Reseña: Hulka. Empezar de Cero, de VVAA

Tras un muy buen sabor de boca con la serie de TV de She-Hulk en cuyo capitulo final los guionistas se ríen de si mismos, de nosotros y de todo lo sucedido en la serie; algo muy en la línea de lo que siempre se pretendió en los cómics clásicos de Hulka donde el cachondeo con el tema de romper la cuarta pared era tremendo; uno está claro que quiere leer y saber más de la abogada verde. Y si os lo preguntáis (como hice yo) el cómic actual que está más en la línea de lo que promueve la serie de de TV es, sin duda, Hulka: Empezar de cero. Lo dice la sinopsis: «Tiene una carrera como abogada que reconstruir, amigos a los que recuperar, y tal vez representar ante los juzgados, y enemigos que… bueno, quizás no quiera reconectar con ellos, pero ellos están deseando reconectar con la Amazona Esmeralda. Ha llegado el momento de recorrer un camino nunca transitado por ella… ¡y quizás por todo el Universo Marvel!».

Hulka: Empezar de cero es un cómic palomitero de los de disfrutar sí o sí. En especial, si venís directamente de disfrutar el personaje en pantalla. Así es más fácil que os encante. Y si no, no me cuesta nada hacer una especie de guía del personaje y recomendar algunos cómics suyos que, por cierto, gracias al momentazo de la chica verde, se están reeditando gracias a Panini como es toda la saga de Byrne. ¿Quién es Hulka? Su verdadero nombre es Jennifer Walters y es prima de Hulk. Hace mucho tiempo, Jen recibió un disparo de un mafioso y su primo Bruce Banner le hizo una transfusión de sangre para salvarle la vida. Su sangre irradiada con rayos gamma la convirtió en una gran mole verde que aparecía cuando se irritaba al igual que le pasaba y pasa a su primo. Ya habréis visto que el origen no es como se ha visto en la serie de TV. Pero muy parecido, sí. No obstante, no solo esto hace que Jen sea interesante. A lo largo de los años, Jen ha tenido mayormente control sobre su forma Hulk, nada que ver, con la cantidad de mal tragos que ha pasado su primo. Y muy pronto, lista y más espabilada para todo como son las mujeres respecto a los hombres, ella es capaz de transformarse a demanda. Y lo chulo es que empieza a ver que el modo Hulka es en el que prefiere estar casi todo el tiempo. Jen lo elige. Ser Hulka la hace sentir fuerte, segura, confiada, sexy y casi con un chasquido es capaz de ayudar a las personas que la necesitan… Pero esta señorita tan excitante y potentona encima trabaja de abogada y ayuda al prójimo con su intelecto para evadir la Ley con esos resquicios que un buen letrado siempre encuentra. Y es verde como el equipo de moda…

O sea, que lo tiene todo para triunfar. Además, una cosa que me encanta del personaje es que le gusta ser superheroína. Por lo general, no es necesario convencerla. Es una abogada con un verdadero amor por la ley y la justicia pero convertirse en héroe es una extensión natural de sí misma. Porque Jen es buena, pero también es interesante. Y divertida como pocas, de las que saber pasárselo bien. Fue uno de los primeros personajes de Marvel en romper la cuarta pared y esto da pie a todo tipo de bromas con el lector que como mínimo te sacarán una sonrisa.

Autores nuevos como los que tratan este TPB hacen que el personaje se reinicie y se desarraigue. Algunos personajes, como Spiderman y Hulk, impulsan grandes historias de Marvel. Algunos como Hulka suelen ser secundarios. Pero esto ocurría en otras décadas. Ahora podemos disfrutar de aventuras de chicas interesantes como las que se proponen en este tomo, y os aseguro que no son historias feministas, y eso, en mi opinión, que esté conseguido, lo convierte en una dinámica de personaje interesante.

Hulka lucha continuamente por reconciliar su propia identidad y necesidades por el bien común. Es una gran jugadora de equipo, pero cuando se convierte en el centro de atención, es complicada y fascinante. No se me terminan los halagos ante cómics así tan disfrutables.

Reseña: Wild West, de Thierry Gloris y Jacques Lamontagne

Ahora la reseña de una de esas obritas que gustan leer de vez en cuando ambientadas en uno de los siglos más convulsos que ha vivido el continente norteamericano. Wild West es una serie con la que Thierry Gloris y Jacques Lamontagne se encumbraron (diría) reivindicando el mito de Calamity Jane; una chica de la frontera estadounidense, francotiradora y narradora, que fue conocida, sobre todo, por su inestimable relación con Wild Bill Hickok. Entiendo que si estáis leyendo esta reseña es de suponer que sabéis un poquito-mucho del Salvaje Oeste americano. Pero si no, también os contaré que Wild Bill Hickok fue otro héroe popular de la zona conocido por su vida en la frontera como soldado, explorador, agente de la ley, jugador de cartas, showman y actor, y por su participación en muchos tiroteos famosos de la época. Otro que obtuvo una gran notoriedad en gran parte por las historias «invent» que contaba sobre sí mismo. Muchos de este entorno se dieron cuenta del detalle que si sembraban historias locas de hazañas suyas, su fama y reputación subía como la espuma. El boca a boca, ya sabéis.

