy diferentes. Uno de los momentazos es, cuando María intenta ayudar a Nanao a averiguar por teléfono qué hacer con un cadáver inesperado…

Novela súper recomendable.

Thriller de urgencia para disfrutar este verano.

Reseña: Starman. Los Años de David Bowie como Ziggy Stardust, de Reinhard Kleist

Starman es una novela gráfica que también debería atraer a las personas que no suelen estar interesadas en los cómics. Y eso, en este país de hoy, con uno de los porcentajes lectores más bajos del primer mundo, se puede decir que es un gran cumplido. Con el paso de los años, Reinhard Kleist se está convirtiendo cada vez más en un cronista de la historia de la música en formato cómic. Después de Johnny Cash (I see a darkness https://www.ecccomics.com/comic/johnny-cash-i-see-a-darkness-5466.aspx) y Nick Cave (Mercy on me https://www.ecccomics.com/comic/nick-cave-mercy-on-me-segunda-edicion-6757.aspx), el berlinés que a estas alturas ya es poseedor de un Premio Max y Moritz en tres ocasiones, incluido en 2018 el premio al mejor autor de habla alemana; con cómics que han sido traducidos a cantidad de idiomas; ahora se centra en el dios de la música. El polifacético e influyente David Bowie.

Como sugiere el subtítulo, Starman se centra en los años en los que el británico pasó de ser un recién llegado prometedor, a la estrella de rock galáctico que se llamó Ziggy Stardust. El año es 1972, es enero y la audiencia para las actuaciones de Bowie y su repertorio es aún pequeña. Pero pronto somos testigos de una transformación a través del poder de la música. Ziggy Stardust evoca colores brillantes en la monótona vida cotidiana de la juventud británica. El mesías de la música extraterrestre ha aterrizado. Desde muy locos roles de género y cambios de identidad sexual hasta la comprensión del rock y el pop, Ziggy provoca, desafía y libera a la persona que se pone frente a él. Pero no todo son luces y flores en este cosmos de apariencia fantástica hecha a sí misma. La fama y el ego, la creación y el creador, pronto lucharán entre sí.

Tenemos un volumen de ECC Ediciones en tapa dura, un ejemplo más donde Kleist demuestra que es un maestro de la biografía musical en formato cómic. Starman es otro ejemplo visual y narrativo de cómo hacer una novela gráfica que se devora y se disfruta en nada. De esas que llevas bajo el brazo en el metro, a la piscina o a tomarte un té o café a solas en una terraza de verano. Y la misma que luego posas en tu estantería junto a los vinilos o CDs de este gran autor.

Para la ocasión, Kleist, que es autor e ilustrador, tiene un socio perfecto llamado Thomas Gilke. Un colorista que hábilmente establece acentos de colores brillantes en contraste con los tonos marrones claros donde se utiliza -diría que a la perfección- una paleta de colores como medio dramatúrgico.

Ziggy se convirtió en el lado oscuro, egocéntrico, hambriento de éxito de Bowie, como describe Kleist de manera impresionante. Pero el 3 de julio de 1973, el cantante tiró de la cuerda y dejó morir a su alter ego al anunciar en una actuación en Londres que eso era todo. Un Suicidio del rock’n’roll, como se llamó la última pista del álbum The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. Me consta que existe una secuela llamada Low: Los años de David Bowie en Berlín. Ojalá ECC Ediciones se anime a publicarla.

Reseña: Chew (Integral 1), de John Layman y Rob Guillory

Una de las cosas que más odié durante el confinamiento, fue no poder salir a comer fuera. Y donde se podía… no se podía a gusto. Que sí, que la comida a domicilio estuvo muy bien y las mensajerías hicieron dinerito fresco a cascoporro, pero uno/a no puede esta dando propina toda la vida porque le pongan de poner. No en este país. No con nuestros sueldos. Y cocinar no era una tarea ardua pero durante el confinamiento se convirtió en una de las rutinas más odiadas por el ser humano de este planeta al que por fin se le metió el miedito en el cuerpo porque un virus (esta vez de verdad) podía acabar con todos. Fue duro. Y eso que puedo alegar ser, de las pocas personas de este país que continuó saliendo a trabajar cada día como si todo aquello no fuera con él. Mi trabajo era importante en aquellos momentos para los demás. Dejémoslo ahí. Bien, pues si no sabéis que es Chew, aquí tenéis un cómic sobre las consecuencias que trae una plaga masiva, donde el gobierno ha establecido regulaciones estrictas sobre lo que la gente puede y no puede comer. Y los agentes de la FDA patrullan las calles en busca de vendedores de alimentos ilegales de alimentos mientras descubren una conspiración masiva que termina resultando ser docenas de cuerpos que debieron ser enterrados y no devorados como están siendo. Sí, a pesar de que Chew fue publicado en USA en 2009, este cómic no ha envejecido nada de nada.