En Wild West que nos publica Norma Editorial para el disfrute total del mejor cómic western, el que insisto, mola más el hecho en el viejo continente que en el nuevo; tenemos un cómic donde por álbum nos hablan de la vida de cada uno de estos personajes reales, historias que se romantizan mucho y se inicia con un volumen que recoge los dos primeros de la serie (Calimity Jane/Wild Bill) para el acople total. Y con acople me refiero a que estos dos álbumes recogen lo que se denominada primer ciclo de la serie, que vuelve a poner el mejor western en el candelero del cómic europeo. Y es que muy pronto entramos de lleno en la acción cuando pasamos a donde se narra una parte del viaje realizado por Calamity Jane en su alistamiento como exploradora en el ejército, una parte que por cierto, no se cuenta ni es muy conocida en los anales de la historia. Mola ese relleno. Se opta por presentarla como una señora de la limpieza en un salón-burdel, siendo «rica sólo en su virtud» porque se niega a dormir en el mismo lugar. Pero agredida por un cliente violento y salvada por el secuaz del jefe del burdel del que se enamora. Pero las cosas no son menos complicadas para ella y finalmente se ve obligada a prostituirse también. Aunque todo cambiará con la aparición en la ciudad del famoso cazarrecompensas Wild Bill Hickok quien conducirá a la joven a la aventura de las aventuras.

El diseño, la recreación y el viñetaje es tremendamente chulo en Wild West. Es creíble y vivo. El dibujo de Jacques Lamontagne es emocionante y ofrece páginas bastante cuidadas que sumergen inmediatamente al lector en la atmósfera de época.

Los colores participan de una manera hermosa y los personajes están bien hechos, incluso si la elección de presentar a la joven Calamity Jane como una hermosa joven heroína es un poco formulista ya que su físico real era mucho más rústico. Bastante más fea, hablando en plata. En definitiva, un cóctel apasionante que se lee como una aventura moderna con sus sorpresas y giros. Donde se aprecia el tener entre manos la reunión de dos leyendas del Salvaje Oeste. Y es que por mucho que la historia real nos diga que se conocían sin más detalles, ponerlos en acción juntos es aún más cautivador.

Muchos de los que estáis leyendo esta reseña ahora mismo, sabéis que vais a comprar, o al menos, andáis ya locos por leer el cómic. Lo sé. A poco que se publique una buena historia western, la queremos y más si está hecha en cómic europeo porque eso es sinónimo de calidad. Y así es, en Wild West, ttenemos un volumen que hace pensar en una gloriosa serie, semillas ya sembradas para que un buen árbol crezca.

El segundo volumen me convenció más. Me pareció excelente y me lo pasé muy bien leyendo las locuras de Wild Bill y acabé enamorándome de este personaje. Y los mensaje gráficos y evocadores a los paisajes del Lejano Oeste y la Frontera… es que son geniales. Por cierto, ¿dónde he visto yo antes a la chica de la portada del tomo? ¿Quién tomaron de modelo? Es una actriz conocida, ¿no? No caigo ahora…

Reseña: Monsieur VADIM (Integral), de Gihef y Morgann Tanco

Monsieur Vadim es un cómic que trata un tema interesante: historia de mafiosos pero con el concepto de la tercera edad como trasfondo. ¿Cómo? La vejez. El héroe epónimo, Vadim, fue miembro de la Legión Extranjera y ahora está retirado. Un tipo fornido que aprendió a pelear y matar para seguir adelante pero ahora tiene artritis, se siente solo y tiene la mente ocupada con la mera idea de asegurarse de que su nieto, huérfano de madre, pueda vivir feliz a pesar de un padre que Vadim odia. Muy Mike todo… (referencia al personaje de Breaking Bad o Better Call Saul). No obstante, un día se va todo -un poco más- al garete. Un fatídico día se encuentra sin dinero tras una estafa y decide poner un pie en el estribo. Recuerda un poco a la trama de la peli Red, excepto que aquí el viejo guerrero no está necesariamente del lado de los buenos y acepta trabajar para matones en conflicto con una mafia más poderosa que ellos. Y que no podrá contar con ninguna ex-pareja sino solo con su instinto de supervivencia y sus doloridas articulaciones. Perdonad por mi constante referencia a films, pero de estos temas, sobre todo, me he tragado bastantes cositas en la gran pantalla.

Con lo contado, creo que ya he enganchado a muchos de vosotros. ¿Hypeado? Monsieur Vadim, y más en este formato integral que nos trae la siempre recomendable Ponent Mon, por supuesto, es un cómic a disfrutar por los amantes del género negro. Ese tan de moda que tan buenas historias está dando tanto en pelis como series, o cómics, donde el maestro Ed Brubaker es…, eso, un maestro. Aquí no está Brubaker pero Gihef tiene ese estilo. De su guión me gustó la densidad y el buen manejo de la trama un poco compleja pero pegadiza. El inframundo criminal del sur de Francia está representado de manera creíble y es fácil elegir bando entre los menos podridos, y esperar que el viejo lobo solitario pueda castigar a esos bastardos que han venido a este mundo solo para hacer el mal. También me gustó la complejidad y profundidad del héroe y los pocos momentos emotivos que surgen de sus recuerdos y la explicación de su situación actual. Sus momentos de debilidad física ralentizan un poco el ritmo, cierto, y podrían frustrar un poco a los lectores que aman la acción impecable, pero siendo realistas una trama más real -valga la redundancia- transcurriría así.

Siento que las historias de gangster protagonizadas por ancianos se están convirtiendo en todo un subgénero. Y no me molesta. Tiene que haber y habrá de todo en esta vida dulce para algunos, mala para muchos. Los personajes que encontramos en Monsieur Vadim son interesantes. Insisto, dignos de ser elevados al formato fílmico. Incluso los peores personajes, o mejor dicho, secundarios o terciarios que aparecen, están bien llevados. Los gráficos también molan con buenas dinámicas y ofreciendo a cada protagonista una verdadera personalidad visual. Me gustaron mucho los colores empleados.

Resumiendo, a pesar de algunos retrasos de lectura que no sé porqué ocurrieron y que hice inconscientemente con este cómic, Monsieur Vadim me enganchó y no me soltó. Eso si, me prendó de esa añoranza que va in crescendo en los que ya tenemos una edad y vemos lo rápido que se-nos-va/y pasa el tiempo. Un final apresurado y no necesariamente muy claro, tiene la historia. Pero no me molestó. Así es la vida. Quién sabe cuando cambiará… Si es que te cambia.

Reseña: He-Man y los Masters del Universo, de VVAA

Con la esperanza de encontrar en formato cómic una obra sobre los Masters del Universo nostálgicos de muchos de nosotros que fuimos niños en los 80, entré en este tomo que publica ECC Ediciones que me pareció tener una pinta tremenda. Toda una ola de rescate nostálgico se abatió no hace mucho sobre esta franquicia y algunas otras, una rama más de ese árbol de la nostalgia (insisto) que los americanos de pro así como las empresas de frikismo especializado se han empezado a dar cuenta qué es, lo que realmente. Porque al adulto de 2022 hay que tenerlo contento, porque paga y porque quizás las juventudes de hoy en día andan algo perdidas entre tanto móvil y tablet. Asi que es obvio pensar que se piense en nosotros… porque ya iban tarde tanto en libros, cómics, pelis y series. Y el momento maravilloso que estamos viviendo lo refleja. Todo o casi todo para ese público maravilloso que tanto reivindico en esta web de reseñas diarias: los niños de los 80.

Respecto a Masters del Universo, He-Man, Skeletor…, los muñecotes, qué decir. Quién de nosotros no tuvo, al menos, uno de esos seres fortachones en plástico duro tan caros pero que tanto nos gustaron junto a la serie de dibujos animados que disfrutábamos muchos en aquellos años (al menos, en mi caso), en vídeos comunitarios. Y no me pararé a explicar qué es eso de “video comunitario”, porque a los que le hablo, lo sabrán. Tan solo diré que sin haber leído todos los otros tantos cómics que se han publicado a estar alturas de esta franquicia, puedo decir que hoy os reseño el mejor de ellos para entrar y disfrutar de nuevo en aquello de lo que una vez disfrutaron. Un primer volumen que acompaña a nuestro héroe en esta nueva edición de He-Man y los Masters del Universo, que recupera las diferentes etapas de la saga publicadas por DC, y que recopila la miniserie original publicada en 1982, obra de Paul Kupperberg y George Tuska, así como las seis entregas del relanzamiento acometido en 2012 por autores de la talla de James Robinson, Keith Giffen, Geoff Johns, Howart Porter, Philip Tan o Pop Mhan.

Sin haber podido encontrar datos, me atrevería a decir que estamos ante una obra inédita en nuestro país. ¿El arco de tres números de 1982? Pues bueno, es lo que es y de la época que es. Aquí, Skeletor amenaza con matar a la Diosa a menos que He-Man lo ayude a obtener lo que necesita para recuperar las mitades rotas de la famosa espada (power sword). Skeletor extorsionando a He-Man fue un concepto novedoso, aunque en realidad no hay muchas formas diferentes de hacerlo. La historia es bastante decente, pero está cargada de una gran cantidad de exposición, lo cual no es inesperado para los años 80. La escritura incorpora el diálogo rígido, formal, del género de la fantasía clásica, y el arte tiene un estilo pulp adecuado que a muchos de nosotros nos resulta molón por su enorme parecido con las historias de los cómics de Conan. Un comienzo prometedor de lectura, eso si, no se lo quita nadie. Y si alguna vez has sentido que «me revelaron unos fabulosos poderes secretos» es una mala excusa para una historia de origen, DC creó el siguiente cómic para ti. Masters of the Universe: The Origin of He-Man arroja luz sobre cómo el príncipe Adam adquirió sus poderes, esa conversión que tiene cuando grita la famosa frasecita con la poderosa espada entre sus manos. Un número que no esperaba y que me ha parecido una delicia. Una historia de origen en toda regla que cuenta de He-Man y los Masters del Universo, lo que muchos llevábamos años preguntándonos.