Tony Chu es un policía con un secreto, un extraño secreto. Tony Chu es cibopático, lo que significa que obtiene impresiones psíquicas de todo lo que come. También significa que es un gran detective, siempre y cuando no le importe mordisquear el cadáver de una víctima de asesinato para averiguar quién fue y por qué están ahí tiradas sus entrañas, vacias por toda la acera. Es un trabajo sucio y Tony tiene que comer cosas terribles en nombre de la justicia. Y por si eso no fuera suficientemente malo, el gobierno ha descubierto el secreto de Chu y tiene (terribles) planes para él. Le guste o no. Chew es una de esas series de trama tan diferente que mola. Una serie retorcida sobre policías, ladrones, cocineros, caníbales y clarividentes, escrita por John Layman (Marvel Zombies vs. Army of Darkness, House of M: Fantastic Four, Puffed) con unos dibujos molones de mi admirado «novato» ilustrador Rob Guillory.

Chew comienza en un mundo donde una misteriosa cepa de gripe aviar ha matado a veintitrés millones de personas. Como resultado, el gobierno USA ha prohibido la producción y venta de todos los productos de pollo. No más tortillas, no más huevos revueltos, no más sopa de pollo y no más pollo frito (¡Dioses! Me muero si pasara algo así). Curiosamente, resulta que vivir en un mundo en el que el pollo está prohibido es un mundo en el que solo los forajidos tendrán pollo. ¿Os acordáis de la La Ley Seca? Pues eso. Y aquí como resultado una Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) recientemente empoderada va directamente a la guerra con ese mercado negro de aves creado por los malos-malutos que siempre tienen que estar al margen de las normas civilizadas impuestas. Y si creéis que la trama de este cómic es sospechosamente una crítica a la tremenda guerra contra las drogas que existe en USA, no os preocupéis, el cómic hace claramente la comparación por nosotros.

En todo este lío interviene el ex-policía de Filadelfia convertido en agente de la FDA, Tony Chu. Ese que puede aprender cosas sobre los alimentos que come. Por ejemplo, si come una manzana, puede saber dónde se cultivó y quién la recogió. Si come un buen bistec…, bueno, digamos que no le hace ninguna gracia comer carne. Ya en el primer número de la serie, su pequeño/gran talento le sirve para descubrir accidentalmente a un asesino en serie que trabajaba como sous-chef en un bar clandestino de pollos de rigurosa procedencia. Una “encantadora” premisa para empezar este primer magnífico integral de veinte números que acaba de publicar Planeta Cómic en nuestro país. Donde a pesar de la temática exagerada y las desagradables implicaciones de un policía que tiene que comerse a la gente en nombre de la justicia, la construcción de Chew esplende porque muestra ser un cómic que se disfruta con una sonrisa casi constante en la cara. Muy pocos cómics consiguen eso.

Sabía de la fama de Chew y era uno de los títulos que había pasado por alto hasta ahora que sabía que me iba a encantar si o si. Iba con las expectativas muy altas y aunque soy consciente de que eso es muy peligroso, no solo no me ha decepcionado, me ha quedado la sensación de que quiero esta serie al completo en mi ya tan espacio-solicitada cómicteca. Tony Chu es un chulo personaje que se mueve entre un gran elenco de personajes. Layman reconoce todos los tropos tradicionales de un procedimiento policial y lo lleva de maravilla con cada trama. Violencia, intriga, humor y habilidades aún más extrañas que las centradas en la comida, van apareciendo. Son los otros ingredientes del atractivo de Chew.

Una maravilla.