El guión de Fialkov sobresale cuando se trata de diálogo.

Como dice la sinopsis, los seres más letales de Eternia aguardan en este mundo de aventuras por el que va pasando Adam y sus amigos, gente de un reino que no es para nada tranquilo. Y mejor que no lo sea porque si no Beast Man, Mer-Man, Trap Jaw, Evil-Lyn… y Skeletor, el mismísimo Señor de la Oscuridad, se aburrirían y sería peor. No obstante, está ese chico guapo, rubio, con músculos tras las orejas y su blusa ochentera blanca que esconde algo y grita: ¡Por el poder de Grayskull!

Creía haber olvidado esta máxima y los grandes momentos que en mi infancia me dio. Colección imperdible para nosotros, friends.

Reseña: Falconspeare, de Mike Mignola y Warwick Johnson-Cadwell

El hype, el ansia… si os tuviera que decir ahora mismo una serie de cómics por la que siento una infinitesimal ansia o hype de que se publiquen más obras o en su defecto un arco largo y extenso, sería sin duda, sobre estos geniales personajes que son el profesor Meinhardt, el Sr. Knox y la señorita Van Sloan. Sintiendo el amor que siento por el Terror, por los mundos o universos de horror que Mike Mignola ha sabido crear con sus diferentes obritas fuera de su famoso Hellboy: dioses, si espero con ansia cada tomito de estos que publica Norma Editorial en nuestro país. Porque Falconspeare, como bien dice la sinopsis, no es el primer cómic en el que estos geniales personajes se enfrentan a lo oculto y los horrores que este nuestro mundo esconde…, sobre todo, en los países del Este jajaj.

Y es que tras disfrutar de joyitas como El Sr. Higgins vuelve a casa (https://www.normaeditorial.com/ficha/comic-americano/hellboy-2/el-sr-higgins-vuelve-a-casa) y Nuestros encuentros con el mal (https://www.cronicasliterarias.es/?p=2507), casi babeaba por empezar, devorar, leer este Falconspeare, sabiendo de su contenido. Deberíais saber si os va este rollo o disfrutáis con casi cualquier fantasía oscura victoriana, que estos one-shots escritos por Mike Mignola y escritos y dibujados por Warwick Johnson-Cadwell, son una jodida maravilla. Y aunque debo decir que el estilo artístico crudo de Caldwell no está a la altura del aspecto característico de Mignola, tiene un toque diferente y genial muy fílmico moderno que mola. Eso sin contar el maravilloso ambiente gótico sobrenatural de las historias de Meinhardt & Knox que se adaptan perfectamente al Mignolaverso. ¿Y de qué va? James Falconspeare, cazador de monstruos, ha desaparecido y tras investigar las pistas, saber en “lo que estaba” y contra quién iba justo antes de enviar correspondencia críptica, su trío de amigos se temen lo peor. Su universidad no ha tenido noticias suyas. Y como os decía, el equipo de Meinhardt, Knox y Van Sloan, están recibiendo una misteriosa correspondencia con las iniciales “BK” escritas a mano por el mismísimo Falconspeare. Se puede reconocer su letra.

¿Van a buscarlo? Por supuesto. Pero lo chungo es que fue visto por última vez dirigiéndose al puerto de Betivuka, cuando tenía por misión acabar con una depredadora llamada “La Mordedora”. Una supuesta chupasangre que James Falconspeare había decidido investigar y mandar al otro barrio. Pero lo mejor es cuando detectan que Falconspeare intentó una táctica única para destruir a dicho sobrenatural enemigo…

Ya os digo, tercer tomito de esta colaboración Mignola/Cadwell que me parece maravillosa y que en cuanto haya material, merece un integralazo de los que se marca Norma sí o sí. Una buena historia, aunque bastante corta como todas y que obviamente deja con ganas de más. Mas, lo que veo fetén en estos cómics es, que la narración no tiene nada de diferente y es realmente la tarifa vampírica que solemos pagar de forma habitual. No obstante, lo que hacen realmente buenas a estas historias es los pequeños detalles que se proponen al principio de cada intriga: un mensaje garabateado sobre la mesa por temor a que alguien escuchara en secreto, un ama de llaves bávara empuñando una espada, un nosferatu reventado con una bengala… No sólo como fan, como escritor de Terror, pienso que estamos ante una serie de historias de vampiros que inspiran y devuelven la esperanza en poder volver a encontrar buenas tramas de horror con chupasangres clásicos.

Realmente pienso si existe algo que Mike Mignola haga, que no me guste.

Reseña: Sábanas, de Brenna Thummler

Hay libros, tomos o cómics que con sólo una portada llaman la atención. Y no sería la primera vez que reivindico esto, suceso extraño en el que en nuestro poderoso cerebro contamos con un extraño radar capaz de captar en una sola imagen, una advertencia de qué paremos un momento y ojeemos eso. Ponernos en la tesitura de comprar algo porque creemos que nos va a gustar y posiblemente encantar. Sábanas hizo saltar mis alarmas en este sentido. Una de esas alarmas que creo que tengo siempre on duty por ser lector constante…, demasiado, me dicen, una y otra vez. Un cansino de la lectura de libros y cómics que hacen que me evada de esta realidad que cada vez me gusta menos.

En fin. Que me topé con una hermosa novela gráfica y una exploración sobrenatural a la amistad y el dolor que… mirad, no viene muy mal que ciertos pequeños de unos diez años en adelante pudieran empezar a leer este tipo de historias. Pues Sábanas, de Brenna Thummler, es esa chulada gráfica que os recomiendo hoy. Una exploración hermosa y conmovedora de la soledad, el dolor, la amistad y la familia; un relato que cuando lo miras con ojos de adulto resulta ser tan desgarrador como encantador y que, por supuesto, devoré de una sentada. ¿Y qué cuenta? El mundo de Marjorie parece desmoronarse tras la muerte de su madre. La familia posee una lavandería, que es su única fuente de ingresos. Mientras lucha por lidiar con su dolor y su creciente aislamiento en la escuela, Marjorie intenta desesperadamente mantener abierto el negocio, uno que se va a pique. Además de todo esto, un tipejo de mala muerte está decidido a poner sus manos en el negocio familiar y un joven fantasma ha decidido hacer de la lavandería su patio de recreo a medianoche. Un fantasmita que casi sin darse cuenta, está causando grandes problemas a Marjorie.

Jugando con la vieja idea de fantasmas que visten sábanas, la hermosa novela gráfica de Thummler deja unas geniales sensaciones tras su lectura. De esas historias sobrenaturales de “buen rollo”, de las que curiosamente sólo unas poquitas molan. Además con un concepto inusual y dulce que trata un tema muy duro pero de una forma que entra muy bien. No puedes dejar de notar que Marjorie podría ser tan real como tu propia vecina, esa con la que sólo te cruzas al tender la ropa o en el supermercado.

¿Y Wendell? Wendell es un fantasma que murió joven y se siente atraído por la lavandería, donde juega durante la noche y se convierte en sábana durante el día. Ambos niños tienen dificultades para aceptar lo que les sucedió, pero su amistad puede ser justo lo que necesitan para ayudarlos a procesar y seguir adelante yendo a -ya sabéis-, yendo hacia la luz.

Si tuviera que recomendar ahora mismo una novela gráfica a alguien sin pararme a pensar en sus gustos, su edad y su poco tiempo…, lo tengo claro, Sábanas, de Brenna Thummler, sería la primera opción. Y me da que lo sería durante bastante tiempo. Desde aquí ya rogando ya a La Cúpula para que traiga esas otras obritas de la saga que me he enterado que existen.

Reseña: Queenie, la Madrina de Harlem, de Lévy y Colomba

Lo primero que me impactó de este álbum fue ver que iba recomendado por la señora maestra de la actuación Whoopi Goldberg. Supongo que como muchos lectores, me asusté un poco y me agradó saber que esta señora lee cómics y de los buenos. Aunque no sea tan raro después de saber lo que trata Queenie: la madrina de Harlem. No obstante, vuelvo a reivindicar que el cómic -si no lo es ya- debe ser de casi obligado un medio de difusión a las masas al igual que pelis, libros y música. La cantidad de historias de historias buenas -madre mía- que se pierden muchos por no leer cómics con sus ideologías sin sentido que lo relacionan con lo infantil. Pero vamos que esto me consta que en pocos sitios pasa ya, pero PASA. Pocas historias más adultas que Queenie: la madrina de Harlem se pueden encontrar en formato cómic. Además de que ya tenemos el ejemplo del cómic como pura inspiración para el cine. Los faltos de ideas de Hollywood por fin se han dado cuenta de la mina de oro que hay en el noveno arte.

A lo que vamos. En Queenie: la madrina de Harlem, descubrí la existencia de una dama y me vi leyendo y disfrutando de la mini biografía de una persona de la que no sabía nada. Queenie (nombre real Stéphanie Saint Clair) lideró un poderoso clan mafioso en Harlem en los años 30 del siglo pasado. Una tipa que se habría logrado hacer un hueco entre otros mafiosos, como hizo Lucky Luciano, por ejemplo. Pero mujer, y además negra, ya me diréis si esto no es impactante por dónde ocurre, cómo y la época. Pero, qué es lo extraño aquí. ¿Por qué a casi ninguno de nosotros nos suena el nombre? ¿No lo véis? Los americanitos yankees de pro nos la tenían borrada de la memoria…

Norma Editorial publica esta chulada de tomo donde Lévy y Colomba recrean en viñetas la vida de Stéphane St Clair, la mujer que se adueñó del juego clandestino en la Nueva York de los años 30. Tras la lectura, pensaréis como yo. ¿Cómo demonios hemos tardado tanto tiempo en no ver peli o serie de la vida de esta señora, tan potente personaje? Se llamaba Stéphane St Clair y fue la dueña de los bajos fondos de Harlem. Controló el juego clandestino, se enfrentó a políticos, policía y poderes gordos de la ciudad más famosa del planeta. Con dos pares de cojones logró abrirse camino en un mundo violento y despiadado. Un volumen que permite saber sobre esta “anomalía” histórica que tenía nombre y alma pura.