Reseña: Conan El Cimmerio. El Coloso Negro, de Vincent Brugueas, Ronan Toulhoat y Robert E. Howard

Tras el impacto brutal que me dejó la noticia de poder leer al personaje de Conan tratado por autores de la BD, es decir, el famoso cómic europeo de donde parten tantas y tantas grandes ideas y, sobre todo, esos tremendos dibujazos que se marcan la mayoría, y tras disfrutar muy mucho del primer álbum como fue La Reina de la Costa Negra (https://www.cronicasliterarias.es/?p=9237), una de sus obras más famosas llevada a buen término por el gran Jean-David Morvan y Pierre Alary: era técnicamente imposible que yo me pudiera perder el segundo álbum de la colección, El Coloso Negro, recién publicado en nuestro país por Planeta Cómic. Uno más de esa colección que en el país galo ha dado tanto qur hablar y que lleva por el momento publicados el considerable número de trece álbumes. Tomitos que deseo con fervor que sean todos-toditos-todos publicados aquí.

Casi que os puedo decir que esta serie me está haciendo amar más aún al personaje. Ese que normalmente adolece de una imagen un tanto falsa a lo que todo prolifico le viene a la cabeza cuando piensa en el cimmerio y ha leído los relatos originales de Robert E. Howard. Sí. No es esa masa de músculos allá por donde mires. Eso viene de los cómics USA, pero que es un tío duro de pelar, eso sin duda. Aquí en estos que ahora os reseño, gozan, sobre todo, de un ritmo importante y de unos dibujos y montajes de viñeta tremendos, más adecuados a la realidad de las novelas.

Magnífico trabajo de los coloristas también, en un ambicioso proyecto desplegado por Glénat al otro lado de los Pirineos, adaptado también aquí a un genial papel satinado, buen álbum al más puro estilo europeo. El sueño de un friki de este marco del noveno arte como yo el ver a Conan así. Si La Reina de la Costa Negra era un escenario que encajaba como un buen one-shot que devorabas casi sin respirar, El Coloso Negro no es para menos. Con una intro de genial tratamiento gráfico, los autores de Iras Dei o Prometeo (grandes cómics europeos ya publicados en nuestro país), aquí también los autores despliegan su saber hacer en una aventura más clásica y lineal.

En El Coloso Negro, en otro tiempo, en otro lugar, tenemos una historia idealmente pensada para un artista-genio del dinamismo y las escenas de acción. Porque de eso se trata principalmente las historias de Conan. Palomiteo puro. A pesar de un comienzo amistoso, el corazón de la historia se centra en la batalla en la que Conan es la piedra angular que decidirá el desenlace. Una trama que no me ha llegado tanto porque soy muy fan y tengo en muy alta estima la historia a la que de algún modo copia este relato como es La Ciudadela Escarlata, que en narrativa es épica y fantástica a más no poder y cuya adaptación súper buena al noveno arte, en mi opinión, aún está por llegar. Sin embargo, si sois admiradores del dúo Toulhoat/Brugeas, que a poco que conozcáis sus obras seguramente lo seréis, este cómic os va a encantar. Repito que, habiéndome tragado todo lo posible de Conan en novela, relato, cómic, cine… Puedo decir, sin miedo a equivocarme, que siempre quiero más. Y verlo en diferentes versiones, ver sus historias transgredidas al lector por los diferentes tipos de comunicación, ver disfrutar de sus aportaciones, es algo que no me cansa. Aunque vuelva a releer la misma trama una y otra vez.

Mike Moorcock se refirió a la adaptación al cómic de Elric en su ciclo de Glénat, como la mejor jamás concebida, habiendo captado perfectamente los autores franceses el tono ambiental y la psicología del antihéroe que él siempre pretendió. Creo, imagino, que si Howard viviera habría aprobado el bello homenaje que le están rindiendo estos autores de la BD. ¿Quién sabe? Después de todo, a Crom no le importa, ¿no? Olvidaos de Schwarzenegger, olvidaos de Momoa (aunque encarnó al personaje mejor de lo que esperaba), olvidaos de John Milius y si podéis, olvidaos por un momento de la obra de John Buscema y Roy Thomas. Tened en cuenta esta joyita. Diferente. En cómic europeo. Una nueva forma de verlo. Muy recomendable.