Una personalidad fuerte como pocas, traída de los barrios pobres de las Antillas francesas, Queenie: la madrina de Harlem, con un diseño clásico se vuelve rápidamente una historia gustosa de leer. Un trazo fino, bastante lamido, que de lo bien que te lo pasas con el paso de los acontecimientos, deja con hambre. Y más cuando indagas después (que es a lo que incita este tipo de obras) y ves que ciertos aspectos de la vida de Queenie siguen siendo un misterio tras la lectura del volumen; la forma en que montó su negocio, por ejemplo, y los medios necesariamente brutales para mantenerse en el poder frente a los «competidores». Imponerse en Harlem… ¡Joder, quiero saber más de eso! Y no sé si es bueno o malo decir algo así de un cómic que me ha gustado tanto, pero bueno, le van ocurriendo cositas a esta señora y mola ver cómo sale de situaciones en las que otros saldrían corriendo. Que atrape al lector de esa forma, que la historia la devores con ganas y queriendo saber más, mosqueándote por ello… Eso para nada es fácil de conseguir con una trama comiquera.

Una novela gráfica que como os decía próximamente se convertirá en una ambiciosa serie de televisión producida en Hollywood. Queda el descubrimiento de un personaje que tiene su lugar en el «salón de la fama» del bandolerismo, y que también desempeñó un importante papel «social» en esta parte de Nueva York. Lévy y Colomba son dos jóvenes creativas a tener en cuenta. La guionista Aurélie Lévy y la ilustradora Elizabeth Colomba suman fuerzas para contar las peripecias de Stéphane St Clair. Eligieron la viñeta para hacerlo y el resultado es este genial Queenie: la madrina de Harlem. En definitiva, una obra que llega a nuestro país avalada por sendos galardones como el Quais du Polar/Experience/France 3 Auvergne-Rhône-Alpes, el Premio Fetkann! y el Premio Maryse Condé en la categoría juvenil. También fue finalista en los Premios Landerneau BD y resultó seleccionada para el Prix Wolinski du BD du Point y el Prix de la BD Fnac BD en colaboración con France Inter.

Disfrutable como poco.

Reseña: Batgirl. La Chica Murciélago de Burnside, de VVAA

Puede ser que esa serie de cómics con frescura que estés buscando sea la joyita que es la última cabecera de Batgirl. En nuestro país la trajo ECC Ediciones primero en grapa pero es que ahora la está publicando en integrales de los cuales, de los dos publicados, han tenido que sacar reedición. Eso se dice pronto pero os aseguro que en cómics de superhéroes hoy en día y por estos lares no es tan fácil que ocurra. La chica murciélago de Burnside es el que os reseño hoy y es porque me he dado cuenta que esta serie, que se me ha convertido en seriaza con el paso de los números, merece ser súper recomendada. Leída por cuantos más mejor.

Estamos en (estoy de acuerdo), una de las etapas más aplaudidas de la historia reciente de Batgirl, y ahora podemos leerla en estos dos tochales a cargo de Cameron Stewart, Brenden Fletcher, Babs Tarr y Ming Doyle, entre otros autores. De hecho, comienza con un numeraco como es el Batgirl #35 donde nos habíamos quedado en un aprieto en el que se hallaba inmiscuida nuestra heroína, pero ella, como no, aguanta. Barbara en problemas pero… ella… es una Bat después de todo. Entonces, ¿tres villanos contra una sola heroína? Ahora esas probabilidades simplemente no son justas pero ya os digo: ¡Sí, esos malutos están jodidos! Mas, ¿negocios, el trabajo de a pie o ser Batgirl? Eso es otro dilema de dilemas. Y tenemos controversia en este tema. Mientras Babs se enfrenta a la escoria de Burnside, su socio comercial se enfrenta a la escoria del mundo corporativo. Batgirl tiene algunos problemas realmente grandes en cuanto a villanos…

La redacción de este número que abre el tomo me pareció sencillamente genial. Tenemos monólogo clásico de malotes, siempre es divertido leer qué tan bien creen que funcionarán sus malvados planes, ya sabes… antes de que el héroe se estrelle contra su pecho o su cabeza. Y después Cameron Stewart una vez más logra una hazaña al hacer que me interese en el tema del espionaje corporativo. Honestamente, esta guionista es una chica hacedora de milagros; la yuxtaposición de tener un problema mundano junto a algo tan increíblemente bat-ish podría haber sido realmente discordante, pero Stewart tiene ese don de hacer interesante o atractivo el leer sobre temas triviales. Algo parecido al don del maestro Stephen King. Permite al lector entrar en el flujo de seguir a Batgirl, solo para arrancar la alfombra que pisamos, haciendo que los lectores «salten a caer” de nuevo en un par de situaciones tensas. Dejadme deciros que varias veces me encontré estresado mientras tuve este tomo entre mis manos. Leyendo, de una forma divertida, pero tensa cual peli de terror.

Los dibujantes de este tomo también lo rompen bastante. Solo poder ver la diferencia en las paletas de colores; un conjunto de colores para Batgirl y los villanos, y uno completamente diferente para su socio comercial y su situación en la oficina… Muchas veces la calidad está en los detalles. Los colores sugiriendo mientras apenas el lector se da cuenta y sus sentidos sí. La atención a los tonos de iluminación también. Impresionante. Honestamente, me encantaba percibirlo mientras leía, sonreía, me divertía y contemplaba la obra en general como un todo bastante recomendable para cualquier lector de cómic que se precie. Cualquiera. No sólo el amante del pijameo. Porque lo bueno de leer La chica murciélago de Burnside es que te encuentras con mini-arcos argumentales de máximo tres números, de esos que no puedes esperar a ver qué hace el equipo para terminar cada trama y sigues teniendo entre manos el final de la historia que te tiene atrapado. Y lo bueno es que sé que esta Batgirl tiene algunos traseros que patear y negocios que salvar aún. ¿Solucionará cositas? Apuesto a que la mayoría sí.

Muy disfrutable una Batgirl reinventada a si misma tras lo que le hizo el bicho-malo del Joker. Un cambio de aires en un nuevo barrio donde empieza a ser reconocida como la mejor vecina que uno desearía tener.

Reseña: MLE. Capitán Britania. El Nacimiento de una Leyenda, de VVAA

Un Best of Marvel Essentials es el nuevo tomo a recomendar de Capitán Britania que ha publicado Panini Cómics hace nada junto a SD. Ya sabéis los aquí llamados Marvel Limited Edition que están haciendo estragos (de los buenos) para con nuestras cómictecas. Y es obvio, ¿no? Es esencial para muchos de nosotros leer el origen, el inicio de ciertos superhéroes de los que sabíamos nada o muy poco. Y aunque Capitán Britania es un héroe que irrumpió en USA como aquellos guionistas e ilustradores que brotaron de tierras anglosajonas para dar «el salto a la luz», también es un personaje que tuvo grandes momentos en el Viejo Continente. Porque friends, ¿de dónde parte todo si no es de aquí? Menos el primer homo sapiens considerado como tal, todo parte de nuestro lado del mundo. Eso que quede claro. Y así de egocéntricos pero es la verdad.

Panini Cómics y SD ponen en librerías este maravilloso tomo. Como os decía, el considerado y presentado como  ¡El Mejor Superhéroe de Todos! (sus cojones ahí), irrumpió en los quioscos con su propio cómic semanal allá por 1976 de la mano del legendario guionista y ser súper prolífico Chris Claremont (La Imposible Patrulla-X), con Herb Trimpe (El Increíble Hulk), al dibujo. Un personaje que apareció por primera vez en la Captain Britain Weekly #1 (octubre de 1976), el comienzo de una serie que impactó en lectores de la época, una serie tantas veces recordada por Chris Claremont, Alan Davis o alguien que también a llegarle a darle su toque mágico años después con fue Alan Moore (https://www.panini.es/shp_esp_es/marvel-h-roes-capit-n-britania-sclmh092-es01.html).

Aquí tenemos nada más y nada menos que el primer cómic del Capitán Britania, sus treinta nueve primeros números recopilados, más algún añadido que ayudará a enamorarse del personaje clásico. ¿Darle una oportunidad dicen por ahí? Eso si no supieras a ciencia cierta que estas aventuras no te van a encantar. Y mira que soy medio americano pero de ingleses… pufff, para nada. Pero conocía al Capitán Britania, su traje, su carácter y cómo se comportaba con los enemigos. Pero de su leiv motiv o de cómo consigue su traje (algo que los niños de los 80 nos preguntábamos siempre), nada de nada. Pero ahora sí. Un tomo con el que retroceder a la vida de Brian Braddock antes de que… ¡MUERA! 😱 ¿Spoiler? No, no se me escapó. Lo siento pero hay cosas que se saben y SE SABEN. Eso si, no hablaré del cómo, eso tenedlo claro. Y es que la historia de origen del Capitán Britania parece un cuento al azar. Y ahí su grandeza. Porque, ¿cuántas cosas no ocurren día tras día en las que pensamos si no son pura casualidad?

Ya en el segundo número, Brian Braddock toma una decisión que cambiará su vida. Tras convertirse en el héroe conocido como el Capitán Britania de una forma que no os voy a contar para que lo descubráis vosotros mismos; antes de que pueda apenas probar sus poderes ya es desafiado por un villano que… ¡Ha obtenido los mismos poderes (pero opuestos) a los suyos! ¿Cómo? También tendréis que averiguarlo. ¿Y por qué empiezo comentando el segundo número? Porque leer esta grapa sin grapa, te lleva hasta las primeras páginas del primer número y continúa la historia con un modo de retro-guión nunca antes visto (a finales de los 70). Una muy buena historia. Un tomo así, por supuesto, contiene bastantes cosas chulas más. Algunas muy locas pero interesantes como fue la primera aparición de Betsy Braddock (Captain Britain Weekly #1), un número que llegó a estar súper cotizado en el mercando de segunda mano en su día; donde aparece Betsy, la hermana gemela de Brian Braddock, quien (unos años más tarde) se convertirá en la poderosa Psylocke de los X-Men. Aquí tiene un arco argumental completo, ella solita, contra el Dr. Synne.

Y más. El Capitán Britania descubre el secreto de Mastermind mientras que Nick Furia envía al Capitán América a localizar un presunto complejo informático creado por los comunistas en la acosada y medio derruida Gran Bretaña. Mastermind es uno de los villanos clásicos que más me gustan de toda la vida…, por si no lo dije alguna vez. ¿Y dije cositas locas? Sí friends, porque tenemos un número donde aparece Merlín, que le explica al Capitán Britania la razón por la que se le otorgaron sus poderes… (ups, se me escapó). O no. O sí a a medias. En fin, aprendemos más sobre el gran Merlín además de que Britania descubre que todas sus peleas anteriores han sido pruebas para prepararlo para una confrontación contra un Mal mayor. La historia en Camelot es otra joyita ochentera de las que uno tiene que tener en la colección.

Y así todo.

Reseña: El Puerto Prohibido, de Teresa Radice y Stefano Turconi

Lo primero que llama la atención de El Puerto Prohibido es su dibujo absolutamente hermoso. Y cuando abres este tomazo que se acaba de marcar Nuevo Nueve Ediciones te das cuenta que encima, esbozo tras esbozo, se repite. Teresa Radice y Stefano Turconi responsables de una de las grandes últimas obras publicadas en el casi siempre lindo entorno de la BD, la historia de El Puerto Prohibido puede parecer clásica pero es esa que siempre nos atrapa y nos invita a echar un buen rato de aventuras en nuestro sillón. A partir de un joven y amnésico náufrago, vamos teniendo conocimiento de una trama de redención, tesoros y honor. Sin embargo, estamos ante una obra que tiene cantidad de cualidades, como por ejemplo, unos potentes personajes de los cuales da una enorme satisfacción placer seguir la evolución de cada uno de ellos, pero también descubrir poco a poco sus grietas interiores. Las apariencias nunca son las que son.

A este nivel tenemos una trama poderosa digna de una muy buena serie de TV, de esas cursada en no muchos capítulos. Gracias a la emoción de la historia, en varias ocasiones, sentimos la fuerza de la escritura de la señora Radice, un buen guión para cada uno de los personajes y una hermosísima onírica del escenario que compite con el potente y hechizante dibujo del señor Turconi.

En el verano de 1807, un barco de la armada de Su Majestad recupera en la costa de Siam a un joven náufrago, Abel, que solo recuerda su nombre. Pronto se hace amigo del primer oficial que actúa como capitán al desaparece el comandante del barco. Abel regresa a Inglaterra encuentra alojamiento en la posada regentada por las tres hijas del capitán fugitivo. Este descubrirá algo profundamente inquietante sobre sí mismo y comprenderá la verdadera naturaleza de algunas de las personas que lo han ayudado.

El Puerto Prohibido entra en la categoría de historia naval y/o de piratas clásica pero con romances e hilos costumbristas de alta alcurnia real. Tiene un ligero toque sugerente que lleva a recordar a Long John Silver o Aboard the Matutine Star, pero aquí no solo hay miedo, sudor y sangre, también puedes encontrar sentimientos y amores no resueltos. Corazones rotos. El escenario y los eventos gordos están bien desarrollados y se sienten épicos cuando toca. Hacen que te pierdas o te dejes llevar con facilidad dentro de la trama. No obstante, el lector se verá atrapado en el juego de preguntas que la autora propone con la potente empatía de los personajes. Los protagonistas principales se llaman Rebecca y Abel pero Nathan también tendrá mucho que decir…

El sesgo de los dibujos a lápiz o incluso los bocetos que parecen ser cada una de las viñetas a medio terminar puede desanimar a algunos lectores conservadores de cómic europeo. Pero a mí me pareció original y diferente leer una obra así en plan borrador. Eso no quita que el estilo de dibujo de Stéfano Turconi sea realmente impresionante y otorgue un aliento épico que no esperaba en las aventuras marítimas de Abel (¡el combate naval en la primera parte es magnífico!), porque si la historia de Teresa Radice es ante todo marítima, sin embargo, combina historias de amor, fanatismo, la típica y aventurera trama de la caza del tesoro que tanto gusta a los nacidos en mi época.

Además, este tomo tiene un encanto más con su estética exterior y sus extras. Radica en la poesía de tener entre manos un volumen digno de la misma época que su historia propone, además de las paulatinas citas y extractos de Shakespeare así como poemas del poeta William Blake o Robert Louis Stevenson (autor de La isla del tesoro). Incluso extractos de La Biblia, las diferentes tripulaciones de la época, mapas, utensilios reales ilustrados de la Royal Navy… Y todo esto último a todo color. Una edición de lujo con cantidad de extras que molan cantidad. Y es que hay álbumes que te cuesta soltar, en los que una vez que te has tragado hasta la última viñeta, sabes que necesitas releer la historia para disfrutarla una vez más. Eso ocurre con El Puerto Prohibido.